<?xml version="1.0"?>
<?xml-stylesheet type="text/css" href="http://en.gospeltranslations.org/w/skins/common/feed.css?239"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="en">
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?action=history&amp;feed=atom&amp;title=A_Communion_of_Confession%2Fes</id>
		<title>A Communion of Confession/es - Revision history</title>
		<link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?action=history&amp;feed=atom&amp;title=A_Communion_of_Confession%2Fes"/>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;action=history"/>
		<updated>2026-04-28T17:09:42Z</updated>
		<subtitle>Revision history for this page on the wiki</subtitle>
		<generator>MediaWiki 1.16alpha</generator>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11170&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marcelodc at 20:36, 1 October 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11170&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-10-01T20:36:04Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 20:36, 1 October 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 11:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 11:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre grupos de rendición de cuentas, rendir cuentas entre compañeros, conferencias sobre rendir cuentas, y cosas así. Esto puede ser importante pero no se debería permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que lleven nuestras cargas en oración, para que instruyan a la iglesia cuando es necesario, y sí, también para poder rendir cuentas (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados ''a nombre de Dios'', pero nos recuerdan la perdonadora gracia de Dios, y como pastores-bajo-el-Pastor, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre grupos de rendición de cuentas, rendir cuentas entre compañeros, conferencias sobre rendir cuentas, y cosas así. Esto puede ser importante pero no se debería permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que lleven nuestras cargas en oración, para que instruyan a la iglesia cuando es necesario, y sí, también para poder rendir cuentas (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados ''a nombre de Dios'', pero nos recuerdan la perdonadora gracia de Dios, y como pastores-bajo-el-Pastor, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia por igual. Cuando esto sucede, ¡nos volvemos litúrgicamente impedidos! No podemos adorar cuando estamos enojados entre nosotros. Sentimos nuestra hipocresía, y odiamos el hecho que hemos usado muy rápido nuestras lenguas para destruir a aquellos que deberíamos construir — ¡y ahora estamos sentados junto a ellos en el servicio! Así que consideremos que cuando nos preparamos para el servicio, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a apartarnos. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia u otros cristianos. Y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sí &lt;/del&gt;existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como nos dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no será obstruida, y cuando venimos a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia por igual. Cuando esto sucede, ¡nos volvemos litúrgicamente impedidos! No podemos adorar cuando estamos enojados entre nosotros. Sentimos nuestra hipocresía, y odiamos el hecho que hemos usado muy rápido nuestras lenguas para destruir a aquellos que deberíamos construir — ¡y ahora estamos sentados junto a ellos en el servicio! Así que consideremos que cuando nos preparamos para el servicio, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a apartarnos. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia u otros cristianos. Y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;si &lt;/ins&gt;existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como nos dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no será obstruida, y cuando venimos a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:42 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marcelodc</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11169&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marcelodc at 20:00, 1 October 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11169&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-10-01T20:00:28Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 20:00, 1 October 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 3:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 3:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Por encima, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar. Esto es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para nuestra adoración — es el pecado. Lo que agota nuestra motivación en la adoración es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran sucios porque estaban jugando antes de la cena. Aunque podemos fallar en darnos cuenta, nosotros entramos en la casa de Dios para adorarle con el pecado y la suciedad de este mundo. Somos recordados de la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño (Salmo 24:3–4). Dios es profundamente ofendido por el pecado. Él muy santo para tolerarlo; el pecado perjudica nuestra adoración. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Por encima, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar. Esto es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para nuestra adoración — es el pecado. Lo que agota nuestra motivación en la adoración es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran sucios porque estaban jugando antes de la cena. Aunque podemos fallar en darnos cuenta, nosotros entramos en la casa de Dios para adorarle con el pecado y la suciedad de este mundo. Somos recordados de la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño (Salmo 24:3–4). Dios es profundamente ofendido por el pecado. Él muy santo para tolerarlo; el pecado perjudica nuestra adoración. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para entrar en Su presencia? Por Cristo y solo por Él, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestro bien, Cristo “por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, para ''purificar ''vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;salvos&lt;/del&gt;, santos, y ''&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;limpiados&lt;/del&gt;''. Dios, por su gran amor y misericordia incluso nos ha declarado que somos sus hijos amados en Cristo (Juan 1:12–13). Somos adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Habiendo sido unidos a Cristo, también somos unidos a todos aquellos que están en unión con Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para entrar en Su presencia? Por Cristo y solo por Él, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestro bien, Cristo “por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, para ''purificar ''vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hechos justos&lt;/ins&gt;, santos, y ''&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;limpios&lt;/ins&gt;''. Dios, por su gran amor y misericordia incluso nos ha declarado que somos sus hijos amados en Cristo (Juan 1:12–13). Somos adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Habiendo sido unidos a Cristo, también somos unidos a todos aquellos que están en unión con Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Esta es nuestra verdadera familia, aquellos con los que estamos haciendo un peregrinaje hacia la tierra celestial del descanso de Dios, y con ellos tenemos el gran privilegio de descansar cada Día del Señor en el arroyo junto al camino que Dios ha provisto para sustentar las almas de los cansados peregrinos. Dios llama a Su familia de pacto a que demuestre el hecho de que hemos sido justos, santos y limpios en Cristo. Esto requiere que no dejemos ningún pecado entre nosotros y Dios, o incluso entre unos con otros. Dios nos dice que cuando pecamos contra Él o contra los demás, tenemos una obligación simple y clara: confesar nuestros pecados. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Esta es nuestra verdadera familia, aquellos con los que estamos haciendo un peregrinaje hacia la tierra celestial del descanso de Dios, y con ellos tenemos el gran privilegio de descansar cada Día del Señor en el arroyo junto al camino que Dios ha provisto para sustentar las almas de los cansados peregrinos. Dios llama a Su familia de pacto a que demuestre el hecho de que hemos sido justos, santos y limpios en Cristo. Esto requiere que no dejemos ningún pecado entre nosotros y Dios, o incluso entre unos con otros. Dios nos dice que cuando pecamos contra Él o contra los demás, tenemos una obligación simple y clara: confesar nuestros pecados. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:42 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marcelodc</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11168&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marcelodc at 19:29, 1 October 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11168&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-10-01T19:29:50Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 19:29, 1 October 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}}¿Cómo sería nuestra adoración sin los efectos entorpecedores del pecado? Cada uno de nosotros experimentamos esos momentos ajetreados en el camino — Domingos en la mañana que realmente compiten con nuestro deseo de ir al servicio. Llegamos a la iglesia cargados por el peso de tratar de hacer llegar a nuestras familias a tiempo, cargados con los afanes del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos tratado. Arrastramos todo esto como un peso detrás de nosotros y luego, de repente, el ministro dice “Pongámonos de pie y adoremos al Señor”. ¿Qué es está mal con esta descripción? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}}¿Cómo sería nuestra adoración sin los efectos entorpecedores del pecado? Cada uno de nosotros experimentamos esos momentos ajetreados en el camino — Domingos en la mañana que realmente compiten con nuestro deseo de ir al servicio. Llegamos a la iglesia cargados por el peso de tratar de hacer llegar a nuestras familias a tiempo, cargados con los afanes del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos tratado. Arrastramos todo esto como un peso detrás de nosotros y luego, de repente, el ministro dice “Pongámonos de pie y adoremos al Señor”. ¿Qué es está mal con esta descripción? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Por encima, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar. Esto es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para nuestra adoración — es el pecado. Lo que agota nuestra motivación en la adoración es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran sucios porque estaban jugando antes de la cena. Aunque podemos fallar en darnos cuenta, nosotros entramos en la casa de Dios para adorarle con el pecado y la suciedad de este mundo. Somos recordados de la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño (&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Salmos &lt;/del&gt;24:3–4). Dios es profundamente ofendido por el pecado. Él muy santo para tolerarlo; el pecado perjudica nuestra adoración. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Por encima, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar. Esto es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para nuestra adoración — es el pecado. Lo que agota nuestra motivación en la adoración es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran sucios porque estaban jugando antes de la cena. Aunque podemos fallar en darnos cuenta, nosotros entramos en la casa de Dios para adorarle con el pecado y la suciedad de este mundo. Somos recordados de la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño (&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Salmo &lt;/ins&gt;24:3–4). Dios es profundamente ofendido por el pecado. Él muy santo para tolerarlo; el pecado perjudica nuestra adoración. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para entrar en Su presencia? Por Cristo y solo por Él, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestro bien, Cristo “por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, para ''purificar ''vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos, santos, y ''limpiados''. Dios, por su gran amor y misericordia incluso nos ha declarado que somos sus hijos amados en Cristo (Juan 1:12–13). Somos adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Habiendo sido unidos a Cristo, también somos unidos a todos aquellos que están en unión con Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para entrar en Su presencia? Por Cristo y solo por Él, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestro bien, Cristo “por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, para ''purificar ''vuestra conciencia de obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos, santos, y ''limpiados''. Dios, por su gran amor y misericordia incluso nos ha declarado que somos sus hijos amados en Cristo (Juan 1:12–13). Somos adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Habiendo sido unidos a Cristo, también somos unidos a todos aquellos que están en unión con Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:42 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marcelodc</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11167&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marcelodc at 19:11, 1 October 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11167&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-10-01T19:11:02Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 19:11, 1 October 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}} &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}}&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Cómo sería nuestra adoración sin los efectos entorpecedores del pecado? Cada uno de nosotros experimentamos esos momentos ajetreados en el camino — Domingos en la mañana que realmente compiten con nuestro deseo de ir al servicio. Llegamos a la iglesia cargados por el peso de tratar de hacer llegar a nuestras familias a tiempo, cargados con los afanes del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos tratado. Arrastramos todo esto como un peso detrás de nosotros y luego, de repente, el ministro dice “Pongámonos de pie y adoremos al Señor”. ¿Qué es está mal con esta descripción? &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Por encima, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar. Esto es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para nuestra adoración — es el pecado. Lo que agota nuestra motivación en la adoración es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran sucios porque estaban jugando antes de la cena. Aunque podemos fallar en darnos cuenta, nosotros entramos en la casa de Dios para adorarle con el pecado y la suciedad de este mundo. Somos recordados de la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo? El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño (Salmos 24:3–4). Dios es profundamente ofendido por el pecado. Él muy santo para tolerarlo; el pecado perjudica nuestra adoración. &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Cómo sería nuestro culto sin los efectos entorpecedores del pecado&lt;/del&gt;? &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Todos nosotros experimentamos esos momentos dificultosos &lt;/del&gt;en &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;el camino — Las mañanas del domingo realmente compiten con nuestro deseo &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;ir al culto&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Llegamos &lt;/del&gt;a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la iglesia cargados con la preocupación de llevar &lt;/del&gt;a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nuestras familias a tiempo&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;cargados con las preocupaciones del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la semana&lt;/del&gt;, que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;no hemos enfrentado&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Arrastramos todo este peso &lt;/del&gt;y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;luego, de pronto, el ministro dice “Pongámonos de pie para adorar al Señor”&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Qué es lo &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;está mal aquí?&lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para entrar en Su presencia&lt;/ins&gt;? &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Por Cristo y solo por Él, tenemos derecho a entrar &lt;/ins&gt;en &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la casa &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Por nuestro bien, Cristo “por el Espíritu eterno se ofreció &lt;/ins&gt;a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sí mismo sin mancha &lt;/ins&gt;a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;para ''purificar ''vuestra conciencia &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;obras muertas para servir al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;santos, y ''limpiados''. Dios, por su gran amor y misericordia incluso nos ha declarado &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;somos sus hijos amados en Cristo (Juan 1:12–13)&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Somos adoptados &lt;/ins&gt;y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;se nos ha dado una familia — la iglesia&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Habiendo sido unidos a Cristo, también somos unidos a todos aquellos &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;están en unión con Él. &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;En la superficie&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;podemos decir &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;levantarse temprano para ir a &lt;/del&gt;la &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;iglesia puede ayudar&lt;/del&gt;, y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;es cierto, pero &lt;/del&gt;el &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tiempo no es &lt;/del&gt;el &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;verdadero obstáculo &lt;/del&gt;para &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;el culto — sino el pecado&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Lo &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;agota nuestra motivación en el culto es &lt;/del&gt;el hecho de que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entran a la casa a cenar todos sucios porque han estado jugando. Aunque podemos &lt;/del&gt;no &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;darnos cuenta de eso, el &lt;/del&gt;pecado y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la suciedad de este mundo se &lt;/del&gt;nos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pega &lt;/del&gt;cuando &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entramos a la casa de Dios para adorarle. Recordemos la pregunta del salmista&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos &lt;/del&gt;y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.” (Salmos 24&lt;/del&gt;:&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;3–4). El pecado ofende profundamente a Dios. El es demasiado santo para tolerarlo; el pecado entorpece nuestro culto&lt;/del&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Esta es nuestra verdadera familia&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;aquellos con los &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;estamos haciendo un peregrinaje hacia &lt;/ins&gt;la &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tierra celestial del descanso de Dios&lt;/ins&gt;, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;con ellos tenemos &lt;/ins&gt;el &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;gran privilegio de descansar cada Día del Señor en &lt;/ins&gt;el &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;arroyo junto al camino que Dios ha provisto &lt;/ins&gt;para &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sustentar las almas de los cansados peregrinos&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios llama a Su familia de pacto a &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;demuestre &lt;/ins&gt;el hecho de que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hemos sido justos, santos y limpios en Cristo. Esto requiere &lt;/ins&gt;que no &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;dejemos ningún &lt;/ins&gt;pecado &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entre nosotros &lt;/ins&gt;y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios, o incluso entre unos con otros. Dios &lt;/ins&gt;nos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;dice que &lt;/ins&gt;cuando &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pecamos contra Él o contra los demás&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tenemos una obligación simple &lt;/ins&gt;y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;clara&lt;/ins&gt;: &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;confesar nuestros pecados&lt;/ins&gt;. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para estar en Su presencia? Por Cristo y solo por &lt;/del&gt;El&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;, tenemos derecho &lt;/del&gt;a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entrar &lt;/del&gt;en &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la casa &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Por nuestra salvación&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Cristo “mediante el Espíritu eterno se ofreció &lt;/del&gt;a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sí mismo sin mancha a Dios&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''limpiará ''vuestras conciencias &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;obras muertas &lt;/del&gt;para que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sirváis al &lt;/del&gt;Dios &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;vivo” (Heb&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;9:14). En Cristo ya &lt;/del&gt;hemos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sido salvos&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;santos, y ''limpios''. &lt;/del&gt;Dios, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;por su gran amor &lt;/del&gt;y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;misericordia incluso ha declarado que somos hijos suyos en Cristo &lt;/del&gt;(Juan 1:&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;12–13&lt;/del&gt;)&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;. Hemos sido adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Estando unidos a Cristo también estamos unidos a todos aquellos &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;están en unión con El&lt;/del&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;solo mencionar la confesión del pecado suena &lt;/ins&gt;a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Catolicismo Romano &lt;/ins&gt;en &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;los oídos &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;muchos&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Después de todo&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Quién confiesa sus pecados hoy en día? ¿A quién confesaríamos nuestros pecados? Las Escrituras tienen respuestas útiles &lt;/ins&gt;a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;estas preguntas&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;y nos apunta a diferentes aspectos &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la confesión. El primero es la confesión colectiva del pecado. Muchas iglesias utilizan la lectura de la ley de Dios al comenzar el servicio &lt;/ins&gt;para que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la iglesia pueda detenerse para considerar que una vez más está en presencia de un &lt;/ins&gt;Dios &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Santo que debe ser reverenciado&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Esto generalmente es precedido por una oración de confesión y una aseveración del perdón, donde somos recordados de que a pesar de que &lt;/ins&gt;hemos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;roto el pacto de Dios&lt;/ins&gt;, Dios &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;escuchará nuestra confesión y nos “perdonará nuestros pecados&lt;/ins&gt;, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;limpiará de toda maldad” &lt;/ins&gt;(&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;1 &lt;/ins&gt;Juan 1:&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;9&lt;/ins&gt;) &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;para &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;podamos adorarle&lt;/ins&gt;. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Esta &lt;/del&gt;es &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nuestra verdadera familia&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;aquellos con quienes peregrinamos hacia el cielo prometido por Dios&lt;/del&gt;, y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;con ellos tenemos &lt;/del&gt;el &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;gran privilegio &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;descansar cada día &lt;/del&gt;en &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;el arroyo junto al camino que Dios ofrece para preservar las almas &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;los cansados peregrinos&lt;/del&gt;. Dios &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;llama &lt;/del&gt;a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la familia de su pacto a demostrar el hecho de &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hemos sido salvos&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;santos &lt;/del&gt;y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;limpios en Cristo&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Para esto &lt;/del&gt;no &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;debemos permitir ningún pecado entre nosotros y &lt;/del&gt;Dios, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;o incluso entre nosotros y los demás. Dios &lt;/del&gt;nos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;dice que cuando pecamos contra El o contra uno &lt;/del&gt;de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nosotros&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tenemos una simple &lt;/del&gt;y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;clara obligación: confesar nuestros pecados&lt;/del&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;El segundo aspecto de la confesión &lt;/ins&gt;es &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre grupos de rendición de cuentas&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;rendir cuentas entre compañeros, conferencias sobre rendir cuentas&lt;/ins&gt;, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;cosas así. Esto puede ser importante pero no se debería permitir que suplanten &lt;/ins&gt;el &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;papel &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;los ancianos &lt;/ins&gt;en &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la vida &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la iglesia&lt;/ins&gt;. Dios &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nos ha dado &lt;/ins&gt;a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;los ancianos para &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;lleven nuestras cargas en oración, para que instruyan a la iglesia cuando es necesario&lt;/ins&gt;, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sí, también para poder rendir cuentas (Heb&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;13:17). Ellos &lt;/ins&gt;no &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;perdonan nuestros pecados ''a nombre de &lt;/ins&gt;Dios&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pero &lt;/ins&gt;nos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;recuerdan la perdonadora gracia &lt;/ins&gt;de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Dios&lt;/ins&gt;, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;como pastores-bajo-el-Pastor, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial&lt;/ins&gt;. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;El solo mencionar la confesión del pecado suena a Catolicismo Romano para muchos. ¿Después de todo, quien confiesa sus pecados hoy? ¿A quién confesaremos nuestros pecados? Las Escrituras tienen respuestas útiles a estas preguntas, y nos indican algunos aspectos de la confesión. El primero es la confesión colectiva del pecado. Muchas iglesias utilizan la lectura de la ley de Dios al comenzar el servicio para que la iglesia se detenga y considere que una vez más está en presencia de un Dios Santo que debe ser reverenciado. A esto generalmente sigue una oración de confesión y la seguridad del perdón, en donde se nos recuerda que aunque hemos roto el pacto con Dios, el escuchará nuestra confesión “perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9) para que podamos adorarle. &lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;por igual&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Cuando &lt;/ins&gt;esto sucede, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¡nos volvemos litúrgicamente impedidos&lt;/ins&gt;! No podemos adorar cuando estamos enojados &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;entre nosotros&lt;/ins&gt;. Sentimos nuestra hipocresía, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;odiamos el hecho &lt;/ins&gt;que hemos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;usado &lt;/ins&gt;muy &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;rápido nuestras lenguas &lt;/ins&gt;para destruir a aquellos que deberíamos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;construir &lt;/ins&gt;— ¡y ahora &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;estamos sentados &lt;/ins&gt;junto a ellos en el &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;servicio&lt;/ins&gt;! Así &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;que &lt;/ins&gt;consideremos que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;cuando nos preparamos &lt;/ins&gt;para el &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;servicio&lt;/ins&gt;, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;apartarnos&lt;/ins&gt;. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;u otros cristianos&lt;/ins&gt;. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Y sí &lt;/ins&gt;existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nos &lt;/ins&gt;dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;será obstruida&lt;/ins&gt;, y cuando &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;venimos &lt;/ins&gt;a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre responsabilidad grupal, responsabilidad entre compañeros, conferencias sobre responsabilidad, y así por el estilo. Esto puede ser importante pero no se debe permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que oren por nuestras cargas, para que instruyan a la iglesia cuando fuera necesario, y si, también para ofrecer responsabilidad (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados ''en nombre de Dios'', pero nos recuerdan la gracia del perdón de Dios, como pastores en la tierra, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sigilosamente &lt;/del&gt;en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;también&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¡Cuando &lt;/del&gt;esto sucede, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tenemos un reto litúrgico&lt;/del&gt;! No podemos adorar cuando estamos enojados &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;con alguien&lt;/del&gt;. Sentimos nuestra hipocresía, y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nos percatamos de &lt;/del&gt;que hemos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;soltado &lt;/del&gt;muy &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;fácilmente la lengua &lt;/del&gt;para destruir a aquellos que deberíamos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;levantar &lt;/del&gt;— ¡y ahora &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;nos sentamos &lt;/del&gt;junto a ellos en el &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;culto&lt;/del&gt;! Así&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;, &lt;/del&gt;consideremos que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;al prepararnos &lt;/del&gt;para el &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;culto&lt;/del&gt;, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;salir&lt;/del&gt;. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;o de la iglesia&lt;/del&gt;. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Si &lt;/del&gt;existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;lo &lt;/del&gt;dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;se entorpecerá&lt;/del&gt;, y cuando &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;lleguemos &lt;/del&gt;a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:43 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marcelodc</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11166&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marialuisa at 20:03, 12 August 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11166&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-08-12T20:03:56Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 20:03, 12 August 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}} &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;amp;nbsp;{{info|Una Comunión de Confesión}} &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins style=&quot;color: red; font-weight: bold; text-decoration: none;&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins style=&quot;color: red; font-weight: bold; text-decoration: none;&quot;&gt;¿Cómo sería nuestro culto sin los efectos entorpecedores del pecado? Todos nosotros experimentamos esos momentos dificultosos en el camino — Las mañanas del domingo realmente compiten con nuestro deseo de ir al culto. Llegamos a la iglesia cargados con la preocupación de llevar a nuestras familias a tiempo, cargados con las preocupaciones del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos enfrentado. Arrastramos todo este peso y luego, de pronto, el ministro dice “Pongámonos de pie para adorar al Señor”. ¿Qué es lo que está mal aquí?&lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Cómo sería nuestro culto sin los efectos entorpecedores del pecado? Todos nosotros experimentamos esos momentos dificultosos en el camino — Las mañanas del domingo realmente compiten con nuestro deseo de ir al culto. Llegamos a la iglesia cargados con la preocupación de llevar a nuestras familias a tiempo, cargados con las preocupaciones del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos enfrentado. Arrastramos todo este peso y luego, de pronto, el ministro dice “Pongámonos de pie para adorar al Señor”. ¿Qué es lo que está mal aquí? &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;En la superficie, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar, y es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para el culto — sino el pecado. Lo que agota nuestra motivación en el culto es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran a la casa a cenar todos sucios porque han estado jugando. Aunque podemos no darnos cuenta de eso, el pecado y la suciedad de este mundo se nos pega cuando entramos a la casa de Dios para adorarle. Recordemos la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.” (Salmos 24:3–4). El pecado ofende profundamente a Dios. El es demasiado santo para tolerarlo; el pecado entorpece nuestro culto. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para estar en Su presencia? Por Cristo y solo por El, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestra salvación, Cristo “mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos, santos, y limpios. Dios, por su gran amor y misericordia incluso ha declarado que somos hijos suyos en Cristo (Juan 1:12–13). Hemos sido adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Estando unidos a Cristo también estamos unidos a todos aquellos que están en unión con El. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;Esta es nuestra verdadera familia, aquellos con quienes peregrinamos hacia el cielo prometido por Dios, y con ellos tenemos el gran privilegio de descansar cada día en el arroyo junto al camino que Dios ofrece para preservar las almas de los cansados peregrinos. Dios llama a la familia de su pacto a demostrar el hecho de que hemos sido salvos, santos y limpios en Cristo. Para esto no debemos permitir ningún pecado entre nosotros y Dios, o incluso entre nosotros y los demás. Dios nos dice que cuando pecamos contra El o contra uno de nosotros, tenemos una simple y clara obligación: confesar nuestros pecados. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;El solo mencionar la confesión del pecado suena a Catolicismo Romano para muchos. ¿Después de todo, quien confiesa sus pecados hoy? ¿A quién confesaremos nuestros pecados? Las Escrituras tienen respuestas útiles a estas preguntas, y nos indican algunos aspectos de la confesión. El primero es la confesión colectiva del pecado. Muchas iglesias utilizan la lectura de la ley de Dios al comenzar el servicio para que la iglesia se detenga y considere que una vez más está en presencia de un Dios Santo que debe ser reverenciado. A esto generalmente sigue una oración de confesión y la seguridad del perdón, en donde se nos recuerda que aunque hemos roto el pacto con Dios, el escuchará nuestra confesión “perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9) para que podamos adorarle. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre responsabilidad grupal, responsabilidad entre compañeros, conferencias sobre responsabilidad, y así por el estilo. Esto puede ser importante pero no se debe permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que oren por nuestras cargas, para que instruyan a la iglesia cuando fuera necesario, y si, también para ofrecer responsabilidad (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados en nombre de Dios, pero nos recuerdan la gracia del perdón de Dios, como pastores en la tierra, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/del&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete sigilosamente en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia también. ¡Cuando esto sucede, tenemos un reto litúrgico! No podemos adorar cuando estamos enojados con alguien. Sentimos nuestra hipocresía, y nos percatamos de que hemos soltado muy fácilmente la lengua para destruir a aquellos que deberíamos levantar — ¡y ahora nos sentamos junto a ellos en el culto! Así, consideremos que al prepararnos para el culto, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a salir. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia o de la iglesia. Si existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como lo dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no se entorpecerá, y cuando lleguemos a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;En la superficie, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar, y es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para el culto — sino el pecado. Lo que agota nuestra motivación en el culto es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran a la casa a cenar todos sucios porque han estado jugando. Aunque podemos no darnos cuenta de eso, el pecado y la suciedad de este mundo se nos pega cuando entramos a la casa de Dios para adorarle. Recordemos la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.” (Salmos 24:3–4). El pecado ofende profundamente a Dios. El es demasiado santo para tolerarlo; el pecado entorpece nuestro culto.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para estar en Su presencia? Por Cristo y solo por El, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestra salvación, Cristo “mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;limpiará &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos, santos, y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;limpios&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;. Dios, por su gran amor y misericordia incluso ha declarado que somos hijos suyos en Cristo (Juan 1:12–13). Hemos sido adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Estando unidos a Cristo también estamos unidos a todos aquellos que están en unión con El.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Esta es nuestra verdadera familia, aquellos con quienes peregrinamos hacia el cielo prometido por Dios, y con ellos tenemos el gran privilegio de descansar cada día en el arroyo junto al camino que Dios ofrece para preservar las almas de los cansados peregrinos. Dios llama a la familia de su pacto a demostrar el hecho de que hemos sido salvos, santos y limpios en Cristo. Para esto no debemos permitir ningún pecado entre nosotros y Dios, o incluso entre nosotros y los demás. Dios nos dice que cuando pecamos contra El o contra uno de nosotros, tenemos una simple y clara obligación: confesar nuestros pecados.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El solo mencionar la confesión del pecado suena a Catolicismo Romano para muchos. ¿Después de todo, quien confiesa sus pecados hoy? ¿A quién confesaremos nuestros pecados? Las Escrituras tienen respuestas útiles a estas preguntas, y nos indican algunos aspectos de la confesión. El primero es la confesión colectiva del pecado. Muchas iglesias utilizan la lectura de la ley de Dios al comenzar el servicio para que la iglesia se detenga y considere que una vez más está en presencia de un Dios Santo que debe ser reverenciado. A esto generalmente sigue una oración de confesión y la seguridad del perdón, en donde se nos recuerda que aunque hemos roto el pacto con Dios, el escuchará nuestra confesión “perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9) para que podamos adorarle. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre responsabilidad grupal, responsabilidad entre compañeros, conferencias sobre responsabilidad, y así por el estilo. Esto puede ser importante pero no se debe permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que oren por nuestras cargas, para que instruyan a la iglesia cuando fuera necesario, y si, también para ofrecer responsabilidad (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;en nombre de Dios&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;, pero nos recuerdan la gracia del perdón de Dios, como pastores en la tierra, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete sigilosamente en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia también. ¡Cuando esto sucede, tenemos un reto litúrgico! No podemos adorar cuando estamos enojados con alguien. Sentimos nuestra hipocresía, y nos percatamos de que hemos soltado muy fácilmente la lengua para destruir a aquellos que deberíamos levantar — ¡y ahora nos sentamos junto a ellos en el culto! Así, consideremos que al prepararnos para el culto, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a salir. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia o de la iglesia. Si existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como lo dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no se entorpecerá, y cuando lleguemos a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:43 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marialuisa</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11165&amp;oldid=prev</id>
		<title>Marialuisa at 19:55, 12 August 2008</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11165&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-08-12T19:55:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;table style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
			&lt;col class='diff-marker' /&gt;
			&lt;col class='diff-content' /&gt;
		&lt;tr valign='top'&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;← Older revision&lt;/td&gt;
		&lt;td colspan='2' style=&quot;background-color: white; color:black;&quot;&gt;Revision as of 19:55, 12 August 2008&lt;/td&gt;
		&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;
&lt;td colspan=&quot;2&quot; class=&quot;diff-lineno&quot;&gt;Line 1:&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;{{&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;InProcess&lt;/del&gt;|&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;user=Marialuisa|date=&lt;/del&gt;}}&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;amp;nbsp;&lt;/ins&gt;{{&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;info&lt;/ins&gt;|&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Una Comunión de Confesión&lt;/ins&gt;}} &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Cómo sería nuestro culto sin los efectos entorpecedores del pecado? Todos nosotros experimentamos esos momentos dificultosos en el camino — Las mañanas del domingo realmente compiten con nuestro deseo de ir al culto. Llegamos a la iglesia cargados con la preocupación de llevar a nuestras familias a tiempo, cargados con las preocupaciones del mundo — pero sobre todo, cargados con los pecados de la semana, que no hemos enfrentado. Arrastramos todo este peso y luego, de pronto, el ministro dice “Pongámonos de pie para adorar al Señor”. ¿Qué es lo que está mal aquí? &amp;lt;br&amp;gt;En la superficie, podemos decir que levantarse temprano para ir a la iglesia puede ayudar, y es cierto, pero el tiempo no es el verdadero obstáculo para el culto — sino el pecado. Lo que agota nuestra motivación en el culto es el hecho de que muy a menudo corremos a la presencia de Dios como niños que entran a la casa a cenar todos sucios porque han estado jugando. Aunque podemos no darnos cuenta de eso, el pecado y la suciedad de este mundo se nos pega cuando entramos a la casa de Dios para adorarle. Recordemos la pregunta del salmista, “¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.” (Salmos 24:3–4). El pecado ofende profundamente a Dios. El es demasiado santo para tolerarlo; el pecado entorpece nuestro culto. &amp;lt;br&amp;gt;¿Entonces cómo podemos ser limpios para estar en Su presencia? Por Cristo y solo por El, tenemos derecho a entrar en la casa de Dios. Por nuestra salvación, Cristo “mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo” (Heb. 9:14). En Cristo ya hemos sido salvos, santos, y limpios. Dios, por su gran amor y misericordia incluso ha declarado que somos hijos suyos en Cristo (Juan 1:12–13). Hemos sido adoptados y se nos ha dado una familia — la iglesia. Estando unidos a Cristo también estamos unidos a todos aquellos que están en unión con El. &amp;lt;br&amp;gt;Esta es nuestra verdadera familia, aquellos con quienes peregrinamos hacia el cielo prometido por Dios, y con ellos tenemos el gran privilegio de descansar cada día en el arroyo junto al camino que Dios ofrece para preservar las almas de los cansados peregrinos. Dios llama a la familia de su pacto a demostrar el hecho de que hemos sido salvos, santos y limpios en Cristo. Para esto no debemos permitir ningún pecado entre nosotros y Dios, o incluso entre nosotros y los demás. Dios nos dice que cuando pecamos contra El o contra uno de nosotros, tenemos una simple y clara obligación: confesar nuestros pecados. &amp;lt;br&amp;gt;El solo mencionar la confesión del pecado suena a Catolicismo Romano para muchos. ¿Después de todo, quien confiesa sus pecados hoy? ¿A quién confesaremos nuestros pecados? Las Escrituras tienen respuestas útiles a estas preguntas, y nos indican algunos aspectos de la confesión. El primero es la confesión colectiva del pecado. Muchas iglesias utilizan la lectura de la ley de Dios al comenzar el servicio para que la iglesia se detenga y considere que una vez más está en presencia de un Dios Santo que debe ser reverenciado. A esto generalmente sigue una oración de confesión y la seguridad del perdón, en donde se nos recuerda que aunque hemos roto el pacto con Dios, el escuchará nuestra confesión “perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9) para que podamos adorarle. &amp;lt;br&amp;gt;El segundo aspecto de la confesión es entre los miembros de la iglesia y sus ancianos. Hoy en día se habla mucho sobre responsabilidad grupal, responsabilidad entre compañeros, conferencias sobre responsabilidad, y así por el estilo. Esto puede ser importante pero no se debe permitir que suplanten el papel de los ancianos en la vida de la iglesia. Dios nos ha dado a los ancianos para que oren por nuestras cargas, para que instruyan a la iglesia cuando fuera necesario, y si, también para ofrecer responsabilidad (Heb. 13:17). Ellos no perdonan nuestros pecados en nombre de Dios, pero nos recuerdan la gracia del perdón de Dios, como pastores en la tierra, siempre deben dirigirnos hacia nuestro Pastor celestial. &amp;lt;br&amp;gt;El último aspecto de la confesión que debemos considerar es entre los miembros de la iglesia. El pecado a menudo se mete sigilosamente en nuestras relaciones y destruye nuestra unidad. Esto puede suceder entre miembros de una familia y entre los miembros de una iglesia también. ¡Cuando esto sucede, tenemos un reto litúrgico! No podemos adorar cuando estamos enojados con alguien. Sentimos nuestra hipocresía, y nos percatamos de que hemos soltado muy fácilmente la lengua para destruir a aquellos que deberíamos levantar — ¡y ahora nos sentamos junto a ellos en el culto! Así, consideremos que al prepararnos para el culto, primero deberíamos asegurarnos de que no existe ningún pecado secreto en nuestro corazón del que no estemos dispuestos a salir. También debemos asegurarnos de que no haya nada entre nosotros y otros miembros de nuestra familia o de la iglesia. Si existiera, debemos estar dispuestos a confesar ese pecado unos a otros, tal como lo dice Santiago 5:16, y también estar dispuestos a perdonar a aquellos que nos confiesan sus pecados. De esta forma, nuestra comunión con Dios y con otros no se entorpecerá, y cuando lleguemos a la casa de Dios para adorarle, podemos dejar la suciedad afuera. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;!-- diff generator: internal 2026-04-28 17:09:43 --&gt;
&lt;/table&gt;</summary>
		<author><name>Marialuisa</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11164&amp;oldid=prev</id>
		<title>JoyaTeemer: New page: {{InProcess|user=Marialuisa|date=}}</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=A_Communion_of_Confession/es&amp;diff=11164&amp;oldid=prev"/>
				<updated>2008-08-06T20:55:23Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;New page: {{InProcess|user=Marialuisa|date=}}&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;New page&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;{{InProcess|user=Marialuisa|date=}}&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>JoyaTeemer</name></author>	</entry>

	</feed>