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		<title>The Gospel Cure/es - Revision history</title>
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		<title>JoyaTeemer: Protected &quot;The Gospel Cure/es&quot; [edit=sysop:move=sysop]</title>
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		<author><name>JoyaTeemer</name></author>	</entry>

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		<title>Dbuckley at 13:46, 12 June 2009</title>
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Mateo 6:21: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón,” también va dirigido a aquéllos que están deprimidos. En cierto modo, la depresión es una lenta y dolorosa muerte del deseo, la enfermedad del corazón que surge del repetido aplazamiento de la esperanza (Proverbios 13:12). La esperanza que mantiene al corazón cuando se persigue un deseo &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;especial &lt;/del&gt;se ha debilitado (o ha desaparecido) para las personas deprimidas. Entonces, ¿qué es lo que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;considera especial&lt;/del&gt;? ¿Qué &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;cree &lt;/del&gt;que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;le &lt;/del&gt;traerá la felicidad? ¿A quién o qué &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;adora&lt;/del&gt;? ¿Qué &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;daría &lt;/del&gt;sentido a su vida? ¿La vida de quién &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;anhela&lt;/del&gt;? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Mateo 6:21: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón,” también va dirigido a aquéllos que están deprimidos. En cierto modo, la depresión es una lenta y dolorosa muerte del deseo, la enfermedad del corazón que surge del repetido aplazamiento de la esperanza (Proverbios 13:12). La esperanza que mantiene al corazón cuando se persigue un deseo &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;valorado &lt;/ins&gt;se ha debilitado (o ha desaparecido) para las personas deprimidas. Entonces, ¿qué es lo que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;valoras&lt;/ins&gt;? ¿Qué &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;crees &lt;/ins&gt;que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;te &lt;/ins&gt;traerá la felicidad? ¿A quién o qué &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;adoras&lt;/ins&gt;? ¿Qué &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;darías &lt;/ins&gt;sentido a su vida? ¿La vida de quién &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;codicias&lt;/ins&gt;? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La buena noticia es que quizás esta dolorosa depresión es el modo en que Dios &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;le &lt;/del&gt;muestra a los falsos dioses: los dioses del éxito, el romance, la aceptación, la seguridad, la reputación. ¿Está &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;su &lt;/del&gt;corazón enfermo? ¿Cuáles de los deseos que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;anhela &lt;/del&gt;no se han cumplido? ¿Por qué los &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;desea &lt;/del&gt;del modo en que lo &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hace&lt;/del&gt;? ¿Por qué un Dios &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;amantísimo &lt;/del&gt;ha &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;impedido que se cumplan&lt;/del&gt;? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La buena noticia es que quizás esta dolorosa depresión es el modo en que Dios &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;te &lt;/ins&gt;muestra a los falsos dioses: los dioses del éxito, el romance, la aceptación, la seguridad, la reputación. ¿Está &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tu &lt;/ins&gt;corazón enfermo? ¿Cuáles de los deseos que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;anhelas &lt;/ins&gt;no se han cumplido? ¿Por qué los &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;deseas &lt;/ins&gt;del modo en que lo &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;haces&lt;/ins&gt;? &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;	&lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Empapar nuestro alma del mensaje del Evangelio transformará poderosamente el locus de nuestro tesoro. En lugar de apreciar el éxito o la autoestima podemos aprender a apreciar al Señor por haber prodigado dicho amor a aquéllos que no lo merecen (Juan I 4:7-10). El tesoro que todo lo satisface se encuentra en este mensaje del Evangelio: “Es cierto que soy más pecador e imperfecto de lo que jamás podría creer, y esa verdad me libera del engaño de que alguna vez pueda estar satisfecho de mí mismo; pero también soy más amado y bienvenido de lo que jamás hubiese esperado, y esa verdad me reconforta y me anima cuando mi corazón me condena y mis preciados deseos no se cumplen. Me asegura que, aunque luche por aceptarme a mí mismo, el Rey de los Cielos me ha declarado &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;recto&lt;/del&gt;. Lo que realmente necesitaba - perdón, bienvenida y amor duradero, todo me lo ha dado Cristo.” &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Empapar nuestro alma del mensaje del Evangelio transformará poderosamente el locus de nuestro tesoro. En lugar de apreciar el éxito o la autoestima podemos aprender a apreciar al Señor por haber prodigado dicho amor a aquéllos que no lo merecen (Juan I 4:7-10). El tesoro que todo lo satisface se encuentra en este mensaje del Evangelio: “Es cierto que soy más pecador e imperfecto de lo que jamás podría creer, y esa verdad me libera del engaño de que alguna vez pueda estar satisfecho de mí mismo; pero también soy más amado y bienvenido de lo que jamás hubiese esperado, y esa verdad me reconforta y me anima cuando mi corazón me condena y mis preciados deseos no se cumplen. Me asegura que, aunque luche por aceptarme a mí mismo, el Rey de los Cielos me ha declarado &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;justo&lt;/ins&gt;. Lo que realmente necesitaba - perdón, bienvenida y amor duradero, todo me lo ha dado Cristo.” &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Podemos luchar contra el desánimo, la desesperación &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;o &lt;/del&gt;la desesperanza cuando tenemos en cuenta a Jesús, como actuó &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Él &lt;/del&gt;y, sí, incluso como completó nuestra fe (que según parece es débil); como “ante la alegría que le fue propuesta, soportó la cruz, despreció la vergüenza, y se sienta a la derecha del Padre”. Debemos “tenerlo en cuenta… para no desesperarnos y que nuestro corazón no se desanime (Hebreos 12:2-3). En lugar de tenernos en cuenta a nosotros mismos, nuestra historia, humillación y fracaso, debemos tenerlo en cuenta a Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Podemos luchar contra el desánimo, la desesperación &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;y &lt;/ins&gt;la desesperanza cuando tenemos en cuenta a Jesús, como actuó &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;él &lt;/ins&gt;y, sí, incluso como completó nuestra fe (que según parece es débil); como “ante la alegría que le fue propuesta, soportó la cruz, despreció la vergüenza, y se sienta a la derecha del Padre”. Debemos “tenerlo en cuenta… para no desesperarnos y que nuestro corazón no se desanime (Hebreos 12:2-3). En lugar de tenernos en cuenta a nosotros mismos, nuestra historia, humillación y fracaso, debemos tenerlo en cuenta a Él. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La persona que sufre de depresión necesita oir repetidamente esta cariñosa afirmación: “Confía, hijo mío, tus pecados son &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;perdonados”&lt;/del&gt;. En el Evangelio de San Mateo leemos sobre un paralítico cuyos amigos lo llevaron ante Jesús. Aunque no sabemos quiénes eran, podemos suponer qué querían. ¿Qué era lo que esperaban? La curación, por supuesto. Este inválido y sus amigos esperaban que Jesús &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pudiese &lt;/del&gt;hacerle andar de nuevo. Pero Jesús tenía una perspectiva diferente sobre la verdadera necesidad de esta persona. En lugar de decir al principio: “Estás curado. Levántate y anda,” dijo, “Confía, hijo mío, tus pecados son perdonados” (Mateo 9:2-3). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La persona que sufre de depresión necesita oir repetidamente esta cariñosa afirmación: “Confía, hijo mío, tus pecados son &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;perdonados&lt;/ins&gt;.&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;” &lt;/ins&gt;En el Evangelio de San Mateo leemos sobre un paralítico cuyos amigos lo llevaron ante Jesús. Aunque no sabemos quiénes eran, podemos suponer qué querían. ¿Qué era lo que esperaban? La curación, por supuesto. Este inválido y sus amigos esperaban que Jesús &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pudiera &lt;/ins&gt;hacerle andar de nuevo. Pero Jesús tenía una perspectiva diferente sobre la verdadera necesidad de esta persona. En lugar de decir al principio: “Estás curado. Levántate y anda,” dijo, “Confía, hijo mío, tus pecados son perdonados” (Mateo 9:2-3). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Las personas deprimidas no sólo necesitan sentirse mejor. Necesitan a un Redentor que diga: “Confía, hijo mío, hija mía; se te ha dado lo que realmente necesitas. No es necesario que la vida consista en la bondad, el éxito, la rectitud o el fracaso. Te he concedido algo infinitamente más valioso que las sensaciones agradables: el perdón de tus pecados.” Este perdón elimina de forma permanente no sólo el pecado externo evidente, sino también la incredulidad oculta, la falta de fe, el orgullo, la autosuficiencia y la apatía. En lugar de que el Evangelio sea auxiliar para la vida de los deprimidos, todo lo demás debería ser auxiliar del Evangelio. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Las personas deprimidas no sólo necesitan sentirse mejor. Necesitan a un Redentor que diga: “Confía, hijo mío, hija mía; se te ha dado lo que realmente necesitas. No es necesario que la vida consista en la bondad, el éxito, la rectitud o el fracaso. Te he concedido algo infinitamente más valioso que las sensaciones agradables: el perdón de tus pecados.” Este perdón elimina de forma permanente no sólo el pecado externo evidente, sino también la incredulidad oculta, la falta de fe, el orgullo, la autosuficiencia y la apatía. En lugar de que el Evangelio sea auxiliar para la vida de los deprimidos, todo lo demás debería ser auxiliar del Evangelio. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Al igual que los amigos del paralítico, debemos llevar a nuestros amigos y hermanos desanimados ante Jesús. Su dulce verdad les será cariñosamente transmitida a través de una sabia y paciente comunidad de fe. Es necesario que los otros, que saben que son como los deprimidos: estatuas de barro llenas del tesoro transformador de la vida, inmesurablemente indignas pero sin embargo inmesurablemente amadas, les hagan llegar el apoyo para creer la verdad del Evangelio en lugar de las mentiras de Satanás y el respaldo para salir adelante desde la fe, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;signifique &lt;/del&gt;esto simplemente subir las persianas o dar una vuelta a la manzana. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Al igual que los amigos del paralítico, debemos llevar a nuestros amigos y hermanos desanimados ante Jesús. Su dulce verdad les será cariñosamente transmitida a través de una sabia y paciente comunidad de fe. Es necesario que los otros, que saben que son como los deprimidos: estatuas de barro llenas del tesoro transformador de la vida, inmesurablemente indignas pero sin embargo inmesurablemente amadas, les hagan llegar el apoyo para creer la verdad del Evangelio en lugar de las mentiras de Satanás y el respaldo para salir adelante desde la fe, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;tal vez inclusa &lt;/ins&gt;esto simplemente subir las persianas o dar una vuelta a la manzana. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El poder para transformar a los deprimidos pertenece únicamente a Dios, por eso confiamos en que “Áquel que resucitó al Señor Jesucristo también nos resucitará y nos llevará ante su presencia… Así que no perdamos la esperanza. A pesar de que nuestra naturaleza externa se estropee, nuestra naturaleza interna se renueva día a día.” (Corintios II 4:14-16)&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;El poder para transformar a los deprimidos pertenece únicamente a Dios, por eso confiamos en que “Áquel que resucitó al Señor Jesucristo también nos resucitará y nos llevará ante su presencia… Así que no perdamos la esperanza. A pesar de que nuestra naturaleza externa se estropee, nuestra naturaleza interna se renueva día a día.” (Corintios II 4:14-16)&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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		<author><name>Dbuckley</name></author>	</entry>

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		<title>Dbuckley at 20:38, 11 June 2009</title>
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Tras una breve reflexión es fácil ver que el remedio du jour para tratar la depresión únicamente con medicamentos se basa en unas suposiciones muy específicas: que su génesis se encuentra siempre en el cuerpo (principalmente en el cerebro) y que no tenemos una mente interna e invisible que dirija la actividad cerebral. Si esto es cierto, entonces anestesiar los sentimientos negativos es la elección más &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sensata&lt;/del&gt;. Sin embargo, si las Escrituras muestran algo distinto, en concreto que tenemos tanto un cerebro como una mente (o ser interior), entonces categorizar la depresión sólo como una disfunción del cerebro y recurrir en primer lugar a la medicina (de modo que se acalla la voz emocional de la mente), impedirá inevitablemente &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;el &lt;/del&gt;importante &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;esfuerzo emocional &lt;/del&gt;que el sufrimiento &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;enviado &lt;/del&gt;por Dios &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;debe &lt;/del&gt;causar. Por supuesto que habrá veces en las que los medicamentos sean una opción viable, pero dado que hay tan hermosas bendiciones a nuestra disposición y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;demasiados &lt;/del&gt;inconvenientes en el uso de antidepresivos, quizás la medicina &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;debería considerarse &lt;/del&gt;como último recurso, en lugar del primero.&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;&amp;amp;nbsp; &lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Tras una breve reflexión es fácil ver que el remedio &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;du jour&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;'' &lt;/ins&gt;para tratar la depresión únicamente con medicamentos se basa en unas suposiciones muy específicas: que su génesis se encuentra siempre en el cuerpo (principalmente en el cerebro) y que no tenemos una mente interna e invisible que dirija la actividad cerebral. Si esto es cierto, entonces anestesiar los sentimientos negativos es la elección más &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sabia&lt;/ins&gt;. Sin embargo, si las Escrituras muestran algo distinto, en concreto que tenemos tanto un cerebro como una mente (o ser interior), entonces categorizar la depresión sólo como una disfunción del cerebro y recurrir en primer lugar a la medicina (de modo que se acalla la voz emocional de la mente), impedirá inevitablemente &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la &lt;/ins&gt;importante &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;obra en tu corazon &lt;/ins&gt;que el sufrimiento &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;ordenado &lt;/ins&gt;por Dios &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;es pretendido &lt;/ins&gt;causar. Por supuesto que habrá veces en las que los medicamentos sean una opción viable, pero dado que hay tan hermosas bendiciones a nuestra disposición y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hay tantos &lt;/ins&gt;inconvenientes en el uso de antidepresivos, quizás &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;se debería considerar &lt;/ins&gt;la medicina como último recurso, en lugar del primero. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Bueno, entonces &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;se preguntarán &lt;/del&gt;¿cuál es la cura que indican las Escrituras para la depresión espiritual? Esta pregunta pide otra: ¿debemos asumir que siempre habrá cura para las molestias de esta vida? ¿No es cierto que los cristianos reconocen que el sufrimiento es una parte de lo que implica &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;estar vivo &lt;/del&gt;en este mundo lamentable? ¿No creemos que el sufrimiento en sí mismo es a menudo beneficioso para nuestras vidas, ya que proviene (al igual que el resto de las cosas) de las manos de un Padre cariñoso (Rom. 5:3-5)? Por supuesto, esto no significa que no debamos buscar alivio al sufrimiento cuando sea conveniente (Cor. I 7:21) &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pero es preferible &lt;/del&gt;introducir una perspectiva en nuestra búsqueda de la sabiduría. Así que reformulemos nuestra pregunta: Si &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hubiese &lt;/del&gt;una sabiduría práctica para ayudar a los deprimidos ¿dónde la encontraríamos? En Jesucristo, por supuesto (Cor. I 1:30). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Bueno, entonces &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;te preguntarás &lt;/ins&gt;¿cuál es la cura que indican las Escrituras para la depresión espiritual? Esta pregunta pide otra: ¿debemos asumir que siempre habrá cura para las molestias de esta vida? ¿No es cierto que los cristianos reconocen que el sufrimiento es una parte de lo que implica &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;vivir &lt;/ins&gt;en este mundo lamentable? ¿No creemos que el sufrimiento en sí mismo es a menudo beneficioso para nuestras vidas, ya que proviene (al igual que el resto de las cosas) de las manos de un Padre cariñoso (Rom. 5:3-5)? Por supuesto, esto no significa que no debamos buscar alivio al sufrimiento cuando sea conveniente (&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;1 &lt;/ins&gt;Cor. I 7:21) &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sino, más bien, &lt;/ins&gt;introducir una perspectiva en nuestra búsqueda de la sabiduría. Así que reformulemos nuestra pregunta: Si &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;hubiera &lt;/ins&gt;una sabiduría práctica para ayudar a los deprimidos ¿dónde la encontraríamos? En Jesucristo, por supuesto (Cor. I 1:30). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;“Todo progreso en la vida cristiana depende de una recapitulación de los términos originales de la aceptación de uno &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;mismo &lt;/del&gt;con Dios” (John Stott, The Cross of Christ, pág. 27). Esta maravillosa cita nos muestra un remedio duradero contra todas nuestras enfermedades, incluso contra la depresión espiritual. Cada paso que damos en nuestra Cristiandad, especialmente cuando aprendemos a luchar contra las tendencias a la introversión, la autocrítica, el enfado, la ansiedad, la amargura, el desesperación, la incredulidad o la debilidad de espíritu, depende de una revisión intencional del Evangelio. Al fin y al cabo, ¿qué es lo más necesario para una persona que está triste sino que se &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;le &lt;/del&gt;recuerden amablemente, pero con continuidad, las buenas noticias? Debemos recordar, una y otra vez, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;como Él sufrió &lt;/del&gt;por nosotros&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;. &lt;/del&gt;Su encarnación, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la pureza de su &lt;/del&gt;vida, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;su &lt;/del&gt;muerte &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;por nosotros&lt;/del&gt;, &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;la &lt;/del&gt;reencarnación de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;su &lt;/del&gt;cuerpo y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;su &lt;/del&gt;ascensión. En resumen, tenemos que recordar a Jesús intencionadamente, en especial en esos &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;horribles &lt;/del&gt;momentos en los que estamos tentados a pensar únicamente en nostros mismos. Y aunque todos nosotros necesitamos una dosis diaria de la recapitulación del evangelio, aquéllos de nosotros que sienten la opresión de &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;una Gran &lt;/del&gt;Desesperación la necesitan aún más. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;“Todo progreso en la vida cristiana depende de una recapitulación de los términos originales de la aceptación de uno con Dios” (John Stott, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;The Cross of Christ&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;''&lt;/ins&gt;, pág. 27). Esta maravillosa cita nos muestra un remedio duradero contra todas nuestras enfermedades, incluso contra la depresión espiritual. Cada paso que damos en nuestra Cristiandad, especialmente cuando aprendemos a luchar contra las tendencias a la introversión, la autocrítica, el enfado, la ansiedad, la amargura, el desesperación, la incredulidad o la debilidad de espíritu, depende de una revisión intencional del Evangelio. Al fin y al cabo, ¿qué es lo más necesario para una persona que está triste sino que se &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;lo &lt;/ins&gt;recuerden amablemente, pero con continuidad, las buenas noticias? Debemos recordar, una y otra vez, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su sufrimiento &lt;/ins&gt;por nosotros&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;: &lt;/ins&gt;Su encarnación, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su &lt;/ins&gt;vida &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sin pecar&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su &lt;/ins&gt;muerte &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;de sustituto&lt;/ins&gt;, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su &lt;/ins&gt;reencarnación de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su &lt;/ins&gt;cuerpo y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Su &lt;/ins&gt;ascensión. En resumen, tenemos que recordar a Jesús intencionadamente, en especial en esos momentos &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;oscuros &lt;/ins&gt;en los que estamos tentados a pensar únicamente en nostros mismos. Y aunque todos nosotros necesitamos una dosis diaria de la recapitulación del evangelio, aquéllos de nosotros que sienten la opresión de &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;el Gigante &lt;/ins&gt;Desesperación la necesitan aún más. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Y que &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;es eso de una &lt;/del&gt;recapitulación del Evangelio? Simplemente consistiría en animar a los débiles de espíritu con la verdad de Jesucristo. La persona que sufre depresión necesita un profundo soplo de ánimo, no &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;manidas &lt;/del&gt;banalidades como “Alégrate, todo saldrá &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;bien” &lt;/del&gt;o “No eres tan malo. En realidad, eres una persona &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;maravillosa”&lt;/del&gt;. No, las personas deprimidas necesitan un potente remedio como “Dios no nos ha creado para caer en la ira, sino para obtener la salvación a través de nuestro señor Jesucristo, que murió por nosotros… para que podamos vivir con Él” (Tesalonicenses &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;1, &lt;/del&gt;5:9-10). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;¿Y que &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;fuera esa &lt;/ins&gt;recapitulación del Evangelio? Simplemente consistiría en animar a los débiles de espíritu con la verdad de Jesucristo. La persona que sufre depresión necesita un profundo soplo de ánimo, no &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;trilladas &lt;/ins&gt;banalidades como “Alégrate, todo saldrá &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;bien,” &lt;/ins&gt;o “No eres tan malo. En realidad, eres una persona &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;maravillosa&lt;/ins&gt;.&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;” &lt;/ins&gt;No, las personas deprimidas necesitan un potente remedio como “Dios no nos ha creado para caer en la ira, sino para obtener la salvación a través de nuestro señor Jesucristo, que murió por nosotros… para que podamos vivir con Él” (&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;1 &lt;/ins&gt;Tesalonicenses 5:9-10). &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La verdad contraintuitiva de que lo que la persona deprimida necesita oir no es “en realidad eres una persona maravillosa” sino “Eres más pecador e imperfecto de lo que jamás te atreverías a &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;creer”&lt;/del&gt;. Cuando se queje de que es “un fracasado” debemos estar de acuerdo con él/ella, al menos en cierto modo. Todos hemos de estar de acuerdo en que todos somos unos fracasados hasta tal punto que el perfecto Hijo de Dios tuvo que morir antes de que nosotros &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pudiésemos considerarnos Sus hijos&lt;/del&gt;. Cada uno de nosotros ha fracasado completamente a la hora de amar a Dios o a nuestro prójimo. Y no sólo fracasamos por no amar como debiéramos, sino también porque pensamos que deberíamos ser capaces de ello. En realidad no creemos en los juicios de Dios acerca de la magnitud de nuestra depravación. &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Nos liberamos &lt;/del&gt;de nuestras conciencias supraescrupulosas, de las incesantes visiones y revisiones de nuestras decepciones, cuando nos damos cuenta de que no deberíamos esperar el éxito o un trato amable. No, merecemos el fracaso, el abandono y la ira. Esta es una faceta del mensaje evangélico poderosamente liberadora: ¡Nunca viviremos según nuestros propios principios! ¡Ni nosotros ni nadie! De hecho, la decepción de que deberíamos ser capaces de hacerlo surge de una creencia orgullosa de nuestras propias habilidades, autosuficiencia y nuestra pretensión de superioridad moral -creencias que se oponen directamente al Evangelio. No necesitamos ajustes menores; todos estamos desesperados por un Redentor que nos contente a todos. La persona deprimida debería preguntar: “¿Qué creo que merezco? ¿Qué espero de mí mismo, de los demás? ¿Realmente creo que soy tan pecador y &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;mezquino &lt;/del&gt;como las Escrituras dicen que soy? ¿Creo que debería tener éxito, ser apreciado o &lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;inmaculado&lt;/del&gt;?” &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La verdad contraintuitiva de que lo que la persona deprimida necesita oir no es “en realidad eres una persona maravillosa” sino “Eres más pecador e imperfecto de lo que jamás te atreverías a &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;creer&lt;/ins&gt;.&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;” &lt;/ins&gt;Cuando se queje de que es “un fracasado” debemos estar de acuerdo con él/ella, al menos en cierto modo. Todos hemos de estar de acuerdo en que todos somos unos fracasados hasta tal punto que el perfecto Hijo de Dios tuvo que morir antes de que nosotros &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;pudiéramos tener compañerismo con Él&lt;/ins&gt;. Cada uno de nosotros ha fracasado completamente a la hora de amar a Dios o a nuestro prójimo. Y no sólo fracasamos por no amar como debiéramos, sino también porque pensamos que deberíamos ser capaces de ello. En realidad no creemos en los juicios de Dios acerca de la magnitud de nuestra depravación. &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Nosotros podemos ser liberados &lt;/ins&gt;de nuestras conciencias supraescrupulosas, de las incesantes visiones y revisiones de nuestras decepciones, cuando nos damos cuenta de que no deberíamos esperar el éxito o un trato amable. No, merecemos el fracaso, el abandono y la ira. Esta es una faceta del mensaje evangélico poderosamente liberadora: ¡Nunca viviremos según nuestros propios principios! ¡Ni nosotros ni nadie! De hecho, la decepción de que deberíamos ser capaces de hacerlo surge de una creencia orgullosa de nuestras propias habilidades, autosuficiencia y nuestra pretensión de superioridad moral -creencias que se oponen directamente al Evangelio. No necesitamos ajustes menores; todos estamos desesperados por un Redentor que nos contente a todos. La persona deprimida debería preguntar: “¿Qué creo que merezco? ¿Qué espero de mí mismo, de los demás? ¿Realmente creo que soy tan pecador y &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;débil &lt;/ins&gt;como las Escrituras dicen que soy? ¿Creo que debería tener éxito, ser apreciado o &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;sin pecado&lt;/ins&gt;?” &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Mateo 6:21: “Donde esté tu tesoro, estará tu corazón,” también va dirigido a aquéllos que están deprimidos. En cierto modo, la depresión es una lenta y dolorosa muerte del deseo, la enfermedad del corazón que surge del repetido aplazamiento de la esperanza (Proverbios 13:12). La esperanza que mantiene al corazón cuando se persigue un deseo especial se ha debilitado (o ha desaparecido) para las personas deprimidas. Entonces, ¿qué es lo que considera especial? ¿Qué cree que le traerá la felicidad? ¿A quién o qué adora? ¿Qué daría sentido a su vida? ¿La vida de quién anhela? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;Mateo 6:21: “Donde esté tu tesoro, &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;allí &lt;/ins&gt;estará &lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;también &lt;/ins&gt;tu corazón,” también va dirigido a aquéllos que están deprimidos. En cierto modo, la depresión es una lenta y dolorosa muerte del deseo, la enfermedad del corazón que surge del repetido aplazamiento de la esperanza (Proverbios 13:12). La esperanza que mantiene al corazón cuando se persigue un deseo especial se ha debilitado (o ha desaparecido) para las personas deprimidas. Entonces, ¿qué es lo que considera especial? ¿Qué cree que le traerá la felicidad? ¿A quién o qué adora? ¿Qué daría sentido a su vida? ¿La vida de quién anhela? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La buena noticia es que quizás esta dolorosa depresión es el modo en que Dios le muestra a los falsos dioses: los dioses del éxito, el romance, la aceptación, la seguridad, la reputación. ¿Está su corazón enfermo? ¿Cuáles de los deseos que anhela no se han cumplido? ¿Por qué los desea del modo en que lo hace? ¿Por qué un Dios amantísimo ha impedido que se cumplan? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;La buena noticia es que quizás esta dolorosa depresión es el modo en que Dios le muestra a los falsos dioses: los dioses del éxito, el romance, la aceptación, la seguridad, la reputación. ¿Está su corazón enfermo? ¿Cuáles de los deseos que anhela no se han cumplido? ¿Por qué los desea del modo en que lo hace? ¿Por qué un Dios amantísimo ha impedido que se cumplan? &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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		<author><name>Dbuckley</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/w/index.php?title=The_Gospel_Cure/es&amp;diff=17224&amp;oldid=prev</id>
		<title>Helena at 18:18, 24 March 2009</title>
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&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Here is the page for your translation&lt;/del&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Bueno, entonces se preguntarán ¿cuál es la cura que indican las Escrituras para la depresión espiritual? Esta pregunta pide otra: ¿debemos asumir que siempre habrá cura para las molestias de esta vida? ¿No es cierto que los cristianos reconocen que el sufrimiento es una parte de lo que implica estar vivo en este mundo lamentable? ¿No creemos que el sufrimiento en sí mismo es a menudo beneficioso para nuestras vidas, ya que proviene (al igual que el resto de las cosas) de las manos de un Padre cariñoso (Rom. 5:3-5)? Por supuesto, esto no significa que no debamos buscar alivio al sufrimiento cuando sea conveniente (Cor. I 7:21) pero es preferible introducir una perspectiva en nuestra búsqueda de la sabiduría. Así que reformulemos nuestra pregunta: Si hubiese una sabiduría práctica para ayudar a los deprimidos ¿dónde la encontraríamos? En Jesucristo, por supuesto (Cor. I 1:30)&lt;/ins&gt;. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Thanks so much!&lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;“Todo progreso en la vida cristiana depende de una recapitulación de los términos originales de la aceptación de uno mismo con Dios” (John Stott, The Cross of Christ, pág. 27). Esta maravillosa cita nos muestra un remedio duradero contra todas nuestras enfermedades, incluso contra la depresión espiritual. Cada paso que damos en nuestra Cristiandad, especialmente cuando aprendemos a luchar contra las tendencias a la introversión, la autocrítica, el enfado, la ansiedad, la amargura, el desesperación, la incredulidad o la debilidad de espíritu, depende de una revisión intencional del Evangelio. Al fin y al cabo, ¿qué es lo más necesario para una persona que está triste sino que se le recuerden amablemente, pero con continuidad, las buenas noticias? Debemos recordar, una y otra vez, como Él sufrió por nosotros. Su encarnación, la pureza de su vida, su muerte por nosotros, la reencarnación de su cuerpo y su ascensión. En resumen, tenemos que recordar a Jesús intencionadamente, en especial en esos horribles momentos en los que estamos tentados a pensar únicamente en nostros mismos. Y aunque todos nosotros necesitamos una dosis diaria de la recapitulación del evangelio, aquéllos de nosotros que sienten la opresión de una Gran Desesperación la necesitan aún más. &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt; &lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #eee; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;-&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #ffa; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;del class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Joya&lt;/del&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;¿Y que es eso de una recapitulación del Evangelio? Simplemente consistiría en animar a los débiles de espíritu con la verdad de Jesucristo. La persona que sufre depresión necesita un profundo soplo de ánimo, no manidas banalidades como “Alégrate, todo saldrá bien” o “No eres tan malo. En realidad, eres una persona maravillosa”. No, las personas deprimidas necesitan un potente remedio como “Dios no nos ha creado para caer en la ira, sino para obtener la salvación a través de nuestro señor Jesucristo, que murió por nosotros… para que podamos vivir con Él” (Tesalonicenses 1, 5:9-10). &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Las personas deprimidas no sólo necesitan sentirse mejor. Necesitan a un Redentor que diga: “Confía, hijo mío, hija mía; se te ha dado lo que realmente necesitas. No es necesario que la vida consista en la bondad, el éxito, la rectitud o el fracaso. Te he concedido algo infinitamente más valioso que las sensaciones agradables: el perdón de tus pecados.” Este perdón elimina de forma permanente no sólo el pecado externo evidente, sino también la incredulidad oculta, la falta de fe, el orgullo, la autosuficiencia y la apatía. En lugar de que el Evangelio sea auxiliar para la vida de los deprimidos, todo lo demás debería ser auxiliar del Evangelio. &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;Al igual que los amigos del paralítico, debemos llevar a nuestros amigos y hermanos desanimados ante Jesús. Su dulce verdad les será cariñosamente transmitida a través de una sabia y paciente comunidad de fe. Es necesario que los otros, que saben que son como los deprimidos: estatuas de barro llenas del tesoro transformador de la vida, inmesurablemente indignas pero sin embargo inmesurablemente amadas, les hagan llegar el apoyo para creer la verdad del Evangelio en lugar de las mentiras de Satanás y el respaldo para salir adelante desde la fe, signifique esto simplemente subir las persianas o dar una vuelta a la manzana. &lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&amp;#160;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
&lt;tr&gt;&lt;td colspan=&quot;2&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/td&gt;&lt;td class='diff-marker'&gt;+&lt;/td&gt;&lt;td style=&quot;background: #cfc; color:black; font-size: smaller;&quot;&gt;&lt;div&gt;&lt;ins class=&quot;diffchange diffchange-inline&quot;&gt;El poder para transformar a los deprimidos pertenece únicamente a Dios, por eso confiamos en que “Áquel que resucitó al Señor Jesucristo también nos resucitará y nos llevará ante su presencia… Así que no perdamos la esperanza. A pesar de que nuestra naturaleza externa se estropee, nuestra naturaleza interna se renueva día a día.” (Corintios II 4:14-16)&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/ins&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;
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		<author><name>Helena</name></author>	</entry>

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&lt;p&gt;&lt;b&gt;New page&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;{{InProcess|user=|date=}}&lt;br /&gt;
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		<author><name>JoyaTeemer</name></author>	</entry>

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