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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<updated>2026-04-27T23:45:19Z</updated>
		<subtitle>From Gospel Translations</subtitle>
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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_2/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 2/es</title>
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				<updated>2009-02-24T23:31:02Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Segunda Parte}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''1 Juan 1:1-10''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que existía desde el principio de todas las cosas, lo que oímos, lo que vimos con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos, eso es la Palabra de vida. 2 Porque la vida se ha manifestado, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella. Por eso os proclamamos ahora la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó. 3 Lo que hemos visto y oído os anunciamos, para que fraternalmente unidos con nosotros podáis también participar de la verdadera comunión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Todo esto os escribimos para que vuestra alegría sea completa. 5 El mensaje que él nos comunicó y ahora os transmitimos es este: Dios es luz y en él no existen las tinieblas. 6 De modo que si decimos que tenemos comunión con él, pero seguimos andando por las tenebrosas sendas del pecado, mentimos. En ese caso no actuamos con verdad. 7 Pero si andamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros. 9 Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, estamos dejando a Dios por mentiroso y no retenemos su mensaje en nuestro corazón. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;u&amp;gt;La semana pasada &amp;lt;/u&amp;gt;comenzamos nuestra respuesta a la pregunta ''¿Por qué debemos nacer de nuevo?'' con la lectura de Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Y dije que “Dios nos dio nueva vida” significa, en esencia, lo mismo que nacer de nuevo. Y que las razones por la cuales lo necesitamos es que estamos muertos. “A pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida”. Esto es lo que nos hace falta, el milagro de la vida espiritual que se crea en nuestros corazones. La razón por la que lo necesitamos es que estamos espiritualmente muertos, o sea, que somos incapaces de sentir o entender la belleza y la valía de Cristo en sí mismo. Aquellos que no nacen de nuevo no pueden exclamar junto con Pablo: &amp;quot;Considero todo una pérdida por el valor insuperable de conocer a Jesucristo mi Señor&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;A continuación comenzamos a analizar esta condición en la que nos encontramos, a la que llamamos muerte espiritual. Ya dije que iba a mencionar diez maneras diferentes de describir este estado con citas del Nuevo Testamento. La semana pasada vimos estas: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Estamos ya muertos a causa de los pecados (Efesios 2:5). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 2. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Amamos más las tinieblas que la luz (Juan 3:19-20).&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Nuestros corazones son duros como una piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. No somos capaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 6. Somos incapaces de aceptar el evangelio (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14)). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 7. No podemos acudir a Cristo o aceptarle como nuestro Señor (Juan 6:44, 65; 1 Corintios 12:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''Nuestra condición lejos del nuevo nacimiento''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a ver las tres descripciones restantes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''8. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos del pecado (Romanos 6:17).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo celebra nuestra liberación de la esclavitud al pecado dándole gracias a Dios por ella. En Romanos 6:17 nos dice: “Pero gracias a Dios que, si bien antes erais esclavos del pecado, ahora estáis obedeciendo de corazón las enseñanzas que habéis recibido”. Hubo un tiempo en que amamos tanto al pecado que no podíamos dejarlo o matarlo. Pero algo sucedió: el nuevo nacimiento tuvo lugar. Dios fue el causante de nuestra vida espiritual nueva, de la naturaleza nueva que odia el pecado y ama la justicia. Así Pablo le da las gracias a Dios y no al hombre por esta gran liberación: “Dad gracias a Dios porque vosotros, que una vez fuisteis esclavos del pecado, ahora obedecéis desde el corazón”. Hasta que Dios nos despierta de nuestra muerte espiritual y nos da una vida que se alegra de matar el pecado y de santificarse, somos esclavos y no nos podemos liberar. Por esta razón es necesario nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''9. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos de Satán (Efesios 2:1-2; 2 Timoteo 2:24-26).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una de las consecuencias espantosas de la muerte espiritual, que sí responde al demonio. Está en perfecta sintonía con el diablo. Escuchad la manera en que Pablo describe nuestra muerte spiritual en Efesios 2:1-2: “Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y ''obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire ''y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor. Dicho de otro modo, la marca de la persona sin regenerar es que sus deseos y elecciones “obedecen&amp;quot; a los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire. Los que no están regenerados se pueden burlar de la idea del diablo. Por supuesto, nada está tan de acuerdo con el padre de la mentira como la misma negación de su existencia. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la esclavitud al demonio se menciona con mayor claridad en 2 Timoteo 2:24-26. Esto es un llamamiento para los ministros acerca de cómo liberar al pueblo de la esclavitud del diablo. “Un siervo del Señor no debe ser pendenciero, sino amable con todos y apto para instruir con paciencia a los demás. Corrige con sencillez a los que se oponen y contradicen; si les hablas con dulzura, con cortesía, quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad. Así podrán también escapar de los lazos con que el diablo, a su antojo, los tiene cautivos del pecado. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice que: “quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad”, esto es lo que de hecho ocurre en al nacer de nuevo. Esta es la clave para liberar a la gente de la esclavitud al diablo. Dios les concede que abandonen su error, o sea, les despierta a la vida que es capaz de ver la fealdad y el peligro del pecado y la belleza y valía de Cristo, así como el carácter liberador de la verdad. Es como cuando alguien en la oscuridad acaricia un broche de marfil que cuelga de su cuello y cuando se enciende la luz espiritual se da cuenta de que no es un broche sino una cucaracha y la lanza a lo lejos. Así es como la gente se libera del demonio. Hasta que Dios hace el milagro del nuevo nacimiento, permanecemos esclavos del padre de la mentira porque nos gusta podernos creer cualquier cosa que nos complazca. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''10. Lejos del nuevo nacimiento el bien no reside en mí (Romanos 7:18).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una afirmación ininteligible para los que están sin regenerar. Ellos saben perfectamente que hacen muchas cosas buenas y que podrían hacer muchas más cosas malas de las que llevan a cabo. Esta declaración, que el bien no está en nosotros antes de nacer de nuevo, no tiene sentido para ellos sin la convicción de que todo el bien que Dios ha hecho y mantiene se destruye si no se hace por de la gracia de Dios y para su gloria. Así, por supuesto, en este sentido la persona humana (el alma, la mente, el corazón, el cerebro, los ojos, las manos) y las estructuras sociales humanas (matrimonio, familia, gobierno, negocios) son todas buenas. Dios las creó, las organizó y las mantiene. Es correcto que existan. &amp;lt;br&amp;gt;Pero todas lo hacen por la gracia de Dios. Él nos ordena que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22:37). Nos ordena que utilicemos todo lo que Él ha hecho, por de Su gracia y para mostrar Su valía (1 Pedro 4:11). Cuando la gente utilice lo que Dios ha creado independientemente de Su gracia y sin querer mostrar Su valor, están prostituyendo la creación de Dios. Hacen de ello un instrumento de la incredulidad y lo destruyen. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice en Romanos 7:18: “Ya sé que en mí, en mi naturaleza pecaminosa, lo que no reside es precisamente el bien” esta es la razón por la que añade “en mi naturaleza pecaminosa”. ''Hay'' algo bueno en Pablo tras el nuevo nacimiento. La fe es buena. El Espíritu Santo es bueno. La nueva naturaleza espiritual es buena. Desarrollar la santidad es bueno. Pero en su ''naturaleza pecaminosa'', o sea, la persona que él es por naturaleza lejos del nuevo nacimiento, no hay nada bueno. Todo lo bueno que se creó queda destruido al convertirse en el servidor de los intereses del hombre en lugar de los intereses de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Estas son las diez partes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. Sin la regeneración, y utilizando las palabras de Pablo en Efesios 2:12, nos encontramos: “sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa; y por eso andabais perdidos en un mundo falto de esperanza y de Dios”. Esta es la razón por la que debemos nacer de nuevo. Sin ello nuestra condición no tiene remedio y no la podemos resolver con mejoras morales. El hombre muerto no puede mejorar. El hombre muerto necesita de una cosa en particular antes de que nada más pueda ocurrir. Necesita estar vivo. Debe nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La otra mitad de la pregunta''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora sólo he formulado la mitad de la pregunta acerca del por qué. ''¿Por qué es necesario nacer de nuevo?'' Pero en realidad tiene dos significados. Este es al que hemos respondido: ¿Por qué no tengo vida espiritual y por qué no puedo conseguirla por mí mismo? Ya hemos contestado que somos rebeldes, egoístas, exigentes, duros y nos resistimos a los asuntos espirituales y somos incapaces de ver la belleza y la valía de Cristo, por tanto no podemos acudir a Él a por la vida. Por ello necesitamos el trabajo sobrenatural de Dios para que nos dé la vida. Necesitamos nacer de nuevo. Esta es la primera manera de contestar a la pregunta ''¿Por qué es necesario nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;''Pero existe también otra. La pregunta también se refiere a: ¿''Para qué ''necesitáis nacer de nuevo? ¿Qué cosa os proporciona que os hace falta? ¿Qué es lo que no tenéis sin ello? La primera parte mira hacia el pasado y reflexiona sobre cuál es nuestra condición, que hace necesario el nacer de nuevo. La segunda manera de formular la pregunta mira hacia el futuro y pregunta lo que es necesario que suceda y sólo el nacer de nuevo puede proporcionar. Esto es lo que vamos a ver ahora. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué necesitamos una vida espiritual nueva en conexión con Jesús? Una respuesta sería: porque estamos muertos. La otra: Porque sin esa vida no podríamos . . . ¿qué? Esto es lo que nos preguntamos ahora. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Hoy intentaré responder a esto de manera resumida y la semana que viene lo explicaré más detenidamente y de manera más práctica. La próxima semana es el domingo antes de Navidad y he pensado utilizar la lectura de 1 Juan 3:8b: “Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo”. O sea, el motivo de la encarnación, de la Navidad, es destruir las obras del demonio. En ese contexto veréis la conexión entre la encarnación y la regeneración, o entre el nacer de nuevo y el nacimiento de Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''El reino de los cielos''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Permitidme que os dé hoy un resumen de la respuesta: ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? La respuesta de Jesús es sencilla, radical y devastadora. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo ''no podrá ver el reino de Dios''&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Si no nacemos de nuevo no veremos el reino de Dios. O sea, no iremos al cielo. Moriremos eternamente. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? No tendremos nada bueno. Sólo sufrimiento eterno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero es importante ver por qué ocurre esto. Necesitamos analizar cómo Dios nos salva a través del nuevo nacimiento, cómo nos hace llegar al reino. Necesitamos ver la conexión entre el nacer de nuevo y lo que Dios ha hecho para salvarnos mediante la muerte y resurrección de Jesús. Así que os voy a dar cinco respuestas que se interrelacionan, primero a modo de negación y, para concluir, de manera afirmativa. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? Aquí tenemos un resumen: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Sin el nuevo nacimiento no tendremos fe para salvarnos sino sólo incredulidad (Juan 1:11-13; 1 Juan 5:1; Efesios 2:8-9; Filipenses 1:29; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 2. Sin el nuevo nacimiento no tendremos justificación sino que tan sólo nos condenaremos (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21; Gálatas 2:17; Filipenses 3:9). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Sin el nuevo nacimiento no seremos hijos de Dios sino hijos del diablo (1 Juan 3:9-10).&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Sin el nuevo nacimiento no podemos llevar con nosotros el fruto del Espíritu Santo sino sólo el fruto de la muerte (Romanos 6:20-21; 7:4-6; 15:16; 1 Corintios 1:2; 2 Corintios 5:17; Efesios 2:10; Gálatas 5:6; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2; 1 Juan 3:14). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. Sin el nuevo nacimiento no tendremos la felicidad eterna en la comunión con Dios sino el sufrimiento eterno con el demonio y sus ángeles (Mateo 25:41; Juan 3:3; Romanos 6:23; Apocalipsis 2:11; 20:15). &amp;lt;br&amp;gt;Para conocernos a nosotros mismo y para conocer la grandeza de Cristo y de nuestra salvación, debemos saber como el nuevo nacimiento está relacionado con estos cinco aspectos. Esto es lo que haremos en la próxima sesión. Pero permitidme concluir nombrándolas una vez más, esta vez de manera afirmativa y con la palabra de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, se despierta la fe salvadora y nos reunimos con Cristo. 1 Juan 5:1: “Todo el que ''cree'' que Jesús es el Cristo, ''ha nacido ''de Dios”. No dice “nacerá” de Dios, sino “ha nacido” de Dios. Nuestra primera fe es un destello de la vida tras el nuevo nacimiento.&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;2. Cuando al nacer de nuevo se despierta la fe y nos unimos a Cristo, estamos justificados, o sea, se nos considera justos, a través de esta fe. Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El nuevo nacimiento despierta la fe, y la fe sigue el ejemplo de Cristo para ser justos y Dios nos acredita esta justicia sólo por Cristo y sólo a través de la fe. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, se eliminan todas las dificultades legales para nuestra aceptación por Dios mediante la justificación. Y así Dios nos acepta en su familia y nos concede la forma de su Hijo. Juan 1:12: “Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el privilegio de poder ser hechos hijos de Dios. En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios”. Nacemos de nuevo por Dios, no por la voluntad humana, y creemos en Cristo, lo recibimos y Dios nos convierte en sus herederos legítimos y sus hijos espirituales. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos reunimos con Cristo, y toda nuestra condena se sustituye por la justificación, y el Espíritu de la adopción habita en nuestras vidas, Él produce el fruto del amor. Gálatas 5:6: “Los que hemos recibido en Cristo la promesa de la vida eterna, no hemos de preocuparnos de si estamos o no circuncidados. Lo que a nosotros nos importa es la fe que actúa por medio del amor”. 1 Juan 3:14: “Nosotros, por el hecho de amar a los hermanos, sabemos que somos librados de la muerte, que hemos pasado de la muerte a la vida”. Donde se produce el nuevo nacimiento, existe el amor.&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. Finalmente, cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, y nuestra rectitud libera el poder santificador del Espíritu Santo, nos encontramos en la recta final que nos lleva hasta el cielo. Y la cumbre de las alegrías del cielo será la comunión con Dios. “En esto consiste la vida eterna: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado a este mundo”. (Juan 17:13). La cima de la alegría de nuestra nueva vida el Dios mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios. . . . No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo”.(Juan 3:3, 7). &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_2/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 2/es</title>
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				<updated>2009-02-24T23:23:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Segunda Parte}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''1 Juan 1:1-10''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que existía desde el principio de todas las cosas, lo que oímos, lo que vimos con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos, eso es la Palabra de vida. 2 Porque la vida se ha manifestado, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella. Por eso os proclamamos ahora la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó. 3 Lo que hemos visto y oído os anunciamos, para que fraternalmente unidos con nosotros podáis también participar de la verdadera comunión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Todo esto os escribimos para que vuestra alegría sea completa. 5 El mensaje que él nos comunicó y ahora os transmitimos es este: Dios es luz y en él no existen las tinieblas. 6 De modo que si decimos que tenemos comunión con él, pero seguimos andando por las tenebrosas sendas del pecado, mentimos. En ese caso no actuamos con verdad. 7 Pero si andamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros. 9 Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, estamos dejando a Dios por mentiroso y no retenemos su mensaje en nuestro corazón. &amp;lt;br&amp;gt;La semana pasada comenzamos nuestra respuesta a la pregunta ¿Por qué debemos nacer de nuevo? con la lectura de Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Y dije que “Dios nos dio nueva vida” significa, en esencia, lo mismo que nacer de nuevo. Y que las razones por la cuales lo necesitamos es que estamos muertos. “A pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida”. Esto es lo que nos hace falta, el milagro de la vida espiritual que se crea en nuestros corazones. La razón por la que lo necesitamos es que estamos espiritualmente muertos, o sea, que somos incapaces de sentir o entender la belleza y la valía de Cristo en sí mismo. Aquellos que no nacen de nuevo no pueden exclamar junto con Pablo: &amp;quot;Considero todo una pérdida por el valor insuperable de conocer a Jesucristo mi Señor&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;A continuación comenzamos a analizar esta condición en la que nos encontramos, a la que llamamos muerte espiritual. Ya dije que iba a mencionar diez maneras diferentes de describir este estado con citas del Nuevo Testamento. La semana pasada vimos estas: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Estamos ya muertos a causa de los pecados (Efesios 2:5). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 2. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Amamos más las tinieblas que la luz (Juan 3:19-20).&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Nuestros corazones son duros como una piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. No somos capaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 6. Somos incapaces de aceptar el evangelio (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14)). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 7. No podemos acudir a Cristo o aceptarle como nuestro Señor (Juan 6:44, 65; 1 Corintios 12:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''Nuestra condición lejos del nuevo nacimiento''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a ver las tres descripciones restantes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''8. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos del pecado (Romanos 6:17).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo celebra nuestra liberación de la esclavitud al pecado dándole gracias a Dios por ella. En Romanos 6:17 nos dice: “Pero gracias a Dios que, si bien antes erais esclavos del pecado, ahora estáis obedeciendo de corazón las enseñanzas que habéis recibido”. Hubo un tiempo en que amamos tanto al pecado que no podíamos dejarlo o matarlo. Pero algo sucedió: el nuevo nacimiento tuvo lugar. Dios fue el causante de nuestra vida espiritual nueva, de la naturaleza nueva que odia el pecado y ama la justicia. Así Pablo le da las gracias a Dios y no al hombre por esta gran liberación: “Dad gracias a Dios porque vosotros, que una vez fuisteis esclavos del pecado, ahora obedecéis desde el corazón”. Hasta que Dios nos despierta de nuestra muerte espiritual y nos da una vida que se alegra de matar el pecado y de santificarse, somos esclavos y no nos podemos liberar. Por esta razón es necesario nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''9. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos de Satán (Efesios 2:1-2; 2 Timoteo 2:24-26).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una de las consecuencias espantosas de la muerte espiritual, que sí responde al demonio. Está en perfecta sintonía con el diablo. Escuchad la manera en que Pablo describe nuestra muerte spiritual en Efesios 2:1-2: “Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor. Dicho de otro modo, la marca de la persona sin regenerar es que sus deseos y elecciones “obedecen&amp;quot; a los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire. Los que no están regenerados se pueden burlar de la idea del diablo. Por supuesto, nada está tan de acuerdo con el padre de la mentira como la misma negación de su existencia. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la esclavitud al demonio se menciona con mayor claridad en 2 Timoteo 2:24-26. Esto es un llamamiento para los ministros acerca de cómo liberar al pueblo de la esclavitud del diablo. “Un siervo del Señor no debe ser pendenciero, sino amable con todos y apto para instruir con paciencia a los demás. Corrige con sencillez a los que se oponen y contradicen; si les hablas con dulzura, con cortesía, quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad. Así podrán también escapar de los lazos con que el diablo, a su antojo, los tiene cautivos del pecado. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice que: “quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad”, esto es lo que de hecho ocurre en al nacer de nuevo. Esta es la clave para liberar a la gente de la esclavitud al diablo. Dios les concede que abandonen su error, o sea, les despierta a la vida que es capaz de ver la fealdad y el peligro del pecado y la belleza y valía de Cristo, así como el carácter liberador de la verdad. Es como cuando alguien en la oscuridad acaricia un broche de marfil que cuelga de su cuello y cuando se enciende la luz espiritual se da cuenta de que no es un broche sino una cucaracha y la lanza a lo lejos. Así es como la gente se libera del demonio. Hasta que Dios hace el milagro del nuevo nacimiento, permanecemos esclavos del padre de la mentira porque nos gusta podernos creer cualquier cosa que nos complazca. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''10. Lejos del nuevo nacimiento el bien no reside en mí (Romanos 7:18).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una afirmación ininteligible para los que están sin regenerar. Ellos saben perfectamente que hacen muchas cosas buenas y que podrían hacer muchas más cosas malas de las que llevan a cabo. Esta declaración, que el bien no está en nosotros antes de nacer de nuevo, no tiene sentido para ellos sin la convicción de que todo el bien que Dios ha hecho y mantiene se destruye si no se hace por de la gracia de Dios y para su gloria. Así, por supuesto, en este sentido la persona humana (el alma, la mente, el corazón, el cerebro, los ojos, las manos) y las estructuras sociales humanas (matrimonio, familia, gobierno, negocios) son todas buenas. Dios las creó, las organizó y las mantiene. Es correcto que existan. &amp;lt;br&amp;gt;Pero todas lo hacen por la gracia de Dios. Él nos ordena que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22:37). Nos ordena que utilicemos todo lo que Él ha hecho, por de Su gracia y para mostrar Su valía (1 Pedro 4:11). Cuando la gente utilice lo que Dios ha creado independientemente de Su gracia y sin querer mostrar Su valor, están prostituyendo la creación de Dios. Hacen de ello un instrumento de la incredulidad y lo destruyen. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice en Romanos 7:18: “Ya sé que en mí, en mi naturaleza pecaminosa, lo que no reside es precisamente el bien” esta es la razón por la que añade “en mi naturaleza pecaminosa”. Hay algo bueno en Pablo tras el nuevo nacimiento. La fe es buena. El Espíritu Santo es bueno. La nueva naturaleza espiritual es buena. Desarrollar la santidad es bueno. Pero en su naturaleza pecaminosa, o sea, la persona que él es por naturaleza lejos del nuevo nacimiento, no hay nada bueno. Todo lo bueno que se creó queda destruido al convertirse en el servidor de los intereses del hombre en lugar de los intereses de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Estas son las diez partes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. Sin la regeneración, y utilizando las palabras de Pablo en Efesios 2:12, nos encontramos: “sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa; y por eso andabais perdidos en un mundo falto de esperanza y de Dios”. Esta es la razón por la que debemos nacer de nuevo. Sin ello nuestra condición no tiene remedio y no la podemos resolver con mejoras morales. El hombre muerto no puede mejorar. El hombre muerto necesita de una cosa en particular antes de que nada más pueda ocurrir. Necesita estar vivo. Debe nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La otra mitad de la pregunta''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora sólo he formulado la mitad de la pregunta acerca del por qué. ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? Pero en realidad tiene dos significados. Este es al que hemos respondido: ¿Por qué no tengo vida espiritual y por qué no puedo conseguirla por mí mismo? Ya hemos contestado que somos rebeldes, egoístas, exigentes, duros y nos resistimos a los asuntos espirituales y somos incapaces de ver la belleza y la valía de Cristo, por tanto no podemos acudir a Él a por la vida. Por ello necesitamos el trabajo sobrenatural de Dios para que nos dé la vida. Necesitamos nacer de nuevo. Esta es la primera manera de contestar a la pregunta ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Pero existe también otra. La pregunta también se refiere a: ¿Para qué necesitáis nacer de nuevo? ¿Qué cosa os proporciona que os hace falta? ¿Qué es lo que no tenéis sin ello? La primera parte mira hacia el pasado y reflexiona sobre cuál es nuestra condición, que hace necesario el nacer de nuevo. La segunda manera de formular la pregunta mira hacia el futuro y pregunta lo que es necesario que suceda y sólo el nacer de nuevo puede proporcionar. Esto es lo que vamos a ver ahora. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué necesitamos una vida espiritual nueva en conexión con Jesús? Una respuesta sería: porque estamos muertos. La otra: Porque sin esa vida no podríamos . . . ¿qué? Esto es lo que nos preguntamos ahora. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Hoy intentaré responder a esto de manera resumida y la semana que viene lo explicaré más detenidamente y de manera más práctica. La próxima semana es el domingo antes de Navidad y he pensado utilizar la lectura de 1 Juan 3:8b: “Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo”. O sea, el motivo de la encarnación, de la Navidad, es destruir las obras del demonio. En ese contexto veréis la conexión entre la encarnación y la regeneración, o entre el nacer de nuevo y el nacimiento de Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''El reino de los cielos''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Permitidme que os dé hoy un resumen de la respuesta: ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? La respuesta de Jesús es sencilla, radical y devastadora. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Si no nacemos de nuevo no veremos el reino de Dios. O sea, no iremos al cielo. Moriremos eternamente. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? No tendremos nada bueno. Sólo sufrimiento eterno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero es importante ver por qué ocurre esto. Necesitamos analizar cómo Dios nos salva a través del nuevo nacimiento, cómo nos hace llegar al reino. Necesitamos ver la conexión entre el nacer de nuevo y lo que Dios ha hecho para salvarnos mediante la muerte y resurrección de Jesús. Así que os voy a dar cinco respuestas que se interrelacionan, primero a modo de negación y, para concluir, de manera afirmativa. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? Aquí tenemos un resumen: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Sin el nuevo nacimiento no tendremos fe para salvarnos sino sólo incredulidad (Juan 1:11-13; 1 Juan 5:1; Efesios 2:8-9; Filipenses 1:29; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 2. Sin el nuevo nacimiento no tendremos justificación sino que tan sólo nos condenaremos (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21; Gálatas 2:17; Filipenses 3:9). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Sin el nuevo nacimiento no seremos hijos de Dios sino hijos del diablo (1 Juan 3:9-10).&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Sin el nuevo nacimiento no podemos llevar con nosotros el fruto del Espíritu Santo sino sólo el fruto de la muerte (Romanos 6:20-21; 7:4-6; 15:16; 1 Corintios 1:2; 2 Corintios 5:17; Efesios 2:10; Gálatas 5:6; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2; 1 Juan 3:14). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. Sin el nuevo nacimiento no tendremos la felicidad eterna en la comunión con Dios sino el sufrimiento eterno con el demonio y sus ángeles (Mateo 25:41; Juan 3:3; Romanos 6:23; Apocalipsis 2:11; 20:15). &amp;lt;br&amp;gt;Para conocernos a nosotros mismo y para conocer la grandeza de Cristo y de nuestra salvación, debemos saber como el nuevo nacimiento está relacionado con estos cinco aspectos. Esto es lo que haremos en la próxima sesión. Pero permitidme concluir nombrándolas una vez más, esta vez de manera afirmativa y con la palabra de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1. Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, se despierta la fe salvadora y nos reunimos con Cristo. 1 Juan 5:1: “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”. No dice “nacerá” de Dios, sino “ha nacido” de Dios. Nuestra primera fe es un destello de la vida tras el nuevo nacimiento.&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;2. Cuando al nacer de nuevo se despierta la fe y nos unimos a Cristo, estamos justificados, o sea, se nos considera justos, a través de esta fe. Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El nuevo nacimiento despierta la fe, y la fe sigue el ejemplo de Cristo para ser justos y Dios nos acredita esta justicia sólo por Cristo y sólo a través de la fe. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 3. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, se eliminan todas las dificultades legales para nuestra aceptación por Dios mediante la justificación. Y así Dios nos acepta en su familia y nos concede la forma de su Hijo. Juan 1:12: “Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el privilegio de poder ser hechos hijos de Dios. En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios”. Nacemos de nuevo por Dios, no por la voluntad humana, y creemos en Cristo, lo recibimos y Dios nos convierte en sus herederos legítimos y sus hijos espirituales. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 4. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos reunimos con Cristo, y toda nuestra condena se sustituye por la justificación, y el Espíritu de la adopción habita en nuestras vidas, Él produce el fruto del amor. Gálatas 5:6: “Los que hemos recibido en Cristo la promesa de la vida eterna, no hemos de preocuparnos de si estamos o no circuncidados. Lo que a nosotros nos importa es la fe que actúa por medio del amor”. 1 Juan 3:14: “Nosotros, por el hecho de amar a los hermanos, sabemos que somos librados de la muerte, que hemos pasado de la muerte a la vida”. Donde se produce el nuevo nacimiento, existe el amor.&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 5. Finalmente, cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, y nuestra rectitud libera el poder santificador del Espíritu Santo, nos encontramos en la recta final que nos lleva hasta el cielo. Y la cumbre de las alegrías del cielo será la comunión con Dios. “En esto consiste la vida eterna: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado a este mundo”. (Juan 17:13). La cima de la alegría de nuestra nueva vida el Dios mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios. . . . No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo”.(Juan 3:3, 7). &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_2/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 2/es</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_2/es"/>
				<updated>2009-02-24T23:18:56Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Segunda Parte}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''1 Juan 1:1-10'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que existía desde el principio de todas las cosas, lo que oímos, lo que vimos con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos, eso es la Palabra de vida. 2 Porque la vida se ha manifestado, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella. Por eso os proclamamos ahora la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó. 3 Lo que hemos visto y oído os anunciamos, para que fraternalmente unidos con nosotros podáis también participar de la verdadera comunión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Todo esto os escribimos para que vuestra alegría sea completa. 5 El mensaje que él nos comunicó y ahora os transmitimos es este: Dios es luz y en él no existen las tinieblas. 6 De modo que si decimos que tenemos comunión con él, pero seguimos andando por las tenebrosas sendas del pecado, mentimos. En ese caso no actuamos con verdad. 7 Pero si andamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros. 9 Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, estamos dejando a Dios por mentiroso y no retenemos su mensaje en nuestro corazón. &amp;lt;br&amp;gt;La semana pasada comenzamos nuestra respuesta a la pregunta ¿Por qué debemos nacer de nuevo? con la lectura de Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Y dije que “Dios nos dio nueva vida” significa, en esencia, lo mismo que nacer de nuevo. Y que las razones por la cuales lo necesitamos es que estamos muertos. “A pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida”. Esto es lo que nos hace falta, el milagro de la vida espiritual que se crea en nuestros corazones. La razón por la que lo necesitamos es que estamos espiritualmente muertos, o sea, que somos incapaces de sentir o entender la belleza y la valía de Cristo en sí mismo. Aquellos que no nacen de nuevo no pueden exclamar junto con Pablo: &amp;quot;Considero todo una pérdida por el valor insuperable de conocer a Jesucristo mi Señor&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;A continuación comenzamos a analizar esta condición en la que nos encontramos, a la que llamamos muerte espiritual. Ya dije que iba a mencionar diez maneras diferentes de describir este estado con citas del Nuevo Testamento. La semana pasada vimos estas: &amp;lt;br&amp;gt;1. Estamos ya muertos a causa de los pecados (Efesios 2:5). &amp;lt;br&amp;gt;2. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). &amp;lt;br&amp;gt;3. Amamos más las tinieblas que la luz (Juan 3:19-20). &amp;lt;br&amp;gt;4. Nuestros corazones son duros como una piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18). &amp;lt;br&amp;gt;5. No somos capaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8). &amp;lt;br&amp;gt;6. Somos incapaces de aceptar el evangelio (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14)). &amp;lt;br&amp;gt;7. No podemos acudir a Cristo o aceptarle como nuestro Señor (Juan 6:44, 65; 1 Corintios 12:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''Nuestra condición lejos del nuevo nacimiento'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora vamos a ver las tres descripciones restantes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''8. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos del pecado (Romanos 6:17).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo celebra nuestra liberación de la esclavitud al pecado dándole gracias a Dios por ella. En Romanos 6:17 nos dice: “Pero gracias a Dios que, si bien antes erais esclavos del pecado, ahora estáis obedeciendo de corazón las enseñanzas que habéis recibido”. Hubo un tiempo en que amamos tanto al pecado que no podíamos dejarlo o matarlo. Pero algo sucedió: el nuevo nacimiento tuvo lugar. Dios fue el causante de nuestra vida espiritual nueva, de la naturaleza nueva que odia el pecado y ama la justicia. Así Pablo le da las gracias a Dios y no al hombre por esta gran liberación: “Dad gracias a Dios porque vosotros, que una vez fuisteis esclavos del pecado, ahora obedecéis desde el corazón”. Hasta que Dios nos despierta de nuestra muerte espiritual y nos da una vida que se alegra de matar el pecado y de santificarse, somos esclavos y no nos podemos liberar. Por esta razón es necesario nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''9. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos de Satán (Efesios 2:1-2; 2 Timoteo 2:24-26).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una de las consecuencias espantosas de la muerte espiritual, que sí responde al demonio. Está en perfecta sintonía con el diablo. Escuchad la manera en que Pablo describe nuestra muerte spiritual en Efesios 2:1-2: “Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor. Dicho de otro modo, la marca de la persona sin regenerar es que sus deseos y elecciones “obedecen&amp;quot; a los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire. Los que no están regenerados se pueden burlar de la idea del diablo. Por supuesto, nada está tan de acuerdo con el padre de la mentira como la misma negación de su existencia. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la esclavitud al demonio se menciona con mayor claridad en 2 Timoteo 2:24-26. Esto es un llamamiento para los ministros acerca de cómo liberar al pueblo de la esclavitud del diablo. “Un siervo del Señor no debe ser pendenciero, sino amable con todos y apto para instruir con paciencia a los demás. Corrige con sencillez a los que se oponen y contradicen; si les hablas con dulzura, con cortesía, quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad. Así podrán también escapar de los lazos con que el diablo, a su antojo, los tiene cautivos del pecado. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice que: “quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad”, esto es lo que de hecho ocurre en al nacer de nuevo. Esta es la clave para liberar a la gente de la esclavitud al diablo. Dios les concede que abandonen su error, o sea, les despierta a la vida que es capaz de ver la fealdad y el peligro del pecado y la belleza y valía de Cristo, así como el carácter liberador de la verdad. Es como cuando alguien en la oscuridad acaricia un broche de marfil que cuelga de su cuello y cuando se enciende la luz espiritual se da cuenta de que no es un broche sino una cucaracha y la lanza a lo lejos. Así es como la gente se libera del demonio. Hasta que Dios hace el milagro del nuevo nacimiento, permanecemos esclavos del padre de la mentira porque nos gusta podernos creer cualquier cosa que nos complazca. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''10. Lejos del nuevo nacimiento el bien no reside en mí (Romanos 7:18).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una afirmación ininteligible para los que están sin regenerar. Ellos saben perfectamente que hacen muchas cosas buenas y que podrían hacer muchas más cosas malas de las que llevan a cabo. Esta declaración, que el bien no está en nosotros antes de nacer de nuevo, no tiene sentido para ellos sin la convicción de que todo el bien que Dios ha hecho y mantiene se destruye si no se hace por de la gracia de Dios y para su gloria. Así, por supuesto, en este sentido la persona humana (el alma, la mente, el corazón, el cerebro, los ojos, las manos) y las estructuras sociales humanas (matrimonio, familia, gobierno, negocios) son todas buenas. Dios las creó, las organizó y las mantiene. Es correcto que existan. &amp;lt;br&amp;gt;Pero todas lo hacen por la gracia de Dios. Él nos ordena que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22:37). Nos ordena que utilicemos todo lo que Él ha hecho, por de Su gracia y para mostrar Su valía (1 Pedro 4:11). Cuando la gente utilice lo que Dios ha creado independientemente de Su gracia y sin querer mostrar Su valor, están prostituyendo la creación de Dios. Hacen de ello un instrumento de la incredulidad y lo destruyen. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice en Romanos 7:18: “Ya sé que en mí, en mi naturaleza pecaminosa, lo que no reside es precisamente el bien” esta es la razón por la que añade “en mi naturaleza pecaminosa”. Hay algo bueno en Pablo tras el nuevo nacimiento. La fe es buena. El Espíritu Santo es bueno. La nueva naturaleza espiritual es buena. Desarrollar la santidad es bueno. Pero en su naturaleza pecaminosa, o sea, la persona que él es por naturaleza lejos del nuevo nacimiento, no hay nada bueno. Todo lo bueno que se creó queda destruido al convertirse en el servidor de los intereses del hombre en lugar de los intereses de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Estas son las diez partes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. Sin la regeneración, y utilizando las palabras de Pablo en Efesios 2:12, nos encontramos: “sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa; y por eso andabais perdidos en un mundo falto de esperanza y de Dios”. Esta es la razón por la que debemos nacer de nuevo. Sin ello nuestra condición no tiene remedio y no la podemos resolver con mejoras morales. El hombre muerto no puede mejorar. El hombre muerto necesita de una cosa en particular antes de que nada más pueda ocurrir. Necesita estar vivo. Debe nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La otra mitad de la pregunta'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora sólo he formulado la mitad de la pregunta acerca del por qué. ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? Pero en realidad tiene dos significados. Este es al que hemos respondido: ¿Por qué no tengo vida espiritual y por qué no puedo conseguirla por mí mismo? Ya hemos contestado que somos rebeldes, egoístas, exigentes, duros y nos resistimos a los asuntos espirituales y somos incapaces de ver la belleza y la valía de Cristo, por tanto no podemos acudir a Él a por la vida. Por ello necesitamos el trabajo sobrenatural de Dios para que nos dé la vida. Necesitamos nacer de nuevo. Esta es la primera manera de contestar a la pregunta ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Pero existe también otra. La pregunta también se refiere a: ¿Para qué necesitáis nacer de nuevo? ¿Qué cosa os proporciona que os hace falta? ¿Qué es lo que no tenéis sin ello? La primera parte mira hacia el pasado y reflexiona sobre cuál es nuestra condición, que hace necesario el nacer de nuevo. La segunda manera de formular la pregunta mira hacia el futuro y pregunta lo que es necesario que suceda y sólo el nacer de nuevo puede proporcionar. Esto es lo que vamos a ver ahora. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo?'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué necesitamos una vida espiritual nueva en conexión con Jesús? Una respuesta sería: porque estamos muertos. La otra: Porque sin esa vida no podríamos . . . ¿qué? Esto es lo que nos preguntamos ahora. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Hoy intentaré responder a esto de manera resumida y la semana que viene lo explicaré más detenidamente y de manera más práctica. La próxima semana es el domingo antes de Navidad y he pensado utilizar la lectura de 1 Juan 3:8b: “Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo”. O sea, el motivo de la encarnación, de la Navidad, es destruir las obras del demonio. En ese contexto veréis la conexión entre la encarnación y la regeneración, o entre el nacer de nuevo y el nacimiento de Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''El reino de los cielos'''&lt;br /&gt;
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Permitidme que os dé hoy un resumen de la respuesta: ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? La respuesta de Jesús es sencilla, radical y devastadora. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Si no nacemos de nuevo no veremos el reino de Dios. O sea, no iremos al cielo. Moriremos eternamente. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? No tendremos nada bueno. Sólo sufrimiento eterno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero es importante ver por qué ocurre esto. Necesitamos analizar cómo Dios nos salva a través del nuevo nacimiento, cómo nos hace llegar al reino. Necesitamos ver la conexión entre el nacer de nuevo y lo que Dios ha hecho para salvarnos mediante la muerte y resurrección de Jesús. Así que os voy a dar cinco respuestas que se interrelacionan, primero a modo de negación y, para concluir, de manera afirmativa. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? Aquí tenemos un resumen: &amp;lt;br&amp;gt;1. Sin el nuevo nacimiento no tendremos fe para salvarnos sino sólo incredulidad (Juan 1:11-13; 1 Juan 5:1; Efesios 2:8-9; Filipenses 1:29; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:3). &amp;lt;br&amp;gt;2. Sin el nuevo nacimiento no tendremos justificación sino que tan sólo nos condenaremos (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21; Gálatas 2:17; Filipenses 3:9). &amp;lt;br&amp;gt;3. Sin el nuevo nacimiento no seremos hijos de Dios sino hijos del diablo (1 Juan 3:9-10). &amp;lt;br&amp;gt;4. Sin el nuevo nacimiento no podemos llevar con nosotros el fruto del Espíritu Santo sino sólo el fruto de la muerte (Romanos 6:20-21; 7:4-6; 15:16; 1 Corintios 1:2; 2 Corintios 5:17; Efesios 2:10; Gálatas 5:6; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2; 1 Juan 3:14). &amp;lt;br&amp;gt;5. Sin el nuevo nacimiento no tendremos la felicidad eterna en la comunión con Dios sino el sufrimiento eterno con el demonio y sus ángeles (Mateo 25:41; Juan 3:3; Romanos 6:23; Apocalipsis 2:11; 20:15). &amp;lt;br&amp;gt;Para conocernos a nosotros mismo y para conocer la grandeza de Cristo y de nuestra salvación, debemos saber como el nuevo nacimiento está relacionado con estos cinco aspectos. Esto es lo que haremos en la próxima sesión. Pero permitidme concluir nombrándolas una vez más, esta vez de manera afirmativa y con la palabra de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;1. Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, se despierta la fe salvadora y nos reunimos con Cristo. 1 Juan 5:1: “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”. No dice “nacerá” de Dios, sino “ha nacido” de Dios. Nuestra primera fe es un destello de la vida tras el nuevo nacimiento. &amp;lt;br&amp;gt;2. Cuando al nacer de nuevo se despierta la fe y nos unimos a Cristo, estamos justificados, o sea, se nos considera justos, a través de esta fe. Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El nuevo nacimiento despierta la fe, y la fe sigue el ejemplo de Cristo para ser justos y Dios nos acredita esta justicia sólo por Cristo y sólo a través de la fe. &amp;lt;br&amp;gt;3. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, se eliminan todas las dificultades legales para nuestra aceptación por Dios mediante la justificación. Y así Dios nos acepta en su familia y nos concede la forma de su Hijo. Juan 1:12: “Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el privilegio de poder ser hechos hijos de Dios. En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios”. Nacemos de nuevo por Dios, no por la voluntad humana, y creemos en Cristo, lo recibimos y Dios nos convierte en sus herederos legítimos y sus hijos espirituales. &amp;lt;br&amp;gt;4. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos reunimos con Cristo, y toda nuestra condena se sustituye por la justificación, y el Espíritu de la adopción habita en nuestras vidas, Él produce el fruto del amor. Gálatas 5:6: “Los que hemos recibido en Cristo la promesa de la vida eterna, no hemos de preocuparnos de si estamos o no circuncidados. Lo que a nosotros nos importa es la fe que actúa por medio del amor”. 1 Juan 3:14: “Nosotros, por el hecho de amar a los hermanos, sabemos que somos librados de la muerte, que hemos pasado de la muerte a la vida”. Donde se produce el nuevo nacimiento, existe el amor. &amp;lt;br&amp;gt;5. Finalmente, cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, y nuestra rectitud libera el poder santificador del Espíritu Santo, nos encontramos en la recta final que nos lleva hasta el cielo. Y la cumbre de las alegrías del cielo será la comunión con Dios. “En esto consiste la vida eterna: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado a este mundo”. (Juan 17:13). La cima de la alegría de nuestra nueva vida el Dios mismo. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios. . . . No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo”.(Juan 3:3, 7). &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_2/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 2/es</title>
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				<updated>2009-02-24T23:14:17Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Segunda Parte}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1 Juan 1:1-10 &amp;lt;br&amp;gt;Lo que existía desde el principio de todas las cosas, lo que oímos, lo que vimos con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos, eso es la Palabra de vida. 2 Porque la vida se ha manifestado, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella. Por eso os proclamamos ahora la vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó. 3 Lo que hemos visto y oído os anunciamos, para que fraternalmente unidos con nosotros podáis también participar de la verdadera comunión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Todo esto os escribimos para que vuestra alegría sea completa. 5 El mensaje que él nos comunicó y ahora os transmitimos es este: Dios es luz y en él no existen las tinieblas. 6 De modo que si decimos que tenemos comunión con él, pero seguimos andando por las tenebrosas sendas del pecado, mentimos. En ese caso no actuamos con verdad. 7 Pero si andamos en la luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos limpia de todo pecado. 8 Si decimos que no cometemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros. 9 Pero si confesamos a Dios nuestros pecados, podemos estar seguros de que él, que es absolutamente fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, estamos dejando a Dios por mentiroso y no retenemos su mensaje en nuestro corazón. &amp;lt;br&amp;gt;La semana pasada comenzamos nuestra respuesta a la pregunta ¿Por qué debemos nacer de nuevo? con la lectura de Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Y dije que “Dios nos dio nueva vida” significa, en esencia, lo mismo que nacer de nuevo. Y que las razones por la cuales lo necesitamos es que estamos muertos. “A pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida”. Esto es lo que nos hace falta, el milagro de la vida espiritual que se crea en nuestros corazones. La razón por la que lo necesitamos es que estamos espiritualmente muertos, o sea, que somos incapaces de sentir o entender la belleza y la valía de Cristo en sí mismo. Aquellos que no nacen de nuevo no pueden exclamar junto con Pablo: &amp;quot;Considero todo una pérdida por el valor insuperable de conocer a Jesucristo mi Señor&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;A continuación comenzamos a analizar esta condición en la que nos encontramos, a la que llamamos muerte espiritual. Ya dije que iba a mencionar diez maneras diferentes de describir este estado con citas del Nuevo Testamento. La semana pasada vimos estas: &amp;lt;br&amp;gt;1. Estamos ya muertos a causa de los pecados (Efesios 2:5). &amp;lt;br&amp;gt;2. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). &amp;lt;br&amp;gt;3. Amamos más las tinieblas que la luz (Juan 3:19-20). &amp;lt;br&amp;gt;4. Nuestros corazones son duros como una piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18). &amp;lt;br&amp;gt;5. No somos capaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8). &amp;lt;br&amp;gt;6. Somos incapaces de aceptar el evangelio (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14)). &amp;lt;br&amp;gt;7. No podemos acudir a Cristo o aceptarle como nuestro Señor (Juan 6:44, 65; 1 Corintios 12:3). &amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;Nuestra condición lejos del nuevo nacimiento &amp;lt;br&amp;gt;Ahora vamos a ver las tres descripciones restantes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. &amp;lt;br&amp;gt;8. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos del pecado (Romanos 6:17). &amp;lt;br&amp;gt;Pablo celebra nuestra liberación de la esclavitud al pecado dándole gracias a Dios por ella. En Romanos 6:17 nos dice: “Pero gracias a Dios que, si bien antes erais esclavos del pecado, ahora estáis obedeciendo de corazón las enseñanzas que habéis recibido”. Hubo un tiempo en que amamos tanto al pecado que no podíamos dejarlo o matarlo. Pero algo sucedió: el nuevo nacimiento tuvo lugar. Dios fue el causante de nuestra vida espiritual nueva, de la naturaleza nueva que odia el pecado y ama la justicia. Así Pablo le da las gracias a Dios y no al hombre por esta gran liberación: “Dad gracias a Dios porque vosotros, que una vez fuisteis esclavos del pecado, ahora obedecéis desde el corazón”. Hasta que Dios nos despierta de nuestra muerte espiritual y nos da una vida que se alegra de matar el pecado y de santificarse, somos esclavos y no nos podemos liberar. Por esta razón es necesario nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;9. Lejos del nuevo nacimiento somos esclavos de Satán (Efesios 2:1-2; 2 Timoteo 2:24-26). &amp;lt;br&amp;gt;Esta es una de las consecuencias espantosas de la muerte espiritual, que sí responde al demonio. Está en perfecta sintonía con el diablo. Escuchad la manera en que Pablo describe nuestra muerte spiritual en Efesios 2:1-2: “Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor. Dicho de otro modo, la marca de la persona sin regenerar es que sus deseos y elecciones “obedecen&amp;quot; a los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire. Los que no están regenerados se pueden burlar de la idea del diablo. Por supuesto, nada está tan de acuerdo con el padre de la mentira como la misma negación de su existencia. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la esclavitud al demonio se menciona con mayor claridad en 2 Timoteo 2:24-26. Esto es un llamamiento para los ministros acerca de cómo liberar al pueblo de la esclavitud del diablo. “Un siervo del Señor no debe ser pendenciero, sino amable con todos y apto para instruir con paciencia a los demás. Corrige con sencillez a los que se oponen y contradicen; si les hablas con dulzura, con cortesía, quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad. Así podrán también escapar de los lazos con que el diablo, a su antojo, los tiene cautivos del pecado. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice que: “quizá Dios les conceda que abandonen su error y lleguen al conocimiento de la verdad”, esto es lo que de hecho ocurre en al nacer de nuevo. Esta es la clave para liberar a la gente de la esclavitud al diablo. Dios les concede que abandonen su error, o sea, les despierta a la vida que es capaz de ver la fealdad y el peligro del pecado y la belleza y valía de Cristo, así como el carácter liberador de la verdad. Es como cuando alguien en la oscuridad acaricia un broche de marfil que cuelga de su cuello y cuando se enciende la luz espiritual se da cuenta de que no es un broche sino una cucaracha y la lanza a lo lejos. Así es como la gente se libera del demonio. Hasta que Dios hace el milagro del nuevo nacimiento, permanecemos esclavos del padre de la mentira porque nos gusta podernos creer cualquier cosa que nos complazca. &amp;lt;br&amp;gt;10. Lejos del nuevo nacimiento el bien no reside en mí (Romanos 7:18). &amp;lt;br&amp;gt;Esta es una afirmación ininteligible para los que están sin regenerar. Ellos saben perfectamente que hacen muchas cosas buenas y que podrían hacer muchas más cosas malas de las que llevan a cabo. Esta declaración, que el bien no está en nosotros antes de nacer de nuevo, no tiene sentido para ellos sin la convicción de que todo el bien que Dios ha hecho y mantiene se destruye si no se hace por de la gracia de Dios y para su gloria. Así, por supuesto, en este sentido la persona humana (el alma, la mente, el corazón, el cerebro, los ojos, las manos) y las estructuras sociales humanas (matrimonio, familia, gobierno, negocios) son todas buenas. Dios las creó, las organizó y las mantiene. Es correcto que existan. &amp;lt;br&amp;gt;Pero todas lo hacen por la gracia de Dios. Él nos ordena que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente (Mateo 22:37). Nos ordena que utilicemos todo lo que Él ha hecho, por de Su gracia y para mostrar Su valía (1 Pedro 4:11). Cuando la gente utilice lo que Dios ha creado independientemente de Su gracia y sin querer mostrar Su valor, están prostituyendo la creación de Dios. Hacen de ello un instrumento de la incredulidad y lo destruyen. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo dice en Romanos 7:18: “Ya sé que en mí, en mi naturaleza pecaminosa, lo que no reside es precisamente el bien” esta es la razón por la que añade “en mi naturaleza pecaminosa”. Hay algo bueno en Pablo tras el nuevo nacimiento. La fe es buena. El Espíritu Santo es bueno. La nueva naturaleza espiritual es buena. Desarrollar la santidad es bueno. Pero en su naturaleza pecaminosa, o sea, la persona que él es por naturaleza lejos del nuevo nacimiento, no hay nada bueno. Todo lo bueno que se creó queda destruido al convertirse en el servidor de los intereses del hombre en lugar de los intereses de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Estas son las diez partes de nuestra condición lejos del nuevo nacimiento. Sin la regeneración, y utilizando las palabras de Pablo en Efesios 2:12, nos encontramos: “sin Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa; y por eso andabais perdidos en un mundo falto de esperanza y de Dios”. Esta es la razón por la que debemos nacer de nuevo. Sin ello nuestra condición no tiene remedio y no la podemos resolver con mejoras morales. El hombre muerto no puede mejorar. El hombre muerto necesita de una cosa en particular antes de que nada más pueda ocurrir. Necesita estar vivo. Debe nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;La otra mitad de la pregunta &amp;lt;br&amp;gt;Hasta ahora sólo he formulado la mitad de la pregunta acerca del por qué. ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? Pero en realidad tiene dos significados. Este es al que hemos respondido: ¿Por qué no tengo vida espiritual y por qué no puedo conseguirla por mí mismo? Ya hemos contestado que somos rebeldes, egoístas, exigentes, duros y nos resistimos a los asuntos espirituales y somos incapaces de ver la belleza y la valía de Cristo, por tanto no podemos acudir a Él a por la vida. Por ello necesitamos el trabajo sobrenatural de Dios para que nos dé la vida. Necesitamos nacer de nuevo. Esta es la primera manera de contestar a la pregunta ¿Por qué es necesario nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Pero existe también otra. La pregunta también se refiere a: ¿Para qué necesitáis nacer de nuevo? ¿Qué cosa os proporciona que os hace falta? ¿Qué es lo que no tenéis sin ello? La primera parte mira hacia el pasado y reflexiona sobre cuál es nuestra condición, que hace necesario el nacer de nuevo. La segunda manera de formular la pregunta mira hacia el futuro y pregunta lo que es necesario que suceda y sólo el nacer de nuevo puede proporcionar. Esto es lo que vamos a ver ahora. &amp;lt;br&amp;gt;¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;¿Por qué necesitamos una vida espiritual nueva en conexión con Jesús? Una respuesta sería: porque estamos muertos. La otra: Porque sin esa vida no podríamos . . . ¿qué? Esto es lo que nos preguntamos ahora. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Hoy intentaré responder a esto de manera resumida y la semana que viene lo explicaré más detenidamente y de manera más práctica. La próxima semana es el domingo antes de Navidad y he pensado utilizar la lectura de 1 Juan 3:8b: “Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo”. O sea, el motivo de la encarnación, de la Navidad, es destruir las obras del demonio. En ese contexto veréis la conexión entre la encarnación y la regeneración, o entre el nacer de nuevo y el nacimiento de Jesús. &amp;lt;br&amp;gt;El reino de los cielos &amp;lt;br&amp;gt;Permitidme que os dé hoy un resumen de la respuesta: ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? La respuesta de Jesús es sencilla, radical y devastadora. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Si no nacemos de nuevo no veremos el reino de Dios. O sea, no iremos al cielo. Moriremos eternamente. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? No tendremos nada bueno. Sólo sufrimiento eterno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero es importante ver por qué ocurre esto. Necesitamos analizar cómo Dios nos salva a través del nuevo nacimiento, cómo nos hace llegar al reino. Necesitamos ver la conexión entre el nacer de nuevo y lo que Dios ha hecho para salvarnos mediante la muerte y resurrección de Jesús. Así que os voy a dar cinco respuestas que se interrelacionan, primero a modo de negación y, para concluir, de manera afirmativa. ¿Qué es lo que no tenemos si no nacemos de nuevo? Aquí tenemos un resumen: &amp;lt;br&amp;gt;1. Sin el nuevo nacimiento no tendremos fe para salvarnos sino sólo incredulidad (Juan 1:11-13; 1 Juan 5:1; Efesios 2:8-9; Filipenses 1:29; 1 Timoteo 1:14; 2 Timoteo 1:3). &amp;lt;br&amp;gt;2. Sin el nuevo nacimiento no tendremos justificación sino que tan sólo nos condenaremos (Romanos 8:1; 2 Corintios 5:21; Gálatas 2:17; Filipenses 3:9). &amp;lt;br&amp;gt;3. Sin el nuevo nacimiento no seremos hijos de Dios sino hijos del diablo (1 Juan 3:9-10). &amp;lt;br&amp;gt;4. Sin el nuevo nacimiento no podemos llevar con nosotros el fruto del Espíritu Santo sino sólo el fruto de la muerte (Romanos 6:20-21; 7:4-6; 15:16; 1 Corintios 1:2; 2 Corintios 5:17; Efesios 2:10; Gálatas 5:6; 2 Tesalonicenses 2:13; 1 Pedro 1:2; 1 Juan 3:14). &amp;lt;br&amp;gt;5. Sin el nuevo nacimiento no tendremos la felicidad eterna en la comunión con Dios sino el sufrimiento eterno con el demonio y sus ángeles (Mateo 25:41; Juan 3:3; Romanos 6:23; Apocalipsis 2:11; 20:15). &amp;lt;br&amp;gt;Para conocernos a nosotros mismo y para conocer la grandeza de Cristo y de nuestra salvación, debemos saber como el nuevo nacimiento está relacionado con estos cinco aspectos. Esto es lo que haremos en la próxima sesión. Pero permitidme concluir nombrándolas una vez más, esta vez de manera afirmativa y con la palabra de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;1. Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, se despierta la fe salvadora y nos reunimos con Cristo. 1 Juan 5:1: “Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”. No dice “nacerá” de Dios, sino “ha nacido” de Dios. Nuestra primera fe es un destello de la vida tras el nuevo nacimiento. &amp;lt;br&amp;gt;2. Cuando al nacer de nuevo se despierta la fe y nos unimos a Cristo, estamos justificados, o sea, se nos considera justos, a través de esta fe. Romanos 5:1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. El nuevo nacimiento despierta la fe, y la fe sigue el ejemplo de Cristo para ser justos y Dios nos acredita esta justicia sólo por Cristo y sólo a través de la fe. &amp;lt;br&amp;gt;3. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, se eliminan todas las dificultades legales para nuestra aceptación por Dios mediante la justificación. Y así Dios nos acepta en su familia y nos concede la forma de su Hijo. Juan 1:12: “Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el privilegio de poder ser hechos hijos de Dios. En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios”. Nacemos de nuevo por Dios, no por la voluntad humana, y creemos en Cristo, lo recibimos y Dios nos convierte en sus herederos legítimos y sus hijos espirituales. &amp;lt;br&amp;gt;4. Cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos reunimos con Cristo, y toda nuestra condena se sustituye por la justificación, y el Espíritu de la adopción habita en nuestras vidas, Él produce el fruto del amor. Gálatas 5:6: “Los que hemos recibido en Cristo la promesa de la vida eterna, no hemos de preocuparnos de si estamos o no circuncidados. Lo que a nosotros nos importa es la fe que actúa por medio del amor”. 1 Juan 3:14: “Nosotros, por el hecho de amar a los hermanos, sabemos que somos librados de la muerte, que hemos pasado de la muerte a la vida”. Donde se produce el nuevo nacimiento, existe el amor. &amp;lt;br&amp;gt;5. Finalmente, cuando el nuevo nacimiento despierta la fe y nos une a Cristo, y nuestra rectitud libera el poder santificador del Espíritu Santo, nos encontramos en la recta final que nos lleva hasta el cielo. Y la cumbre de las alegrías del cielo será la comunión con Dios. “En esto consiste la vida eterna: en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado a este mundo”. (Juan 17:13). La cima de la alegría de nuestra nueva vida el Dios mismo. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios. . . . No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo”.(Juan 3:3, 7). &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_1/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 1/es</title>
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				<updated>2009-02-11T21:19:54Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Primera Parte}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efesios 2:1-10'''&amp;lt;br&amp;gt;Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. 2 En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor – 3 También nosotros éramos así en otro tiempo, de modo que nuestra conducta estaba dominada por deseos puramente humanos. Empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos, lo perverso de nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás. 4 Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto 5 que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!); 6 y juntamente con él, nos resucitó, y también con Cristo Jesús nos hizo sentar en los cielos. 7 Así Dios, en épocas venideras, mostrará su gracia infinita en la obra que, en su misericordia para con nosotros, realizó por medio de Cristo Jesús. 8 Y pensad esto: que solamente por gracia sois salvos mediante la fe en Cristo. No lo sois por vuestros propios merecimientos, sino tan sólo como un don de Dios, 9 pues la salvación no se obtiene por la bondad de nuestras obras, para que nadie tenga de qué jactarse. 10 Porque nosotros somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para llevar a cabo las buenas obras que de antemano dispuso Dios que realizásemos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los mejores libros nunca escritos acerca de Dios, el llamado ''Institutos'' de Juan Calvino, comienza con la siguiente frase: “Casi toda la sabiduría que poseemos, y con esto nos referimos a la sabiduría verdadera y sensata, está formada por dos partes: el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos”. Lo que necesitamos que se nos recuerde hoy en día no es que el conocimiento de Dios es difícil de entender y de adoptar (eso es más o menos evidente) sino que lo mismo ocurre con el conocimiento de nosotros mismos. De hecho, puede ser incluso más difícil; primero, porque para alcanzar el verdadero conocimiento de nosotros mismos debemos alcanzar el verdadero conocimiento de Dios, y, segundo, porque tendemos a pensar que nos conocemos, cuando en realidad, la profundidad de nuestra condición escapa nuestra comprensión sin la ayuda de Dios. ¿Quién puede conocer el corazón humano? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías escribió: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). David dijo en el Salmo 19:12: “¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos”. Dicho de otro modo, nunca llegamos a entender completamente nuestra condición de pecadores. Si nuestro perdón dependiera de cuan plenamente conocemos nuestros propios pecados, sin duda pereceríamos. Nadie conoce el alcance de su capacidad para pecar. Es más profunda de lo que nadie puede saber. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la Biblia no nos deja sin una ayuda para conocernos a nosotros mismos. El hecho de que no podamos saber el alcance ''pleno'' de nuestra capacidad para pecar no quiere decir que no podamos conocer esta capacidad en ''profundidad''. La Biblia proporciona un mensaje claro y devastador acerca del estado de nuestras propias almas. Y la razón de ello es para que sepamos lo que necesitamos y gritemos de alegría cuando Dios nos lo proporciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Por qué debemos nacer de nuevo?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos tratando una serie sobre el nacer de nuevo. Hemos escuchado a Jesús decir en Juan 3:7: &amp;quot;Os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;. Y en Juan 3:3: &amp;quot;Quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. En otras palabras, nacer de nuevo es infinitamente serio. El cielo y el infierno penden de un hilo. No veremos el reino de Dios a no ser que nazcamos de nuevo. Lo que nos preguntamos hoy es ¿Por qué? ¿Por qué es tan necesario? ¿Por qué no hay otro remedio que sea suficiente, como hacer borrón y cuenta nueva o mejorar moralmente o la auto disciplina? ¿Por qué es necesaria esta cosa tan radical, espiritual y sobrenatural llamada nacer de nuevo o regenerarse? Esa es la pregunta que intentaremos responder hoy y la semana que viene. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Diagnóstico: Estamos muertos''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto donde comenzamos es Efesios 2. Pablo dice dos veces, en los versículos 1 y 5, que estamos muertos a causa de nuestros delitos. Versículo 1: “''Vosotros estabais muertos ''a causa de vuestros delitos y pecados.” Versículos 4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Así Pablo nos describe como “muertos” dos veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Remedio: “Dios no da nueva vida”''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El remedio para esto lo encontramos en el versículo 5: “Dios no da nueva vida” Nunca viviréis la plenitud de la grandeza del amor de Dios por vosotros si no veis su amor en relación con vuestro estado de muerte anterior. Porque el versículo 4 dice que la grandeza de su amor se muestra precisamente en esto: a pesar de estar ya muertos, nos dio nueva vida. “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Debido a su gran amor por nosotros, nos dio nueva vida. Si no sabéis que estabais muertos, no conoceréis la plenitud del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo asumo que este milagro, “nos dio nueva vida”, es virtualmente lo mismo que Jesús llama el nuevo nacimiento. No teníamos vida espiritual y entonces Dios nos elevó de ese estado de muerte espiritual. Y ahora estamos vivos. Esto es lo mismo que cuando Jesús dice que debemos nacer del Espíritu (Juan 3:5) y que “La vida que permanece procede del Espíritu” (Juan 6:63). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Amor de la nueva alianza''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces podemos decir que la tarea de regeneración, la del nacer de nuevo, la de recibir vida fluye de la riqueza de la misericordia de Dios y de la grandeza de su amor. “Sin embargo, Dios (1) ''es tan rico en misericordia ''y (2) ''nos ha amado tanto ''que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Esto es el amor de la nueva alianza. La clase de amor que Dios tiene para su novia. Él la encuentra muerta (Ezequiel 16:4-8), y le da su Hijo para que muera por ella, y a continuación le da la vida a ella. Y se la queda para siempre. “Les doy vida eterna”, dice Jesús, “y jamás morirán ni habrá quien me las arrebate” (Juan 10:28). ¿Por qué es necesario el nuevo nacimiento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que la pregunta es: ¿Qué significa esto? ¿Este estar muerto? El Nuevo Testamento nos proporciona al menos diez respuestas. Si las consideramos con sinceridad y oración, nos harán profundamente humildes y harán que nos maravillemos por el regalo del nuevo nacimiento. Por tanto mi objetivo es hablar acerca de siete de ellas hoy y de las otras tres en la próxima ocasión, junto con la pregunta más amplia: ¿realmente necesitamos cambiar? ¿No podemos ser sencillamente perdonados y justificados? ¿No nos ganaríamos el cielo con eso? Pero eso lo dejaremos para la próxima vez. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí están las siete explicaciones bíblicas de nuestra condición, lejos del nuevo nacimiento y de por qué este es tan importante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1. Lejos del nuevo nacimiento, estamos muertos a causa de nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1-2).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte implica la ausencia de vida, pero no física o moralmente. Versículo 1: Nos “dejábamos arrastrar” por las corrientes de este mundo. Versículo 2: Nuestra conducta estaba dominada por “deseos” puramente humanos, y éramos “empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos”. Así que no estamos muertos en el sentido de que no podemos pecar, sino en el sentido de que no podemos ver o sentir la gloria de Cristo. Estamos espiritualmente muertos. No respondemos ni a Dios, ni a Cristo ni a la palabra. Ahora considerad como esto se despliega en otras nueve descripciones de nuestra condición antes de que nazcamos de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2. Lejos del nuevo nacimiento, nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Versículo 3: “Nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás”. La intención de esto es clarificar que nuestro problema no reside tan sólo en lo que hacemos sino en lo que somos. Lejos del nuevo nacimiento, yo soy mi propio problema. Vosotros no sois my mayor problema. Mis padres no fueron mi mayor problema. Mis enemigos no son mi mayor problema. Yo ''soy'' my mayor problema. No mis acciones, ni mi circunstancias, y tampoco la gente que tengo alrededor, sino mi naturaleza, ella es mi problema personal más profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía una naturaleza buena al principio, hice cosas malas y eso la convirtió en mala. “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5). Esto es quien soy. Mi naturaleza es egoísta y egocéntrica, exigente y experta en hacerme sentir que otros son el problema. Si vuestra primera reacción a esta afirmación es “''Yo conozco a gente así''”, puede que estéis totalmente cegados por la falsedad de vuestro propio corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo describe nuestra naturaleza antes del nuevo nacimiento como “objetos de la ira de Dios”. En otras palabras, la ira de Dios nos pertenece de la misma manera que un padre le pertenece a los hijos. Nuestra naturaleza es tan rebelde, tan egoísta y tan cruel hacia la majestad de Dios, que su ira santa es una respuesta natural y correcta hacia nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3. Lejos del nuevo nacimiento, amamos más las tinieblas y odiamos la luz (Juan 3:19-20).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres ''amaron más las tinieblas ''que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo ''odia la luz'', y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. (Juan 3:19-20) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las palabras de Jesús nos muestran aspectos de nuestra naturaleza lejos del nuevo nacimiento. No permanecemos neutrales cuando se acerca la luz espiritual, nos resistimos. Y no somos neutrales cuando nos envuelve la oscuridad espiritual, la adoptamos. Amor y odio permanecen activos en el corazón que no se ha regenerado. Y se mueven precisamente en las direcciones equivocadas, odiando lo que se debería amar y amando lo que se debería odiar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''4. Lejos del nuevo nacimiento, nuestros corazones son duros como la piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada ya vimos en Ezequiel 36:26, cuando Dios dice: “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”. Aquí, en Efesios 4:18, Pablo busca la evolución de nuestra condición a través de la oscuridad desde la ignorancia y a esta desde la dureza de corazón. “Con el entendimiento totalmente a oscuras. Por su ignorancia y por la dureza de su corazón permanecen alejados de la vida que Dios ofrece”. La raíz de nuestro problema no es la ignorancia. Hay algo más profundo. “Por su ignorancia y por la dureza de su corazón”. La nuestra es una ignorancia culpable, no una inocente. Se encuentra arraigada en nuestros corazones duros y que se resisten. Pablo dice en Romanos 1:18 que actuando injustamente ''impedimos'' que la verdad prevalezca. La ignorancia no es nuestro mayor problema. La dureza y la resistencia lo son. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''5. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Romanos 8:7, Pablo dice: “ya que la mente puesta en la carne [literalmente: la mente de la carne] es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. A partir del siguiente versículo podemos deducir lo que Pablo quiere decir con “la mente de la carne” y con “en la carne”. En el versículo 9 dice: “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros”. En otras palabras, él compara aquellos que han nacido de nuevo y tienen el Espíritu con aquellos que no han nacido de nuevo y por tanto no tienen al Espíritu, sino sólo la carne. &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot; (Juan 3:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que quiere decir es que sin el Espíritu Santo, nuestras mentes se resisten tanto a la autoridad de Dios que no podremos someternos a Él. “La mente de la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”. Y si no podemos someternos a Él, no podemos complacerle. “Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. Eso es lo muertos, oscuros y duros que somos de cara a Dios hasta que Él nos hace nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''6. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de aceptar la palabra de Dios (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1 Corintios 2:14, Pablo nos permite percibir brevemente las implicaciones que esta dureza y muerte tienen en cuanto a lo que no somos capaces de hacer. Él dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural [o sea, la persona sin regenerar], las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura, y no puede entenderlas porque solamente son discernibles de manera espiritual.” El problema no es que las cosas de Dios sean superiores a su capacidad intelectual, sino que él las ve como insensatez y locura. “Las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura”. De hecho, son tan insensatas para él que ''no las puede entender''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad este es un “no poder” moral y no físico. Cuando Pablo dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural... no puede entenderlas”, lo que quiere decir es que el corazón se resiste tanto a recibirlas que la mente justifica esta rebelión al interpretarlas como insensatas. Esta rebelión es tan total que el corazón realmente no puede recibir las cosas del Espíritu. Esto es una incapacidad real. Pero esto no es una incapacidad por coacción. La persona sin regenerar ''no puede porque no quiere''. Su preferencia por el pecado es tan fuerte que no puede elegir el bien. Es una esclavitud real y atroz, pero no es una esclavitud inocente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''7. Lejos del nuevo nacimiento, no somos capaces de acudir a Cristo o de aceptarlo como nuestro Señor (Juan 6:44; 1 Corintios 12:3).''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1 Corintios 12:3, Pablo declara: “nadie dirá: Jesús es el Señor, si no es movido por el Espíritu Santo”. No quiere decir que un actor sobre el escenario o un hipócrita en una iglesia no pueda decir “Jesús es el Señor” sin el Espíritu Santo. Sino que nadie puede decirlo y realmente hacerlo en serio sin haber nacido del Espíritu. Es moralmente imposible para el corazón muerto, oscuro, duro y que se resiste celebrar que Jesús es el Señor en toda su vida sin haber nacido de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O, tal como dice Jesús tres veces en Juan 6, nadie puede venir a Él sino lo trae el Padre. Y cuando esa llamada lleva a una persona a vivir en contacto con Cristo, la llamamos nacer de nuevo. Versículo 37: “Yo recibiré a todos los que el Padre me ''dé'' y vengan a mí”. Versículo 44: “Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo ''trae''”. Versículo 65: “Nadie puede venir a mí sino se lo ha ''concedido'' el Padre”. Todas estas tareas maravillosas de ''traer'', ''dar'' y ''conceder'' son la obra de Dios en la regeneración. Sin ellas no acudiremos a Cristo, porque no querremos acudir. Esto es lo que se tiene que cambiar al nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Una respuesta personal y urgente''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que decir mucho más acerca de por qué el nacer de nuevo es necesario, pero esto será suficiente para hoy. Para concluir regresaremos a las palabras sorprendentemente esperanzadoras de Efesios 2:4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen dos maneras de responder a esto:&amp;lt;br&amp;gt;Una es teórica e impersonal; la otra es personal y urgente. Una dice: ¿Cómo explicar esto y aquello? La otra dice: Dios me ha traído aquí hoy. Hoy Dios me ha hablado a través de estos textos. Hoy me parece necesitar desesperadamente la misericordia, el amor y la gracia de Dios y me resultan extremadamente bellos. Oh Dios, hoy, me entrego a tu gracia sublime que me ha traído aquí y me ha despertado, suavizado y abierto. Doy gracias a dios por la riqueza de su misericordia, la grandeza de su amor y el poder de su gracia. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_1/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 1/es</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_1/es"/>
				<updated>2009-02-11T21:08:41Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Primera Parte}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Efesios 2:1-10'''&amp;lt;br&amp;gt;Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. 2 En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor – 3 También nosotros éramos así en otro tiempo, de modo que nuestra conducta estaba dominada por deseos puramente humanos. Empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos, lo perverso de nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás. 4 Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto 5 que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!); 6 y juntamente con él, nos resucitó, y también con Cristo Jesús nos hizo sentar en los cielos. 7 Así Dios, en épocas venideras, mostrará su gracia infinita en la obra que, en su misericordia para con nosotros, realizó por medio de Cristo Jesús. 8 Y pensad esto: que solamente por gracia sois salvos mediante la fe en Cristo. No lo sois por vuestros propios merecimientos, sino tan sólo como un don de Dios, 9 pues la salvación no se obtiene por la bondad de nuestras obras, para que nadie tenga de qué jactarse. 10 Porque nosotros somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para llevar a cabo las buenas obras que de antemano dispuso Dios que realizásemos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno de los mejores libros nunca escritos acerca de Dios, el llamado Institutos de Juan Calvino, comienza con la siguiente frase: “Casi toda la sabiduría que poseemos, y con esto nos referimos a la sabiduría verdadera y sensata, está formada por dos partes: el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos”. Lo que necesitamos que se nos recuerde hoy en día no es que el conocimiento de Dios es difícil de entender y de adoptar (eso es más o menos evidente) sino que lo mismo ocurre con el conocimiento de nosotros mismos. De hecho, puede ser incluso más difícil; primero, porque para alcanzar el verdadero conocimiento de nosotros mismos debemos alcanzar el verdadero conocimiento de Dios, y, segundo, porque tendemos a pensar que nos conocemos, cuando en realidad, la profundidad de nuestra condición escapa nuestra comprensión sin la ayuda de Dios. ¿Quién puede conocer el corazón humano? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías escribió: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). David dijo en el Salmo 19:12: “¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos”. Dicho de otro modo, nunca llegamos a entender completamente nuestra condición de pecadores. Si nuestro perdón dependiera de cuan plenamente conocemos nuestros propios pecados, sin duda pereceríamos. Nadie conoce el alcance de su capacidad para pecar. Es más profunda de lo que nadie puede saber. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la Biblia no nos deja sin una ayuda para conocernos a nosotros mismos. El hecho de que no podamos saber el alcance pleno de nuestra capacidad para pecar no quiere decir que no podamos conocer esta capacidad en profundidad. La Biblia proporciona un mensaje claro y devastador acerca del estado de nuestras propias almas. Y la razón de ello es para que sepamos lo que necesitamos y gritemos de alegría cuando Dios nos lo proporciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Por qué debemos nacer de nuevo?'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos tratando una serie sobre el nacer de nuevo. Hemos escuchado a Jesús decir en Juan 3:7: &amp;quot;Os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;. Y en Juan 3:3: &amp;quot;Quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. En otras palabras, nacer de nuevo es infinitamente serio. El cielo y el infierno penden de un hilo. No veremos el reino de Dios a no ser que nazcamos de nuevo. Lo que nos preguntamos hoy es ¿Por qué? ¿Por qué es tan necesario? ¿Por qué no hay otro remedio que sea suficiente, como hacer borrón y cuenta nueva o mejorar moralmente o la auto disciplina? ¿Por qué es necesaria esta cosa tan radical, espiritual y sobrenatural llamada nacer de nuevo o regenerarse? Esa es la pregunta que intentaremos responder hoy y la semana que viene. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Diagnóstico: Estamos muertos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El texto donde comenzamos es Efesios 2. Pablo dice dos veces, en los versículos 1 y 5, que estamos muertos a causa de nuestros delitos. Versículo 1: “Vosotros estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados.” Versículos 4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Así Pablo nos describe como “muertos” dos veces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Remedio: “Dios no da nueva vida”'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El remedio para esto lo encontramos en el versículo 5: “Dios no da nueva vida” Nunca viviréis la plenitud de la grandeza del amor de Dios por vosotros si no veis su amor en relación con vuestro estado de muerte anterior. Porque el versículo 4 dice que la grandeza de su amor se muestra precisamente en esto: a pesar de estar ya muertos, nos dio nueva vida. “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Debido a su gran amor por nosotros, nos dio nueva vida. Si no sabéis que estabais muertos, no conoceréis la plenitud del amor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo asumo que este milagro, “nos dio nueva vida”, es virtualmente lo mismo que Jesús llama el nuevo nacimiento. No teníamos vida espiritual y entonces Dios nos elevó de ese estado de muerte espiritual. Y ahora estamos vivos. Esto es lo mismo que cuando Jesús dice que debemos nacer del Espíritu (Juan 3:5) y que “La vida que permanece procede del Espíritu” (Juan 6:63). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Amor de la nueva alianza'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces podemos decir que la tarea de regeneración, la del nacer de nuevo, la de recibir vida fluye de la riqueza de la misericordia de Dios y de la grandeza de su amor. “Sin embargo, Dios (1) es tan rico en misericordia y (2) nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Esto es el amor de la nueva alianza. La clase de amor que Dios tiene para su novia. Él la encuentra muerta (Ezequiel 16:4-8), y le da su Hijo para que muera por ella, y a continuación le da la vida a ella. Y se la queda para siempre. “Les doy vida eterna”, dice Jesús, “y jamás morirán ni habrá quien me las arrebate” (Juan 10:28). ¿Por qué es necesario el nuevo nacimiento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que la pregunta es: ¿Qué significa esto? ¿Este estar muerto? El Nuevo Testamento nos proporciona al menos diez respuestas. Si las consideramos con sinceridad y oración, nos harán profundamente humildes y harán que nos maravillemos por el regalo del nuevo nacimiento. Por tanto mi objetivo es hablar acerca de siete de ellas hoy y de las otras tres en la próxima ocasión, junto con la pregunta más amplia: ¿realmente necesitamos cambiar? ¿No podemos ser sencillamente perdonados y justificados? ¿No nos ganaríamos el cielo con eso? Pero eso lo dejaremos para la próxima vez. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí están las siete explicaciones bíblicas de nuestra condición, lejos del nuevo nacimiento y de por qué este es tan importante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1. Lejos del nuevo nacimiento, estamos muertos a causa de nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1-2).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte implica la ausencia de vida, pero no física o moralmente. Versículo 1: Nos “dejábamos arrastrar” por las corrientes de este mundo. Versículo 2: Nuestra conducta estaba dominada por “deseos” puramente humanos, y éramos “empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos”. Así que no estamos muertos en el sentido de que no podemos pecar, sino en el sentido de que no podemos ver o sentir la gloria de Cristo. Estamos espiritualmente muertos. No respondemos ni a Dios, ni a Cristo ni a la palabra. Ahora considerad como esto se despliega en otras nueve descripciones de nuestra condición antes de que nazcamos de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2. Lejos del nuevo nacimiento, nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Versículo 3: “Nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás”. La intención de esto es clarificar que nuestro problema no reside tan sólo en lo que hacemos sino en lo que somos. Lejos del nuevo nacimiento, yo soy mi propio problema. Vosotros no sois my mayor problema. Mis padres no fueron mi mayor problema. Mis enemigos no son mi mayor problema. Yo soy my mayor problema. No mis acciones, ni mi circunstancias, y tampoco la gente que tengo alrededor, sino mi naturaleza, ella es mi problema personal más profundo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no tenía una naturaleza buena al principio, hice cosas malas y eso la convirtió en mala. “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5). Esto es quien soy. Mi naturaleza es egoísta y egocéntrica, exigente y experta en hacerme sentir que otros son el problema. Si vuestra primera reacción a esta afirmación es “Yo conozco a gente así”, puede que estéis totalmente cegados por la falsedad de vuestro propio corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo describe nuestra naturaleza antes del nuevo nacimiento como “objetos de la ira de Dios”. En otras palabras, la ira de Dios nos pertenece de la misma manera que un padre le pertenece a los hijos. Nuestra naturaleza es tan rebelde, tan egoísta y tan cruel hacia la majestad de Dios, que su ira santa es una respuesta natural y correcta hacia nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3. Lejos del nuevo nacimiento, amamos más las tinieblas y odiamos la luz (Juan 3:19-20).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. (Juan 3:19-20)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las palabras de Jesús nos muestran aspectos de nuestra naturaleza lejos del nuevo nacimiento. No permanecemos neutrales cuando se acerca la luz espiritual, nos resistimos. Y no somos neutrales cuando nos envuelve la oscuridad espiritual, la adoptamos. Amor y odio permanecen activos en el corazón que no se ha regenerado. Y se mueven precisamente en las direcciones equivocadas, odiando lo que se debería amar y amando lo que se debería odiar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''4. Lejos del nuevo nacimiento, nuestros corazones son duros como la piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada ya vimos en Ezequiel 36:26, cuando Dios dice: “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”. Aquí, en Efesios 4:18, Pablo busca la evolución de nuestra condición a través de la oscuridad desde la ignorancia y a esta desde la dureza de corazón. “Con el entendimiento totalmente a oscuras. Por su ignorancia y por la dureza de su corazón permanecen alejados de la vida que Dios ofrece”. La raíz de nuestro problema no es la ignorancia. Hay algo más profundo. “Por su ignorancia y por la dureza de su corazón”. La nuestra es una ignorancia culpable, no una inocente. Se encuentra arraigada en nuestros corazones duros y que se resisten. Pablo dice en Romanos 1:18 que actuando injustamente impedimos que la verdad prevalezca. La ignorancia no es nuestro mayor problema. La dureza y la resistencia lo son. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''5. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Romanos 8:7, Pablo dice: “ya que la mente puesta en la carne [literalmente: la mente de la carne] es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. A partir del siguiente versículo podemos deducir lo que Pablo quiere decir con “la mente de la carne” y con “en la carne”. En el versículo 9 dice: “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros”. En otras palabras, él compara aquellos que han nacido de nuevo y tienen el Espíritu con aquellos que no han nacido de nuevo y por tanto no tienen al Espíritu, sino sólo la carne. &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot; (Juan 3:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que quiere decir es que sin el Espíritu Santo, nuestras mentes se resisten tanto a la autoridad de Dios que no podremos someternos a Él. “La mente de la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”. Y si no podemos someternos a Él, no podemos complacerle. “Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. Eso es lo muertos, oscuros y duros que somos de cara a Dios hasta que Él nos hace nacer de nuevo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''6. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de aceptar la palabra de Dios (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1 Corintios 2:14, Pablo nos permite percibir brevemente las implicaciones que esta dureza y muerte tienen en cuanto a lo que no somos capaces de hacer. Él dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural [o sea, la persona sin regenerar], las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura, y no puede entenderlas porque solamente son discernibles de manera espiritual.” El problema no es que las cosas de Dios sean superiores a su capacidad intelectual, sino que él las ve como insensatez y locura. “Las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura”. De hecho, son tan insensatas para él que no las puede entender. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad este es un “no poder” moral y no físico. Cuando Pablo dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural... no puede entenderlas”, lo que quiere decir es que el corazón se resiste tanto a recibirlas que la mente justifica esta rebelión al interpretarlas como insensatas. Esta rebelión es tan total que el corazón realmente no puede recibir las cosas del Espíritu. Esto es una incapacidad real. Pero esto no es una incapacidad por coacción. La persona sin regenerar no puede porque no quiere. Su preferencia por el pecado es tan fuerte que no puede elegir el bien. Es una esclavitud real y atroz, pero no es una esclavitud inocente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''7. Lejos del nuevo nacimiento, no somos capaces de acudir a Cristo o de aceptarlo como nuestro Señor (Juan 6:44; 1 Corintios 12:3).'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1 Corintios 12:3, Pablo declara: “nadie dirá: Jesús es el Señor, si no es movido por el Espíritu Santo”. No quiere decir que un actor sobre el escenario o un hipócrita en una iglesia no pueda decir “Jesús es el Señor” sin el Espíritu Santo. Sino que nadie puede decirlo y realmente hacerlo en serio sin haber nacido del Espíritu. Es moralmente imposible para el corazón muerto, oscuro, duro y que se resiste celebrar que Jesús es el Señor en toda su vida sin haber nacido de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O, tal como dice Jesús tres veces en Juan 6, nadie puede venir a Él sino lo trae el Padre. Y cuando esa llamada lleva a una persona a vivir en contacto con Cristo, la llamamos nacer de nuevo. Versículo 37: “Yo recibiré a todos los que el Padre me dé y vengan a mí”. Versículo 44: “Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo trae”. Versículo 65: “Nadie puede venir a mí sino se lo ha concedido Padre”. Todas estas tareas maravillosas de traer, dar y conceder son la obra de Dios en la regeneración. Sin ellas no acudiremos a Cristo, porque no querremos acudir. Esto es lo que se tiene que cambiar al nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Una respuesta personal y urgente'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que decir mucho más acerca de por qué el nacer de nuevo es necesario, pero esto será suficiente para hoy. Para concluir regresaremos a las palabras sorprendentemente esperanzadoras de Efesios 2:4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Existen dos maneras de responder a esto:&amp;lt;br&amp;gt;Una es teórica e impersonal; la otra es personal y urgente. Una dice: ¿Cómo explicar esto y aquello? La otra dice: Dios me ha traído aquí hoy. Hoy Dios me ha hablado a través de estos textos. Hoy me parece necesitar desesperadamente la misericordia, el amor y la gracia de Dios y me resultan extremadamente bellos. Oh Dios, hoy, me entrego a tu gracia sublime que me ha traído aquí y me ha despertado, suavizado y abierto. Doy gracias a dios por la riqueza de su misericordia, la grandeza de su amor y el poder de su gracia. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Why_Do_We_Need_to_Be_Born_Again%3F_Part_1/es</id>
		<title>Why Do We Need to Be Born Again? Part 1/es</title>
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				<updated>2009-02-11T21:03:15Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Primera Parte}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Efesios 2:1-10&amp;lt;br&amp;gt;Tiempo atrás, vosotros también estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados. 2 En aquel entonces os dejabais arrastrar por las corrientes de este mundo, y obedecíais los dictados de ese príncipe que ejerce su poder en el aire y que actúa en el corazón de los que se rebelan contra el Señor – 3 También nosotros éramos así en otro tiempo, de modo que nuestra conducta estaba dominada por deseos puramente humanos. Empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos, lo perverso de nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás. 4 Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto 5 que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!); 6 y juntamente con él, nos resucitó, y también con Cristo Jesús nos hizo sentar en los cielos. 7 Así Dios, en épocas venideras, mostrará su gracia infinita en la obra que, en su misericordia para con nosotros, realizó por medio de Cristo Jesús. 8 Y pensad esto: que solamente por gracia sois salvos mediante la fe en Cristo. No lo sois por vuestros propios merecimientos, sino tan sólo como un don de Dios, 9 pues la salvación no se obtiene por la bondad de nuestras obras, para que nadie tenga de qué jactarse. 10 Porque nosotros somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para llevar a cabo las buenas obras que de antemano dispuso Dios que realizásemos.&amp;lt;br&amp;gt;Uno de los mejores libros nunca escritos acerca de Dios, el llamado Institutos de Juan Calvino, comienza con la siguiente frase: “Casi toda la sabiduría que poseemos, y con esto nos referimos a la sabiduría verdadera y sensata, está formada por dos partes: el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos”. Lo que necesitamos que se nos recuerde hoy en día no es que el conocimiento de Dios es difícil de entender y de adoptar (eso es más o menos evidente) sino que lo mismo ocurre con el conocimiento de nosotros mismos. De hecho, puede ser incluso más difícil; primero, porque para alcanzar el verdadero conocimiento de nosotros mismos debemos alcanzar el verdadero conocimiento de Dios, y, segundo, porque tendemos a pensar que nos conocemos, cuando en realidad, la profundidad de nuestra condición escapa nuestra comprensión sin la ayuda de Dios. ¿Quién puede conocer el corazón humano? &amp;lt;br&amp;gt;El profeta Jeremías escribió: “Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). David dijo en el Salmo 19:12: “¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos”. Dicho de otro modo, nunca llegamos a entender completamente nuestra condición de pecadores. Si nuestro perdón dependiera de cuan plenamente conocemos nuestros propios pecados, sin duda pereceríamos. Nadie conoce el alcance de su capacidad para pecar. Es más profunda de lo que nadie puede saber. &amp;lt;br&amp;gt;Pero la Biblia no nos deja sin una ayuda para conocernos a nosotros mismos. El hecho de que no podamos saber el alcance pleno de nuestra capacidad para pecar no quiere decir que no podamos conocer esta capacidad en profundidad. La Biblia proporciona un mensaje claro y devastador acerca del estado de nuestras propias almas. Y la razón de ello es para que sepamos lo que necesitamos y gritemos de alegría cuando Dios nos lo proporciona. &amp;lt;br&amp;gt;¿Por qué debemos nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;Estamos tratando una serie sobre el nacer de nuevo. Hemos escuchado a Jesús decir en Juan 3:7: &amp;quot;Os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;. Y en Juan 3:3: &amp;quot;Quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. En otras palabras, nacer de nuevo es infinitamente serio. El cielo y el infierno penden de un hilo. No veremos el reino de Dios a no ser que nazcamos de nuevo. Lo que nos preguntamos hoy es ¿Por qué? ¿Por qué es tan necesario? ¿Por qué no hay otro remedio que sea suficiente, como hacer borrón y cuenta nueva o mejorar moralmente o la auto disciplina? ¿Por qué es necesaria esta cosa tan radical, espiritual y sobrenatural llamada nacer de nuevo o regenerarse? Esa es la pregunta que intentaremos responder hoy y la semana que viene. &amp;lt;br&amp;gt;Diagnóstico: Estamos muertos &amp;lt;br&amp;gt;El texto donde comenzamos es Efesios 2. Pablo dice dos veces, en los versículos 1 y 5, que estamos muertos a causa de nuestros delitos. Versículo 1: “Vosotros estabais muertos a causa de vuestros delitos y pecados.” Versículos 4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. Así Pablo nos describe como “muertos” dos veces. &amp;lt;br&amp;gt;Remedio: “Dios no da nueva vida” &amp;lt;br&amp;gt;El remedio para esto lo encontramos en el versículo 5: “Dios no da nueva vida” Nunca viviréis la plenitud de la grandeza del amor de Dios por vosotros si no veis su amor en relación con vuestro estado de muerte anterior. Porque el versículo 4 dice que la grandeza de su amor se muestra precisamente en esto: a pesar de estar ya muertos, nos dio nueva vida. “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Debido a su gran amor por nosotros, nos dio nueva vida. Si no sabéis que estabais muertos, no conoceréis la plenitud del amor de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Yo asumo que este milagro, “nos dio nueva vida”, es virtualmente lo mismo que Jesús llama el nuevo nacimiento. No teníamos vida espiritual y entonces Dios nos elevó de ese estado de muerte espiritual. Y ahora estamos vivos. Esto es lo mismo que cuando Jesús dice que debemos nacer del Espíritu (Juan 3:5) y que “La vida que permanece procede del Espíritu” (Juan 6:63). &amp;lt;br&amp;gt;Amor de la nueva alianza &amp;lt;br&amp;gt;Entonces podemos decir que la tarea de regeneración, la del nacer de nuevo, la de recibir vida fluye de la riqueza de la misericordia de Dios y de la grandeza de su amor. “Sin embargo, Dios (1) es tan rico en misericordia y (2) nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;. Esto es el amor de la nueva alianza. La clase de amor que Dios tiene para su novia. Él la encuentra muerta (Ezequiel 16:4-8), y le da su Hijo para que muera por ella, y a continuación le da la vida a ella. Y se la queda para siempre. “Les doy vida eterna”, dice Jesús, “y jamás morirán ni habrá quien me las arrebate” (Juan 10:28). ¿Por qué es necesario el nuevo nacimiento? &amp;lt;br&amp;gt;Así que la pregunta es: ¿Qué significa esto? ¿Este estar muerto? El Nuevo Testamento nos proporciona al menos diez respuestas. Si las consideramos con sinceridad y oración, nos harán profundamente humildes y harán que nos maravillemos por el regalo del nuevo nacimiento. Por tanto mi objetivo es hablar acerca de siete de ellas hoy y de las otras tres en la próxima ocasión, junto con la pregunta más amplia: ¿realmente necesitamos cambiar? ¿No podemos ser sencillamente perdonados y justificados? ¿No nos ganaríamos el cielo con eso? Pero eso lo dejaremos para la próxima vez. &amp;lt;br&amp;gt;Aquí están las siete explicaciones bíblicas de nuestra condición, lejos del nuevo nacimiento y de por qué este es tan importante. &amp;lt;br&amp;gt;1. Lejos del nuevo nacimiento, estamos muertos a causa de nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1-2). &amp;lt;br&amp;gt;La muerte implica la ausencia de vida, pero no física o moralmente. Versículo 1: Nos “dejábamos arrastrar” por las corrientes de este mundo. Versículo 2: Nuestra conducta estaba dominada por “deseos” puramente humanos, y éramos “empujados por toda clase de pasiones y malos pensamientos”. Así que no estamos muertos en el sentido de que no podemos pecar, sino en el sentido de que no podemos ver o sentir la gloria de Cristo. Estamos espiritualmente muertos. No respondemos ni a Dios, ni a Cristo ni a la palabra. Ahora considerad como esto se despliega en otras nueve descripciones de nuestra condición antes de que nazcamos de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;2. Lejos del nuevo nacimiento, nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). &amp;lt;br&amp;gt;Versículo 3: “Nuestra naturaleza nos hacía objeto de la ira de Dios, lo mismo que a todos los demás”. La intención de esto es clarificar que nuestro problema no reside tan sólo en lo que hacemos sino en lo que somos. Lejos del nuevo nacimiento, yo soy mi propio problema. Vosotros no sois my mayor problema. Mis padres no fueron mi mayor problema. Mis enemigos no son mi mayor problema. Yo soy my mayor problema. No mis acciones, ni mi circunstancias, y tampoco la gente que tengo alrededor, sino mi naturaleza, ella es mi problema personal más profundo. &amp;lt;br&amp;gt;Yo no tenía una naturaleza buena al principio, hice cosas malas y eso la convirtió en mala. “He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5). Esto es quien soy. Mi naturaleza es egoísta y egocéntrica, exigente y experta en hacerme sentir que otros son el problema. Si vuestra primera reacción a esta afirmación es “Yo conozco a gente así”, puede que estéis totalmente cegados por la falsedad de vuestro propio corazón. &amp;lt;br&amp;gt;Pablo describe nuestra naturaleza antes del nuevo nacimiento como “objetos de la ira de Dios”. En otras palabras, la ira de Dios nos pertenece de la misma manera que un padre le pertenece a los hijos. Nuestra naturaleza es tan rebelde, tan egoísta y tan cruel hacia la majestad de Dios, que su ira santa es una respuesta natural y correcta hacia nosotros. &amp;lt;br&amp;gt;3. Lejos del nuevo nacimiento, amamos más las tinieblas y odiamos la luz (Juan 3:19-20). &amp;lt;br&amp;gt;Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. (Juan 3:19-20)&amp;lt;br&amp;gt;Las palabras de Jesús nos muestran aspectos de nuestra naturaleza lejos del nuevo nacimiento. No permanecemos neutrales cuando se acerca la luz espiritual, nos resistimos. Y no somos neutrales cuando nos envuelve la oscuridad espiritual, la adoptamos. Amor y odio permanecen activos en el corazón que no se ha regenerado. Y se mueven precisamente en las direcciones equivocadas, odiando lo que se debería amar y amando lo que se debería odiar. &amp;lt;br&amp;gt;4. Lejos del nuevo nacimiento, nuestros corazones son duros como la piedra (Ezequiel 36:26; Efesios 4:18). &amp;lt;br&amp;gt;La semana pasada ya vimos en Ezequiel 36:26, cuando Dios dice: “Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”. Aquí, en Efesios 4:18, Pablo busca la evolución de nuestra condición a través de la oscuridad desde la ignorancia y a esta desde la dureza de corazón. “Con el entendimiento totalmente a oscuras. Por su ignorancia y por la dureza de su corazón permanecen alejados de la vida que Dios ofrece”. La raíz de nuestro problema no es la ignorancia. Hay algo más profundo. “Por su ignorancia y por la dureza de su corazón”. La nuestra es una ignorancia culpable, no una inocente. Se encuentra arraigada en nuestros corazones duros y que se resisten. Pablo dice en Romanos 1:18 que actuando injustamente impedimos que la verdad prevalezca. La ignorancia no es nuestro mayor problema. La dureza y la resistencia lo son. &amp;lt;br&amp;gt;5. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de obedecer la ley de Dios o de agradarle (Romanos 8:7-8). &amp;lt;br&amp;gt;En Romanos 8:7, Pablo dice: “ya que la mente puesta en la carne [literalmente: la mente de la carne] es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo, y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. A partir del siguiente versículo podemos deducir lo que Pablo quiere decir con “la mente de la carne” y con “en la carne”. En el versículo 9 dice: “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros”. En otras palabras, él compara aquellos que han nacido de nuevo y tienen el Espíritu con aquellos que no han nacido de nuevo y por tanto no tienen al Espíritu, sino sólo la carne. &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot; (Juan 3:5). &amp;lt;br&amp;gt;Lo que quiere decir es que sin el Espíritu Santo, nuestras mentes se resisten tanto a la autoridad de Dios que no podremos someternos a Él. “La mente de la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”. Y si no podemos someternos a Él, no podemos complacerle. “Y los que están en la carne no pueden agradar a Dios”. Eso es lo muertos, oscuros y duros que somos de cara a Dios hasta que Él nos hace nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;6. Lejos del nuevo nacimiento, somos incapaces de aceptar la palabra de Dios (Efesios 4:18; 1 Corintios 2:14). &amp;lt;br&amp;gt;En 1 Corintios 2:14, Pablo nos permite percibir brevemente las implicaciones que esta dureza y muerte tienen en cuanto a lo que no somos capaces de hacer. Él dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural [o sea, la persona sin regenerar], las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura, y no puede entenderlas porque solamente son discernibles de manera espiritual.” El problema no es que las cosas de Dios sean superiores a su capacidad intelectual, sino que él las ve como insensatez y locura. “Las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios no son sino insensatez y locura”. De hecho, son tan insensatas para él que no las puede entender. &amp;lt;br&amp;gt;En realidad este es un “no poder” moral y no físico. Cuando Pablo dice: “Para todo aquel que vive en su estado natural... no puede entenderlas”, lo que quiere decir es que el corazón se resiste tanto a recibirlas que la mente justifica esta rebelión al interpretarlas como insensatas. Esta rebelión es tan total que el corazón realmente no puede recibir las cosas del Espíritu. Esto es una incapacidad real. Pero esto no es una incapacidad por coacción. La persona sin regenerar no puede porque no quiere. Su preferencia por el pecado es tan fuerte que no puede elegir el bien. Es una esclavitud real y atroz, pero no es una esclavitud inocente. &amp;lt;br&amp;gt;7. Lejos del nuevo nacimiento, no somos capaces de acudir a Cristo o de aceptarlo como nuestro Señor (Juan 6:44; 1 Corintios 12:3). &amp;lt;br&amp;gt;En 1 Corintios 12:3, Pablo declara: “nadie dirá: Jesús es el Señor, si no es movido por el Espíritu Santo”. No quiere decir que un actor sobre el escenario o un hipócrita en una iglesia no pueda decir “Jesús es el Señor” sin el Espíritu Santo. Sino que nadie puede decirlo y realmente hacerlo en serio sin haber nacido del Espíritu. Es moralmente imposible para el corazón muerto, oscuro, duro y que se resiste celebrar que Jesús es el Señor en toda su vida sin haber nacido de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;O, tal como dice Jesús tres veces en Juan 6, nadie puede venir a Él sino lo trae el Padre. Y cuando esa llamada lleva a una persona a vivir en contacto con Cristo, la llamamos nacer de nuevo. Versículo 37: “Yo recibiré a todos los que el Padre me dé y vengan a mí”. Versículo 44: “Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo trae”. Versículo 65: “Nadie puede venir a mí sino se lo ha concedido Padre”. Todas estas tareas maravillosas de traer, dar y conceder son la obra de Dios en la regeneración. Sin ellas no acudiremos a Cristo, porque no querremos acudir. Esto es lo que se tiene que cambiar al nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Una respuesta personal y urgente &amp;lt;br&amp;gt;Hay que decir mucho más acerca de por qué el nacer de nuevo es necesario, pero esto será suficiente para hoy. Para concluir regresaremos a las palabras sorprendentemente esperanzadoras de Efesios 2:4-5: “Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Existen dos maneras de responder a esto:&amp;lt;br&amp;gt;Una es teórica e impersonal; la otra es personal y urgente. Una dice: ¿Cómo explicar esto y aquello? La otra dice: Dios me ha traído aquí hoy. Hoy Dios me ha hablado a través de estos textos. Hoy me parece necesitar desesperadamente la misericordia, el amor y la gracia de Dios y me resultan extremadamente bellos. Oh Dios, hoy, me entrego a tu gracia sublime que me ha traído aquí y me ha despertado, suavizado y abierto. Doy gracias a dios por la riqueza de su misericordia, la grandeza de su amor y el poder de su gracia. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/What_Happens_in_the_New_Birth%3F_Part_2/es</id>
		<title>What Happens in the New Birth? Part 2/es</title>
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				<updated>2009-02-02T18:11:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Qué ocurre al nacer de nuevo? Segunda Parte}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan 3:1-10 '''&amp;lt;br&amp;gt;Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. 2 Le dijo: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. 3 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 4 Le preguntó Nicodemo: &amp;quot;¿Qué significa eso? ¿Cómo puede nacer de nuevo un hombre cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?&amp;quot;. 5 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 6 Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada. 7 No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo. 8 Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede&amp;quot;. 9 Nicodemo siguió preguntando: &amp;quot;¿Qué quieres decir con todo eso?&amp;quot; 10 Jesús prosiguió: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando? &amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Hoy completaremos el mensaje de la última sesión con respecto a lo que ocurre al nacer de nuevo. Jesús le dijo a Nicodemo en Juan 3:7: &amp;quot;No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;. Y en el versículo tercero le dice a él, y a todos nosotros, que nuestras vidas eternas dependen de este nacer de nuevo: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. Así que no estamos tratando algo marginal, opcional o superficial en la vida cristiana. El nuevo nacimiento no es como el maquillaje que los empleados de la funeraria utilizan para hacer que los cadáveres parezcan estar vivos. Es la creación de vida espiritual, no una imitación de la vida. &amp;lt;br&amp;gt;En la sesión anterior comenzamos a contestar a la pregunta ''¿Qué ocurre al nacer de nuevo?'' con dos afirmaciones: 1) No es la obtención de una religión nueva, sino de una vida nueva y 2) No es la declaración del aspecto sobrenatural de Jesús sino el experimentarlo por uno mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Una vida nueva a través del Espíritu Santo'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Nicodemo era un fariseo y por tanto era muy religioso. Pero no tenía vida espiritual y vio las obras sobrenaturales de Dios en Jesús, pero no experimentó ese trabajo sobrenatural en su propia persona. Uniendo esos dos aspectos por última vez, Jesús dijo que lo que Nicodemo necesitaba era una vida espiritual nueva conferida de manera sobrenatural por el Espíritu Santo. Lo que convierte a esta vida nueva en ''espiritual y sobrenatural ''es el hecho de ser la obra de Dios y del Espíritu. Es algo por encima de la vida natural de nuestros corazones físicos y nuestro cerebro. &amp;lt;br&amp;gt;En el versículo 6, Jesús dice: &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot;. La carne tiene un tipo de vida particular y cada ser humano es carne viva. Pero no todo ser humano es espíritu vivo. Para ello, o para tener vida espiritual, Jesús dice que debemos &amp;quot;nacer del Espíritu&amp;quot;. La carne genera un tipo de vida y el Espíritu produce otra diferente. Si no tenemos este segundo tipo, no veremos el reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Por el Espíritu Santo y en Jesús'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Al concluir la sesión anterior, observamos dos cosas muy importantes: la relación del nacer de nuevo con Jesús y con la fe. Jesús dijo: &amp;quot;Yo soy el camino, la verdad y la vida&amp;quot; (Juan 14:6). El apóstol Juan dijo: &amp;quot;Dios nos ha concedido vida eterna, la vida que está en su Hijo. Por lo tanto, el que tiene al Hijo de Dios tiene en él la vida; el que no tiene al Hijo no tiene la vida&amp;quot; (1 Juan 5:11-12). Así que por una parte, la vida nueva que necesitamos está &amp;quot;en el Hijo&amp;quot;, Jesús es esa vida. Si le tenéis, tenéis también una vida espiritual nueva y eterna. Y por otra parte, en Juan 6:63, Jesús dice: &amp;quot;La vida que permanece procede del ''Espíritu''&amp;quot;. Es menester nacer del agua y del ''Espíritu'' para entrar en el reino de Dios (Juan 3:5). &amp;lt;br&amp;gt;Por lo tanto tenemos vida al estar conectados con el Hijo de Dios, que es nuestra vida, y ésta es el fruto de la intervención del Espíritu. Concluimos entonces que el trabajo del Espíritu en la regeneración es proporcionarnos una vida nueva al unirnos con Cristo. La manera en que Juan Calvino explica esto es: &amp;quot;El Espíritu Santo es el enlace por el cual Cristo nos une en efecto a Él&amp;quot; (''Institutos'', III, 1, 1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Unidos a Jesús a través de la fe'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Entonces así es cómo conectamos con la fe. Juan 20:31 dice: &amp;quot;Pero las que aquí se han narrado fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, ''creyendo, tengáis vida ''por medio de Él”. Y 1 Juan 5:4 dice: &amp;quot;Cualquiera que ha ''nacido'' de Dios vence al mundo. Pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la ''fe''&amp;quot;. Nacer de Dios es la clave para la victoria, así como la fe es también la clave para la victoria. Porque la fe es la manera en que experimentamos el nacer de Dios. Podemos resumir el mensaje de la semana pasada del siguiente modo: ''al nacer de nuevo, el Espíritu Santo nos da una nueva vida espiritual sobrenaturalmente y nos conecta con Jesucristo a través de la fe.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;'''Nacer de nuevo: Una creación nueva, no una mejora de la anterior'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Con esto llegamos a la tercera manera de describir lo que ocurre al nacer de nuevo. No es la mejora de vuestra naturaleza humana anterior, sino la creación de una nueva, una que es realmente ''vosotros'', que es perdonada y limpia; una naturaleza que es realmente ''nueva'' y que se forma al llenarnos del Espíritu de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Os voy a mostrar una versión corta del proceso que seguí para llegar a esta conclusión. En Juan 3:5, Jesús le dijo a Nicodemo: &amp;quot;Con toda certeza te digo que es menester nacer del agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios.&amp;quot;. ¿Qué quiere decir con las palabras &amp;quot;del Agua y del &amp;quot;Espíritu&amp;quot;? Algunas iglesias creen que esto es una referencia al agua del bautismo, como la manera en que el Espíritu nos une a Cristo. Por ejemplo, hay &amp;lt;u&amp;gt;una página web &amp;lt;/u&amp;gt;que lo explica del siguiente modo: &amp;lt;br&amp;gt;El Bautismo Sagrado es la base de toda vida Cristiana, el pasaje a la vida en el Espíritu y la puerta que da acceso a los otros sacramentos. A través de él nos liberamos del pecado y volvemos a nacer como hijos de Dios; nos convertimos en miembros de Cristo, nos incorporamos a la Iglesia y nos hacemos miembros partícipes de su misión: &amp;quot;El Bautismo es el sacramento de regeneración a través del agua en la palabra&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;A millones de personas les han enseñado que su bautismo les hizo nacer de nuevo. Si esto no fuera verdad, sería una tragedia a escala global. Yo no creo que sea verdad, pero entonces, ¿qué quería decir Jesús? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Por qué &amp;quot;agua&amp;quot; no se refiere al bautismo en Juan 3''' &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Vamos a ver una serie de razones por las que la mención del agua aquí no se refiere al bautismo Cristiano. Después, veremos a dónde nos lleva este contexto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) El resto del capítulo no vuelve a mencionar el bautismo '''&amp;lt;br&amp;gt;En primer lugar, si esto fuera una referencia al bautismo Cristiano y si fuera esencial para nacer de nuevo, parece extraño que no se vuelva a mencionar cuando Jesús nos habla en este capítulo acerca de cómo conseguir la vida eterna. Versículo 15: &amp;quot;Para que todo aquel que ''crea'' en él tenga vida eterna&amp;quot;. Versículo 16: &amp;quot;Para que todo aquel que ''crea'' en él no se pierda y tenga vida eterna&amp;quot;. Versículo 18: &amp;quot;Para que todo aquel que ''crea'' en él no se condene&amp;quot;. Parece extraño entonces que si el bautismo es una parte tan importante, no se vuelva a mencionar junto con la fe. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''2) El bautismo no concuerda con la analogía del viento '''&amp;lt;br&amp;gt;En segundo lugar, la analogía del viento en el versículo 8 parecería extraña si el nacer de nuevo estuviera ligado tan firmemente con el bautismo del agua. Jesús dice: &amp;quot;Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede&amp;quot;. Esto parece indicar que Dios es tan libre como el viento para causar la regeneración. Pero si esto ocurriera cada vez que se rocía a un bebé agua, esa afirmación no sería verdadera. El viento estaría dominado por el sacramento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3) El bautismo no concuerda con la recriminación de Jesús a Nicodemo '''&amp;lt;br&amp;gt;En tercer lugar, si Jesús se refiriera al bautismo cristiano, parecería extraño que le dijera a Nicodemo el fariseo, la frase del versículo 10: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando?&amp;quot; Esto tendría sentido si Jesús se estuviera refiriendo a alguna enseñanza del Viejo Testamento. Pero si habla del bautismo que llegará más adelante y toma significado de su vida y muerte, no tendría mucho sentido recriminar a Nicodemo que un maestro de Israel no comprendiera lo que Él estaba diciendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''4) El agua y el Espíritu están unidos en las promesas del Nuevo Pacto '''&amp;lt;br&amp;gt;Finalmente, esa misma afirmación en el versículo 10 nos lleva al Viejo Testamento para mostrarnos algunos antecedentes y nos encontramos con que el agua y el espíritu están ligados fuertemente en las promesas del Nuevo Pacto, especialmente en Ezequiel 36. Observemos esto juntos. Este texto representa la base del resto de este mensaje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''El agua y el Espíritu en Ezequiel 36''' &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ezequiel profetizó lo que Dios haría por su pueblo cuando los volviera a traer de su exilio en Babilonia. Las implicaciones afectan no sólo al pueblo de Israel porque Jesús afirma que este nuevo pacto ha sido sellado con su sangre y en favor de todos los que confían en él (Lucas 22:20) Esta es una versión de las promesas del nuevo pacto como las que encontramos en Jeremías 31:31ff. Leámoslo juntos. Ezequiel 36:24-28: &amp;lt;br&amp;gt;Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios. &amp;lt;br&amp;gt;Yo creo que éste es el pasaje que da lugar a las palabras de Jesús: &amp;quot;Es menester nacer del ''agua'' y del ''Espíritu'' para entrar en el reino de Dios&amp;quot;. ¿A quién dice: &amp;quot;vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios&amp;quot; (versículo 28)? Versículo 25: A quienes les dice: &amp;quot;Esparciré sobre vosotros ''agua'' limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias&amp;quot;. Y en el versículo 26: A quienes les dice: &amp;quot;Os daré corazón nuevo, y pondré ''espíritu'' nuevo dentro de vosotros&amp;quot;. En otras palabras, los que entrarán en Su reino son los que tienen una novedad que incluye una limpieza de lo anterior y una creación de lo nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Así es que mi conclusión es que &amp;quot;agua y Espíritu &amp;quot; se refieren a dos aspectos de nuestra novedad al nacer de nuevo. La razón por la cual ambos son importantes es esta: Cuando decimos que se nos da un corazón o un espíritu nuevo, no nos referimos a dejar de ser los seres humanos (el ser moralmente responsable) que siempre hemos sido. Yo era el ser humano individual llamado John Piper antes de nacer de nuevo y sigo siendo el mismo ser humano individual John Piper después de este nacimiento. Existe una continuidad. Esa es la razón por la que debe haber una limpieza. Si se eliminara completamente el viejo John Piper, los conceptos de perdón y limpieza serían irrelevantes. No habría nada del pasado que perdonar o limpiar. &amp;lt;br&amp;gt;Sabemos que la Biblia nos dice que nuestra vieja forma de ser fue clavada en la cruz (Romanos 6:6), que hemos muerto con Cristo (Colosenses 3:3), que nos debemos considerar muertos (Romanos 6:11) y que nos debemos despojar de esa vieja forma de ser (Efesios 4:22). Pero nada de eso significa que no se trate del mismo ser humano durante esta vida. Significa que había una naturaleza anterior, un carácter, principio o desviación viejos de los que hay que deshacerse. &amp;lt;br&amp;gt;Por tanto, la manera de pensar en este corazón, espíritu, naturaleza nuevos es que todavía sois vosotros y necesitáis ser perdonados y limpiados, por ello la referencia al agua. Mi culpa debe ser eliminada. Hacer esto con agua es una manera de visualizar este proceso. Jeremías 33:8 lo explica así: &amp;quot;Los limpiaré de toda la maldad que cometieron contra mí, y perdonaré todas las iniquidades con que pecaron contra mí y con las que se rebelaron contra mí&amp;quot;. La persona que somos, que continúa existiendo, debe ser perdonada y la culpa eliminada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La necesidad de ser nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el perdón y la limpieza no son suficientes. Necesito ser nuevo. Necesito transformarme. Necesito vida. Necesito una nueva manera de ver, pensar y evaluar las cosas. Por ello Ezequiel habla de un corazón y un espíritu nuevo en los versículos 26 y 27: &amp;quot;Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi ''Espíritu'', y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Esta es mi interpretación de estos versículos: Para aclarar las cosas, el corazón de ''piedra'' se refiere al corazón muerto que no sentía ni respondía a la realidad espiritual - el que teníais antes de nacer de nuevo podía sentir. Podía responder con pasión y deseo a muchas cosas. Pero era como una piedra de cara a la belleza y a la verdad espiritual de Jesucristo y a la gloria de Dios en el camino hacia la santidad. Esto es lo que debe cambiar si queremos ver el reino de Dios. Por tanto, al nacer de nuevo, Dios saca ese corazón de piedra y lo sustituye por uno de ''carne''. La palabra carne no significa &amp;quot;sólo humano&amp;quot; como en Juan 3:6, sino que indica algo suave, viviente, que responde y siente, en lugar de una piedra sin vida. Al nacer de nuevo, nuestro aburrimiento muerto y pétreo con Cristo se sustituye por un corazón que siente espiritualmente el valor de Jesús. &amp;lt;br&amp;gt;Y cuando Ezequiel dice en los versículos 26 y 27: &amp;quot;pondré ''espíritu'' nuevo dentro de vosotros. . . . Y pondré dentro de vosotros mi ''Espíritu'', y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra&amp;quot;, pienso que habla de que al nacer de nuevo, Dios pone una vida espiritual, sobrenatural y viviente en nuestros corazones y esa vida nueva, el nuevo espíritu, es obra del mismo Espíritu Santo que da forma y carácter a nuestro nuevo corazón. &amp;lt;br&amp;gt;La imagen que tengo en mi mente es la de un corazón viviente, que responde, cálido y agradable al tacto, como un trozo de escayola, y el Espíritu Santo se aprieta contra él, dándole forma espiritual y moral de acuerdo con su propia forma. Siendo él mismo dentro de nosotros, nuestro corazón y mente adoptan su carácter, su espíritu (Efesios 4:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Recibidle como si fuera vuestro tesoro'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''&amp;lt;br&amp;gt;'''Miremos hacia atrás ahora y hagamos un resumen de las dos últimas semanas. ¿Qué ocurre al nacer de nuevo? al nacer de nuevo, el Espíritu Santo nos da una nueva vida espiritual sobrenaturalmente y nos conecta con Jesucristo a través de la fe. O dicho de otro modo, El Espíritu nos une a Cristo al limpiar nuestros pecados y sustituye nuestro corazón duro y que no responde por uno suave que valora a Jesús por encima de todo y que se transforma mediante la presencia del Espíritu en el tipo de corazón que ama llevar a cabo la voluntad de Dios (Ezequiel 36:27). &amp;lt;br&amp;gt;Al experimentar todo esto a través de la fe, os invito ahora, en nombre de Jesús y por el poder de su Espíritu, a que lo recibáis como un tesoro transformacional y perdonador de pecados en vuestra vida. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/What_Happens_in_the_New_Birth%3F/es</id>
		<title>What Happens in the New Birth?/es</title>
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				<updated>2009-01-20T17:14:29Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|¿Qué ocurre al nacer de nuevo?}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan 3:1-10 &amp;lt;br&amp;gt;'''Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. 2 Le dijo: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. 3 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 4 Le preguntó Nicodemo: &amp;quot;¿Qué significa eso? ¿Cómo puede nacer de nuevo un hombre cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?&amp;quot;. 5 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 6 Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada. 7 No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo. 8 Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede. 9 Nicodemo siguió preguntando: &amp;quot;¿Qué quieres decir con todo eso?&amp;quot; 10 Jesús prosiguió: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando?&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Hemos comenzado una serie de mensajes acerca del nuevo nacimiento. En Juan 3:3, Jesús le dijo a Nicodemo: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. Cuando dijo esto, se dirigía a todos nosotros. Nicodemo no era un caso especial. Vosotros y yo debemos nacer de nuevo o de lo contrario no veremos el reino de Dios. Esto significa que no nos salvaremos; no seremos parte de la familia de Dios y no iremos al cielo, sino al infierno. &amp;lt;br&amp;gt;Nicodemo era uno de los fariseos, los líderes más religiosos entre los judíos. Jesús les dijo en Mateo 23:15 y 33: &amp;quot;¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Que recorréis mar y tierra por conseguir un prosélito, y una vez conseguido lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros mismos. . . . ¡Serpientes, hijos de víbora!, ¿cómo podréis escapar de la condenación del infierno?&amp;quot; Así que la serie que hemos comenzado no es un aspecto menor, sino central. La eternidad está en juego cuando hablamos acerca de nacer de nuevo. &amp;quot;Quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Nacer de Nuevo es Inquietante '''&amp;lt;br&amp;gt;En el primer mensaje durante la sesión anterior nos centramos en los motivos para desarrollar esta serie y el tipo de preguntas que nos haremos. La pregunta de hoy es: ¿Qué ocurre al nacer de nuevo? Antes de intentar contestar, permitidme mencionar una seria preocupación que tengo acerca de la manera en que se van a entender estos mensajes. Soy consciente de que esta serie de mensajes será inquietante para muchos de vosotros - así como las palabras de Jesús también lo son cada vez que las escuchamos, si nos las tomamos con seriedad. Existen al menos 3 razones que explican esto: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) Por nuestra condición desesperada '''&amp;lt;br&amp;gt;Las enseñanzas de Jesús sobre el nuevo nacimiento nos hacen enfrentarnos a nuestra condición espiritual, moral y legal desesperada por estar separada de la gracia regeneradora de Dios. Antes de nacer de nuevo, nos encontramos ''espiritualmente'' muertos. Somos ''moralmente'' egoístas y rebeldes. Y somos ''legalmente'' culpables ante las leyes de Dios y bajo su ira. Cuando Jesús nos dice que debemos nacer de nuevo, nos está diciendo que nuestra condición es desesperadamente indiferente, corrupta y culpable. Aparte de la gracia sublime en nuestras vidas, no nos gusta que nos digan esto de nosotros mismos. Y por tanto nos perturba cuando Jesús nos dice que tenemos que nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2) Porque no podemos provocar el nacer de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Las enseñanzas sobre el nacer de nuevo son inquietantes porque se refieren a algo que nos ocurre, no algo que nosotros causamos. Juan 1:13 destaca esto. Habla de los hijos de Dios como aquellos quienes &amp;quot;En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios&amp;quot;. Pedro enfatiza lo mismo: &amp;quot;Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su infinita misericordia, ''nos concedió el privilegio de nacer de nuevo''” (1 Pedro 1:3). Nosotros no provocamos el nacer de nuevo. Dios es el causante. Cualquier buena acción que realizamos es el ''resultado'' de nacer de nuevo y no la causa. Esto significa que el nuevo nacimiento no está en nuestras manos ni bajo nuestro control. Y así nos enfrenta con nuestra impotencia y absoluta dependencia de Alguien externo a nosotros mismos. &amp;lt;br&amp;gt;Esto es inquietante. Nos dicen que no veremos el reino de Dios si no nacemos de nuevo y también nos dicen que nosotros no lo podemos provocar. Esto nos alarma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3) Porque nos enfrentamos con la libertad absoluta de Dios '''&amp;lt;br&amp;gt;Finalmente, el tercer motivo por el cual las enseñanzas de Jesús acerca de nacer de nuevo son inquietantes es porque nos enfrentan a la libertad absoluta de Dios. Separados de Él, estamos espiritualmente muertos en nuestro egoísmo y rebelión. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). En ellos se descubre la obra del Dios de este mundo, del diablo, que ha cegado el entendimiento de los incrédulos a fin de que no resplandezca para ellos la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la propia imagen de Dios (2 Corintios 2:3). Por tanto, si vamos a nacer de nuevo, dependerá en última instancia de Dios. Su decisión de darnos la vida no será una respuesta a lo que nuestros cadáveres espirituales hacen, sino que lo que nosotros hacemos será la respuesta a que Él nos dé la vida. Para la mayoría de la gente, al menos al principio, esto es una preocupación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''My esperanza: estabilizar y salvar, no sólo inquietar'''&amp;lt;br&amp;gt;Según empiezo esta serie, me doy cuenta de lo inquietante que pueden ser estas enseñanzas en el nuevo nacimiento. Y quiero ser muy cuidadoso, porque no quiero provocar una angustia innecesaria a las almas más sensibles. Ni quiero dar falsas esperanzas a aquellos que han confundido moralidad o religión con la vida espiritual. Os pido que roguéis por mí porque siento que estoy tomando almas eternas en mis manos en estos tiempos. Y a pesar de ello no tengo ningún poder en mi mismo para darles la vida. Pero Dios sí. Tengo todas las esperanzas en que Él hará tal como dijo en Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. A Dios le gusta aumentar las riquezas de su gracia proveedora de vida cuando Cristo es elevado en verdad. Esta es mi esperanza: que esta serie no sólo inquietará, sino que también estabilizará y salvará. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Qué ocurre al nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;'''Observemos ahora la pregunta: ¿Qué ocurre al nacer de nuevo? Intentaré responder a esto con tres afirmaciones. Veremos las dos primeras hoy y la tercera, si Dios quiere, la semana que viene. 1) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la obtención de una religión nueva sino una vida nueva. 2) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. 3) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la mejora de vuestra vieja naturaleza humana, sino la creación de una nueva, una que es realmente ''vosotros'', que es perdonada y limpia; una naturaleza que es realmente ''nueva'' y que se forma al llenarnos del Espíritu de Dios. Observémoslas una por una. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) Vida nueva, no religión nueva '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la obtención de una religión nueva sino una vida nueva. Leed conmigo los primeros tres versos de Juan 3: &amp;quot;Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. Le dijo: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Juan se asegura de que sepamos que Nicodemo es un fariseo y un líder de los judíos. Los fariseos eran el grupo religioso más riguroso de todos los judíos. Y Jesús le dice a él (en el versículo 3): &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. Incluso más personalmente en el versículo 7: &amp;quot;Debes nacer de nuevo&amp;quot;. De manera que uno de los puntos de Juan es: toda la religiosidad de Nicodemo, sus estudios fariseos extraordinarios, su disciplina y su vivir de acuerdo con las leyes no pueden sustituir la necesidad de nacer de nuevo. De hecho, todos estos aspectos pueden hacer más evidente esta necesidad. &amp;lt;br&amp;gt;Lo que Nicodemo, vosotros y yo necesitamos no es religión sino vida. El motivo de referirse al nacer de nuevo es que se trae una vida nueva a este mundo. Por una parte, Nicodemo está vivo, por supuesto. Él respira, piensa, siente, actúa, él es humano, creado a imagen de Dios. Pero evidentemente, Jesús piensa que está muerto, que no hay vida espiritual en él. Espiritualmente todavía no ha nacido. Necesita vida, no más actividades o fervor religioso, de eso ya tiene muchísimo. &amp;lt;br&amp;gt;¿Recordáis lo que dijo Jesús en Lucas 9:60 al hombre que quería retrasar el unirse a sus seguidores para poder enterrar a su padre? Jesús le contestó: &amp;quot;Deja que los muertos entierren a sus muertos&amp;quot;. Lo cual significa que hay personas muertas físicamente que necesitan ser enterradas. Y hay gente muerta espiritualmente que se puede dedicar a ello. Dicho de otro modo, Jesús hablaba de gente que camina aparentemente llena de vida pero que está muerta. En su parábola acerca del hijo pródigo, el Padre dice: &amp;quot;Este hijo mío estaba ''muerto'' y ha vuelto a vivir&amp;quot;. (Lucas 15:24). &amp;lt;br&amp;gt;Nicodemo no necesitaba religión sino vida, vida espiritual. Lo que ocurre al nacer de nuevo es que la vida que no existía previamente se convierte en una realidad. Una vida nueva se produce al nacer de nuevo. Esto no es una actividad religiosa, una disciplina o una decisión. Esto es la transformación de la vida en una realidad. Esta es la primera manera de describir lo que ocurre al nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2) No sólo habléis de lo sobrenatural, vividlo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. En el versículo 2, Nicodemo dice: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. Dicho de otro modo, Nicodemo ve en Jesús una actividad divina auténtica y admite que Dios está con Él que realiza el trabajo de Dios. Jesús no responde a esto diciendo: &amp;quot;Ojalá todos en Palestina pudieran ver la verdad que tú ves en mi&amp;quot;. En su lugar, dice: &amp;quot;Debes nacer de nuevo o nunca verás el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Ver signos y maravillas, asombrarse de ellos y dar crédito a la persona que realiza los milagros diciendo que están con Dios, no salva a nadie. Este es uno de los grandes peligros de los signos y las maravillas: no se necesita un corazón nuevo para asombrarse por ellos. La vieja naturaleza humana caída en desgracia es todo lo que se necesita para asombrarse por estas cosas. Y esa misma naturaleza la que está dispuesta a decir que el que ha hecho un milagro está con Dios. El demonio mismo sabe que Jesús es el Hijo de Dios y que hace milagros (Marcos 1:24). No, Nicodemo, verme como alguien que hace milagros enviado por Dios no es la llave al reino de Dios. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, lo que importa no es la declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. El nacer de nuevo no es natural, es sobrenatural. No se puede cuantificar por medio de cosas que se encuentran en este mundo. El versículo 6 destaca la naturaleza sobrenatural del nuevo nacimiento: &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot;. La carne es lo que somos por naturaleza. El Espíritu de Dios es la Persona sobrenatural que causa el nacer de nuevo. Jesús vuelve a decir en el versículo 8: &amp;quot;Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede&amp;quot;. El Espíritu no es parte de este mundo natural, está por encima de la naturaleza, es sobrenatural. En efecto, él es Dios, él es la causa inmediata del nuevo nacimiento. &amp;lt;br&amp;gt;Así Jesús dice: Nicodemo, lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural en mí, sino la experiencia de lo sobrenatural en ti mismo. Debes nacer de nuevo. No de manera natural metafórica sino de manera sobrenatural. Dios el Espíritu Santo debe venir sobre ti para crear la nueva vida. &amp;lt;br&amp;gt;La próxima vez observaremos las palabras en el versículo 5: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca del agua y del Espíritu no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. ¿Qué significan agua y Espíritu en este contexto? ¿Y cómo nos ayuda esto a entender lo que ocurre al nacer de nuevo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Jesús es vida '''&amp;lt;br&amp;gt;Pero hoy quiero terminar haciendo una conexión crucial entre el nacer de nuevo por el Espíritu y el alcanzar la vida eterna a través de la fe en Jesús. Hasta ahora hemos visto que lo que ocurre al nacer de nuevo es el trabajo espiritual del Espíritu Santo que convierte la vida espiritual en una realidad donde antes no existía. Jesús lo dice de nuevo en Juan 6:63: &amp;quot;La vida que permanece procede del espíritu; en cambio, lo que procede de la carne no aprovecha para nada&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Pero el evangelio de Juan también clarifica algo: Jesús es la vida que proporciona el Espíritu Santo. O podríamos decir: la vida espiritual que él da, sólo la da en conexión con Jesús. En la unión con Jesús es donde experimentamos la vida espiritual sobrenatural. Jesús dijo en Juan 14:6: &amp;quot;Yo soy el camino, la verdad y la ''vida''. Nadie puede ir al Padre, si no es por mí. En Juan 6:35, dijo: &amp;quot;Yo soy el pan de ''vida''&amp;quot; y en 20:31 Juan dice: &amp;quot;Pero las que aquí se han narrado fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, ''tengáis vida por medio de él''&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''No hay vida sin Jesús &amp;lt;br&amp;gt;'''La vida espiritual no existe - ni la vida eterna - sin la conexión y la creencia en Jesús. En futuras sesiones hablaremos más acerca de la relación entre el nacer de nuevo y la fe en Jesús. Pero por ahora los podemos explicar del siguiente modo: En el nuevo nacimiento, el Espíritu Santo nos une a Cristo en una unión viva. Cristo es vida, es la vid de donde fluye la vida y nosotros somos las ramas (Juan 15:1ff). Lo que ocurre al nacer de nuevo es la creación sobrenatural de una vida espiritual nueva y esto se produce a través de la unión con Jesucristo. El Espíritu Santo nos introduce en esta conexión con Cristo, que es el camino, la verdad y la vida. Esa es la única realidad objetiva de lo que se produce al nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Y por nuestra parte - la manera en que experimentamos esto - es que la fe en Jesús se despierta en nuestros corazones. La vida espiritual y la fe en Jesús se unen. La vida nueva facilita la fe y como la vida espiritual siempre despierta la fe y se manifiesta a través de ella, no hay vida sin fe en Jesús. Por tanto, nunca debemos separar el nuevo nacimiento de la fe en Jesús. Por parte de Dios, nosotros nos unimos a Cristo al nacer de nuevo. Esto es lo que hace el Espíritu Santo. Por nuestra parte, experimentamos esta unión por medio de nuestra fe en Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Nunca separéis el nacer de nuevo de la fe en Jesús &amp;lt;br&amp;gt;'''Escuchad como Juan los une el 1 Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. Nacer de Dios es la clave para la victoria. La fe también es la clave para la victoria. Porque la fe es la manera en que experimentamos el nacer de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;O escuchad lo que dice Juan en 1 Juan 5:11-12: &amp;quot;Y en esto consiste el testimonio: en que Dios nos ha concedido vida eterna, la vida que está en su Hijo. Por lo tanto, el que tiene al Hijo de Dios tiene en él la vida; el que no tiene al Hijo no tiene la vida&amp;quot;. Entonces cuando Jesús dice: &amp;quot;La vida que permanece procede del ''Espíritu''; en cambio, lo que procede de la carne no aprovecha para nada&amp;quot; (Juan 6:63), y cuando dice &amp;quot;debéis nacer del Espíritu&amp;quot; para tener vida, lo que quiere decir es que: al nacer de nuevo, el Espíritu Santo nos da una nueva vida espiritual sobrenaturalmente y nos conecta con Jesucristo a través de la fe. Ya que Jesús es vida. &amp;lt;br&amp;gt;Así que no separéis nunca estos dos aspectos de Jesús en Juan 3: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot; (versículo 3) y &amp;quot;El que cree en el Hijo tiene vida eterna&amp;quot; (versículo 36).&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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&lt;div&gt;{{info|¿Qué ocurre al nacer de nuevo?}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan 3:1-10 &amp;lt;br&amp;gt;'''Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. 2 Le dijo: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. 3 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 4 Le preguntó Nicodemo: &amp;quot;¿Qué significa eso? ¿Cómo puede nacer de nuevo un hombre cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?&amp;quot;. 5 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 6 Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada. 7 No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo. 8 Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede. 9 Nicodemo siguió preguntando: &amp;quot;¿Qué quieres decir con todo eso?&amp;quot; 10 Jesús prosiguió: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando?&amp;quot; &amp;lt;br&amp;gt;Hemos comenzado una serie de mensajes acerca del nuevo nacimiento. En Juan 3:3, Jesús le dijo a Nicodemo: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. Cuando dijo esto, se dirigía a todos nosotros. Nicodemo no era un caso especial. Vosotros y yo debemos nacer de nuevo o de lo contrario no veremos el reino de Dios. Esto significa que no nos salvaremos; no seremos parte de la familia de Dios y no iremos al cielo, sino al infierno. &amp;lt;br&amp;gt;Nicodemo era uno de los fariseos, los líderes más religiosos entre los judíos. Jesús les dijo en Mateo 23:15 y 33: &amp;quot;¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! Que recorréis mar y tierra por conseguir un prosélito, y una vez conseguido lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros mismos. . . . ¡Serpientes, hijos de víbora!, ¿cómo podréis escapar de la condenación del infierno?&amp;quot; Así que la serie que hemos comenzado no es un aspecto menor, sino central. La eternidad está en juego cuando hablamos acerca de nacer de nuevo. &amp;quot;Quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Nacer de Nuevo es Inquietante '''&amp;lt;br&amp;gt;En el primer mensaje durante la sesión anterior nos centramos en los motivos para desarrollar esta serie y el tipo de preguntas que nos haremos. La pregunta de hoy es: ¿Qué ocurre al nacer de nuevo? Antes de intentar contestar, permitidme mencionar una seria preocupación que tengo acerca de la manera en que se van a entender estos mensajes. Soy consciente de que esta serie de mensajes será inquietante para muchos de vosotros - así como las palabras de Jesús también lo son cada vez que las escuchamos, si nos las tomamos con seriedad. Existen al menos 3 razones que explican esto: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) Por nuestra condición desesperada '''&amp;lt;br&amp;gt;Las enseñanzas de Jesús sobre el nuevo nacimiento nos hacen enfrentarnos a nuestra condición espiritual, moral y legal desesperada por estar separada de la gracia regeneradora de Dios. Antes de nacer de nuevo, nos encontramos ''espiritualmente'' muertos. Somos ''moralmente'' egoístas y rebeldes. Y somos ''legalmente'' culpables ante las leyes de Dios y bajo su ira. Cuando Jesús nos dice que debemos nacer de nuevo, nos está diciendo que nuestra condición es desesperadamente indiferente, corrupta y culpable. Aparte de la gracia sublime en nuestras vidas, no nos gusta que nos digan esto de nosotros mismos. Y por tanto nos perturba cuando Jesús nos dice que tenemos que nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2) Porque no podemos provocar el nacer de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Las enseñanzas sobre el nacer de nuevo son inquietantes porque se refieren a algo que nos ocurre, no algo que nosotros causamos. Juan 1:13 destaca esto. Habla de los hijos de Dios como aquellos quienes &amp;quot;En ellos tuvo lugar un nuevo nacimiento, no como resultado de la voluntad humana de engendrar hijos según nuestra naturaleza de carne y sangre, sino de la voluntad de Dios&amp;quot;. Pedro enfatiza lo mismo: &amp;quot;Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su infinita misericordia, ''nos concedió el privilegio de nacer de nuevo''” (1 Pedro 1:3). Nosotros no provocamos el nacer de nuevo. Dios es el causante. Cualquier buena acción que realizamos es el ''resultado'' de nacer de nuevo y no la causa. Esto significa que el nuevo nacimiento no está en nuestras manos ni bajo nuestro control. Y así nos enfrenta con nuestra impotencia y absoluta dependencia de Alguien externo a nosotros mismos. &amp;lt;br&amp;gt;Esto es inquietante. Nos dicen que no veremos el reino de Dios si no nacemos de nuevo y también nos dicen que nosotros no lo podemos provocar. Esto nos alarma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3) Porque nos enfrentamos con la libertad absoluta de Dios '''&amp;lt;br&amp;gt;Finalmente, el tercer motivo por el cual las enseñanzas de Jesús acerca de nacer de nuevo son inquietantes es porque nos enfrentan a la libertad absoluta de Dios. Separados de Él, estamos espiritualmente muertos en nuestro egoísmo y rebelión. Nuestra naturaleza nos hace objeto de la ira de Dios (Efesios 2:3). En ellos se descubre la obra del Dios de este mundo, del diablo, que ha cegado el entendimiento de los incrédulos a fin de que no resplandezca para ellos la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la propia imagen de Dios (2 Corintios 2:3). Por tanto, si vamos a nacer de nuevo, dependerá en última instancia de Dios. Su decisión de darnos la vida no será una respuesta a lo que nuestros cadáveres espirituales hacen, sino que lo que nosotros hacemos será la respuesta a que Él nos dé la vida. Para la mayoría de la gente, al menos al principio, esto es una preocupación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''My esperanza: estabilizar y salvar, no sólo inquietar'''&amp;lt;br&amp;gt;Según empiezo esta serie, me doy cuenta de lo inquietante que pueden ser estas enseñanzas en el nuevo nacimiento. Y quiero ser muy cuidadoso, porque no quiero provocar una angustia innecesaria a las almas más sensibles. Ni quiero dar falsas esperanzas a aquellos que han confundido moralidad o religión con la vida espiritual. Os pido que roguéis por mí porque siento que estoy tomando almas eternas en mis manos en estos tiempos. Y a pesar de ello no tengo ningún poder en mi mismo para darles la vida. Pero Dios sí. Tengo todas las esperanzas en que Él hará tal como dijo en Efesios 2:4-5: &amp;quot;Sin embargo, Dios es tan rico en misericordia y nos ha amado tanto que, a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo (¡sólo por la gracia de Dios somos salvos!)&amp;quot;. A Dios le gusta aumentar las riquezas de su gracia proveedora de vida cuando Cristo es elevado en verdad. Esta es mi esperanza: que esta serie no sólo inquietará, sino que también estabilizará y salvará. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Qué ocurre al nacer de nuevo? &amp;lt;br&amp;gt;'''Observemos ahora la pregunta: ¿Qué ocurre al nacer de nuevo? Intentaré responder a esto con tres afirmaciones. Veremos las dos primeras hoy y la tercera, si Dios quiere, la semana que viene. 1) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la obtención de una religión nueva sino una vida nueva. 2) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. 3) Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la mejora de vuestra vieja naturaleza humana, sino la creación de una nueva, una que es realmente ''vosotros'', que es perdonada y limpia; una naturaleza que es realmente ''nueva'' y que se forma al llenarnos del Espíritu de Dios. Observémoslas una por una. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) Vida nueva, no religión nueva '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la obtención de una religión nueva sino una vida nueva. Leed conmigo los primeros tres versos de Juan 3: &amp;quot;Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. Le dijo: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Juan se asegura de que sepamos que Nicodemo es un fariseo y un líder de los judíos. Los fariseos eran el grupo religioso más riguroso de todos los judíos. Y Jesús le dice a él (en el versículo 3): &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. Incluso más personalmente en el versículo 7: &amp;quot;Debes nacer de nuevo&amp;quot;. De manera que uno de los puntos de Juan es: toda la religiosidad de Nicodemo, sus estudios fariseos extraordinarios, su disciplina y su vivir de acuerdo con las leyes no pueden sustituir la necesidad de nacer de nuevo. De hecho, todos estos aspectos pueden hacer más evidente esta necesidad. &amp;lt;br&amp;gt;Lo que Nicodemo, vosotros y yo necesitamos no es religión sino vida. El motivo de referirse al nacer de nuevo es que se trae una vida nueva a este mundo. Por una parte, Nicodemo está vivo, por supuesto. Él respira, piensa, siente, actúa, él es humano, creado a imagen de Dios. Pero evidentemente, Jesús piensa que está muerto, que no hay vida espiritual en él. Espiritualmente todavía no ha nacido. Necesita vida, no más actividades o fervor religioso, de eso ya tiene muchísimo. &amp;lt;br&amp;gt;¿Recordáis lo que dijo Jesús en Lucas 9:60 al hombre que quería retrasar el unirse a sus seguidores para poder enterrar a su padre? Jesús le contestó: &amp;quot;Deja que los muertos entierren a sus muertos&amp;quot;. Lo cual significa que hay personas muertas físicamente que necesitan ser enterradas. Y hay gente muerta espiritualmente que se puede dedicar a ello. Dicho de otro modo, Jesús hablaba de gente que camina aparentemente llena de vida pero que está muerta. En su parábola acerca del hijo pródigo, el Padre dice: &amp;quot;Este hijo mío estaba ''muerto'' y ha vuelto a vivir&amp;quot;. (Lucas 15:24). &amp;lt;br&amp;gt;Nicodemo no necesitaba religión sino vida, vida espiritual. Lo que ocurre al nacer de nuevo es que la vida que no existía previamente se convierte en una realidad. Una vida nueva se produce al nacer de nuevo. Esto no es una actividad religiosa, una disciplina o una decisión. Esto es la transformación de la vida en una realidad. Esta es la primera manera de describir lo que ocurre al nacer de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2) No sólo habléis de lo sobrenatural, vividlo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. En el versículo 2, Nicodemo dice: &amp;quot;Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él&amp;quot;. Dicho de otro modo, Nicodemo ve en Jesús una actividad divina auténtica y admite que Dios está con Él que realiza el trabajo de Dios. Jesús no responde a esto diciendo: &amp;quot;Ojalá todos en Palestina pudieran ver la verdad que tú ves en mi&amp;quot;. En su lugar, dice: &amp;quot;Debes nacer de nuevo o nunca verás el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Ver signos y maravillas, asombrarse de ellos y dar crédito a la persona que realiza los milagros diciendo que están con Dios, no salva a nadie. Este es uno de los grandes peligros de los signos y las maravillas: no se necesita un corazón nuevo para asombrarse por ellos. La vieja naturaleza humana caída en desgracia es todo lo que se necesita para asombrarse por estas cosas. Y esa misma naturaleza la que está dispuesta a decir que el que ha hecho un milagro está con Dios. El demonio mismo sabe que Jesús es el Hijo de Dios y que hace milagros (Marcos 1:24). No, Nicodemo, verme como alguien que hace milagros enviado por Dios no es la llave al reino de Dios. &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, lo que importa no es la declaración de la parte sobrenatural de Cristo, sino la experiencia de lo sobrenatural en vosotros mismos. El nacer de nuevo no es natural, es sobrenatural. No se puede cuantificar por medio de cosas que se encuentran en este mundo. El versículo 6 destaca la naturaleza sobrenatural del nuevo nacimiento: &amp;quot;Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada&amp;quot;. La carne es lo que somos por naturaleza. El Espíritu de Dios es la Persona sobrenatural que causa el nacer de nuevo. Jesús vuelve a decir en el versículo 8: &amp;quot;Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede&amp;quot;. El Espíritu no es parte de este mundo natural, está por encima de la naturaleza, es sobrenatural. En efecto, él es Dios, él es la causa inmediata del nuevo nacimiento. &amp;lt;br&amp;gt;Así Jesús dice: Nicodemo, lo que ocurre al nacer de nuevo no es simplemente una declaración de la parte sobrenatural en mí, sino la experiencia de lo sobrenatural en ti mismo. Debes nacer de nuevo. No de manera natural metafórica sino de manera sobrenatural. Dios el Espíritu Santo debe venir sobre ti para crear la nueva vida. &amp;lt;br&amp;gt;La próxima vez observaremos las palabras en el versículo 5: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca del agua y del Espíritu no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. ¿Qué significan agua y Espíritu en este contexto? ¿Y cómo nos ayuda esto a entender lo que ocurre al nacer de nuevo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Jesús es vida '''&amp;lt;br&amp;gt;Pero hoy quiero terminar haciendo una conexión crucial entre el nacer de nuevo por el Espíritu y el alcanzar la vida eterna a través de la fe en Jesús. Hasta ahora hemos visto que lo que ocurre al nacer de nuevo es el trabajo espiritual del Espíritu Santo que convierte la vida espiritual en una realidad donde antes no existía. Jesús lo dice de nuevo en Juan 6:63: &amp;quot;La vida que permanece procede del espíritu; en cambio, lo que procede de la carne no aprovecha para nada&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Pero el evangelio de Juan también clarifica algo: Jesús es la vida que proporciona el Espíritu Santo. O podríamos decir: la vida espiritual que él da, sólo la da en conexión con Jesús. En la unión con Jesús es donde experimentamos la vida espiritual sobrenatural. Jesús dijo en Juan 14:6: &amp;quot;Yo soy el camino, la verdad y la ''vida''. Nadie puede ir al Padre, si no es por mí. En Juan 6:35, dijo: &amp;quot;Yo soy el pan de ''vida''&amp;quot; y en 20:31 Juan dice: &amp;quot;Pero las que aquí se han narrado fueron escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, ''tengáis vida por medio de él''&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''No hay vida sin Jesús &amp;lt;br&amp;gt;'''La vida espiritual no existe - ni la vida eterna - sin la conexión y la creencia en Jesús. En futuras sesiones hablaremos más acerca de la relación entre el nacer de nuevo y la fe en Jesús. Pero por ahora los podemos explicar del siguiente modo: En el nuevo nacimiento, el Espíritu Santo nos une a Cristo en una unión viva. Cristo es vida, es la vid de donde fluye la vida y nosotros somos las ramas (Juan 15:1ff). Lo que ocurre al nacer de nuevo es la creación sobrenatural de una vida espiritual nueva y esto se produce a través de la unión con Jesucristo. El Espíritu Santo nos introduce en esta conexión con Cristo, que es el camino, la verdad y la vida. Esa es la única realidad objetiva de lo que se produce al nacer de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Y por nuestra parte - la manera en que experimentamos esto - es que la fe en Jesús se despierta en nuestros corazones. La vida espiritual y la fe en Jesús se unen. La vida nueva facilita la fe y como la vida espiritual siempre despierta la fe y se manifiesta a través de ella, no hay vida sin fe en Jesús. Por tanto, nunca debemos separar el nuevo nacimiento de la fe en Jesús. Por parte de Dios, nosotros nos unimos a Cristo al nacer de nuevo. Esto es lo que hace el Espíritu Santo. Por nuestra parte, experimentamos esta unión por medio de nuestra fe en Jesús. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Nunca separéis el nacer de nuevo de la fe en Jesús &amp;lt;br&amp;gt;'''Escuchad como Juan los une el 1 Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. Nacer de Dios es la clave para la victoria. La fe también es la clave para la victoria. Porque la fe es la manera en que experimentamos el nacer de Dios. &amp;lt;br&amp;gt;O escuchad lo que dice Juan en 1 Juan 5:11-12: &amp;quot;Y en esto consiste el testimonio: en que Dios nos ha concedido vida eterna, la vida que está en su Hijo. Por lo tanto, el que tiene al Hijo de Dios tiene en él la vida; el que no tiene al Hijo no tiene la vida&amp;quot;. Entonces cuando Jesús dice: &amp;quot;La vida que permanece procede del ''Espíritu''; en cambio, lo que procede de la carne no aprovecha para nada&amp;quot; (Juan 6:63), y cuando dice &amp;quot;debéis nacer del Espíritu&amp;quot; para tener vida, lo que quiere decir es que: al nacer de nuevo, el Espíritu Santo nos da una nueva vida espiritual sobrenaturalmente y nos conecta con Jesucristo a través de la fe. Ya que Jesús es vida. &amp;lt;br&amp;gt;Así que no separéis nunca estos dos aspectos de Jesús en Juan 3: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot; (versículo 3) y &amp;quot;El que cree en el Hijo tiene vida eterna&amp;quot; (versículo 36).&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/You_Must_Be_Born_Again:_Why_This_Series_and_Where_Are_We_Going%3F/es</id>
		<title>You Must Be Born Again: Why This Series and Where Are We Going?/es</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/wiki/You_Must_Be_Born_Again:_Why_This_Series_and_Where_Are_We_Going%3F/es"/>
				<updated>2009-01-15T15:58:57Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Debes nacer de nuevo: Motivos para el desarrollo de esta serie y ¿hacia dónde nos dirigimos?}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Juan 3:1-18 '''&amp;lt;br&amp;gt;Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. Le dijo: 2 Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él. 3 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 4 Le preguntó Nicodemo: &amp;quot;¿Qué significa eso? ¿Cómo puede nacer de nuevo un hombre cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?&amp;quot;. 5 &amp;quot;Te aseguro&amp;quot;, contestó Jesús, &amp;quot;que no basta con nacer físicamente. Es menester nacer del agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios&amp;quot;. 6 Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada. 7 No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo. 8 Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede. 9 Nicodemo siguió preguntando: &amp;quot;¿Qué quieres decir con todo eso? &amp;quot; 10 Jesús prosiguió: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando? &amp;quot; 11 Pues te aseguro que hablo de cosas que conozco, y doy testimonio de las que he visto con mis propios ojos; sin embargo, no me creéis. 12 Pues si no sois capaces de creerme ni siquiera cuando me refiero a las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme cuando me refiera a las celestiales? 13 Piensa que nadie ha subido al cielo, sino aquel que primero vino del cielo, esto es, el Hijo del hombre, cuyo lugar es el cielo. 14 Pero así como Moisés, en el desierto, levantó sobre un poste la serpiente de bronce para que viviesen los que estaban al borde de la muerte, así también el Hijo del hombre será levantado, 15 para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo único para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que, por medio de él, alcance el mundo la salvación. 18 Por eso, no hay condena eterna para quienes han depositado en el Hijo su esperanza de salvación; en cambio, quienes no creen en él ya están condenados, por no creer en el Hijo único de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Si vais al &amp;lt;u&amp;gt;Barna Group &amp;lt;/u&amp;gt;online—una organización especializada en investigaciones y estadísticas religiosas—podréis leer cosas como esta: &amp;quot;Los cristianos nacidos de nuevo tienen tantas probabilidades de divorciarse como los no cristianos&amp;quot;. El mismo tipo de estadísticas proporciona Ron Sider en su libro ''&amp;lt;u&amp;gt;El Escándalo del la Conciencia Evangélica: ¿Por qué los cristianos viven igual que el resto del mundo?&amp;lt;/u&amp;gt;'' y por Mark Regnerus en su libro &amp;lt;u&amp;gt;''Fruto Prohibido: Sexo y religión en la vida de los adolescentes americanos''&amp;lt;/u&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La Iglesia Americana no es tan diferente al resto del mundo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que me llama la atención de esto es precisamente el término &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot;. El Barna Group en concreto lo utiliza en los informes de su investigación. De manera que lo titulan “''&amp;lt;u&amp;gt;Los cristianos nacidos de nuevo tienen tantas posibilidades de divorciarse como los no cristianos&amp;lt;/u&amp;gt;''.” Sider utiliza la palabra &amp;quot;evangelistas&amp;quot; pero señala el mismo tipo de asunto: &amp;quot;Sólo el 9 por ciento de evangelistas pagan el diezmo. De los 12.000 adolescentes que hicieron la promesa de esperar hasta estar casados, el 80% mantuvieron relaciones sexuales fuera del matrimonio en los 7 años siguientes. El 26% de los evangelistas tradicionales no piensan que el sexo pre marital es incorrecto. Hay más probabilidades de que los evangelistas blancos estén en contra de tener vecinos negros que los católicos y los protestantes en general&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, la iglesia evangelista en su conjunto en América aparentemente no es tan distinta al resto del mundo. Van a la iglesia los domingos y tienen un barniz de religión, pero su religión es realmente algo añadido sobre el mismo estilo de vida que tienen todos los demás, no un poder transformador radical. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Un error profundo '''&amp;lt;br&amp;gt;Ahora quiero decir alta y claramente que cuando el Barna Group utiliza el término &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; para describir los practicantes americanos cuyos vidas apenas se pueden distinguir de las del resto del mundo, y que pecan tanto como los demás, y se sacrifican por los otros tan poco como el resto de la gente, y aceptan la injusticia tan fácilmente como cualquier otro, y que ansían posesiones con tanta avaricia como cualquiera, y disfrutan de diversiones que va en contra de Dios tanto como todos, cuando la palabra &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; se usa para describir a estos devotos cristianos, el Barna Group está cometiendo un grave error. Ya que utilizan el término bíblico &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; de una manera que resultaría imposible de reconocer para Jesús y los escritores bíblicos. &amp;lt;br&amp;gt;Esta es la manera en que los investigadores definieron &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; en &amp;lt;u&amp;gt;su investigación&amp;lt;/u&amp;gt;: &amp;lt;br&amp;gt;Se definió a los &amp;quot;cristianos nacidos de nuevo&amp;quot; en estas investigaciones como la gente que dijo que habían hecho &amp;quot;un compromiso personal a Jesucristo que todavía es importante en sus vidas actualmente&amp;quot; y que también habían indicado que creían que al morir irían al Cielo porque habían confesado sus pecados y habían aceptado a Jesucristo como su salvador. A los que rellenaron estos cuestionarios no se les preguntó si se definían a ellos mismos como &amp;quot;nacidos de nuevo&amp;quot;. La clasificación de &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; no depende de la afiliación o participación en una iglesia o en una denominación determinada. &amp;lt;br&amp;gt;Dicho de otro modo, en esta investigación, la palabra &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; se refiere a gente que dice cosas. Ellos dicen: &amp;quot;Tengo un compromiso personal con Jesucristo. Es importante para mí&amp;quot;. Y también: &amp;quot;Creo que iré al Cielo cuando muera. He confesado mis pecados y he aceptado a Jesucristo como mi salvador&amp;quot;. Es entonces cuando el Barna Group cree en su palabra, los clasifica de acuerdo a la realidad infinitamente importante del nuevo nacimiento y blasfema contra esa realidad bíblica al decir que los corazones regenerados no tienen una mayor victoria sobre el pecado que los no regenerados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Nuevo Testamento se mueve en la dirección contraria '''&amp;lt;br&amp;gt;No digo que su investigación esté equivocada. En apariencia, es fatalmente correcta. Tampoco digo que la iglesia no sea tan mundana como ellos dicen. Lo que digo es que los escritores del Nuevo Testamento piensan exactamente en la dirección opuesta cuando hablan de nacer de nuevo. En lugar de pasar de la profesión de fe, a la etiqueta de &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot;, a la mundanidad de estos llamados nacidos de nuevo, a la conclusión de que este nacimiento nuevo no cambia radicalmente a la gente, el Nuevo Testamento se mueve en la dirección contraria. Parte de la certeza absoluta de que este nuevo nacimiento cambia radicalmente a la gente, a la observación de que muchos cristianos practicantes (como dice el Barna Group) no han cambiado tanto, para alcanzar finalmente la conclusión de que no han nacido de nuevo. El Nuevo Testamento, a diferencia del Barna Group, no profana el nacimiento nuevo con la mundanería de cristianos americanos practicantes sin regenerar. &amp;lt;br&amp;gt;Por ejemplo, uno de los puntos principales de la primera carta de Juan es enfatizar esta verdad: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; &amp;amp;nbsp;1 Juan 2:29: &amp;quot;Si sabéis que él es justo, entended igualmente que todo el que practica la justicia es nacido de él&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; &amp;amp;nbsp; 1 Juan 3:9: &amp;quot;El que es nacido de Dios no persiste en la práctica del pecado, porque en él permanece la vida de Dios: no puede estar entregado al pecado, porque ha nacido de&amp;amp;nbsp;Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 4:7: &amp;quot;Amados, ejercitémonos mutuamente en el amor fraternal, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, da pruebas con ello de haber nacido de Dios y conocer a Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 5:18: &amp;quot;Sabemos que nadie nacido de Dios practica el pecado, porque Cristo, el Hijo de Dios, le protege y no permite que el maligno le toque&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las próximas semanas volveremos a leer textos como estos, según se va desarrollando esta serie. Como hay muchas preguntas a las que contestar, nos alejaremos sencillamente del perfeccionismo y nos enfrentaremos de manera realista con los fracasos de los cristianos auténticos. Pero de momento, ¿no es verdad que estas oraciones parecen estar escritas pensando en las mismas afirmaciones del Barna Group, que dicen que a la gente nacida de nuevo no se la puede distinguir moralmente del resto del mundo? La Biblia es profundamente consciente de la existencia de este tipo de gente en la iglesia. Y es por ello que se escribió la primera carta de Juan. Pero en lugar de seguir al Barna Group, la Biblia dice que la investigación no es para descubrir que la gente nacida de nuevo está impregnada de mundanería, sino para hacer evidente que la iglesia está calada de&amp;amp;nbsp;personas que no son nacidas de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''&amp;quot;Regeneración&amp;quot; '''&amp;lt;br&amp;gt;Hoy comenzamos una serie de mensajes acerca del nuevo nacimiento. ¿Qué nos enseña la Biblia al respecto? Otra palabra para este acontecimiento es &amp;quot;regeneración&amp;quot;. De vez en cuando es conveniente utilizar esta palabra. ¿Estaréis dispuestos a añadirla a vuestro vocabulario? Niños, ¿ayudaréis a vuestros padres en esto? Ellos probablemente nunca han utilizado esta palabra cuando se dirigen a vosotros, así que quizá no sepan lo que significa. ¿Se la diréis cuando lleguéis a casa? &amp;quot;Mamá, papá, ¿sabíais que &amp;quot;regeneración&amp;quot; significa nacer de nuevo? ¿y sabíais que esta palabra es la manera de describir a alguien que ha nacido de nuevo? Se dice, &amp;quot;esa persona se ha regenerado&amp;quot; &amp;quot;¿eso significa qué ha nacido de nuevo&amp;quot;? Si formáis a vuestros padres en esto, me servirá de gran ayuda. Así todos podemos utilizar las palabras de la misma manera y no nos confundiremos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''1) La profanación del término &amp;quot;Nacido de Nuevo&amp;quot;''' &amp;lt;br&amp;gt;El mensaje de hoy será un resumen a modo de introducción de la dirección que llevamos y su por qué. Ahora ya conocéis uno de los motivos por los que me quiero centrar en este asunto. El término ha sido profanado cuando se utiliza de la manera que lo ha hecho el Barna Group. Y, por supuesto, ese uso incorrecto de la palabra bíblica no es el único. El término hoy en día tan sólo significa que se le ha dado una segunda oportunidad a algo o a alguien. Así la internet nos cuenta que Cisco Systems, la empresa de comunicaciones, ha nacido de nuevo, el Movimiento Verde ha nacido de nuevo, los astilleros Davie en Montreal han nacido de nuevo, el West End en Boston ha nacido de nuevo, la comida kosher para los judíos ortodoxos ha nacido de nuevo y la lista continúa. De manera que no es una sorpresa el hecho de que tengamos que ir con cuidado cuando leemos que el 45% de los americanos afirma haber &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; religiosamente. &amp;lt;br&amp;gt;Este término es muy precioso y crucial en la Biblia. Por ello espero poder asegurarme de que sabemos lo que Dios quiere decir cuando la Biblia utiliza este tipo de lenguaje. ¿Qué significa nacer de nuevo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''2) Quiero que sepáis lo que os ocurrió '''&amp;lt;br&amp;gt;Otra razón por la que estoy ansioso por centrarme en el nacimiento nuevo es la de ayudaros a saber lo que ocurrió exactamente cuando volvisteis a nacer. Es mucho más glorioso de lo que pensáis. Es incluso mucho más glorioso de lo que yo pienso. Es maravilloso, más allá de cualquier comprensión humana. Pero el misterio no es porque hay poca información en la Biblia. De hecho, hay mucha. Es porque aún cuando todo se ha comprendido, todavía hay más. Así es que espero que sepáis más y entendáis mejor lo que ocurrió cuando nacisteis de nuevo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''3) Quiero ayudar a la gente a que nazcan de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Otro motivo para el desarrollo de esta serie es que hay otros a los que quiero ayudar a que nazcan de nuevo. Quiero mostrarles lo que les debe ocurrir. Y con vuestras oraciones, me gustaría convertirme en el catalizador para que muchos otros sigan este proceso. El nuevo nacimiento, como veremos, no es trabajo del hombre. Vosotros no hacéis que ocurra, ni tampoco yo. Dios es el que hace que suceda. Nos sucede a nosotros, no por nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Nacer de nuevo ocurre a través del Evangelio.''' &amp;lt;br&amp;gt;Pero siempre sucede a través de la palabra de Dios. Escuchad la primera epístola de Pedro 1:23 y 1:25: &amp;quot;porque en vosotros se ha operado un nuevo nacimiento, que ya no es debido a una simiente corruptible, sino a la incorruptible y permanente palabra de Dios. . . . pero la palabra del Señor permanece para siempre. Esta palabra viva es el evangelio que os ha sido anunciado.&amp;quot; Así que, a pesar de que Dios es quien engendra a sus hijos, la semilla a través de la que lo hace es la palabra de Dios, el evangelio que predicamos. Por tanto rezad conmigo para que uno de los grandes efectos de esta serie sea ese milagro. Traed con vosotros a aquellos familiares y amigos que necesitan escuchar la necesidad de este nuevo nacimiento. Intentaré explicarlo claramente y mostrarlo con la Biblia, de manera que lo verán por ellos mismos. &amp;lt;br&amp;gt;Existen tres motivos por los cuales quiero que sepáis lo que os ocurrió al nacer de nuevo y que otros sepan lo que les sucederá a ellos. 1) Cuando verdaderamente nacéis de nuevo y crecéis en la gracia y sabiduría de lo que Dios ha hecho por vosotros, vuestra unión con Dios será dulce y vuestra seguridad en que Él es vuestro Padre será profunda. Quiero eso para vosotros. 2) Si Dios se sintiera complacido con este tipo de despertar de su iglesia, entonces el mundo conseguiría el auténtico amor, sacrificio y valor radicales de la iglesia y no por parte de estos falsos cristianos que viven igual que el resto del mundo. 3) Si realmente supierais lo que os ocurrió en vuestro nuevo nacimiento, atesoraríais a Dios, a su Espíritu, a su Hijo y a su palabra mucho más de lo que jamás habéis hecho. Y Él sería glorificado. Estas son algunas de las razones por las que nos centramos en el nuevo nacimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Preguntas cruciales acerca de ser nacido de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Hay muchas preguntas cruciales que nos haremos. Una es: ¿Qué es el nuevo nacimiento? O sea, ¿qué ocurre en realidad? ¿Cómo es? ¿Qué cambia? ¿Qué se convierte en realidad y no existía anteriormente? &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta es: ¿Cómo se relaciona esto con otras cosas que la Biblia dice que Dios hace para atraernos a Él y salvarnos? Por ejemplo, qué relación hay entre nacer de nuevo y:&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; La llamada efectiva de Dios (&amp;quot;a los que llamó los declaró justos&amp;quot; Romanos 8:30) &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; La nueva creación (&amp;quot;Cuando alguien se convierte a Cristo, se transforma en una nueva criatura&amp;quot;, 2 Corintios 5:17), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos trae hacia Cristo (&amp;quot;Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo trae&amp;quot;, Juan 6:44),&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios da la gente a su Hijo (&amp;quot;Sin embargo, sabed que yo recibiré a todos los que el Padre me dé y vengan a mí&amp;quot; Juan 6:37), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios abre el corazón de la gente (&amp;quot;le abrió el Señor el corazón para que prestara la mayor atención a lo que Pablo decía&amp;quot;, Hechos 16:14), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios ilumina nuestros corazones (&amp;quot;Dios . . ha llenado de luz nuestro corazón para que podamos reconocer en el rostro de Jesucristo el esplendor de la propia gloria de Dios&amp;quot;, 2 Corintios 4:6),&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos saca el corazón de piedra y nos da uno de carne (&amp;quot;Sacaré el corazón de piedra de tu cuerpo y te daré uno de carne&amp;quot; Ezequiel 36:26), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos da la vida (&amp;quot;a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;, Efesios 2:5), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos adopta en su familia (&amp;quot;Habéis recibido...el Espíritu mediante el cual, como hijos adoptados por Dios, podemos llamarle Padre&amp;quot;, Romanos 8:15). &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo se relaciona el acto de regeneración de Dios con todas estas maneras maravillosas de describir lo que sucedió cuando Él nos salvó? &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta que nos haremos es: ¿Por qué es necesario el nuevo nacimiento? Jesús dijo a Nicodemo en Juan 3:7: &amp;quot;os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;, no dijo: &amp;quot;lo sugiero&amp;quot;, o: &amp;quot;Tu vida mejoraría si tuvieses esta experiencia&amp;quot;. ¿Por qué &amp;quot;quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot; (Juan 3:3)? Esta es una de las razones principales para tratar este tema. Hasta que no nos demos cuenta de que debemos nacer de nuevo y los motivos para ello, probablemente no sabremos lo que realmente es nuestra condición sin la salvación. La mayor parte de la gente no sabe lo que les pasa. Una manera de ayudarles a realizar un diagnóstico verdadero, terrible y esperanzador, es mostrarles la clase de remedio que Dios ha proporcionado: el nuevo nacimiento. Si tuvierais una herida en el tobillo y el doctor, tras hacer sus pruebas, te dijera, &amp;quot;Tengo malas noticias: Debemos cortar la pierna por debajo de la rodilla&amp;quot;, la solución te diría más de la herida que cualquier otra palabra. Lo mismo ocurre con el remedio: &amp;quot;debes nacer de nuevo&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta a la que también nos enfrentaremos es como tiene lugar el nuevo nacimiento. Si es obra de Dios, que lo es, ¿cómo la experimentamos? ¿Hay algo que yo pueda hacer para que se produzca? &amp;lt;br&amp;gt;Y una última pregunta que también debemos responder es: ¿Cuáles son los efectos de nacer de nuevo? ¿Qué cambia? ¿Cómo es convertirse en una persona nacida de nuevo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Hay millones de personas en la iglesia que no han nacido de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo cual nos trae de vuelta al punto de partida, la afirmación de que los cristianos &amp;quot;nacidos de nuevo&amp;quot; tienen estilos de vida mundanos y en pecado que no se pueden distinguir de los que no han sido regenerados. No estoy de acuerdo. Primero Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. Pero mi convicción no trae buenas nuevas para la Iglesia, ya que implica que hay millones de feligreses que no han nacido de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Aquellos de vosotros que habéis nacido de nuevo, que tenéis al Espíritu Santo en vosotros, que amáis a Dios y os preocupáis por la gente perdida, ¿rezaréis conmigo para que el efecto de este mensaje despierte a los que están espiritualmente muertos, tanto los que nunca van a la iglesia, como los que han estado en ella todas sus vidas?&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/You_Must_Be_Born_Again:_Why_This_Series_and_Where_Are_We_Going%3F/es</id>
		<title>You Must Be Born Again: Why This Series and Where Are We Going?/es</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/wiki/You_Must_Be_Born_Again:_Why_This_Series_and_Where_Are_We_Going%3F/es"/>
				<updated>2009-01-09T01:15:31Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Debes nacer de nuevo: Motivos para el desarrollo de esta serie y ¿hacia dónde nos dirigimos?}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''John 3:1-18 '''&amp;lt;br&amp;gt;Caída la noche, un dirigente judío llamado Nicodemo, miembro de la secta de los fariseos, fue a entrevistarse con Jesús. Le dijo: 2 Rabí, sabemos que Dios te ha enviado como maestro, porque nadie podría hacer las señales milagrosas que tú haces, si Dios no estuviera con él. 3 Jesús le respondió: &amp;quot;Con toda certeza te digo que quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot;. 4 Le preguntó Nicodemo: &amp;quot;¿Qué significa eso? ¿Cómo puede nacer de nuevo un hombre cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre y volver a nacer?&amp;quot;. 5 &amp;quot;Te aseguro&amp;quot;, contestó Jesús, &amp;quot;que no basta con nacer físicamente. Es menester nacer del agua y del Espíritu para entrar en el reino de Dios&amp;quot;. 6 Lo que nace del ser humano es vida humana; lo que nace del Espíritu de Dios es vida espiritualmente renovada. 7 No te sorprendas porque yo te haya dicho que os es necesario nacer de nuevo. 8 Esto es como el viento, que lo oyes soplar, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va tampoco sabemos cómo actúa el Espíritu en quienes nacen a la nueva vida que de él procede. 9 Nicodemo siguió preguntando: &amp;quot;¿Qué quieres decir con todo eso? &amp;quot; 10 Jesús prosiguió: &amp;quot;Tú, que eres un maestro de Israel, ¿no sabes de qué te estoy hablando? &amp;quot; 11 Pues te aseguro que hablo de cosas que conozco, y doy testimonio de las que he visto con mis propios ojos; sin embargo, no me creéis. 12 Pues si no sois capaces de creerme ni siquiera cuando me refiero a las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme cuando me refiera a las celestiales? 13 Piensa que nadie ha subido al cielo, sino aquel que primero vino del cielo, esto es, el Hijo del hombre, cuyo lugar es el cielo. 14 Pero así como Moisés, en el desierto, levantó sobre un poste la serpiente de bronce para que viviesen los que estaban al borde de la muerte, así también el Hijo del hombre será levantado, 15 para que todo aquel que en él cree tenga vida eterna. 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo único para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que, por medio de él, alcance el mundo la salvación. 18 Por eso, no hay condena eterna para quienes han depositado en el Hijo su esperanza de salvación; en cambio, quienes no creen en él ya están condenados, por no creer en el Hijo único de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Si vais al &amp;lt;u&amp;gt;Barna Group &amp;lt;/u&amp;gt;online—una organización especializada en investigaciones y estadísticas religiosas—podréis leer cosas como esta: &amp;quot;Los cristianos nacidos de nuevo tienen tantas probabilidades de divorciarse como los no cristianos&amp;quot;. El mismo tipo de estadísticas proporciona Ron Sider en su libro ''&amp;lt;u&amp;gt;El Escándalo del la Conciencia Evangélica: ¿Por qué los cristianos viven igual que el resto del mundo?&amp;lt;/u&amp;gt;'' y por Mark Regnerus en su libro &amp;lt;u&amp;gt;''Fruto Prohibido: Sexo y religión en la vida de los adolescentes americanos''&amp;lt;/u&amp;gt;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La Iglesia Americana no es tan diferente al resto del mundo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo que me llama la atención de esto es precisamente el término &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot;. El Barna Group en concreto lo utiliza en los informes de su investigación. De manera que lo titulan “''&amp;lt;u&amp;gt;Los cristianos nacidos de nuevo tienen tantas posibilidades de divorciarse como los no cristianos&amp;lt;/u&amp;gt;''.” Sider utiliza la palabra &amp;quot;evangelistas&amp;quot; pero señala el mismo tipo de asunto: &amp;quot;Sólo el 9 por ciento de evangelistas pagan el diezmo. De los 12.000 adolescentes que hicieron la promesa de esperar hasta estar casados, el 80% mantuvieron relaciones sexuales fuera del matrimonio en los 7 años siguientes. El 26% de los evangelistas tradicionales no piensan que el sexo pre marital es incorrecto. Hay más probabilidades de que los evangelistas blancos estén en contra de tener vecinos negros que los católicos y los protestantes en general&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En otras palabras, la iglesia evangelista en su conjunto en América aparentemente no es tan distinta al resto del mundo. Van a la iglesia los domingos y tienen un barniz de religión, pero su religión es realmente algo añadido sobre el mismo estilo de vida que tienen todos los demás, no un poder transformador radical. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Un error profundo '''&amp;lt;br&amp;gt;Ahora quiero decir alta y claramente que cuando el Barna Group utiliza el término &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; para describir los practicantes americanos cuyos vidas apenas se pueden distinguir de las del resto del mundo, y que pecan tanto como los demás, y se sacrifican por los otros tan poco como el resto de la gente, y aceptan la injusticia tan fácilmente como cualquier otro, y que ansían posesiones con tanta avaricia como cualquiera, y disfrutan de diversiones que va en contra de Dios tanto como todos, cuando la palabra &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; se usa para describir a estos devotos cristianos, el Barna Group está cometiendo un grave error. Ya que utilizan el término bíblico &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; de una manera que resultaría imposible de reconocer para Jesús y los escritores bíblicos. &amp;lt;br&amp;gt;Esta es la manera en que los investigadores definieron &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; en &amp;lt;u&amp;gt;su investigación&amp;lt;/u&amp;gt;: &amp;lt;br&amp;gt;Se definió a los &amp;quot;cristianos nacidos de nuevo&amp;quot; en estas investigaciones como la gente que dijo que habían hecho &amp;quot;un compromiso personal a Jesucristo que todavía es importante en sus vidas actualmente&amp;quot; y que también habían indicado que creían que al morir irían al Cielo porque habían confesado sus pecados y habían aceptado a Jesucristo como su salvador. A los que rellenaron estos cuestionarios no se les preguntó si se definían a ellos mismos como &amp;quot;nacidos de nuevo&amp;quot;. La clasificación de &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; no depende de la afiliación o participación en una iglesia o en una denominación determinada. &amp;lt;br&amp;gt;Dicho de otro modo, en esta investigación, la palabra &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; se refiere a gente que dice cosas. Ellos dicen: &amp;quot;Tengo un compromiso personal con Jesucristo. Es importante para mí&amp;quot;. Y también: &amp;quot;Creo que iré al Cielo cuando muera. He confesado mis pecados y he aceptado a Jesucristo como mi salvador&amp;quot;. Es entonces cuando el Barna Group cree en su palabra, los clasifica de acuerdo a la realidad infinitamente importante del nuevo nacimiento y blasfema contra esa realidad bíblica al decir que los corazones regenerados no tienen una mayor victoria sobre el pecado que los no regenerados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Nuevo Testamento se mueve en la dirección contraria '''&amp;lt;br&amp;gt;No digo que su investigación esté equivocada. En apariencia, es fatalmente correcta. Tampoco digo que la iglesia no sea tan mundana como ellos dicen. Lo que digo es que los escritores del Nuevo Testamento piensan exactamente en la dirección opuesta cuando hablan de nacer de nuevo. En lugar de pasar de la profesión de fe, a la etiqueta de &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot;, a la mundanidad de estos llamados nacidos de nuevo, a la conclusión de que este nacimiento nuevo no cambia radicalmente a la gente, el Nuevo Testamento se mueve en la dirección contraria. Parte de la certeza absoluta de que este nuevo nacimiento cambia radicalmente a la gente, a la observación de que muchos cristianos practicantes (como dice el Barna Group) no han cambiado tanto, para alcanzar finalmente la conclusión de que no han nacido de nuevo. El Nuevo Testamento, a diferencia del Barna Group, no profana el nacimiento nuevo con la mundanería de cristianos americanos practicantes sin regenerar. &amp;lt;br&amp;gt;Por ejemplo, uno de los puntos principales de la primera carta de Juan es enfatizar esta verdad: &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; &amp;amp;nbsp;1 Juan 2:29: &amp;quot;Si sabéis que él es justo, entended igualmente que todo el que practica la justicia es nacido de él&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; &amp;amp;nbsp; 1 Juan 3:9: &amp;quot;El que es nacido de Dios no persiste en la práctica del pecado, porque en él permanece la vida de Dios: no puede estar entregado al pecado, porque ha nacido de&amp;amp;nbsp;Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 4:7: &amp;quot;Amados, ejercitémonos mutuamente en el amor fraternal, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, da pruebas con ello de haber nacido de Dios y conocer a Dios&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; 1 Juan 5:18: &amp;quot;Sabemos que nadie nacido de Dios practica el pecado, porque Cristo, el Hijo de Dios, le protege y no permite que el maligno le toque&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las próximas semanas volveremos a leer textos como estos, según se va desarrollando esta serie. Como hay muchas preguntas a las que contestar, nos alejaremos sencillamente del perfeccionismo y nos enfrentaremos de manera realista con los fracasos de los cristianos auténticos. Pero de momento, ¿no es verdad que estas oraciones parecen estar escritas pensando en las mismas afirmaciones del Barna Group, que dicen que a la gente nacida de nuevo no se la puede distinguir moralmente del resto del mundo? La Biblia es profundamente consciente de la existencia de este tipo de gente en la iglesia. Y es por ello que se escribió la primera carta de Juan. Pero en lugar de seguir al Barna Group, la Biblia dice que la investigación no es para descubrir que la gente nacida de nuevo está impregnada de mundanería, sino para hacer evidente que la iglesia está calada de&amp;amp;nbsp;personas que no son nacidas de nuevo. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''&amp;quot;Regeneración&amp;quot; '''&amp;lt;br&amp;gt;Hoy comenzamos una serie de mensajes acerca del nuevo nacimiento. ¿Qué nos enseña la Biblia al respecto? Otra palabra para este acontecimiento es &amp;quot;regeneración&amp;quot;. De vez en cuando es conveniente utilizar esta palabra. ¿Estaréis dispuestos a añadirla a vuestro vocabulario? Niños, ¿ayudaréis a vuestros padres en esto? Ellos probablemente nunca han utilizado esta palabra cuando se dirigen a vosotros, así que quizá no sepan lo que significa. ¿Se la diréis cuando lleguéis a casa? &amp;quot;Mamá, papá, ¿sabíais que &amp;quot;regeneración&amp;quot; significa nacer de nuevo? ¿y sabíais que esta palabra es la manera de describir a alguien que ha nacido de nuevo? Se dice, &amp;quot;esa persona se ha regenerado&amp;quot; &amp;quot;¿eso significa qué ha nacido de nuevo&amp;quot;? Si formáis a vuestros padres en esto, me servirá de gran ayuda. Así todos podemos utilizar las palabras de la misma manera y no nos confundiremos. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''1) La profanación del término &amp;quot;Nacido de Nuevo&amp;quot;''' &amp;lt;br&amp;gt;El mensaje de hoy será un resumen a modo de introducción de la dirección que llevamos y su por qué. Ahora ya conocéis uno de los motivos por los que me quiero centrar en este asunto. El término ha sido profanado cuando se utiliza de la manera que lo ha hecho el Barna Group. Y, por supuesto, ese uso incorrecto de la palabra bíblica no es el único. El término hoy en día tan sólo significa que se le ha dado una segunda oportunidad a algo o a alguien. Así la internet nos cuenta que Cisco Systems, la empresa de comunicaciones, ha nacido de nuevo, el Movimiento Verde ha nacido de nuevo, los astilleros Davie en Montreal han nacido de nuevo, el West End en Boston ha nacido de nuevo, la comida kosher para los judíos ortodoxos ha nacido de nuevo y la lista continúa. De manera que no es una sorpresa el hecho de que tengamos que ir con cuidado cuando leemos que el 45% de los americanos afirma haber &amp;quot;nacido de nuevo&amp;quot; religiosamente. &amp;lt;br&amp;gt;Este término es muy precioso y crucial en la Biblia. Por ello espero poder asegurarme de que sabemos lo que Dios quiere decir cuando la Biblia utiliza este tipo de lenguaje. ¿Qué significa nacer de nuevo? &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''2) Quiero que sepáis lo que os ocurrió '''&amp;lt;br&amp;gt;Otra razón por la que estoy ansioso por centrarme en el nacimiento nuevo es la de ayudaros a saber lo que ocurrió exactamente cuando volvisteis a nacer. Es mucho más glorioso de lo que pensáis. Es incluso mucho más glorioso de lo que yo pienso. Es maravilloso, más allá de cualquier comprensión humana. Pero el misterio no es porque hay poca información en la Biblia. De hecho, hay mucha. Es porque aún cuando todo se ha comprendido, todavía hay más. Así es que espero que sepáis más y entendáis mejor lo que ocurrió cuando nacisteis de nuevo. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''3) Quiero ayudar a la gente a que nazcan de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Otro motivo para el desarrollo de esta serie es que hay otros a los que quiero ayudar a que nazcan de nuevo. Quiero mostrarles lo que les debe ocurrir. Y con vuestras oraciones, me gustaría convertirme en el catalizador para que muchos otros sigan este proceso. El nuevo nacimiento, como veremos, no es trabajo del hombre. Vosotros no hacéis que ocurra, ni tampoco yo. Dios es el que hace que suceda. Nos sucede a nosotros, no por nosotros. &lt;br /&gt;
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&amp;lt;br&amp;gt;'''Nacer de nuevo ocurre a través del Evangelio.''' &amp;lt;br&amp;gt;Pero siempre sucede a través de la palabra de Dios. Escuchad la primera epístola de Pedro 1:23 y 1:25: &amp;quot;porque en vosotros se ha operado un nuevo nacimiento, que ya no es debido a una simiente corruptible, sino a la incorruptible y permanente palabra de Dios. . . . pero la palabra del Señor permanece para siempre. Esta palabra viva es el evangelio que os ha sido anunciado.&amp;quot; Así que, a pesar de que Dios es quien engendra a sus hijos, la semilla a través de la que lo hace es la palabra de Dios, el evangelio que predicamos. Por tanto rezad conmigo para que uno de los grandes efectos de esta serie sea ese milagro. Traed con vosotros a aquellos familiares y amigos que necesitan escuchar la necesidad de este nuevo nacimiento. Intentaré explicarlo claramente y mostrarlo con la Biblia, de manera que lo verán por ellos mismos. &amp;lt;br&amp;gt;Existen tres motivos por los cuales quiero que sepáis lo que os ocurrió al nacer de nuevo y que otros sepan lo que les sucederá a ellos. 1) Cuando verdaderamente nacéis de nuevo y crecéis en la gracia y sabiduría de lo que Dios ha hecho por vosotros, vuestra unión con Dios será dulce y vuestra seguridad en que Él es vuestro Padre será profunda. Quiero eso para vosotros. 2) Si Dios se sintiera complacido con este tipo de despertar de su iglesia, entonces el mundo conseguiría el auténtico amor, sacrificio y valor radicales de la iglesia y no por parte de estos falsos cristianos que viven igual que el resto del mundo. 3) Si realmente supierais lo que os ocurrió en vuestro nuevo nacimiento, atesoraríais a Dios, a su Espíritu, a su Hijo y a su palabra mucho más de lo que jamás habéis hecho. Y Él sería glorificado. Estas son algunas de las razones por las que nos centramos en el nuevo nacimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Preguntas cruciales acerca de ser nacido de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Hay muchas preguntas cruciales que nos haremos. Una es: ¿Qué es el nuevo nacimiento? O sea, ¿qué ocurre en realidad? ¿Cómo es? ¿Qué cambia? ¿Qué se convierte en realidad y no existía anteriormente? &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta es: ¿Cómo se relaciona esto con otras cosas que la Biblia dice que Dios hace para atraernos a Él y salvarnos? Por ejemplo, qué relación hay entre nacer de nuevo y:&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; La llamada efectiva de Dios (&amp;quot;a los que llamó los declaró justos&amp;quot; Romanos 8:30) &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; La nueva creación (&amp;quot;Cuando alguien se convierte a Cristo, se transforma en una nueva criatura&amp;quot;, 2 Corintios 5:17), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos trae hacia Cristo (&amp;quot;Nadie puede venir a mí, si el Padre, que me envió, no lo trae&amp;quot;, Juan 6:44),&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios da la gente a su Hijo (&amp;quot;Sin embargo, sabed que yo recibiré a todos los que el Padre me dé y vengan a mí&amp;quot; Juan 6:37), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios abre el corazón de la gente (&amp;quot;le abrió el Señor el corazón para que prestara la mayor atención a lo que Pablo decía&amp;quot;, Hechos 16:14), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios ilumina nuestros corazones (&amp;quot;Dios . . ha llenado de luz nuestro corazón para que podamos reconocer en el rostro de Jesucristo el esplendor de la propia gloria de Dios&amp;quot;, 2 Corintios 4:6),&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos saca el corazón de piedra y nos da uno de carne (&amp;quot;Sacaré el corazón de piedra de tu cuerpo y te daré uno de carne&amp;quot; Ezequiel 36:26), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos da la vida (&amp;quot;a pesar de estar ya muertos a causa de los pecados, nos dio nueva vida juntamente con Cristo&amp;quot;, Efesios 2:5), &amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp; Dios nos adopta en su familia (&amp;quot;Habéis recibido...el Espíritu mediante el cual, como hijos adoptados por Dios, podemos llamarle Padre&amp;quot;, Romanos 8:15). &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo se relaciona el acto de regeneración de Dios con todas estas maneras maravillosas de describir lo que sucedió cuando Él nos salvó? &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta que nos haremos es: ¿Por qué es necesario el nuevo nacimiento? Jesús dijo a Nicodemo en Juan 3:7: &amp;quot;os es necesario nacer de nuevo&amp;quot;, no dijo: &amp;quot;lo sugiero&amp;quot;, o: &amp;quot;Tu vida mejoraría si tuvieses esta experiencia&amp;quot;. ¿Por qué &amp;quot;quien no nazca de nuevo no podrá ver el reino de Dios&amp;quot; (Juan 3:3)? Esta es una de las razones principales para tratar este tema. Hasta que no nos demos cuenta de que debemos nacer de nuevo y los motivos para ello, probablemente no sabremos lo que realmente es nuestra condición sin la salvación. La mayor parte de la gente no sabe lo que les pasa. Una manera de ayudarles a realizar un diagnóstico verdadero, terrible y esperanzador, es mostrarles la clase de remedio que Dios ha proporcionado: el nuevo nacimiento. Si tuvierais una herida en el tobillo y el doctor, tras hacer sus pruebas, te dijera, &amp;quot;Tengo malas noticias: Debemos cortar la pierna por debajo de la rodilla&amp;quot;, la solución te diría más de la herida que cualquier otra palabra. Lo mismo ocurre con el remedio: &amp;quot;debes nacer de nuevo&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Otra pregunta a la que también nos enfrentaremos es como tiene lugar el nuevo nacimiento. Si es obra de Dios, que lo es, ¿cómo la experimentamos? ¿Hay algo que yo pueda hacer para que se produzca? &amp;lt;br&amp;gt;Y una última pregunta que también debemos responder es: ¿Cuáles son los efectos de nacer de nuevo? ¿Qué cambia? ¿Cómo es convertirse en una persona nacida de nuevo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Hay millones de personas en la iglesia que no han nacido de nuevo '''&amp;lt;br&amp;gt;Lo cual nos trae de vuelta al punto de partida, la afirmación de que los cristianos &amp;quot;nacidos de nuevo&amp;quot; tienen estilos de vida mundanos y en pecado que no se pueden distinguir de los que no han sido regenerados. No estoy de acuerdo. Primero Juan 5:4: &amp;quot;Cualquiera que ha nacido de Dios vence al mundo; pero esta victoria únicamente puede obtenerse por la fe&amp;quot;. Pero mi convicción no trae buenas nuevas para la Iglesia, ya que implica que hay millones de feligreses que no han nacido de nuevo. &amp;lt;br&amp;gt;Aquellos de vosotros que habéis nacido de nuevo, que tenéis al Espíritu Santo en vosotros, que amáis a Dios y os preocupáis por la gente perdida, ¿rezaréis conmigo para que el efecto de este mensaje despierte a los que están espiritualmente muertos, tanto los que nunca van a la iglesia, como los que han estado en ella todas sus vidas?&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Fasting_for_the_King%27s_Coming/es</id>
		<title>Fasting for the King's Coming/es</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://en.gospeltranslations.org/wiki/Fasting_for_the_King%27s_Coming/es"/>
				<updated>2008-12-15T21:10:33Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Ayuno para la llegada del Rey}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Lucas 2:36-38''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En el Templo se encontraba también la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, pues al cabo de siete años de matrimonio había quedado viuda, y había vivido así hasta los ochenta y cuatro años. Jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a la oración y el ayuno. En seguida se puso a dar gracias a Dios y a hablar del niño a todos los que en Jerusalén esperaban la llegada de la redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Introducción''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Hemos llegado al término del mes de enero y a la llamada al ayuno un día a la semana durante este mes. Espero que pronto tendremos tiempo para contarnos los unos a los otros las obras que Dios ha hecho este mes. El simple hecho de escuchar a la congregación el martes pasado en nuestra reunión para la oración, contar las obras sorprendentes de Dios, me anima con fuerza a incitar a algún tipo de ayuno en grupo, del cual os hablaré en unos momentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En esta serie de mensajes bíblicos sobre el ayuno hemos visto en Hechos 1:3 cómo Dios cambió el curso de la historia mediante el ayuno de los líderes de Antioquía. &amp;lt;br&amp;gt;Hemos visto en Mateo 9:15 la promesa de Jesús, que tras regresar a su Padre en los cielos, la iglesia ayunaría.&amp;lt;br&amp;gt;Hemos visto en Mateo 4:4 que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, que el alimento de Jesús durante sus 40 días de ayuno fue la revelación de Dios a través de su palabra. Y de ésta es de lo que nos queremos alimentar cada vez más. &amp;lt;br&amp;gt;Y la semana pasada vimos en Esdras 8:21 que los siervos del Señor, incluyendo los niños, consiguen Su protección mediante el ayuno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''&amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot;''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana próxima estudiaremos el Sermón de la Montaña y nos daremos cuenta de que en Mateo 6, Jesús relaciona el ayuno con la oración, y en particular con el Padrenuestro. Las peticiones preeminentes del Padrenuestro son: santificado sea tu nombre y venga a nosotros tu reino. Así que el ayuno cristiano no es sólo para grandes avances de fe, sanación y rectitud con carácter inmediato, sino también para el avance supremo, el regreso del Rey en Su gloria: &amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot; O como se rezaba en la iglesia primitiva: &amp;quot;¡Maranatha!&amp;quot; = &amp;quot;Ven Señor nuestro&amp;quot; &amp;lt;br&amp;gt;Esto es exactamente lo que cabría esperar tras lo que vimos en Mateo 9:15. Recuerda que Jesús se describió a sí mismo como el novio en una boda y dijo que sus discípulos no ayunarían mientras el novio estuviera presente. Y entonces añadió: &amp;quot;Después vendrán los días en que se lleven al novio, y entonces ayunarán&amp;quot;. Así, Jesús enlaza el ayuno cristiano con nuestro deseo por el retorno del novio. &amp;lt;br&amp;gt;La iglesia de Cristo recibe un llamamiento para apoyar la oración con la determinación del ayuno, &amp;quot;Venga a nosotros Tu Reino&amp;quot;. ''&amp;quot;Novio, ¡ven!&amp;quot; El ayuno es una expresión física del ansia que el corazón siente por la segunda llegada de Jesús.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&amp;lt;br&amp;gt;'''''El ayuno como homología de la Última Cena '''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me pregunto si el Señor considera el ayuno como una homología de la Última Cena. Jesús dijo, &amp;quot;Haced esto en conmemoración mía&amp;quot;. Al ''comer'' recordamos que Jesús ''ha'' venido y ha muerto por nuestros pecados. Al no comer - al ayunar - estamos diciendo: sí, pero el novio no está aquí. Estuvo con nosotros y nos quiso hasta el extremo. Podemos comer e incluso celebrar con un banquete que Él ha venido. Pero también sabemos que: aunque estuvo aquí, ahora ya no está. Y su ausencia es dolorosa. El pecado y el sufrimiento del mundo son dolorosos. El pueblo de Cristo es débil y profundamente menospreciado, como ovejas en medio de una manada de lobos (Mateo 10:16). Deseamos que Él vuelva de nuevo, tome Su trono y reine en nuestra manada, reivindicando Su pueblo, Su verdad y Su gloria. Así el banquete de la Última Cena es una expresión de lo sucedido, y nuestro ayuno, de lo que no ha tenido lugar todavía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La manera designada por Jesús para prepararnos para Su llegada '''&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Lucas 18:7–8 Jesús dice:&amp;amp;nbsp; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Acaso Dios no hará justicia a Sus escogidos, que acuden a Él de día y de noche? ¿Pensáis que él tardará mucho en responder a sus clamores? Os aseguro que no,que pronto les hará justicia. Ahora bien, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará en este mundo perseverancia en la fe? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;¿Habéis considerado seriamente el hecho de que Jesús determinó la manera en que nos tenemos que preparar para su segunda llegada? Dios enviará al Hijo del Hombre y hará justicia a Sus escogidos, &amp;quot;que acuden a Él de día y de noche&amp;quot;. ¿Acuden para qué? Para gritar: &amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot; &amp;quot;Regresa a nosotros, oh novio querido. Regresa y lidera como un Rey. Regresa para hacer justicia a Tu pueblo. Regresa y para casarte con Tu novia&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Además, como la vida de la iglesia y la evangelización de los pueblos son parte de esa preparación, también tenemos que alzar nuestra voz por ello. &amp;quot;Señor, da nueva vida a tu pueblo. Señor, haz que Tu Palabra corra de boca en boca y triunfe&amp;quot;. Si sois capaces de ver cómo es realmente el mundo, en comparación a la manera que debería ser bajo la soberanía de Cristo, sentiréis que hay mucho por lo que ayunar. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Ana: el Ayuno para la Primera Llegada del Rey''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''&amp;lt;br&amp;gt;'''Cuando pedimos que la iglesia ayune para la llegada del Rey, no estamos pidiendo algo nuevo. El texto de la mañana nos muestra a una mujer anciana que dio prácticamente toda su vida a este ministerio sagrado antes de que el rey viniera por primera vez. Lucas 2:36–38, &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En el Templo se encontraba también la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, pues al cabo de siete años de matrimonio había quedado viuda, 37 y había vivido así hasta los ochenta y cuatro años. Jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a la oración y el ayuno. 38 En seguida se puso a dar gracias a Dios y a hablar del niño a todos los que en Jerusalén esperaban la llegada de la redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;José y María acababan de llevar al niño Jesús al templo. Lucas nos habla acerca de dos personas muy ancianas, Simeón y Ana, que reconocen quien es el niño. Lo que distingue a estas dos personas es que ellos estaban anhelando y deseando la llegada del Mesías. En el verso 25 vemos como Simeón &amp;quot;estaba lleno del Espíritu Santo y tenía todas sus esperanzas estaban puestas en el día de la liberación de Israel&amp;quot;. Jesús, el Mesías, es el liberador de Israel (vv 26, 30). &amp;lt;br&amp;gt;El versículo 37 dice que Ana jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a &amp;quot;la oración y el ayuno&amp;quot;. Dicho de otra manera, ella estaba como Simeón, anhelando la llegada del Mesías; entregada a la oración y el ayuno ''noche y día ''porque esperaba &amp;quot;la liberación de Jerusalén&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En el versículo 38 ella llega justo a tiempo para ver al Mesías niño, da gracias a Dios y habla de Él a todos los que &amp;quot;esperaban la liberación de Jerusalén&amp;quot;. En otras palabras, Dios le dio la oportunidad a aquellos que anhelaban, ansiaban y esperaban &amp;quot;la liberación de Israel&amp;quot; de ver brevemente la gloria del Rey. Esto fue lo que significó para Ana una vida dedicada al ayuno, década tras década, probablemente durante 60 años desde la muerte de su esposo, mientras ayudaba en el templo. &amp;lt;br&amp;gt;Creo que una de la razones por las cuales Lucas nos habla de Ana y Simeón es para mostrarnos la manera en que gente santa y devota responden a la promesa de la llegada de Cristo. Y cómo Dios responde a sus deseos. Ellos ven más que los demás. Quizá no entiendan plenamente todos los detalles de cómo el Mesías va a llegar - Ana y Simeón desde luego no los entendían - pero Dios en Su misericordia les permite ver brevemente, antes de su muerte, lo que con tanta pasión querían ver. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''&amp;quot;Cristianos: El Ayuno para la Segunda Llegada del Rey&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;''Ahora nosotros los Cristianos nos encontramos aquí, al otro lado de la llegada del Rey. Él ha venido y se ha vuelto a ir. Nos ha revelado Su gloria. Ha derramado Su sangre por lo pecados. Se ha levantado de entre los muertos. Ha ascendido a los cielos para sentarse a la derecha del Padre hasta que ponga a todos Sus enemigos a Sus pies. Ha mandado a Su Espíritu Santo para que nos regenere, santifique y viva en nuestro interior. Ha encargado a Su iglesia que adoctrine a otros pueblos. Y en Juan 14:3 nos ha prometido, &amp;quot;Yo volveré de nuevo.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿En qué se parece nuestra situación a la de Ana?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''&amp;lt;br&amp;gt;'''Sus esperanzas, al igual que las nuestras, se apoyaban en las promesas de Dios. Pero ¡nosotros hemos visto mucho más! ¡Sabemos y podemos esperar mucho más del Mesías! Ella nunca vio los años de poder y compasión de Jesús, como nosotros hemos tenido oportunidad. Ella nunca escuchó las palabras de autoridad, sabiduría y amor que nosotros hemos escuchado. Ella nunca vio a los ciegos recobrar la visión, al cojo volver a caminar, a los leprosos limpios de enfermedad, a los muertos resucitar y a los pobres evangelizados en la manera que Jesús lo hizo. Ella nunca vio como Él se consagró en Getsemaní o su crucifixión en el Gólgota. Ella nunca escuchó sus palabras misericordiosas: &amp;quot;Hoy estaréis conmigo en el paraíso&amp;quot;, o las palabras triunfantes: &amp;quot;Se ha terminado&amp;quot;. Ella nunca le vio levantarse de entre los muertos, triunfando sobre el pecado, la muerte y el infierno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero nosotros sí. Y ahora Éste, a quien conocemos tan bien, se ha ido. Nosotros caminamos por la fe, no por la vista. Éste al que amamos se lo llevaron a la fuerza. La ceremonia de boda se disolvió. Como si la marcha nupcial hubiera comenzado y nosotros nos halláramos caminando hacia Él y en el último minuto Él hubiera desaparecido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Deberíamos desear a Cristo menos que Ana?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Deberíamos desear a Cristo menos que Ana? El hecho de que lo tuviéramos entre nosotros durante 30 años y que ahora tengamos a Su Espíritu, ¿os haría desearlo más o menos? Que indicativo de nuestra ceguera sería si la respuesta fuera: menos. &amp;lt;br&amp;gt;Yo digo, esperémosle, añorémosle y busquémosle incluso con más intensidad que Ana y Simeón. ¿Vamos a tener menos devoción que estos santos pre-cristianos? Hemos contemplado su gloria. La gloria del único engendrado por el Padre. ¿Y vamos a tener menos ansia por su aparición? Pablo dijo que iba a recibir una corona galardón de justicia junto con todos &amp;quot;los que anhelan Su venida&amp;quot; (2 Timoteo 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Ayuno para la llegada del Rey''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;¿Estamos asentados en el mundo tan cómodamente que la idea de ayunar por el fin de la historia es prácticamente impensable? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y qué ocurre con los más mayores? ¿Podéis saborear las glorias de la presencia del Rey mejor porque estáis más cerca? ¿Transformáis ese sabor en ayuno por la llegada del Rey? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y qué ocurre con los más jóvenes? ¿Amáis a Jesús tanto que su llegada sería la cosa más maravillosa que podéis imaginar? ¿O se trata tan solo de un tema religioso de discusión para el fin de semana que a veces os ayuda con la mala conciencia pero no es alguien por quien querríais interrumpir vuestra vida? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y los que os encontráis en el término medio, o medio alto? ¿Cómo os sentís cuando se os dice que el ayuno puede ser un reflejo de cuánto queremos que venga el novio? ¿Nos sentimos todos atraídos por la pasión de Ana por el Mesías? ¿Queremos que Jesús aparezca más que queremos completar nuestros planes profesionales? &amp;lt;br&amp;gt;Yo creo sinceramente que mi vida nunca será la misma tras la atención prestada al ayuno en enero de 1995. He visto demasiado acerca del ayuno y del significado del ansia por Dios, el ansia por su Palabra, el ansia por la seguridad de los niños, el ansia por la evangelización del mundo, el ansia por el Novio y la manera en que Jesús habla de expresar este ansia mediante el ayuno. He visto demasiado para continuar con mi vida tal y como era antes. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Qué deberíamos hacer siendo una iglesia?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Como iglesia, mantener la disciplina bíblica del ayuno ante nosotros. . . &amp;lt;br&amp;gt;Dar a más gente la oportunidad de crecer en este tipo de oración. . . &amp;lt;br&amp;gt;Aprovecharnos de todo lo que Dios ordenó para otorgar los poderes de nuestra intercesión. . . &amp;lt;br&amp;gt;Ser implacables en nuestro ejercicio de renacimiento y evangelización del mundo. . . &amp;lt;br&amp;gt;Y ayudarnos a mantener el ansia por el Novio día y noche. . . &amp;lt;br&amp;gt;... Propongo un ministerio sencillo llamado Los Cuarenta en Ayuno. &amp;lt;br&amp;gt;Los Cuarenta en Ayuno es ''un grupo de 40 personas que ayunan un día a la semana en un mes determinado de 1995''. La gente puede variar de un mes a otro. O algunos puede que quieran hacerlo más de un mes. &amp;lt;br&amp;gt;Al final de cada mes, imprimiré una tarjeta llamada la tarjeta de los Cuarenta en Ayuno y haré cuarenta copias que estarán disponibles después de cada servicio de la mañana. Cuando se hayan tomado todas las tarjetas, Los Cuarenta en Ayuno serán conocidos....por Dios. &amp;lt;br&amp;gt;No existe ningún plan para identificar a los Cuarenta en Ayuno. Esto está de acuerdo con las enseñanzas de Jesús cuando nos advierte de el ayuno que se hace para que lo vean otros (Mateo 6:16–18). &amp;lt;br&amp;gt;Cada mes intentaré dar una lectura de las Escrituras y un enfoque a las oraciones de los Cuarenta en Ayuno, que será compartido más generalmente, de manera que cualquiera de vosotros pueda unirse a los cuarenta si lo deseáis. &amp;lt;br&amp;gt;Como hemos visto esta mañana, no necesitáis una crisis en vuestra vida para practicar el ayuno. Todo lo que necesitáis es el anhelo por la llegada del Novio Señor, ¡aumenta nuestro amor por tu aparición! &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Fasting_for_the_King%27s_Coming/es</id>
		<title>Fasting for the King's Coming/es</title>
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				<updated>2008-12-15T21:07:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Ayuno para la llegada del Rey}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Lucas 2:36-38 '''&amp;lt;br&amp;gt;En el Templo se encontraba también la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, pues al cabo de siete años de matrimonio había quedado viuda, y había vivido así hasta los ochenta y cuatro años. Jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a la oración y el ayuno. En seguida se puso a dar gracias a Dios y a hablar del niño a todos los que en Jerusalén esperaban la llegada de la redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Introducción'''&amp;lt;br&amp;gt;Hemos llegado al término del mes de enero y a la llamada al ayuno un día a la semana durante este mes. Espero que pronto tendremos tiempo para contarnos los unos a los otros las obras que Dios ha hecho este mes. El simple hecho de escuchar a la congregación el martes pasado en nuestra reunión para la oración, contar las obras sorprendentes de Dios, me anima con fuerza a incitar a algún tipo de ayuno en grupo, del cual os hablaré en unos momentos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En esta serie de mensajes bíblicos sobre el ayuno hemos visto en Hechos 1:3 cómo Dios cambió el curso de la historia mediante el ayuno de los líderes de Antioquía. &amp;lt;br&amp;gt;Hemos visto en Mateo 9:15 la promesa de Jesús, que tras regresar a su Padre en los cielos, la iglesia ayunaría.&amp;lt;br&amp;gt;Hemos visto en Mateo 4:4 que no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, que el alimento de Jesús durante sus 40 días de ayuno fue la revelación de Dios a través de su palabra. Y de ésta es de lo que nos queremos alimentar cada vez más. &amp;lt;br&amp;gt;Y la semana pasada vimos en Esdras 8:21 que los siervos del Señor, incluyendo los niños, consiguen Su protección mediante el ayuno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''&amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot;'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana próxima estudiaremos el Sermón de la Montaña y nos daremos cuenta de que en Mateo 6, Jesús relaciona el ayuno con la oración, y en particular con el Padrenuestro. Las peticiones preeminentes del Padrenuestro son: santificado sea tu nombre y venga a nosotros tu reino. Así que el ayuno cristiano no es sólo para grandes avances de fe, sanación y rectitud con carácter inmediato, sino también para el avance supremo, el regreso del Rey en Su gloria: &amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot; O como se rezaba en la iglesia primitiva: &amp;quot;¡Maranatha!&amp;quot; = &amp;quot;Ven Señor nuestro&amp;quot; &amp;lt;br&amp;gt;Esto es exactamente lo que cabría esperar tras lo que vimos en Mateo 9:15. Recuerda que Jesús se describió a sí mismo como el novio en una boda y dijo que sus discípulos no ayunarían mientras el novio estuviera presente. Y entonces añadió: &amp;quot;Después vendrán los días en que se lleven al novio, y entonces ayunarán&amp;quot;. Así, Jesús enlaza el ayuno cristiano con nuestro deseo por el retorno del novio. &amp;lt;br&amp;gt;La iglesia de Cristo recibe un llamamiento para apoyar la oración con la determinación del ayuno, &amp;quot;Venga a nosotros Tu Reino&amp;quot;. ''&amp;quot;Novio, ¡ven!&amp;quot; El ayuno es una expresión física del ansia que el corazón siente por la segunda llegada de Jesús.''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''&amp;lt;br&amp;gt;'''''El ayuno como homología de la Última Cena '''&amp;lt;br&amp;gt;Me pregunto si el Señor considera el ayuno como una homología de la Última Cena. Jesús dijo, &amp;quot;Haced esto en conmemoración mía&amp;quot;. Al ''comer'' recordamos que Jesús ''ha'' venido y ha muerto por nuestros pecados. Al no comer - al ayunar - estamos diciendo: sí, pero el novio no está aquí. Estuvo con nosotros y nos quiso hasta el extremo. Podemos comer e incluso celebrar con un banquete que Él ha venido. Pero también sabemos que: aunque estuvo aquí, ahora ya no está. Y su ausencia es dolorosa. El pecado y el sufrimiento del mundo son dolorosos. El pueblo de Cristo es débil y profundamente menospreciado, como ovejas en medio de una manada de lobos (Mateo 10:16). Deseamos que Él vuelva de nuevo, tome Su trono y reine en nuestra manada, reivindicando Su pueblo, Su verdad y Su gloria. Así el banquete de la Última Cena es una expresión de lo sucedido, y nuestro ayuno, de lo que no ha tenido lugar todavía. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''La manera designada por Jesús para prepararnos para Su llegada '''&amp;lt;br&amp;gt;En Lucas 18:7–8 Jesús dice:&amp;amp;nbsp;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Acaso Dios no hará justicia a Sus escogidos, que acuden a Él de día y de noche? ¿Pensáis que él tardará mucho en responder a sus clamores? Os aseguro que no,que pronto les hará justicia. Ahora bien, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará en este mundo perseverancia en la fe? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;¿Habéis considerado seriamente el hecho de que Jesús determinó la manera en que nos tenemos que preparar para su segunda llegada? Dios enviará al Hijo del Hombre y hará justicia a Sus escogidos, &amp;quot;que acuden a Él de día y de noche&amp;quot;. ¿Acuden para qué? Para gritar: &amp;quot;¡Venga a nosotros Tu Reino!&amp;quot; &amp;quot;Regresa a nosotros, oh novio querido. Regresa y lidera como un Rey. Regresa para hacer justicia a Tu pueblo. Regresa y para casarte con Tu novia&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;Además, como la vida de la iglesia y la evangelización de los pueblos son parte de esa preparación, también tenemos que alzar nuestra voz por ello. &amp;quot;Señor, da nueva vida a tu pueblo. Señor, haz que Tu Palabra corra de boca en boca y triunfe&amp;quot;. Si sois capaces de ver cómo es realmente el mundo, en comparación a la manera que debería ser bajo la soberanía de Cristo, sentiréis que hay mucho por lo que ayunar. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Ana: el Ayuno para la Primera Llegada del Rey&amp;lt;br&amp;gt;'''Cuando pedimos que la iglesia ayune para la llegada del Rey, no estamos pidiendo algo nuevo. El texto de la mañana nos muestra a una mujer anciana que dio prácticamente toda su vida a este ministerio sagrado antes de que el rey viniera por primera vez. Lucas 2:36–38, &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En el Templo se encontraba también la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad muy avanzada, pues al cabo de siete años de matrimonio había quedado viuda, 37 y había vivido así hasta los ochenta y cuatro años. Jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a la oración y el ayuno. 38 En seguida se puso a dar gracias a Dios y a hablar del niño a todos los que en Jerusalén esperaban la llegada de la redención. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;José y María acababan de llevar al niño Jesús al templo. Lucas nos habla acerca de dos personas muy ancianas, Simeón y Ana, que reconocen quien es el niño. Lo que distingue a estas dos personas es que ellos estaban anhelando y deseando la llegada del Mesías. En el verso 25 vemos como Simeón &amp;quot;estaba lleno del Espíritu Santo y tenía todas sus esperanzas estaban puestas en el día de la liberación de Israel&amp;quot;. Jesús, el Mesías, es el liberador de Israel (vv 26, 30). &amp;lt;br&amp;gt;El versículo 37 dice que Ana jamás salía del Templo, donde pasaba los días y las noches entregada a &amp;quot;la oración y el ayuno&amp;quot;. Dicho de otra manera, ella estaba como Simeón, anhelando la llegada del Mesías; entregada a la oración y el ayuno ''noche y día ''porque esperaba &amp;quot;la liberación de Jerusalén&amp;quot;. &amp;lt;br&amp;gt;En el versículo 38 ella llega justo a tiempo para ver al Mesías niño, da gracias a Dios y habla de Él a todos los que &amp;quot;esperaban la liberación de Jerusalén&amp;quot;. En otras palabras, Dios le dio la oportunidad a aquellos que anhelaban, ansiaban y esperaban &amp;quot;la liberación de Israel&amp;quot; de ver brevemente la gloria del Rey. Esto fue lo que significó para Ana una vida dedicada al ayuno, década tras década, probablemente durante 60 años desde la muerte de su esposo, mientras ayudaba en el templo. &amp;lt;br&amp;gt;Creo que una de la razones por las cuales Lucas nos habla de Ana y Simeón es para mostrarnos la manera en que gente santa y devota responden a la promesa de la llegada de Cristo. Y cómo Dios responde a sus deseos. Ellos ven más que los demás. Quizá no entiendan plenamente todos los detalles de cómo el Mesías va a llegar - Ana y Simeón desde luego no los entendían - pero Dios en Su misericordia les permite ver brevemente, antes de su muerte, lo que con tanta pasión querían ver. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''&amp;quot;Cristianos: El Ayuno para la Segunda Llegada del Rey&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;''Ahora nosotros los Cristianos nos encontramos aquí, al otro lado de la llegada del Rey. Él ha venido y se ha vuelto a ir. Nos ha revelado Su gloria. Ha derramado Su sangre por lo pecados. Se ha levantado de entre los muertos. Ha ascendido a los cielos para sentarse a la derecha del Padre hasta que ponga a todos Sus enemigos a Sus pies. Ha mandado a Su Espíritu Santo para que nos regenere, santifique y viva en nuestro interior. Ha encargado a Su iglesia que adoctrine a otros pueblos. Y en Juan 14:3 nos ha prometido, &amp;quot;Yo volveré de nuevo.&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿En qué se parece nuestra situación a la de Ana? &amp;lt;br&amp;gt;'''Sus esperanzas, al igual que las nuestras, se apoyaban en las promesas de Dios. Pero ¡nosotros hemos visto mucho más! ¡Sabemos y podemos esperar mucho más del Mesías! Ella nunca vio los años de poder y compasión de Jesús, como nosotros hemos tenido oportunidad. Ella nunca escuchó las palabras de autoridad, sabiduría y amor que nosotros hemos escuchado. Ella nunca vio a los ciegos recobrar la visión, al cojo volver a caminar, a los leprosos limpios de enfermedad, a los muertos resucitar y a los pobres evangelizados en la manera que Jesús lo hizo. Ella nunca vio como Él se consagró en Getsemaní o su crucifixión en el Gólgota. Ella nunca escuchó sus palabras misericordiosas: &amp;quot;Hoy estaréis conmigo en el paraíso&amp;quot;, o las palabras triunfantes: &amp;quot;Se ha terminado&amp;quot;. Ella nunca le vio levantarse de entre los muertos, triunfando sobre el pecado, la muerte y el infierno. &amp;lt;br&amp;gt;Pero nosotros sí. Y ahora Éste, a quien conocemos tan bien, se ha ido. Nosotros caminamos por la fe, no por la vista. Éste al que amamos se lo llevaron a la fuerza. La ceremonia de boda se disolvió. Como si la marcha nupcial hubiera comenzado y nosotros nos halláramos caminando hacia Él y en el último minuto Él hubiera desaparecido. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''¿Deberíamos desear a Cristo menos que Ana? &amp;lt;br&amp;gt;'''¿Deberíamos desear a Cristo menos que Ana? El hecho de que lo tuviéramos entre nosotros durante 30 años y que ahora tengamos a Su Espíritu, ¿os haría desearlo más o menos? Que indicativo de nuestra ceguera sería si la respuesta fuera: menos. &amp;lt;br&amp;gt;Yo digo, esperémosle, añorémosle y busquémosle incluso con más intensidad que Ana y Simeón. ¿Vamos a tener menos devoción que estos santos pre-cristianos? Hemos contemplado su gloria. La gloria del único engendrado por el Padre. ¿Y vamos a tener menos ansia por su aparición? Pablo dijo que iba a recibir una corona galardón de justicia junto con todos &amp;quot;los que anhelan Su venida&amp;quot; (2 Timoteo 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''Ayuno para la llegada del Rey '''&amp;lt;br&amp;gt;¿Estamos asentados en el mundo tan cómodamente que la idea de ayunar por el fin de la historia es prácticamente impensable? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y qué ocurre con los más mayores? ¿Podéis saborear las glorias de la presencia del Rey mejor porque estáis más cerca? ¿Transformáis ese sabor en ayuno por la llegada del Rey? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y qué ocurre con los más jóvenes? ¿Amáis a Jesús tanto que su llegada sería la cosa más maravillosa que podéis imaginar? ¿O se trata tan solo de un tema religioso de discusión para el fin de semana que a veces os ayuda con la mala conciencia pero no es alguien por quien querríais interrumpir vuestra vida? &amp;lt;br&amp;gt;¿Y los que os encontráis en el término medio, o medio alto? ¿Cómo os sentís cuando se os dice que el ayuno puede ser un reflejo de cuánto queremos que venga el novio? ¿Nos sentimos todos atraídos por la pasión de Ana por el Mesías? ¿Queremos que Jesús aparezca más que queremos completar nuestros planes profesionales? &amp;lt;br&amp;gt;Yo creo sinceramente que mi vida nunca será la misma tras la atención prestada al ayuno en enero de 1995. He visto demasiado acerca del ayuno y del significado del ansia por Dios, el ansia por su Palabra, el ansia por la seguridad de los niños, el ansia por la evangelización del mundo, el ansia por el Novio y la manera en que Jesús habla de expresar este ansia mediante el ayuno. He visto demasiado para continuar con mi vida tal y como era antes. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Qué deberíamos hacer siendo una iglesia? '''&amp;lt;br&amp;gt;Como iglesia, mantener la disciplina bíblica del ayuno ante nosotros. . . &amp;lt;br&amp;gt;Dar a más gente la oportunidad de crecer en este tipo de oración. . . &amp;lt;br&amp;gt;Aprovecharnos de todo lo que Dios ordenó para otorgar los poderes de nuestra intercesión. . . &amp;lt;br&amp;gt;Ser implacables en nuestro ejercicio de renacimiento y evangelización del mundo. . . &amp;lt;br&amp;gt;Y ayudarnos a mantener el ansia por el Novio día y noche. . . &amp;lt;br&amp;gt;... Propongo un ministerio sencillo llamado Los Cuarenta en Ayuno. &amp;lt;br&amp;gt;Los Cuarenta en Ayuno es ''un grupo de 40 personas que ayunan un día a la semana en un mes determinado de 1995''. La gente puede variar de un mes a otro. O algunos puede que quieran hacerlo más de un mes. &amp;lt;br&amp;gt;Al final de cada mes, imprimiré una tarjeta llamada la tarjeta de los Cuarenta en Ayuno y haré cuarenta copias que estarán disponibles después de cada servicio de la mañana. Cuando se hayan tomado todas las tarjetas, Los Cuarenta en Ayuno serán conocidos....por Dios. &amp;lt;br&amp;gt;No existe ningún plan para identificar a los Cuarenta en Ayuno. Esto está de acuerdo con las enseñanzas de Jesús cuando nos advierte de el ayuno que se hace para que lo vean otros (Mateo 6:16–18). &amp;lt;br&amp;gt;Cada mes intentaré dar una lectura de las Escrituras y un enfoque a las oraciones de los Cuarenta en Ayuno, que será compartido más generalmente, de manera que cualquiera de vosotros pueda unirse a los cuarenta si lo deseáis. &amp;lt;br&amp;gt;Como hemos visto esta mañana, no necesitáis una crisis en vuestra vida para practicar el ayuno. Todo lo que necesitáis es el anhelo por la llegada del Novio Señor, ¡aumenta nuestro amor por tu aparición! &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/The_Practice_of_Mortification/es</id>
		<title>The Practice of Mortification/es</title>
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				<updated>2008-11-07T01:42:20Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Practicar la mortificación}}&amp;lt;br&amp;gt;Las repercusiones de una conversación pueden cambiar nuestro modo de ver su importancia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Un amigo mío, un joven pastor, se sentó conmigo tras una conferencia en su iglesia y me dijo: &amp;quot;Antes de que nos retiremos esta noche, guíame a través de los pasos necesarios para ayudar a alguien a mortificar el pecado&amp;quot;. Estuvimos sentados hablando de este asunto durante un tiempo más y finalmente nos fuimos a dormir. Yo espero que él se sintiera tan bienaventurado como yo por nuestra conversación. Todavía me pregunto si formuló aquella pregunta como pastor o sencillamente para sí mismo - o por ambas razones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;¿Cuál es la mejor manera de responder a este interrogante? Lo primero que hay que hacer es recurrir a la Escrituras. Sí, recurre a John Owen (¡lo cual nunca es una mala idea!) o a algún otro consejero, vivo o muerto. Pero recuerda que no sólo disponemos de los buenos recursos humanos en este área. Necesitamos recibir las enseñanzas de Dios mismo, de manera que los principios que estamos aprendiendo a utilizar lleven consigo Su autoridad para la práctica de la mortificación y Su promesa de que van a funcionar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Numerosos pasajes me vienen a la mente para el estudio: Romanos 8:13; Romanos 13:8–14 (texto Agustino); 2 Corintios 6:14–7:1; Efesios 4:17–5:21; Colosenses 3:1–17; 1 Pedro 4:1–11; 1 Juan 2:28–3:11. Curiosamente, sólo dos de estos pasajes contienen el verbo &amp;quot;mortificar&amp;quot; (“dar la muerte”). Igual de curioso es que el contexto de cada uno de estos pasajes es más amplio que la simple exhortación para dar la muerte al pecado. Como veremos, esta es una observación que en el fondo va a tener bastante importancia.&amp;lt;br&amp;gt;De estos pasajes, probablemente Colosenses 3:1-17 sea el mejor punto inicial del que podemos partir. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Aquí nos encontramos a Cristianos relativamente nuevos, con una maravillosa experiencia de conversión del paganismo a Cristo. Ellos han entrado en un mundo de gracia nuevo y liberador. Si leemos entre líneas, quizá sintieron que no sólo había sido liberados del castigo que conlleva el pecado, sino también de la influencia de éste - así de maravillosa era su nueva libertad. Pero entonces, por supuesto, el pecado asomó su fea cabeza de nuevo. Tras experimentar el &amp;quot;ya&amp;quot; de la gracia, ahora descubrían el doloroso &amp;quot;todavía no&amp;quot; de perseguir la santificación en curso. ¡Qué conocido resulta esto! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Pero al igual que en nuestra cultura sub evangélica de soluciones rápidas para problemas a largo plazo, a no ser que los Colosenses tuvieran un sólido entendimiento de los principios del Evangelio, ¡no estaban en peligro!. Porque justo en ese punto, Cristianos nuevos son presa relativamente fácil de maestros falsos con nuevas promesas de una vida espiritual más elevada. Eso fue lo que Pablo temía (Col. 2:8, 16). Métodos para alcanzar la santidad se encontraban en boga en aquellos tiempos (Col. 2:21–22) - y eran, en apariencia, profundamente espirituales, que es precisamente lo que atrae a nuevos creyentes. Pero de hecho, &amp;quot;de nada sirven para contrarrestar los apetitos carnales&amp;quot; (Col. 2:23). No son los métodos nuevos, sino la comprensión de cómo funciona el Evangelio, la que puede proporcionar una base apropiada y una pauta para enfrentarse al pecado. Esta es la idea de Colosenses 3:1-17. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Pablo nos da las pautas y el ritmo que necesitamos. Como los saltadores de longitud olímpicos, no venceremos a no ser que volvamos del punto de acción al punto de partida, desde el cual podemos recoger la suficiente energía para el esfuerzo agotador que supone enfrentarse al pecado. Entonces, ¿cómo nos enseña Pablo a hacer esto? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En primer lugar, Pablo subraya la importancia que tiene para nosotros desarrollar una familiaridad con nuestra nueva identidad en Cristo (3:1–4). ¿Con cuánta frecuencia, cuando fracasamos espiritualmente, nos lamentamos de haber olvidado realmente quienes somos? Somos de Cristo, tenemos una nueva identidad. Ya no venimos de &amp;quot;Adán&amp;quot; sino de &amp;quot;Cristo&amp;quot;; ya no en la carne, sino en el Espíritu; ya no bajo el dominio de la vieja creación, sino viviendo en la nueva (Rom. 5:12–21; 8:9; 2 Cor. 5:17). Pablo se detiene para exponer esto. Hemos muerto con Cristo (Col. 3:3); incluso hemos sido enterrados con Cristo (2:12); hemos resucitado con Él (3:1) y nuestra vida se oculta en Él (3:3). De hecho, estamos tan unidos a Cristo, que Él no aparecerá en la gloria sin nosotros (3:4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El fracaso a la hora de enfrentarse a la presencia del pecado, a menudo puede ser un indicio de amnesia espiritual, del olvido de nuestra nueva y verdadera identidad real. Como creyente, yo he sido liberado del yugo del pecado y me siento libre y motivado para luchar contra los restos de su ejército en mi corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El principio número uno es entonces: Conoce, descansa, reflexiona y actúa en tu nueva identidad - existes en Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En segundo lugar, Pablo expone el funcionamiento del pecado en todos los aspectos de nuestras vidas (Col. 3:5–11). Si queremos enfrentarnos al pecado bíblicamente, no debemos cometer el error de pensar que podemos limitar nuestro ataque a un solo aspecto fracasado en nuestras vidas. Nos tenemos que enfrentar a todos los pecados. Así, Pablo trata un amplio espectro que cubre la manifestación del pecado en nuestra vida privada (v. 5), en nuestra vida pública diaria (v. 8) y nuestra vida en la iglesia (v.v. 9–11; &amp;quot;los unos a los otros&amp;quot;, &amp;quot;aquí&amp;quot;, esto se refiere a la fraternidad de la iglesia). El reto de la mortificación es similar al reto de seguir una dieta (que es en sí mismo un método de mortificación): una vez que empezamos descubrimos que existen todo tipo de razones causantes del sobrepeso. Estamos realmente enfrentándonos a nosotros mismos y no simplemente a un control de calorías. ¡Yo soy el problema, no las patatas fritas! Mortificar el pecado es una experiencia de cambio que abarca todos los aspectos de la vida. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En tercer lugar, la exposición de ideas de Pablo nos proporciona una guía práctica para mortificar el pecado. A veces puede parecer que Pablo realiza exhortaciones (&amp;quot;Dar la muerte...&amp;quot;, 3:5) sin dar consejos &amp;quot;prácticos&amp;quot; como respuesta a nuestras preguntas de &amp;quot;¿cómo?&amp;quot;. Hoy en día, a menudo los Cristianos acuden a Pablo para que les diga lo que tienen que hacer y a continuación se dirigen a la librería de textos Cristianos ¡para descubrir cómo hacerlo!. ¿Por qué crear esta bifurcación? Probablemente porque no nos detenemos lo suficiente en las enseñanzas de Pablo, no profundizamos nuestro pensamiento en las Escrituras, ya que, habitualmente, cada vez que Pablo hace una exhortación, la rodea con consejos acerca de cómo llevarla a la práctica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esto ciertamente es verdad aquí, si nos fijamos en la manera en que este pasaje ayuda a responder esas preguntas de &amp;quot;¿cómo?&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;1. Aprende a admitir el pecado por lo que realmente es. Llama a las cosas por su nombre - no digas &amp;quot;me siento un poco tentado&amp;quot;, sino llámalo &amp;quot;inmoralidad sexual&amp;quot;; no digas &amp;quot;estos teniendo unos problemas con mi vida interior&amp;quot;, sino llámalo &amp;quot;impureza&amp;quot;; no digas &amp;quot;creo que necesito organizar lo que es importante un poco mejor&amp;quot;, sino llámalo &amp;quot;deseo del demonio, que es idolatría&amp;quot;. Esta pauta aparece a través de todo este apartado y ¡con qué fuerza desenmascara a nuestro propio engaño y nos ayuda a descubrir al pecado merodeando por los oscuros rincones de nuestros corazones!. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;2. Ve el pecado por lo que realmente es en la presencia de Dios. &amp;quot;Esas cosas terrenales que atraen la justa ira de Dios &amp;quot;(3:6). Los maestros de la vida espiritual hablaron de arrastrar nuestras lujurias hasta la cruz (aunque griten y pataleen), ante la presencia de Cristo, que debe soportar esta ira. Mi pecado proporciona no un placer duradero, sino un desagrado divino Identifica la verdadera naturaleza de tu pecado a la luz de este castigo, ya que a veces pensamos con demasiada facilidad que el pecado es menos serio en los Cristianos que en los no creyentes: “Está perdonado, ¿no?&amp;quot; ¡No si continuamos en él! (1 Juan 3:9). Observa el punto de vista celestial del pecado y &amp;quot;Por eso os sentís ahora avergonzados al pensar en lo que entonces hacíais&amp;quot; (Col. 3:7; ver también Rom. 6:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;3. Date cuenta de la contradicción de tu pecado. &amp;quot;Habéis desechado al viejo hombre, y os habéis vestido del nuevo hombre &amp;quot; (3:9–10). Tú ya no eres el &amp;quot;viejo hombre&amp;quot;, la identidad que tenías &amp;quot;en Adán&amp;quot; ha desparecido. &amp;quot;Ciertamente nuestra vieja forma de ser fue clavada con Cristo en la cruz, y así aquella parte de nuestra vida que estaba dominada por el pecado quedó herida de muerte. De esta forma, nuestro cuerpo pecador no sigue sometido a la esclavitud del pecado&amp;quot; (Rom. 6:6). El nuevo hombre vive una nueva vida y cualquier cosa que no cumple esto completamente es una contradicción de quiénes somos &amp;quot;en Cristo&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;4. Dar la muerte al pecado (Col. 3:5). Es así de sencillo: rehúsalo, no lo alimentes y recházalo. No puedes &amp;quot;mortificar&amp;quot; el pecado sin el dolor de la matanza. ¡No hay ninguna otra forma! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Pero observa que Pablo establece esto en un contexto importante, mucho más amplio. La tarea negativa de &amp;quot;dar la muerte&amp;quot; al pecado no se logrará separadamente a la llamada positiva del Evangelio a &amp;quot;dar la vida&amp;quot; a Nuestro Señor Jesucristo (Rom. 13:14). Pablo explica esto detalladamente en Colosenses 3:13-17. Barriendo nuestra casa hasta que esté limpia, sencillamente nos deja expuestos a una nueva invasión del pecado. Pero cuando comprendamos el principio del &amp;quot;intercambio glorioso&amp;quot; del evangelio de la gracia, entonces realmente comenzaremos a progresar hacia la santidad. A medida que los deseos y costumbres pecaminosos son, no sólo rechazados, sino intercambiados por gracias (3:12) y acciones (3:13) como las de Cristo (3:12); así como nos revestimos de Su carácter y mantenemos Sus gracias a través del amor (v. 14), no sólo en nuestra vida privada sino también en la hermandad de la iglesia (v.v. 12–16), el nombre y la gloria de Cristo se manifiestan y son exaltadas entre nosotros (3:17). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Estas son algunas de las cosas de las cuales mi amigo y yo hablamos en aquella velada. Más adelante no tuvimos ocasión de preguntarnos el uno al otro: &amp;quot;¿Cómo lo llevas?&amp;quot; porque fue nuestra última conversación. Él murió unos meses más tarde. A menudo me he preguntado como transcurrieron esos últimos meses de su vida, pero la seria preocupación personal y pastoral de su pregunta todavía resuena en mi mente, con un efecto similar al que Charles Simeón dijo que sintió al ver los ojos del gran Henry Martyn en el retrato que de él hizo y que tanto apreció: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&amp;quot;¡No juegues conmigo!&amp;quot;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/A_N_T_H_E_M/es</id>
		<title>A N T H E M/es</title>
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				<updated>2008-10-28T22:32:58Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|H.I.M.N.O.S.}}''Estrategias para combatir la lujuria'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Al tratar este tema me refiero tanto a hombres como a mujeres. Para los hombres es evidente que la necesidad de una guerra contra el bombardeo de tentaciones visuales que se centre en imágenes sexuales es urgente. Aunque en el caso de las mujeres sea menos obvio, esta necesidad es similar si incluimos el ámbito de la tentación a temas relacionados con la comida, la figura o fantasías relacionales. Cuando hablo de &amp;quot;lujuria&amp;quot; me refiero a la esfera del pensamiento, la imaginación y el deseo que llevan a conductas sexuales inapropiadas. Por tanto, a continuación he preparado un conjunto de estrategias para la guerra contra los deseos indignos. Las he puesto en la forma de un acrónimo: H I M N O S. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''H – HUYE '''tanto como sea posible y razonable de los estímulos visuales y las situaciones que despiertan deseos indignos. Digo &amp;quot;posible y razonable&amp;quot; porque un cierto grado de exposición a tentaciones es inevitable. Y digo &amp;quot;deseos indignos&amp;quot; porque no todos los deseos de sexo, comida y familia son malos. Todos podemos distinguir cuando son indignos, sin propósito y camino de convertirnos en sus esclavos. Todos conocemos nuestras debilidades y las causas que las desencadenan. &amp;quot;Huir&amp;quot; es una estrategia bíblica. &amp;quot;Huye de las pasiones de la juventud y sigue la senda de la justicia&amp;quot; (2 Timoteo 2:22). &amp;quot;Protegeos de los malos deseos de nuestra naturaleza pecaminosa&amp;quot; (Romanos 13:14). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''I – IGNORA '''y di no a cada pensamiento lujurioso en menos de cinco segundos. Hazlo con la autoridad de Jesucristo. &amp;quot;En el nombre de Jesús, ¡NO!&amp;quot; No tienes mucho más de cinco segundos para hacer esto. Si no te opones a este pensamiento dentro de esos cinco primeros segundos, se aferrará a ti con una fuerza que lo hará prácticamente inamovible. Dilo en voz alta si te atreves. Se fuerte y pórtate como un guerrero. Como John Owen dijo, &amp;quot;Mata al pecado o el te matará a ti&amp;quot;. Ataca rápidamente y hazlo con fuerza. &amp;quot;Resistid al diablo, y él huirá de vosotros&amp;quot; (Santiago 4:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''M - MIRA '''con la mente hacia Cristo enérgicamente, como una satisfacción superior. Decir que &amp;quot;no&amp;quot; no será suficiente. Debes seguir tu defensa con una ofensiva. Lucha fuego contra fuego. Ataca las promesas del pecado con las promesas de Cristo. La Biblia llama a la lujuria &amp;quot;deseos engañosos&amp;quot; (Efesios 4:22). Porque ellos mienten. Prometen más de lo que pueden cumplir. La Biblia los llama &amp;quot;deseos de cuando aún permanecíais en la ignorancia&amp;quot; (1 Pedro 1:14). Sólo los débiles ceden. &amp;quot;Y él en seguida fue tras ella, como el buey que va camino al matadero&amp;quot; (Proverbios 7:22). El engaño se vence con la verdad. La ignorancia se vence con el conocimiento. Ambos deben ser la verdad gloriosa y el pensamiento hermoso. Por eso escribí &amp;quot;Ver y Saborear a Jesucristo&amp;quot;. Nosotros debemos llenar nuestra mente de las promesas superiores y los placeres de Jesús y debemos mirar hacia ellos tan pronto como hemos dicho &amp;quot;¡NO!&amp;quot; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''N – NO OLVIDES '''las promesas y los placeres de Cristo, mantenlos firmemente en tu mente hasta que expulsen las otras imágenes. &amp;quot;Poned la mayor atención en Cristo Jesús&amp;quot; (Hebreos 3:1). Esto es en lo que muchos sucumben, rindiéndose demasiado pronto, diciendo: &amp;quot;Intenté expulsarlo pero no funcionó&amp;quot;. Y yo les preguntó: &amp;quot;¿Durante cuánto tiempo lo intentaste?&amp;quot; ¿Cuánto esforzaste tu mente? La mente es como un músculo, lo puedes ejercitar con vehemencia. Arrebatar el reino con violencia (Mateo 11:12). Se brutal, no olvides mantener la promesa de Cristo frente a ti, aférrate a ella. ¡Aférrate a ella!. ¡No la dejes marchar! ¡Sigue aferrándote a ella! ¿Durante cuánto tiempo? Tanto como sea necesario. ¡Lucha! Por el amor de Dios, ¡lucha hasta que venzas! Si la puerta eléctrica de un garaje estuviera a punto de aplastar a tu hijo, te aferrarías con todas tus fuerzas y gritarías para conseguir ayuda, aferrándola, aferrándola, aferrándola, aferrándola. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''O - OBSERVA '''cómo puedes disfrutar de una satisfacción superior. Desarrolla las capacidades para los placeres en Cristo. Una de las razones por las cuales la lujuria rige la vida de tantos es por el poco atractivo que tiene Cristo. Y caemos en la trampa porque no nos deleitamos en Cristo. No digas: &amp;quot;Yo sencillamente no soy así&amp;quot;. ¿Qué pasos has tomado para despertar este afecto por Jesús? ¿Has luchado por la felicidad? No seas fatalista. Fuiste creado para apreciar a Cristo con todo tu corazón - más de lo que aprecias el sexo o el azúcar. Si tienes escaso gusto por Jesús, otros placeres triunfarán. Suplica a Dios por las satisfacciones que no tienes: &amp;quot;De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días&amp;quot; (Salmos 90:14). Y entonces mira, mira, mira a la Persona más espléndida del universo hasta que lo veas tal y como es. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;'''S – SAL '''de tu inactividad o de otros comportamientos que te hacen vulnerable participando en alguna tarea útil. La lujuria crece rápidamente en el jardín del ocio. Encuentra alguna tarea productiva a la que te puedas dedicar y hazlo con todas tus fuerzas. &amp;quot;No seáis perezosos en vuestros trabajos. Servid al Señor con entusiasmo&amp;quot; (Romanos 12:11). &amp;quot;Permaneced firmes, sed constantes y trabajad siempre en la obra del Señor&amp;quot; (1 Corintios 15:58). Se abundante en tu trabajo, ponte en marcha y haz algo: barre tu habitación, clava un clavo, escribe una carta, arregla un grifo. Y hazlo por amor a Jesús. Tú fuiste creado para crear y conseguir. Cristo murió para hacernos &amp;quot;un pueblo deseoso de las buenas obras&amp;quot; (Tito 2:14). Reemplaza la lujuria engañosa por una pasión por buenas obras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Luchando junto a ti, &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Pastor John&amp;amp;nbsp;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<title>Norma Normata: A Rule That Is Ruled/es</title>
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				<updated>2008-10-22T23:24:34Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Norma Nomata: Una Norma que Norma o es Normada}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra credo del Latín significa “yo creo”. Representa la primera palabra del Credo de los Apóstoles. A través de la historia de la Iglesia, Ésta ha tenido que adoptar y aceptar las afirmaciones de credo para clarificar la fe Cristiana y para distinguir el contenido verdadero del erróneo o de las representaciones falsas de la fe. Tales credos se diferencian de las Escrituras en tanto que éstas son norma normans (“la norma que norma”), mientras que los credos son norma normata (“una norma que es normada”). &amp;lt;br&amp;gt;Históricamente los credos Cristianos han incluido todo, desde afirmaciones breves a declaraciones exhaustivas. Encontramos el credo más antiguo en el Nuevo Testamento, cuando se manifiesta que “Jesús es el Señor”. El Nuevo Testamento hace una declaración un tanto críptica acerca de esta afirmación, indicando que nadie puede decirla, excepto por obra del Espíritu Santo. ¿Qué debemos entender con esto? Por una parte el Nuevo Testamento nos dice que la gente puede honrar a Dios de palabra, mientras que sus corazones están lejos de Él. Lo cual equivale a decir que la gente puede recitar credos y hacer afirmaciones categóricas de fe sin realmente creer en ellas. Así entonces, ¿por qué dice el Nuevo Testamento que nadie puede confesar esto excepto por obra del Espíritu Santo? Quizá fue por el coste asociado a hacer esta afirmación de credo en el contexto de la antigua Roma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El juramento de lealtad que debían hacer los ciudadanos romanos para demostrar su afiliación al imperio en general y al emperador en particular consistía en decir públicamente, “Kaisar Kurios,” que significa, “César es el señor”. En la Iglesia del siglo primero, los cristianos hacían todo lo posible para obedecer a los magistrados civiles, incluso a las medidas opresoras del César, y aún así, a la hora de afirmar públicamente que César es el señor, no podían hacerlo con una conciencia tranquila. Como sustituto de esta frase, los primeros cristianos hacían la afirmación diciendo “Jesús es el Señor”. Pero al hacer esto se provocaba la ira del gobierno romano, y en muchos casos, les costaba la vida. Por tanto, la gente tendía a no hacer esta afirmación pública a no ser que fueran motivados para ello por el Espíritu Santo. El simple credo “Jesús es el Señor”, o afirmaciones más extensas, tales como el Credo de los Apóstoles, dan una idea general de las enseñanzas básicas esenciales. Los credos resumen el contenido del Nuevo Testamento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Los credos también utilizaron ese resumen de contenido para excluir las herejías del siglo cuarto. En la afirmación del Credo Niceno, la Iglesia declara categóricamente su creencia en la divinidad de Cristo y en la doctrina de la Trinidad. Estas afirmaciones se consideraron verdades esenciales de la fe Cristiana. Esenciales porque, a no ser que se incluyan tales verdades, cualquier reivindicación de Cristiandad sería considerada falsa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Durante los tiempos de la Reforma, hubo una proliferación de credos, ya que la comunidad protestante sintió la necesidad, en vista de la acalorada controversia reinante, de hacer afirmaciones contundentes acerca de sus creencias y de cómo su fe difería de la teología de la Iglesia Católica Romana. Incluso Roma misma añadió sus propias afirmaciones de fe en el Concilio de Trento a mediados del siglo dieciséis en respuesta al movimiento protestante. Pero cada grupo Protestante, tales como los Luteranos, la Iglesia Suiza Reformada y la Iglesia Escocesa Reformada sintieron la necesidad de clarificar las verdades que ellos declaraban. Esto se convirtió en una necesidad, no sólo por los desacuerdos entre las diferentes iglesias Reformadas, sino también para clarificar la posición protestante frente a las distorsiones frecuentes que presentaban sus antagonistas Católico Romanos. La declaración confesional del siglo diecisiete, conocida como la Confesión de Fe de Westminster, es una de las afirmaciones de credo más precisas y exhaustivas que se produjeron en la Reforma. Constituye un modelo de precisión y ortodoxia bíblica. Sin embargo, debido a su longitud y dimensión exhaustiva, resulta difícil encontrar a dos defensores de la Confesión de Fe de Westminster que estén de acuerdo en todos y cada uno de sus puntos. Por tanto, Iglesias que utilizan esta u otras confesiones similares, normalmente limitan los requerimientos de adherencia mediante un reconocimiento del “sistema de doctrina incluido”. Estos credos protestantes posteriores, no sólo tenían la intención de afirmar lo que ellos veían como partes esenciales de la Cristiandad, sino además clarificar los detalles de cada comunión religiosa específica que utilizaría tales confesiones de fe extensivas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En nuestros días una fuerte aversión surge contra confesiones de fe de cualquier tipo o a cualquier nivel. De una parte, el relativismo tan dominante en la cultura moderna previene cualquier confesión de verdades absolutas. Y no solo esto, sino que también hemos observado una reacción negativa muy fuerte contra la naturaleza racional y proposicional de la verdad. Afirmaciones de credo son un intento de mostrar un entendimiento coherente y unificado del alcance global de las Escrituras. En este respecto, se trata de declaraciones breves de lo que históricamente hemos conocido como “teología sistemática”. La idea de esta teología sistemática es el supuesto de que todo lo que Dios dice es coherente y sin contradicción. Así, a pesar de que estos credos no se crean por pura especulación racional, están escritos de manera que sean inteligibles y comprendidos por la mente. Sin tales confesiones, la anarquía teológica reinaría en la Iglesia y en el mundo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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		<title>Norma Normata: A Rule That Is Ruled/es</title>
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				<updated>2008-10-22T23:21:26Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Norma Nomata: Una Norma que Norma o es Normada}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra credo del Latín significa “yo creo”. Representa la primera palabra del Credo de los Apóstoles. A través de la historia de la Iglesia, Ésta ha tenido que adoptar y aceptar las afirmaciones de credo para clarificar la fe Cristiana y para distinguir el contenido verdadero del erróneo o de las representaciones falsas de la fe. Tales credos se diferencian de las Escrituras en tanto que éstas son norma normans (“la norma que norma”), mientras que los credos son norma normata (“una norma que es normada”). &amp;lt;br&amp;gt;Históricamente los credos Cristianos han incluido todo, desde afirmaciones breves a declaraciones exhaustivas. Encontramos el credo más antiguo en el Nuevo Testamento, cuando se manifiesta que “Jesús es el Señor”. El Nuevo Testamento hace una declaración un tanto críptica acerca de esta afirmación, indicando que nadie puede decirla, excepto por obra del Espíritu Santo. ¿Qué debemos entender con esto? Por una parte el Nuevo Testamento nos dice que la gente puede honrar a Dios de palabra, mientras que sus corazones están lejos de Él. Lo cual equivale a decir que la gente puede recitar credos y hacer afirmaciones categóricas de fe sin realmente creer en ellas. Así entonces, ¿por qué dice el Nuevo Testamento que nadie puede confesar esto excepto por obra del Espíritu Santo? Quizá fue por el coste asociado a hacer esta afirmación de credo en el contexto de la antigua Roma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El juramento de lealtad que debían hacer los ciudadanos romanos para demostrar su afiliación al imperio en general y al emperador en particular consistía en decir públicamente, “Kaisar Kurios,” que significa, “César es el señor”. En la Iglesia del siglo primero, los cristianos hacían todo lo posible para obedecer a los magistrados civiles, incluso a las medidas opresoras del César, y aún así, a la hora de afirmar públicamente que César es el señor, no podían hacerlo con una conciencia tranquila. Como sustituto de esta frase, los primeros cristianos hacían la afirmación diciendo “Jesús es el Señor”. Pero al hacer esto se provocaba la ira del gobierno romano, y en muchos casos, les costaba la vida. Por tanto, la gente tendía a no hacer esta afirmación pública a no ser que fueran motivados para ello por el Espíritu Santo. El simple credo “Jesús es el Señor”, o afirmaciones más extensas, tales como el Credo de los Apóstoles, dan una idea general de las enseñanzas básicas esenciales. Los credos resumen el contenido del Nuevo Testamento. &amp;lt;br&amp;gt;Los credos también utilizaron ese resumen de contenido para excluir las herejías del siglo cuarto. En la afirmación del Credo Niceno, la Iglesia declara categóricamente su creencia en la divinidad de Cristo y en la doctrina de la Trinidad. Estas afirmaciones se consideraron verdades esenciales de la fe Cristiana. Esenciales porque, a no ser que se incluyan tales verdades, cualquier reivindicación de Cristiandad sería considerada falsa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Durante los tiempos de la Reforma, hubo una proliferación de credos, ya que la comunidad protestante sintió la necesidad, en vista de la acalorada controversia reinante, de hacer afirmaciones contundentes acerca de sus creencias y de cómo su fe difería de la teología de la Iglesia Católica Romana. Incluso Roma misma añadió sus propias afirmaciones de fe en el Concilio de Trento a mediados del siglo dieciséis en respuesta al movimiento protestante. Pero cada grupo Protestante, tales como los Luteranos, la Iglesia Suiza Reformada y la Iglesia Escocesa Reformada sintieron la necesidad de clarificar las verdades que ellos declaraban. Esto se convirtió en una necesidad, no sólo por los desacuerdos entre las diferentes iglesias Reformadas, sino también para clarificar la posición protestante frente a las distorsiones frecuentes que presentaban sus antagonistas Católico Romanos. La declaración confesional del siglo diecisiete, conocida como la Confesión de Fe de Westminster, es una de las afirmaciones de credo más precisas y exhaustivas que se produjeron en la Reforma. Constituye un modelo de precisión y ortodoxia bíblica. Sin embargo, debido a su longitud y dimensión exhaustiva, resulta difícil encontrar a dos defensores de la Confesión de Fe de Westminster que estén de acuerdo en todos y cada uno de sus puntos. Por tanto, Iglesias que utilizan esta u otras confesiones similares, normalmente limitan los requerimientos de adherencia mediante un reconocimiento del “sistema de doctrina incluido”. Estos credos protestantes posteriores, no sólo tenían la intención de afirmar lo que ellos veían como partes esenciales de la Cristiandad, sino además clarificar los detalles de cada comunión religiosa específica que utilizaría tales confesiones de fe extensivas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En nuestros días una fuerte aversión surge contra confesiones de fe de cualquier tipo o a cualquier nivel. De una parte, el relativismo tan dominante en la cultura moderna previene cualquier confesión de verdades absolutas. Y no solo esto, sino que también hemos observado una reacción negativa muy fuerte contra la naturaleza racional y proposicional de la verdad. Afirmaciones de credo son un intento de mostrar un entendimiento coherente y unificado del alcance global de las Escrituras. En este respecto, se trata de declaraciones breves de lo que históricamente hemos conocido como “teología sistemática”. La idea de esta teología sistemática es el supuesto de que todo lo que Dios dice es coherente y sin contradicción. Así, a pesar de que estos credos no se crean por pura especulación racional, están escritos de manera que sean inteligibles y comprendidos por la mente. Sin tales confesiones, la anarquía teológica reinaría en la Iglesia y en el mundo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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				<updated>2008-10-22T23:18:58Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Norma Normata: Una Norma que Norma o es Normada}}La palabra credo del Latín significa “yo creo”. Representa la primera palabra del Credo de los Apóstoles. A través de la historia de la Iglesia, Ésta ha tenido que adoptar y aceptar las afirmaciones de credo para clarificar la fe Cristiana y para distinguir el contenido verdadero del erróneo o de las representaciones falsas de la fe. Tales credos se diferencian de las Escrituras en tanto que éstas son norma normans (“la norma que norma”), mientras que los credos son norma normata (“una norma que es normada”). &amp;lt;br&amp;gt;Históricamente los credos Cristianos han incluido todo, desde afirmaciones breves a declaraciones exhaustivas. Encontramos el credo más antiguo en el Nuevo Testamento, cuando se manifiesta que “Jesús es el Señor”. El Nuevo Testamento hace una declaración un tanto críptica acerca de esta afirmación, indicando que nadie puede decirla, excepto por obra del Espíritu Santo. ¿Qué debemos entender con esto? Por una parte el Nuevo Testamento nos dice que la gente puede honrar a Dios de palabra, mientras que sus corazones están lejos de Él. Lo cual equivale a decir que la gente puede recitar credos y hacer afirmaciones categóricas de fe sin realmente creer en ellas. Así entonces, ¿por qué dice el Nuevo Testamento que nadie puede confesar esto excepto por obra del Espíritu Santo? Quizá fue por el coste asociado a hacer esta afirmación de credo en el contexto de la antigua Roma. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El juramento de lealtad que debían hacer los ciudadanos romanos para demostrar su afiliación al imperio en general y al emperador en particular consistía en decir públicamente, “Kaisar Kurios,” que significa, “César es el señor”. En la Iglesia del siglo primero, los cristianos hacían todo lo posible para obedecer a los magistrados civiles, incluso a las medidas opresoras del César, y aún así, a la hora de afirmar públicamente que César es el señor, no podían hacerlo con una conciencia tranquila. Como sustituto de esta frase, los primeros cristianos hacían la afirmación diciendo “Jesús es el Señor”. Pero al hacer esto se provocaba la ira del gobierno romano, y en muchos casos, les costaba la vida. Por tanto, la gente tendía a no hacer esta afirmación pública a no ser que fueran motivados para ello por el Espíritu Santo. El simple credo “Jesús es el Señor”, o afirmaciones más extensas, tales como el Credo de los Apóstoles, dan una idea general de las enseñanzas básicas esenciales. Los credos resumen el contenido del Nuevo Testamento. &amp;lt;br&amp;gt;Los credos también utilizaron ese resumen de contenido para excluir las herejías del siglo cuarto. En la afirmación del Credo Niceno, la Iglesia declara categóricamente su creencia en la divinidad de Cristo y en la doctrina de la Trinidad. Estas afirmaciones se consideraron verdades esenciales de la fe Cristiana. Esenciales porque, a no ser que se incluyan tales verdades, cualquier reivindicación de Cristiandad sería considerada falsa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Durante los tiempos de la Reforma, hubo una proliferación de credos, ya que la comunidad protestante sintió la necesidad, en vista de la acalorada controversia reinante, de hacer afirmaciones contundentes acerca de sus creencias y de cómo su fe difería de la teología de la Iglesia Católica Romana. Incluso Roma misma añadió sus propias afirmaciones de fe en el Concilio de Trento a mediados del siglo dieciséis en respuesta al movimiento protestante. Pero cada grupo Protestante, tales como los Luteranos, la Iglesia Suiza Reformada y la Iglesia Escocesa Reformada sintieron la necesidad de clarificar las verdades que ellos declaraban. Esto se convirtió en una necesidad, no sólo por los desacuerdos entre las diferentes iglesias Reformadas, sino también para clarificar la posición protestante frente a las distorsiones frecuentes que presentaban sus antagonistas Católico Romanos. La declaración confesional del siglo diecisiete, conocida como la Confesión de Fe de Westminster, es una de las afirmaciones de credo más precisas y exhaustivas que se produjeron en la Reforma. Constituye un modelo de precisión y ortodoxia bíblica. Sin embargo, debido a su longitud y dimensión exhaustiva, resulta difícil encontrar a dos defensores de la Confesión de Fe de Westminster que estén de acuerdo en todos y cada uno de sus puntos. Por tanto, Iglesias que utilizan esta u otras confesiones similares, normalmente limitan los requerimientos de adherencia mediante un reconocimiento del “sistema de doctrina incluido”. Estos credos protestantes posteriores, no sólo tenían la intención de afirmar lo que ellos veían como partes esenciales de la Cristiandad, sino además clarificar los detalles de cada comunión religiosa específica que utilizaría tales confesiones de fe extensivas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En nuestros días una fuerte aversión surge contra confesiones de fe de cualquier tipo o a cualquier nivel. De una parte, el relativismo tan dominante en la cultura moderna previene cualquier confesión de verdades absolutas. Y no solo esto, sino que también hemos observado una reacción negativa muy fuerte contra la naturaleza racional y proposicional de la verdad. Afirmaciones de credo son un intento de mostrar un entendimiento coherente y unificado del alcance global de las Escrituras. En este respecto, se trata de declaraciones breves de lo que históricamente hemos conocido como “teología sistemática”. La idea de esta teología sistemática es el supuesto de que todo lo que Dios dice es coherente y sin contradicción. Así, a pesar de que estos credos no se crean por pura especulación racional, están escritos de manera que sean inteligibles y comprendidos por la mente. Sin tales confesiones, la anarquía teológica reinaría en la Iglesia y en el mundo. &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Washed_by_Grace/es</id>
		<title>Washed by Grace/es</title>
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				<updated>2008-10-15T22:37:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Jabaloyas: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Cristo y Su Crucifixión}}Intentar resumir la doctrina de salvación del apóstol Pablo dentro de los límites de un ensayo breve puede parecer una locura. Sin embargo, vamos a intentarlo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera que Pablo tiene de predicar el Evangelio tiene su origen en la convicción de que Jesús de Nazaret es el &amp;quot;Mesías&amp;quot;, el hijo de Dios prometido, enviado por Este al mundo &amp;quot;llegado el tiempo&amp;quot; para cumplir las promesas hechas a Su pueblo, Israel (2 Cor. 1:18–22; 6:2; Gal. 4:4). El mensaje importante de la predicación de Pablo es el &amp;quot;misterio&amp;quot; del Evangelio de Jesucristo (Col. 1:26; Rom. 16:26; 2 Tim. 1:10). Aunque con anterioridad este misterio había permanecido oculto, ahora se le confió a él y a los otros apóstoles, considerados todos ellos &amp;quot;administradores de los misterios de Dios&amp;quot; (1 Cor. 4:1; Ef. 3:2ff.). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Esta convicción paulina ayuda a clarificar la relación entre sus enseñanzas relacionadas con la salvación y las enseñanzas de Jesucristo en los Evangelios. Así como Cristo resaltó la llegada del reino de Dios, introduciendo las bendiciones de &amp;quot;la era venidera&amp;quot; en &amp;quot;esta era&amp;quot;, Pablo enfatiza la llegada de Jesucristo como el instrumento a través del cual Dios concede las bendiciones de salvación a Su pueblo. Las enseñanzas de Jesús en los Evangelios son similares a una obertura musical, que anuncia el tema de todo el Nuevo Testamento: el reino de Dios está &amp;quot;muy cerca&amp;quot;. Las predicaciones de Pablo desarrollan este tema dando una explicación exhaustiva de las bendiciones de salvación del reino. &amp;lt;br&amp;gt;¿Pero cómo explica el apóstol la salvación proporcionada por Cristo? ¿Qué consiguió Cristo con Su muerte y resurrección que otorga la redención de aquellos que Le pertenecen? &amp;lt;br&amp;gt;Pablo resume su respuesta a esta pregunta en 1 Corintios 15:3–4: “Lo primero que hice fue transmitiros lo que yo también había recibido: que Cristo murió por nuestros pecados, tal como las Escrituras lo habían anunciado y que fue sepultado, y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. Este resumen es similar a otros que encontramos en las epístolas de Pablo (ver 1 Cor. 2:2; Gal. 6:14). En estos pasajes declara que el Evangelio que él predica se centra en la muerte y resurrección expiatorias de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;En las epístolas de Pablo, se utilizan muchos temas bíblicos para designar diferentes aspectos de la salvación que Cristo ha conseguido para los creyentes. Entre los principales que usa para describir las tareas de expiación de Cristo se incluyen: Primero, “sacrificio” por o “expiación” de la culpa del pecado humano; segundo, “propiciación” de la ira divina de Dios contra Sus criaturas pecadoras; tercero, “reconciliación” o paz con Dios; cuarto, “redención” de la maldición y condena de la Ley; y quinto, “victoria” sobre el pecado, la muerte y todos los poderes que se oponen al reino de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Es indisputable que Pablo entiende la muerte de Cristo como un ''sacrificio''. En 1 Corintios 15:3, declara que Cristo murió &amp;quot;por nuestros pecados&amp;quot;. En otro pasaje, dice que Dios mandó a Su propio Hijo “en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado” (Rom. 8:3). También enseña que la muerte de Cristo fue una ''propiciación'' de la ira de Dios. En Su santidad, Dios únicamente puede detestar el pecado, sin embargo, la belleza del Evangelio reside en que Él Mismo propicia tiernamente su ira mediante la muerte de Su propio hijo (Rom. 3:25; 5:9−10; 2 Cor. 5:21). La expiación de Cristo es también una tarea de ''reconciliación''. Con Su muerte ha eliminado todos los obstáculos para que el pecador pueda encontrar la paz con Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Este trabajo de reconciliación incluye aspectos dirigidos tanto hacia Dios como hacia los hombres. No solo elimina los obstáculos causantes de la ira de Dios (Rom. 5:9–10), sino que además llama al pecador a que se &amp;quot;reconcilie&amp;quot; con Él (2 Cor. 5:20). El tema de la ''redención'' también figura con prominencia en la manera que tiene Pablo de entender la expiación de Cristo. La idea bíblica de la redención hace hincapié en el pago de un precio para asegurar que el pecador queda libre de cualquier esclavitud (1 Tim. 2:5–6). En una de sus afirmaciones más claras de la expiación de Cristo como tarea de redención, el apóstol declara que “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición” (Gal. 3:13). Finalmente, una característica que se pasa por alto del trabajo de expiación de Cristo es la ''victoria'' que se consigue sobre el poder del pecado, muerte y, de hecho, cualquier forma de oposición al reinado de Dios (1 Cor. 15:54–57). Con Su muerte y resurrección, Cristo desarmó los poderes que se oponen al reino de Dios (Col. 2:13–15). &amp;lt;br&amp;gt;Sin ninguna duda, el mensaje principal de la predicación de Pablo es que Dios ha entrado en la historia representado por Su Hijo Jesucristo, cuya muerte y resurrección expiatorias han traído la salvación. Sin embargo, el Evangelio según San Pablo también incluye la aplicación de la salvación en Cristo para creyentes unidos a Él por el ministerio de Su Espíritu. Aunque Pablo no expresa explícitamente un &amp;quot;orden de salvación&amp;quot; (''ordo salutis''), las primeras nociones de tal orden son evidentes en sus epístolas (ver Rom. 8:30; 1 Cor. 1:30; 6:11). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;La manera más general en que Pablo describe la aplicación de la salvación de los creyentes es mediante su ''unión con Cristo''. Cuando los creyentes se unen a Él a través del ministerio de Su Espíritu, reciben plenamente todas las ventajas del trabajo de expiación que Cristo realizó por ellos (Rom. 8:2,11; 1 Cor. 6:11; Ef. 4:30). &amp;lt;br&amp;gt;Para nuestro breve resumen, hay tres ventajas en la unión con Cristo que son especialmente importantes en la manera que tiene Pablo de entender la aplicación de la salvación: justificación libre, santificación por el Espíritu y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Justificación libre''. Ya advertimos en nuestra introducción que, en algunos círculos, a menudo se encuentra oposición al énfasis que Pablo le da a la unión con Cristo sobre sus enseñanzas acerca de la justificación forense. Sin embargo, esto es un gran error. La Reforma estaba sin duda en lo correcto al afirmar que una de las características principales de las enseñanzas de Pablo fue la doctrina de justificación sólo por la gracia a través únicamente de la fe. Además, contrario a las afirmaciones de autores de &amp;quot;nueva perspectiva&amp;quot; sobre Pablo, él ve claramente la justificación como un tema &amp;quot;soteriológico&amp;quot;. La justificación sencillamente no responde a la pregunta de si los gentiles también pertenecen, junto con los judíos, al grupo de gente en el convenio de Dios, como muchos de los autores de nueva perspectiva afirman. Responde fundamentalmente a la pregunta de cómo cualquier pecador, judío o gentil, puede encontrar la aprobación de Dios a pesar de su pecado y su culpa. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Según Pablo, la justificación es un acto misericordioso de Dios mediante el cual Él perdona los pecados de los creyentes y los declara justos, basándose en la imputación de rectitud de Cristo (Rom. 4:1–5; 5:15–17; 10:3; 2 Cor. 5:21; Fil. 3:9). Aunque todos somos pecadores, Cristo fue condenado por los pecados de Su pueblo y resucitó para su justificación (Rom. 4:25). Aparte de otros &amp;quot;trabajos&amp;quot; realizados en obediencia de la Ley, Dios justifica a aquellos que reciben a Cristo a través de la fe (Rom. 3:28; Gal. 2:16). El beneficio de la justificación es una bendición de salvación perfectamente escatológica que declara que &amp;quot;no hay condenación para aquellos unidos a Jesucristo&amp;quot; (Rom. 8:1). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;amp;nbsp;&amp;lt;br&amp;gt;''Santificación por el Espíritu''. Todos aquellos unidos a Cristo están llenos de Su Espíritu que les da vida (Rom. 8:4–11). A los creyentes no sólo se les declara justos, sino que además se transforman según la imagen de Cristo (2 Cor. 3:17–18). El poder y el reinado del pecado se rompen. Mediante su unión con Cristo en Su muerte y resurrección, los creyentes se pueden ahora considerar muertos para el pecado y vivos para la rectitud (Rom. 6:12–14). El nuevo estatus del que disfrutan (justificación) va siempre acompañado por una vida de obediencia renovada, obrada en ellos por el Espíritu de Cristo (santificación). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;''Glorificación''. Aunque tradicionalmente la glorificación se considera la consumación futura de la salvación del creyente, Pablo habla de ella como una realidad presente y futura (Rom. 8:18ff., 30). Por la unión íntima de los creyentes con Cristo, la glorificación de Éste en Su resurrección y ascensión es también la glorificación de los creyentes. Ya en estos momentos creyentes se sientan con Cristo en los cielos (Ef. 2:6). Sin embargo, todavía queda la expectación de una glorificación futura (2 Tes. 1:10). Mientras vivan en este mundo, los creyentes esperarán con ansiedad el día en que sus &amp;quot;cuerpos de humillación&amp;quot; se transformarán para ser como el cuerpo glorioso de Cristo (Fil. 3:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;El Evangelio según San Pablo se puede resumir como el mensaje glorioso del cumplimiento por parte de Dios de Sus promesas de salvación para Su gente en Cristo. El mensaje principal de todas las predicaciones de Pablo es la salvación a través de la crucifixión y resurrección de Cristo, que ha proporcionado una expiación para los pecados de Su pueblo que responde a todos los aspectos de su condición pecadora. A través de su fe y unión con Cristo, los creyentes se benefician de esta labor de expiación. En las palabras extraordinarias de 2 Corintios 5:17: “Cuando alguien se convierte a Cristo, se convierte en una nueva criatura. Su existencia anterior queda atrás y comienza una nueva vida.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquellos que se convierten a Cristo disfrutan de un nuevo estatus de aceptación libre con Dios, a pesar de ser indignos por ser pecadores. También experimentan una nueva vida de obediencia de la &amp;quot;ley de Cristo&amp;quot; por obra del Espíritu Santo. Y conocen tanto la gracia del presente como la glorificación futura, cuando se produzcan los &amp;quot;primeros frutos&amp;quot; de la salvación en Cristo en la cosecha escatológica de la participación completa en la victoria de Su resurrección.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Jabaloyas</name></author>	</entry>

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