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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<updated>2026-05-02T03:36:53Z</updated>
		<subtitle>From Gospel Translations</subtitle>
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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/The_Chronicles_of_Narnia:_The_Imagination_of_C.S._Lewis/es</id>
		<title>The Chronicles of Narnia: The Imagination of C.S. Lewis/es</title>
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				<updated>2008-12-01T15:05:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Pilarin: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Las Crónicas de Narnia: la imaginación de C.S. Lewis}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las lecciones más importantes que se puede aprender de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis son las que este autor quería que aprendiéramos. Da la casualidad que Lewis decía lo suficiente sobre la literatura en general y sobre los libros de Narnia en particular lo que hace posible leer las historias clásicas de niños con el propio autor . &amp;lt;br&amp;gt;Uno de los consejos que Lewis dio a sus lectores de literatura fue que debían percibir una obra literaria en vez de utilizarla. Escribió: “una obra de … arte se puede “percibir” o “utilizar””. Al percibirla, empleamos los sentidos, la imaginación y otros poderes según el patrón que ha creado el artista. Al utilizarla, la empleamos como una ayuda para otras actividades (como refuerzo). De acuerdo con esta línea de pensamiento: “La primera exigencia de cualquier obra de arte es nuestra entrega. Mira. Escucha. Percibe. Salir del camino”. &amp;lt;br&amp;gt;Con esto no se niega que debamos usar lo que leemos. Se trata de un consejo para que dejemos que las historias fijen su propia agenda de asuntos en el orden creado por el autor y no imponer nuestra propia agenda según nuestro horario a medida que avanzamos en la lectura. Su regla general consistía en dejar que las historias “contaran su propia moraleja” y no dotarlas de una“. Referente a las historias de Narnia lo importante es que los aspectos religiosos de las historias normalmente no aparecen hasta casi la mitad de la obra. Muchos lectores cristianos se muestran impacientes y con ello hacen de los capítulos introductorios lo que su autor no pretendía. &amp;lt;br&amp;gt;El segundo aviso que nos ofrece el autor se trata de no reducir las obras literarias a un conjunto de ideas. Afirmaba que “una de los logros principales de una buena obra de ficción no tiene nada que ver con la verdad o la filosofía”. El considerar una historia “fundamentalmente un vehículo para … la filosofía es una atrocidad para la obra que nos ofrece el poeta”. Las obras literarias “son objetos complejos y realizados con sumo cuidado. Nuestro primer paso debería ser prestar atención a dichos objetos”. Esto debería hacernos evitar la manera en que muchos lectores cristianos afrontan las Crónicas de Narnia. &amp;lt;br&amp;gt;Cómo se redactaron las Historias de Narnia &amp;lt;br&amp;gt;Aparte de las indicaciones generales para leer literatura, Lewis nos ofreció algunos consejos útiles a la hora de leer las historias de Narnia en particular. Por ejemplo, Lewis dijo que “mis siete libros de Narnia… empezaron con imágenes en mi cabeza. Al principio no eran historias, sólo imágenes”. De este modo El león, la bruja y el ropero “empezaron con una imagen de Fauno llevando un paraguas y paquetes en un bosque nevado”. Apenas nos recuperamos del shock que supone esta revelación, Lewis añade: “Esta imagen lleva en mi mente desde los 16 años”. Entonces un día me dije con cuarenta: “Intentemos hacer una historia con ella”. &amp;lt;br&amp;gt;En caso de que pensáramos que no habíamos escuchado bien, Lewis nos sorprende con otra afirmación no menos impactante. En réplica a la afirmación de alguno de sus lectores sobre que “empecé preguntándome cómo podría contar algo del cristianismo a los niños”, Lewis afirmó que al principio no había incluso nada de eso (en sus historias)”. &amp;lt;br&amp;gt;El orden de redacción sugiere un orden de lectura. Si seguimos la directriz de Lewis, un lección mayor que podemos extraer de las historias de Narnia es que son principalmente historias (de aventuras, de fantasía, historias infantiles). Estas características narrativas no son simplemente “un disfraz para un público más “adulto””. &amp;lt;br&amp;gt;Cómo las historias de Narnia se convirtieron en clásicos cristianos &amp;lt;br&amp;gt;Por supuesto con esto no se pretende que se abandone la convicción que las Crónicas de Narnia son clásicos cristianos (historias donde se personifican las experiencias y doctrinas cristianas de manera emotiva). En el mismo pasaje que Lewis afirmaba que las historias no tenían un fondo cristiano, añadía: “Ese elemento emergía de manera espontánea”. Así que existe una dimensión cristiana en las historias tal como sabíamos desde nuestra primera lectura. En una carta escrita un año y medio anterior a su fallecimiento, decía que existía “un significado más profundo detrás” de los detalles superficiales de las historias. &amp;lt;br&amp;gt;La clave de los significados religiosos de estas historias es el personaje de Aslan. Cuando Lewis, a la edad de 40, decidió crear una historia de sus imágenes mentales de “un fauno con su paraguas, una reina en su trineo, un león magnífico”, “apenas tenía una ligera idea de qué trataría la historia. Pero entonces Aslan apareció encajando en ella. … una vez que Aslan ya estaba incluído, el autor enlazó toda la historia y pronto lo hizo también con las otras seis posteriores”. &amp;lt;br&amp;gt;Es obvio que Aslan no sólo sirvió de enlace para las historias, sino que también para esa visión religiosa de esas historias. El propio autor lo dijo: en la carta anteriormente mencionada, Lewis decía que toda la historia narniana trataba de Cristo”. &amp;lt;br&amp;gt;Lecciones espirituales y morales de Narnia &amp;lt;br&amp;gt;Un nivel del significado cristiano en las crónicas es la visión moral plasmada en las historias. Se trata de la historia de una gran lucha cósmica entre dios y el diablo (y la necesidad de cada criatura de elegir entre ambos). La visión de las historias se corresponde a la de Lewis sobre el mundo en sí que describe, en uno de sus trabajos, como un universo donde “no existe suelo neutral” y donde “cada centímetro cuadrado, cada segundo es reclamado por Dios y reconvenido por Satán”. &amp;lt;br&amp;gt;Además de esta visión moral, las historias narnianas reflejan una visión teológica. En el centro de esa visión aparece la figura de Aslan que representa a Cristo. Por tanto, las cualidades atribuídas a este personaje, sus actos, las formas en las que ser refiere a los personajes de las historias y los personajes con respecto a él, la devoción que obtiene de aquellos que creen en él y le siguen, todo ello implica la imagen de la vida cristiana. No estamos así mal encaminados si enfocamos la historia de Aslan como la de Cristo. Las partes de las historias donde Aslan es un participante activo se puede leer de ese modo con dedicación y de hecho, así es como los lectores cristianos asimilan la historias intuitivamente. &amp;lt;br&amp;gt;El mirar fuera de este centro cristológico del mundo narrativo narniano son temas cristianos más generales. Las historias en sí cubren la misma metanarrativa (“gran historia” que la Biblia presenta. Dentro del género fantástico, leemos sobre la creación del mundo, su caída por una inocencia original, la lucha entre Dios y el diablo (o Cristo y las fuerzas oscuras) a lo largo de toda la historia degenerada por la caída del hombre, la muerte expiatoria y sustitutiva y la resurrección de Cristo y el final escatológico del mundo y el inicio de la eternidad. No sería ilógico decir que la misma Biblia forma el subtexto de las historias narnianas. &amp;lt;br&amp;gt;Según volvemos a los contornos de la historia de la salvación en las historias narnianas, eso nos lleva a contemplar el resumen de la doctrina cristiana. El máxime de esas doctrinas es lo que se podría llamar la doctrina de Dios. De estas historias se obtiene la imagen de Dios como creador, juez, soberano y como aquél que guía la historia hasta su fin y como salvador. La imagen de la persona emerge sólidamente también. Sus principios se reflejan en las personas que como agentes morales le eligen o rechazan y esas personas poseen la capacidad dual para ser dios o diablo. La doctrina del demonio también emerge totalmente a medida que somos conscientes del tremendo poder del demonio en el mundo y su última derrota por Cristo (El tema del Cristo victorioso). &amp;lt;br&amp;gt;La última lección que tenemos que aprender con referencia a la profundidad espiritual de las historias consiste en que los significados religiosos quedan plasmados en la forma de la fantasía narrativa. Como lectores primero necesitamos experimentar y saborear las historias como si fueran de niños. Se puede confiar en que los significados religiosos se manifiesten por sí mismo en los momentos de la narración (principalmente las partes donde Aslan es un personaje activo) en los que Lewis pretendía que estuvieran presentes. &amp;lt;br&amp;gt;''Dr. Leland Ryken es profesor de Wheaton College en Wheaton, Illinois, y es autor de La imaginación de Cristo.. ''&amp;lt;br&amp;gt;Extraído de: &amp;quot;http://gospeltranslations.org/wiki/The_Chronicles_of_Narnia:_The_Imagination_of_C.S._Lewis&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Pilarin</name></author>	</entry>

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		<id>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Cur_Deus_Homo/es</id>
		<title>Cur Deus Homo/es</title>
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				<updated>2008-11-22T15:17:05Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Pilarin: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Por qué Dios se hizo hombre}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XI uno de los pensadores más brillantes de la Iglesia, Anselmo, arzobispo de Canterbury, escribió tres obras importantes que han influido en la Iglesia desde entonces. En el campo de la filosofía cristiana, nos ofreció su ''Monologium ''y su ''Proslogium''; en el campo de la teología sistemática, escribió el gran clásico cristiano ''Cur Deus Homo'', cuya traducción significa “Por qué Dios se hizo hombre?”&amp;lt;br&amp;gt;En esta obra, Anselmo establece los fundamentos filosóficos y teológicos para un aspecto importante&amp;amp;nbsp;en el&amp;amp;nbsp;entendimiento de la Iglesia de la expiación de Cristo, concretamente la visión de satisfacción de la expiación. Aquí Anselmo sostiene que la expiación resulta necesaria para satisfacer la justicia de Dios. Esta opinión se convirtió en el eje de la ortodoxia cristiana clásica de la Edad Media en cuanto al entendimiento de la Iglesia sobre la labor de Cristo en Su expiación. No obstante, desde entonces la visión de la satisfacción de la expiación ha tenido sus críticos. &amp;lt;br&amp;gt;En la Edad Media se formularon preguntas sobre la conveniencia de creer que la expiación de Jesús se creó necesariamente por alguna ley abstracta del universo que exigía que la justicia de Dios se llevara a cabo. Lo que dio lugar al llamado debate ''Ex Lex.'' En este debate, se formuló la pregunta de si la voluntad de Dios funcionaba aparte o fuera de cualquier ley (''ex lex''), o si estaba sujeta a alguna norma de rectitud o ley cósmica que exigía que Dios la cumpliese y por tanto, Su voluntad se ejercía&amp;amp;nbsp;ante la ley (''sub lego''). La pregunta era: ¿Dios se encuentra fuera o&amp;amp;nbsp;ante&amp;amp;nbsp;la ley? &amp;lt;br&amp;gt;La respuesta de la Iglesia a este dilema consistió en situarlo básicamente “en ambos lados” y declarar que Dios no se encuentra ni fuera ni&amp;amp;nbsp;ante la ley, mas bien&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;en las dos partes en&amp;amp;nbsp;cuanto a que Él es libre de cualquier restricción impuesta sobre Él por alguna ley del exterior. En ese sentido, se encuentra aparte de la ley y&amp;amp;nbsp;no ante ella. Al mismo tiempo, Dios no es arbitrario o caprichoso y actúa de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. La Iglesia constató que Dios forma una ley por sí mismo Lo que refleja no un espíritu sin ley dentro de Dios, sino que la norma de su comportamiento y su voluntad se basan en lo que los teólogos ortodoxos del siglo XVII llamaban “la ley natural de Dios”. &amp;lt;br&amp;gt;La ley natural de Dios, como expresión teológica, se puede malinterpretar o confundir fácilmente con un concepto más amplio presente en la teoría política y en la teología de la llamada “ley natural” (''lex naturalis''). En ese sentido, hace referencia a aquellas cosas que Dios revela en el mundo de la naturaleza relacionadas&amp;amp;nbsp;con algunos principios éticos. En contraste con este uso común, la Confesión&amp;amp;nbsp;de Westminster del s. XVII veía la ley natural de Dios de la siguiente manera: Dios se rige de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. Lo que es lo mismo, la actuación de Dios nunca contradiría Su propia santidad, rectitud, justicia, omnipotencia, etc. El nunca pondría en compromiso la perfección de Su propio ser o el carácter de su actuación. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando la Iglesia confiesa la necesidad de satisfacción de la rectitud de Dios, dicha necesidad no se impone a Dios desde fuera, si no por Su propio carácter y naturaleza. Dios necesita ser Dios, nunca comprometer Su propia santidad, rectitud o justicia. En ese sentido se considera necesaria una expiación que satisfaga Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;Recientemente los pensadores modernos se han opuesto a la visión de satisfacción de la expiación basándose en que ensombrece la propia gracia y amor de Dios. Si Él&amp;amp;nbsp;es amor, ¿por qué no puede solo perdonar a las personas gratuitamente por la pura motivación de Su propio amor y gracia sin preocuparse de satisfacer algún tipo de justicia, si se trata de una ley de Su propia naturaleza u otra que él impone? Una vez más, esta visión de la expiación no tiene éxito para entender que Dios nunca negociará su propia rectitud incluso fuera de Su deseo de salvar a los pecadores. &amp;lt;br&amp;gt;En la expiación, se puede ver que Dios manifiesta tanto Su amor misericordioso hacia nosotros así como una dedicación a Su propia rectitud y justicia. La labor de Cristo sirve a la justicia que satisface los requerimientos de la rectitud divina y es ahí donde mantiene la dedicación divina a la rectitud y justicia. Dios satisface los requerimientos de Su rectitud ofreciéndonos un Sustituto que se ponga en nuestro lugar y que ofrezca esa satisfacción por nosotros. Esto muestra la gracia de Dios en medio de esa satisfacción. La gracia de Dios se pone de manifiesto con la satisfacción de Su justicia en cuanto que se realiza en nuestro lugar a través de Aquél que ha nombrado. Es la naturaleza de Dios como Juez que el mundo haga lo correcto. Y el Juez que hace lo correcto, nunca transgrede los cánones de Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;La Biblia explica la cruz en términos de propiciación y expiación, los cumplimientos de Cristo en nuestro lugar. La Propiciación hace referencia específicamente a la labor de Cristo de satisfacer la rectitud de Dios. Paga las consecuencias de nuestros pecados. Nosotros somos los deudores que posiblemente no pueden pagar la deuda moral a la que hemos incurrido con nuestra ofensa a la rectitud de Dios y la ira de Dios se satisface y propicia con el sacrificio perfecto que Cristo realiza en nuestro lugar. Pero eso es tan sólo un aspecto de esa labor. En el caso de la expiación, nuestros pecados se eliminan al transferirse o imputarse a Cristo, que sufre por nosotros. Dios es satisfecho y nuestro pecado eliminado&amp;amp;nbsp;con la expiación perfecta de Jesús. Lo que satisface el sentido dual del pecado expiado en el Antiguo Testamento del día de Expiación&amp;amp;nbsp;con el sacrificio de un animal y la transferencia simbólica de los pecados de las personas al chivo expiatorio que fue enviado&amp;amp;nbsp;al desierto eliminando así los pecados de esas personas. &amp;lt;br&amp;gt;Extraído de “http://gospeltranslations.org/wiki/Cur_Deus_Homo&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Pilarin</name></author>	</entry>

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		<title>Cur Deus Homo/es</title>
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&lt;div&gt;{{info|Por qué Dios se hizo hombre}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el siglo XI uno de los pensadores más brillantes de la Iglesia, Anselmo, arzobispo de Canterbury, escribió tres obras importantes que han influido en la Iglesia desde entonces. En el campo de la filosofía cristiana, nos ofreció su ''Monologium ''y su ''Proslogium''; en el campo de la teología sistemática, escribió el gran clásico cristiano ''Cur Deus Homo'', cuya traducción significa “Por qué Dios se hizo hombre?”&amp;lt;br&amp;gt;En esta obra, Anselmo establece los fundamentos filosóficos y teológicos para un aspecto importante&amp;amp;nbsp;en el&amp;amp;nbsp;entendimiento de la Iglesia de la expiación de Cristo, concretamente la visión de satisfacción de la expiación. Aquí Anselmo sostiene que la expiación resulta necesaria para satisfacer la justicia de Dios. Esta opinión se convirtió en el eje de la ortodoxia cristiana clásica de la Edad Media en cuanto al entendimiento de la Iglesia sobre la labor de Cristo en Su expiación. No obstante, desde entonces la visión de la satisfacción de la expiación ha tenido sus críticos. &amp;lt;br&amp;gt;En la Edad Media se formularon preguntas sobre la conveniencia de creer que la expiación de Jesús se creó necesariamente por alguna ley abstracta del universo que exigía que la justicia de Dios se llevara a cabo. Lo que dio lugar al llamado debate ''Ex Lex.'' En este debate, se formuló la pregunta de si la voluntad de Dios funcionaba aparte o fuera de cualquier ley (''ex lex''), o si estaba sujeta a alguna norma de rectitud o ley cósmica que exigía que Dios la cumpliese y por tanto, Su voluntad se ejercía&amp;amp;nbsp;ante la ley (''sub lego''). La pregunta era: ¿Dios se encuentra fuera o&amp;amp;nbsp;ante&amp;amp;nbsp;la ley? &amp;lt;br&amp;gt;La respuesta de la Iglesia a este dilema consistió en situarlo básicamente “en ambos lados” y declarar que Dios no se encuentra ni fuera ni&amp;amp;nbsp;ante la ley, mas bien&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;en las dos partes en&amp;amp;nbsp;cuanto a que Él es libre de cualquier restricción impuesta sobre Él por alguna ley del exterior. En ese sentido, se encuentra aparte de la ley y&amp;amp;nbsp;no ante ella. Al mismo tiempo, Dios no es arbitrario o caprichoso y actúa de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. La Iglesia constató que Dios forma una ley por sí mismo Lo que refleja no un espíritu sin ley dentro de Dios, sino que la norma de su comportamiento y su voluntad se basan en lo que los teólogos ortodoxos del siglo XVII llamaban “la ley natural de Dios”. &amp;lt;br&amp;gt;La ley natural de Dios, como expresión teológica, se puede malinterpretar o confundir fácilmente con un concepto más amplio presente en la teoría política y en la teología de la llamada “ley natural” (''lex naturalis''). En ese sentido, hace referencia a aquellas cosas que Dios revela en el mundo de la naturaleza relacionadas&amp;amp;nbsp;con algunos principios éticos. En contraste con este uso común, la Confesión&amp;amp;nbsp;de Westminster del s. XVII veía la ley natural de Dios de la siguiente manera: Dios se rige de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. Lo que es lo mismo, la actuación de Dios nunca contradiría Su propia santidad, rectitud, justicia, omnipotencia, etc. El nunca pondría en compromiso la perfección de Su propio ser o el carácter de su actuación. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando la Iglesia confiesa la necesidad de satisfacción de la rectitud de Dios, dicha necesidad no se impone a Dios desde fuera, si no por Su propio carácter y naturaleza. Dios necesita ser Dios, nunca comprometer Su propia santidad, rectitud o justicia. En ese sentido se considera necesaria una expiación que satisfaga Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;Recientemente los pensadores modernos se han opuesto a la visión de satisfacción de la expiación basándose en que ensombrece la propia gracia y amor de Dios. Si Él&amp;amp;nbsp;es un Dios del amor, ¿por qué no puede solo perdonar a las personas gratuitamente por la pura motivación de Su propio amor y gracia sin preocuparse de satisfacer algún tipo de justicia, si se trata de una ley de Su propia naturaleza u otra que él impone? Una vez más, esta visión de la expiación no tiene éxito para entender que Dios nunca negociará su propia rectitud incluso fuera de Su deseo de salvar a los pecadores. &amp;lt;br&amp;gt;En la expiación, se puede ver que Dios manifiesta tanto Su amor misericordioso hacia nosotros así como una dedicación a Su propia rectitud y justicia. La labor de Cristo sirve a la justicia que satisface los requerimientos de la rectitud divina y es ahí donde mantiene la dedicación divina a la rectitud y justicia. Dios satisface los requerimientos de Su rectitud ofreciéndonos un Sustituto que se ponga en nuestro lugar y que ofrezca esa satisfacción por nosotros. Esto muestra la gracia de Dios en medio de esa satisfacción. La gracia de Dios se pone de manifiesto con la satisfacción de Su justicia en cuanto que se realiza en nuestro lugar a través de Aquél que ha nombrado. Es la naturaleza de Dios como Juez que el mundo haga lo correcto. Y el Juez que hace lo correcto, nunca transgrede los cánones de Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;La Biblia explica la cruz en términos de propiciación y expiación, los cumplimientos de Cristo en nuestro lugar. La Propiciación hace referencia específicamente a la labor de Cristo de satisfacer la rectitud de Dios. Paga las consecuencias de nuestros pecados. Nosotros somos los deudores que posiblemente no pueden pagar la deuda moral a la que hemos incurrido con nuestra ofensa a la rectitud de Dios y la ira de Dios se satisface y propicia con el sacrificio perfecto que Cristo realiza en nuestro lugar. Pero eso es tan sólo un aspecto de esa labor. En el caso de la expiación, nuestros pecados se eliminan al transferirse o imputarse a Cristo, que sufre por nosotros. Dios es satisfecho y nuestro pecado eliminado&amp;amp;nbsp;con la expiación perfecta de Jesús. Lo que satisface el sentido dual del pecado expiado en el Antiguo Testamento del día de Expiación&amp;amp;nbsp;con el sacrificio de un animal y la transferencia simbólica de los pecados de las personas al chivo expiatorio que fue enviado&amp;amp;nbsp;al desierto eliminando así los pecados de esas personas. &amp;lt;br&amp;gt;Extraído de “http://gospeltranslations.org/wiki/Cur_Deus_Homo&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
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				<updated>2008-11-20T21:24:48Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Pilarin: &lt;/p&gt;
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&lt;div&gt;{{info|Por qué Dios se hizo hombre}} &lt;br /&gt;
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En el siglo XI uno de los pensadores más brillantes de la Iglesia, Anselmo, arzobispo de Canterbury, escribió tres obras importantes que han influido en la Iglesia desde entonces. En el campo de la filosofía cristiana, nos ofreció su ''Monologium ''y su ''Proslogium''; en el campo de la teología sistemática, escribió el gran clásico cristiano ''Cur Deus Homo'', cuya traducción significa “Por qué Dios se hizo hombre?”&amp;lt;br&amp;gt;En esta obra, Anselmo establece los fundamentos filosóficos y teológicos para un aspecto importante del entendimiento de la Iglesia de la expiación de Cristo, concretamente la visión de satisfacción de la expiación. Aquí Anselmo sostiene que la expiación resulta necesaria con el objetivo de satisfacer la justicia de Dios. Esta opinión se convirtió en el eje de la ortodoxia cristiana clásica de la Edad Media en cuanto al entendimiento de la Iglesia sobre la labor de Cristo en Su expiación. No obstante, desde entonces la visión de satisfacción de la expiación ha tenido sus críticos. &amp;lt;br&amp;gt;En la Edad Media se formularon preguntas sobre la conveniencia de creer que la expiación de Jesús se creó necesariamente por alguna ley abstracta del universo que exigía que la justicia de Dios se llevara a cabo. Lo que dio lugar al llamado debate ''Ex Lex.'' En este debate, se formuló la pregunta de si la voluntad de Dios funciona aparte o fuera de cualquier ley (''ex lex''), o si estaba sujeta a alguna norma de rectitud o ley cósmica que exigía que Dios la cumpliese y por tanto, Su voluntad se ejercía&amp;amp;nbsp;ante la ley (''sub lego''). La pregunta era: ¿Dios se encuentra fuera o&amp;amp;nbsp;ante&amp;amp;nbsp;la ley? &amp;lt;br&amp;gt;La respuesta de la Iglesia a este dilema consistió en situarlo básicamente “en ambos lados” y declarar que Dios no se encuentra ni fuera ni&amp;amp;nbsp;ante la ley, mas bien&amp;amp;nbsp;&amp;amp;nbsp;en las dos partes en&amp;amp;nbsp;cuanto a que El es libre de cualquier restricción impuesta sobre El por alguna ley del exterior. En ese sentido, se encuentra aparte de la ley y&amp;amp;nbsp;no ante ella. Al mismo tiempo, Dios no es arbitrario o caprichoso y actúa de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. La Iglesia constató que Dios forma una ley por sí mismo Lo que refleja no un espíritu sin ley dentro de Dios, si no que la norma de su comportamiento y su voluntad se basan en lo que los teólogos ortodoxos del siglo XVII llamaban “la ley natural de Dios”. &amp;lt;br&amp;gt;La ley natural de Dios, como expresión teológica, se puede malinterpretar o confundir fácilmente con un concepto más amplio presente en la teoría política y en la teología de la llamada “ley natural” (''lex naturalis''). En ese sentido, hace referencia a la ley presente en aquellas cosas que Dios revela en el mundo sobre algunos principios éticos. En contraste con este uso común, la Confesión&amp;amp;nbsp;de Westminster del s. XVII veía la ley natural de Dios de la siguiente manera: Dios se rige de acuerdo a la ley de Su propia naturaleza. Lo que es lo mismo, la actuación de Dios nunca contradeciría Su propia santidad, rectitud, justicia, omnipotencia, etc. El nunca pondría en compromiso la perfección de Su propio ser o el carácter de su actuación. &amp;lt;br&amp;gt;Cuando la Iglesia confiesa la necesidad de satisfacción de la rectitud de Dios, dicha necesidad no se impone a Dios desde fuera, si no por Su propio carácter y naturaleza. Dios necesita ser Dios, nunca comprometer Su propia santidad, rectitud o justicia. En ese sentido se considera necesaria una expiación que satisfaga Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;Recientemente los pensadores modernos se han opuesto a la visión de satisfacción de la expiación basándose en que ensombrece la propia gracia y amor de Dios. Si Dios es un Dios del amor, ¿por qué no puede solo perdonar a las personas gratuitamente por la pura motivación de Su propio amor y gracia sin preocuparse de satisfacer algún tipo de justicia, si se trata de una ley de Su propia naturaleza u otra que él impone? Una vez más, esta visión de la expiación no tiene éxito para entender que Dios nunca negociará su propia rectitud incluso fuera de Su deseo de salvar a los pecadores. &amp;lt;br&amp;gt;En la expiación, se puede ver que Dios manifiesta tanto Su amor misericordioso hacia nosotros así como una dedicación a Su propia rectitud y justicia. La labor de Cristo sirve a la justicia que satisface los requerimientos de la rectitud divina y ahí mantiene la dedicación divina a la rectitud y justicia. Dios satisface los requerimientos de Su rectitud ofreciéndonos un Sustituto que se ponga en nuestro lugar y que ofrezca esa satisfacción por nosotros. Esto muestra la gracia de Dios en medio de esa satisfacción. La gracia de Dios se pone de manifiesto con la satisfacción de Su justicia en cuanto que se realiza en nuestro lugar a través de Aquél que ha nombrado. Es la naturaleza de Dios como Juez que el mundo haga lo correcto. Y el Juez que hace lo correcto, nunca transgrede los cánones de Su rectitud. &amp;lt;br&amp;gt;La Biblia explica la cruz en términos de propiciación y expiación, los cumplimientos de Cristo en nuestro lugar. La Propiciación hace referencia específicamente a la labor de Cristo de satisfacer la rectitud de Dios. Paga las consecuencias de nuestros pecados. Nosotros somos los deudores que posiblemente no pueden pagar la deuda moral a la que hemos incurrido con nuestra ofensa a la rectitud de Dios y la ira de Dios se satisface y propicia con el sacrificio perfecto que Cristo realiza en nuestro lugar. Pero eso es tan sólo un aspecto de esa labor. La segunda trata de la expiación. En ella, nuestros pecados se eliminan al transferirse o imputarse a Cristo, que sufre por nosotros. Dios es satisfecho y nuestra pecado eliminado&amp;amp;nbsp;con la expiación perfecta de Jesús. Lo que satisface el sentido dual del pecado expiado en el Antiguo Testamento del día de Expiación por el sacrificio de un animal y la transferencia simbólica de los pecados de las personas al chivo expiatorio quien fue entonces enviado&amp;amp;nbsp; al desierto eliminando los pecados de esas personas. &amp;lt;br&amp;gt;Extraído de “http://gospeltranslations.org/wiki/Cur_Deus_Homo&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
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