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		<title>Gospel Translations - User contributions [en]</title>
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		<description>From Gospel Translations</description>
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			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- T.C. Hammond'''}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- J.I. Packer'''}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- R.C. Sproul'''}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- C.S. Lewis'''}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Jonathan Edwards'''}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Nuestra Participación  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 2 Corintios 7:1. '''¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?}}Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, ''sin la cual nadie verá al Señor” ''(v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.&lt;br /&gt;
•	Estudio bíblico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Oración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Rendición de cuentas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Adoración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Ayuno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Quietud/Reposo}}Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cómo definirías la blasfemia? Da ejemplos de cómo los cristianos, y también los no cristianos, blasfeman contra Dios. &lt;br /&gt;
#Según el autor, ¿por qué consagró Dios tantas cosas como santas en el Antiguo Testamento? &lt;br /&gt;
#3. De todos los discípulos, Juan era el más íntimo del Señor. En vista de eso, ¿qué es lo significante de la reacción de Juan a su visión de Jesús en Apocalipsis 1:10-17? &lt;br /&gt;
#¿ Ha hecho la santidad de Dios que experimentes personalmente el “factor de la desintegración”? (Página 29) &lt;br /&gt;
#¿Cuáles de los atributos de Dios encuentras más atractivos? ¿Más intimidantes? &lt;br /&gt;
#¿Qué tipos de comportamiento podrían indicar que el cristiano tiene demasiada familiaridad con Dios? &lt;br /&gt;
#¿Crees que es ''justo ''que Dios ejecute a las personas? &lt;br /&gt;
#¿Cuál disciplina espiritual escogiste en la Pregunta 4 de este capítulo? ¿Cómo podrías desarrollar esa disciplina? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#¿Qué nivel de santidad podemos esperar en esta vida?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' por J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' por A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:37:46 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El”.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión”.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?”&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Nuestra Participación  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 2 Corintios 7:1. '''¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?}}Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, ''sin la cual nadie verá al Señor” ''(v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.&lt;br /&gt;
•	Estudio bíblico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Oración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Rendición de cuentas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Adoración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Ayuno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Quietud/Reposo}}Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cómo definirías la blasfemia? Da ejemplos de cómo los cristianos, y también los no cristianos, blasfeman contra Dios. &lt;br /&gt;
#Según el autor, ¿por qué consagró Dios tantas cosas como santas en el Antiguo Testamento? &lt;br /&gt;
#3. De todos los discípulos, Juan era el más íntimo del Señor. En vista de eso, ¿qué es lo significante de la reacción de Juan a su visión de Jesús en Apocalipsis 1:10-17? &lt;br /&gt;
#¿ Ha hecho la santidad de Dios que experimentes personalmente el “factor de la desintegración”? (Página 29) &lt;br /&gt;
#¿Cuáles de los atributos de Dios encuentras más atractivos? ¿Más intimidantes? &lt;br /&gt;
#¿Qué tipos de comportamiento podrían indicar que el cristiano tiene demasiada familiaridad con Dios? &lt;br /&gt;
#¿Crees que es ''justo ''que Dios ejecute a las personas? &lt;br /&gt;
#¿Cuál disciplina espiritual escogiste en la Pregunta 4 de este capítulo? ¿Cómo podrías desarrollar esa disciplina? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#¿Qué nivel de santidad podemos esperar en esta vida?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' por J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' por A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:32:28 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El”.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión”.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?”&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Nuestra Participación  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 2 Corintios 7:1. '''¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?}}Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, ''sin la cual nadie verá al Señor” ''(v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.&lt;br /&gt;
•	Estudio bíblico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Oración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Rendición de cuentas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Adoración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Ayuno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Quietud/Reposo}}Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cómo definirías la blasfemia? Da ejemplos de cómo los cristianos, y también los no cristianos, blasfeman contra Dios. &lt;br /&gt;
#Según el autor, ¿por qué consagró Dios tantas cosas como santas en el Antiguo Testamento? &lt;br /&gt;
#3. De todos los discípulos, Juan era el más íntimo del Señor. En vista de eso, ¿qué es lo significante de la reacción de Juan a su visión de Jesús en Apocalipsis 1:10-17? &lt;br /&gt;
#¿ Ha hecho la santidad de Dios que experimentes personalmente el “factor de la desintegración”? (Página 29) &lt;br /&gt;
#¿Cuáles de los atributos de Dios encuentras más atractivos? ¿Más intimidantes? &lt;br /&gt;
#¿Qué tipos de comportamiento podrían indicar que el cristiano tiene demasiada familiaridad con Dios? &lt;br /&gt;
#¿Crees que es ''justo ''que Dios ejecute a las personas? &lt;br /&gt;
#¿Cuál disciplina espiritual escogiste en la Pregunta 4 de este capítulo? ¿Cómo podrías desarrollar esa disciplina? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#¿Qué nivel de santidad podemos esperar en esta vida?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:31:30 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El”.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión”.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?”&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Nuestra Participación ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las promesas más asombrosas de todas las Escrituras es la seguridad de que participaremos de la santidad de Dios: “En efecto, nuestro padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad” (He. 12:10).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 2 Corintios 7:1. '''¿Cuál es nuestro motivo para ir en pos de la santidad? ¿Cuál es nuestro método?}}Cuando damos una consideración seria a la santidad de nuestro Señor, nos parece increíble que podamos experimentar cierta medida de ella. Pero eso es lo que este pasaje de Hebreos declara claramente. Tan seguro como Dios disciplina a sus hijos (y el pasaje no deja ninguna duda de eso), gozaremos de una porción de su santidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“La santidad no es una experiencia; es la reintegración de nuestro carácter, la reconstrucción de una ruina. Es mano de obra experta, un proyecto de largo tiempo, que exige todo lo que Dios nos ha dado para la vida y la santidad”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Que esta promesa tenga que ver con la disciplina, no es algo que nos debe disuadir. La disciplina es el método probado de Dios para perfeccionar a sus hijos, y su disciplina requiere de nuestra activa participación. El capítulo doce de Hebreos hace un llamado a la activa participación de nuestra parte. Fíjate en el lenguaje alentador que emplea el escritor: “Despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia” (v. 1). . . “corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante” (v. 1). . . “En la lucha que ustedes libran contra el pecado” (v. 4). . . “Lo que soportan es para su disciplina” (v. 7). . . “renueven las fuerzas de sus manos cansadas y de sus rodillas debilitadas” (v. 12). . . “Busquen la paz con todos, y la santidad, ''sin la cual nadie verá al Señor” ''(v. 14, énfasis nuestro). La disciplina de nuestro Padre puede ser dolorosa por un tiempo, pero nos prepara para estar por la eternidad con un Dios santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Todas las disciplinas espirituales que se encuentran en la siguiente lista pueden ayudarte a crecer en la santidad personal. Marca la disciplina en la que eres más deficiente.&lt;br /&gt;
•	Estudio bíblico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Oración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Rendición de cuentas&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Adoración&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Ayuno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Quietud/Reposo}}Jacob era un hombre que ciertamente pasó por muchas dificultades, muchas de ellas se las ocasionó él mismo. Pero al final de su vida ya no era Jacob. Su nombre era Israel. En su camino hubo un cambio de nombre y también un cambio de carácter. Cojeaba al caminar, se apoyaba de su bastón, y adoraba a Dios como el Santo de Israel (He. 11:21).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías dijo: “El gran amor del SEÑOR nunca se acaba, y su compasión jamás se agota” (Lm. 3:22). No merecemos mejor trato del que recibieron Nadab y Abiú. Pero lejos de ser consumidos, nos encontramos siendo el objeto del amor divino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quizás en ninguna parte esto esté más claramente ilustrado que en las circunstancias que rodearon la conversión de Saulo de Tarso. El era un celoso perseguidor de la iglesia primitiva, responsable por la muerte de muchos hombres y mujeres que eran seguidores de Jesucristo. Mientras Saulo iba en un viaje oficial a Damasco para sacar y castigar a los cristianos, el mismo Señor intervino dramáticamente y puso un alto a sus actividades. Al volver a contar el incidente al rey Agripa años más tarde, Pablo dijo: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“A eso del mediodía, oh rey, mientras iba por el camino, vi una luz del cielo, más refulgente que el sol, que con su resplandor nos envolvió a mí y a mis acompañantes. Todos caímos al suelo, y yo oí una voz que me decía en arameo: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué sacas con darte cabezazos contra la pared?’ Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’ Yo soy Jesús, a quien tú persigues – me contestó el Señor - . Ahora, ponte en pie y escúchame. Me he aparecido a ti con el fin de designarte siervo y testigo de lo que has visto de mí y de lo que te voy a revelar” (Hch. 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}Es algo fascinante que Saulo saliera vivo de este encuentro. Dios pudo haber sido completamente justificado al destruirlo ahí mismo en el camino a Damasco. Pero en vez de recibir justicia a manos del Santo a quien perseguía, Saulo experimentó el gran amor y aceptación de Dios. Hasta recibió una comisión para servir como embajador de Aquel a quien se había opuesto con tanta vehemencia. ¡Qué gracia tan asombrosa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La santidad de Dios verdaderamente lo aparta de nosotros, tan lejos como los cielos están de la tierra. Pero gracias a Dios que no le ha impedido extender su mano y convertir a los Jacobos en Israeles y a los Saulos en Pablos. Nuestros nombres quizás no cambien nunca, pero nuestra transformación interna está garantizada cuando nos encontramos con la santidad de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:26:47 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El”.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al principio, la consciencia de la pecaminosidad produce en la persona una aversión hacia Dios. En casi todos los relatos bíblicos de visitas angelicales, los individuos caen aterrorizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Dios es el único consuelo, El también es el terror supremo: Lo que más necesitamos y de lo que más queremos escondernos. . . Algunas personas hablan como si encontrarse con la mirada de la bondad absoluta sería algo divertido. Necesitan volver a pensarlo. Todavía están sólo jugando con la religión”.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}¿Cuánto más los que ven a Dios en su impresionante santidad? Los israelitas que se pararon ante el Monte Sinaí mientras éste temblaba con la santa presencia de Dios, le rogaron a Moisés que fuera su intermediario, su mediador. Moisés les recordó esto:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando ustedes oyeron la voz que salía de la oscuridad, mientras la montaña ardía en llamas, todos los jefes de sus tribus y sus ancianos vinieron a mí y me dijeron: “El Señor nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su majestad, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que un simple mortal puede seguir con vida aunque Dios hable con él. Pero, ¿por qué tenemos que morir? Este gran fuego nos consumirá, y moriremos, si seguimos oyendo la voz del SEÑOR nuestro Dios. Pues ¿qué mortal ha oído jamás la voz del Dios viviente hablarle desde el fuego, como la hemos oído nosotros, y ha vivido para contarlo? Acércate tú al SEÑOR nuestro Dios, y escucha todo lo que él te diga. Repítenos luego todo lo que te comunique, y nosotros escucharemos y obedeceremos” (Dt. 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|En Las Crónicas de Narnia, el autor C.S. Lewis usa al noble león Aslan para representar a Jesús. En un punto un personaje dice de Aslan: “No es como si fuera un león domado”.&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Puedes pensar en cualquier ejemplo de la Biblia o de tu propia interacción con Dios que demuestra que El no está “domado”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una vez oí a John Wimber referirse a las personas que no quieren tener una relación con Dios porque lo consideran algo muy peligroso. Prefieren una relación con el cristianismo o con la iglesia. Aunque este es sin duda el caso de algunos, el verdadero cristiano tiene el deseo de ser santo. El sabe que sólo los puros de corazón verán a Dios (Mt. 5:8), y añora esa pureza que le permitirá contemplar a su Señor. Para el cristiano que está madurando, una consciencia de la santidad de Dios le da seguridad del amor de Dios. Se da cuenta de que a pesar de la santidad de Dios y de su propia pecaminosidad, el Señor es paciente con él. El se merece juicio, pero en vez de eso recibe misericordias que son nuevas cada mañana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Verdaderamente podríamos considerar nuestros intentos de vivir la vida cristiana como algo débil, pero si tenemos un deseo de santidad podemos recibir ánimo. Dios es el que pone ese deseo y es El el que lo hará realidad. Pero ¿cómo? ¿Cómo cumpliremos con el mandamiento aparentemente imposible de Dios, “Sean santos, porque yo soy santo” (1 P. 1:16)? ¿Cómo podemos acercarnos “Al único y bendito Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, al único inmortal, ''que vive en luz inaccesible, ''a quien nadie ha visto ni puede ver, a él sea el honor y el poder eternamente. Amén” (1 Ti. 6:15,16, énfasis nuestro)?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-23. '''¿Cómo ha escrito de nuevo nuestro Sumo Sacerdote la ley sobre entrar en el lugar santísimo?}}Debemos acercarnos con reverencia, como se demuestra vívidamente a través del ministerio de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Para que el sacerdote se pudiera acercar a Dios, tenía que observar regulaciones estrictamente prescritas. No podía entrar al lugar santísimo según su propia voluntad. El sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo sólo un día al año en el Día de la Expiación. Primero tenía que ofrecer un sacrificio para sí mismo, la sangre le servía como recordatorio de su pecaminosidad y de la santidad de Dios. Luego tenía que llevar vestiduras especiales. En las orlas del manto se alternaban granadas y campanillas de oro que sonarían para comprobar que todavía estaba vivo, que no había muerto ante la santidad de Dios. Según la tradición, se ataba al sacerdote una cuerda para que los otros sacerdotes lo sacaran sin tener que entrar, en caso que muriera ante la presencia de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“Oh pecador, ¿puedes dar una razón por la que, desde que te levantaste de la cama esta mañana, Dios no te ha fulminado?”&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}Estas elaboradas precauciones eran una advertencia clara: No tengan en poco la santidad de Dios. Los hijos de Aarón, Nadab y Abiú, aprendieron esa lección duramente. Cuando estos sacerdotes probaron una nueva manera de quemar el incienso ante Jehová, “salió de la presencia del SEÑOR un fuego que los consumió, y murieron ante él” (Lv. 10:2). (No es necesario decir que fue la última vez que hicieron algo novedoso.) En la sobriedad de ese momento Moisés le recordó a Aarón las palabras del Señor: “De esto hablaba el SEÑOR cuando dijo: ‘Entre los que se acercan a mí manifestaré mi santidad, y ante todo el pueblo manifestaré mi gloria’” (Lv. 10:3). Ningún pasaje refleja mejor la revelación central del Antiguo Testamento que el resumen que hace Salomón: “El temor del SEÑOR es el principio del conocimiento” (Pr. 1:7).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La reverencia es esencial, pero nunca llegaríamos ni cerca de la santa presencia de Dios si no fuera por nuestro mediador, Jesucristo mismo. Un mediador es uno que cierra la brecha entre dos grupos opuestos. Nuestro pecado nos ha alejado de Dios y lo ha enojado. Pero no lo ha hecho dejar de amarnos. Su santidad de ninguna manera implica poca disposición de su parte para recibirnos. Al contrario, El tomó la iniciativa al mandar a su Hijo para quitar nuestro pecado, para que en Cristo pudiéramos llegar ante su presencia y gozar de El para siempre. Pablo explicó a los corintios: “En Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo” (2 Co. 5:19). Jesucristo, como nuestro mediador, sufrió la paga de nuestra desobediencia para poder hacer posible la reconciliación. Pero la salvación era el deseo colectivo y el esfuerzo cooperativo del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La santidad de Dios nos enseña que hay sólo una manera de tratar con el pecado -radical, seria, dolorosa y constantemente. Si no vives así, no vives ante la presencia del Santo de Israel”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Permíteme ofrecer un último pensamiento sobre el sacerdocio del Antiguo Testamento. Era responsabilidad del sacerdote mediar entre Dios y el pueblo. En cada hombrera de la vestidura del sacerdote había una piedra de ónice grabada con los nombres de seis de las tribus de Israel. En el pectoral de la vestidura había doce piedras preciosas diferentes, una por cada una de las doce tribus. Al entrar en el lugar santísimo, el sacerdote simbólicamente llevaba al pueblo de Dios sobre sus hombros y en su corazón. Por supuesto que en los tiempos del Nuevo Testamento Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Tan grande es su amor por nosotros que también nos lleva en sus hombros, llevando así nuestras cargas, y como nuestro amigo compasivo, nos mantiene cerca de su corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 57:15. '''¿Por qué escogería nuestro santo Dios la segunda habitación que se menciona en este versículo?}}Conocer a Jesús como nuestro mediador nos permite ver a Dios no sólo como fuego consumidor sino como un Padre con el que hemos sido reconciliados.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; Debemos aplicarnos para conocer y apreciar este vital ministerio de nuestro Señor Jesús. Comprender el significado de su sacerdocio provocará sincera gratitud y una mayor consciencia de todo lo que Dios ha hecho por nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:21:03 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. '''¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es muy diferente a nosotros. Aunque fuimos creados a su imagen, sus pensamientos y sus caminos sobrepasan de tal manera a los nuestros que Isaías los compara a la distancia entre los cielos y la tierra (Is. 55:8-9). Esto no podría estar más claro que cuando se refiere a su excelencia moral. Como lo expresó el profeta Habacuc: “Son tan puros tus ojos que no puedes ver el mal; no te es posible contemplar el sufrimiento” (Hab. 1:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“¡Cuán lentos somos para creer en Dios como Dios, soberano, que todo lo ve y es todopoderoso! ¡Cómo menospreciamos la majestad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! Lo que necesitamos es ‘esperar en Jehová’ meditando en su majestad, hasta que nuestra fortaleza sea renovada al ser escritas estas cosas en nuestro corazón”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}La pureza absoluta de Dios va más allá de la simple ausencia del pecado. Es una expresión positiva de su bondad, no sólo de la ausencia del pecado. Todos hemos conocido a personas cuyo carácter resplandece mucho más que el nuestro hasta el punto de hacernos sentir pequeños y manchados a comparación. Tengo un amigo que, antes de afeitarse la barba parecía una combinación de Abraham Lincoln y Jesús (al menos como lo representan en las ilustraciones contemporáneas). Su parecido no es sólo en la apariencia física. Su bondad y su sabiduría apacible son verdaderamente excepcionales. Aunque lo angustiaría saber esto, estar cerca de él me hace pensar en mi propio egoísmo. Si las comparaciones humanas pueden hacernos sentir tan bajos, ¡imagínate la incomodidad que sentiríamos ante la presencia de un Dios santo!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Si deseas una nueva revelación del poder soberano de Dios y su santidad, haz este estudio abreviado de la palabra “temblar”–Éxodo 15:13-16; Job 9:4-6; Salmos 99:1-3; Isaías 64:1-4; Jeremías 23:9; Ezequiel 38:20-23; Joel 3:16; Habacuc 3:6.}}Esto es exactamente lo que le sucedió a Pedro. Jesús asombró a Pedro un día cuando le dio una pesca milagrosa. Pero en vez de regocijarse por la gran pesca, todo lo que Pedro pudo ver fue su propia pecaminosidad. Al estar frente a la santidad de Jesús, Pedro se vio a sí mismo como en realidad era, y esa realidad era devastadora. “Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: ¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pasó mucho tiempo antes de que Pedro perdiera vista de la santidad del Señor, como vemos cuatro capítulos después en el monte de la transfiguración. Este sublime incidente reveló la visita de dos de las personas más renombradas del pasado de Israel, Moisés y Elías. Además de eso, un Jesús transfigurado resplandeció como relámpago. Sin embargo Pedro, en vez de caer postrado ante el Señor como lo había hecho anteriormente, parecía indiferente a lo que estaba sucediendo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; Lee la descripción que hace Juan de Jesucristo en Apocalipsis 1:10-16. ¿Qué detalles encuentras más vívidos? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Se puso hablador y sugirió que quizás podían construir albergues temporales para todos. Fue entonces que Dios el Padre personalmente intervino. “[Pedro] Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, de modo que se asustaron. Entonces salió de la nube una voz que dijo: ‘Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo’” (Lc. 9:34-35). Esto parece haber tenido un efecto en Pedro y los otros que los puso sobrios, pues como indica Mateo: “Al oír esto, los discípulos se postraron sobre su rostro, aterrorizados” (Mt. 17:6).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Cuando el juicio divino [de Dios] cayó sobre Nadab o Uzías, la reacción fue una de conmoción e indignación. Hemos llegado a esperar que Dios sea misericordioso. Después de eso el próximo paso es fácil: Lo exigimos. Cuando no llega pronto, nuestra primera reacción es enojarnos contra Dios, junto con la protesta: “No es justo”. Pronto olvidamos que con nuestro primer pecado hemos renunciado a todos los derechos del don de la vida. El hecho que respiro esta mañana es un acto de misericordia divina. Dios no me debe nada a mí. Yo le debo todo a El”.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}El profeta Isaías tuvo una experiencia dramática que lo marcó para siempre. Tuvo una visión del “Señor excelso y sublime, sentado en un trono; las orlas de su manto llenaban el templo” (Is. 6:1). En esta visión, seres angelicales declaraban la asombrosa santidad de Dios. “Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo” (v. 4). Totalmente deshecho por la maravillosa demostración, Isaías respondió de la única forma apropiada: “¡Ay de mí, que estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios blasfemos, ¡y no obstante mis ojos han visto al Rey, al Señor Todopoderoso!” (v. 5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los siguientes pasajes revelan encuentros con ángeles–Números 22:21-31; Jueces 6:20-23; Mateo 28:2-4; Lucas 2:8-10.}}Algunos han llamado la experiencia de Isaías el “factor de la desintegración”. R.C. Sproul escribe: “Por primera vez en su vida Isaías comprendió de verdad quién era Dios. Al mismo instante, por primera vez Isaías comprendió de verdad quién era Isaías”.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si la palabra “íntegro” quiere decir entero, desintegración quiere decir ser dividido en partes. La mayoría de nosotros estamos tratando de “ordenar” nuestras vidas. Y aunque nos estemos desmoronando, por lo menos podríamos parecer estar “enteros”. Entonces, es muy inquietante estar en la presencia de Dios y deshacerse por completo al descubrir la profundidad de nuestra propia pecaminosidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Cómo Acercarnos a un Dios Santo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:13:05 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}Yo veo que sucede lo mismo cuando las parejas que no son salvas y no tienen ningún interés en seguir a Jesucristo, consideran absolutamente esencial casarse en una iglesia. ¿Qué más puede ser esto sino una superstición de que de alguna manera su matrimonio será bendecido si tiene lugar en un edificio “santo”? El dar indebido énfasis a los edificios o a las ceremonias o a los artefactos religiosos no hace nada para rendir honor y respeto a Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios, en las Escrituras, sí apartó ciertas cosas para uso especial, pero tenía un propósito en hacerlo–enseñarnos que él es santo y que se le debe tener respeto. Así que, por esta razón usar cosas santas de una manera profana o común era ofensivo a Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Samuel 6:19-20. ¿Es tu admiración a Dios igual a la que experimentaron los hombres de Bet Semes?}}El quinto capítulo de Daniel cuenta la conocida historia de la escritura en la pared, cuando Dios inscribió su juicio divino contra el rey de Babilonia. ¿Qué provocó su ira? Belsasar había profanado lo que Dios había declarado santo, como cuenta Daniel: “Le llevaron las copas, y en ellas bebieron el rey y sus nobles, junto con sus esposas y concubinas. Ya borrachos, se deshacían en alabanzas a los dioses de oro, plata, bronce, hierro, madera y piedra” (Dn. 5:3-4).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Daniel fue llamado para descifrar la misteriosa escritura, tomó la oportunidad para reprender rotundamente al rey. Sus palabras finales resumen el pecado de Belsasar: “No ha honrado al Dios en cuyas manos se hallan la vida y las acciones de Su Majestad” (Dn. 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La falta de Belsasar al no honrar las cosas de Dios equivalía a la falta de no dar honra a Dios; su blasfemia le costó la vida. Incidentes como este se encuentran por toda la Biblia para advertir sobre lo que puede suceder cuando alguien decide tener en poco las cosas de Dios. Ya sea inmediatamente o al final de los tiempos, el juicio por los pecados contra la santidad de Dios será llevado a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El “Factor de la Desintegración”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus&lt;br /&gt;
Christ in Revelation 1:10-16. What&lt;br /&gt;
details strike you most vividly?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Approaching a Holy God  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:06:53 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera ''estar bien ''ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran ''permanecer bien'' ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2 Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que ''él es santo.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El ''no es ''como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué los hacía santos? Un Dios santo. Dios eligió cosas comunes y las hizo especiales al separarlas para propósitos santos, específicamente para comunicar a su pueblo el hecho de que ''el'' es santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Los fariseos llevaron la superstición religiosa hasta el extremo, como se ve en Mateo 23:16-22. ¿Elogió Jesús su comportamiento?}}Desafortunadamente, muchas personas no ven este punto y terminan en la superstición religiosa. Una vez recibí una llamada tarde por la noche de una anciana pidiéndome que me reuniera con ella para orar. Ella insistió que no podía esperar y que debíamos encontrarnos en “la casa de Dios”. Yo le sugerí que, considerando la hora, un lugar público sería más apropiado que el edificio vacío de la iglesia, pero ella siguió insistiendo en que nos reuniéramos en “la casa de Dios”. Esta estimada señora había caído en el error de atribuir a un lugar cierta cualidad especial que sólo pertenece a Dios. Ella no se daba cuenta de que en esta era del Nuevo Testamento ningún lugar es santo en sí–ni siquiera la “Tierra Santa”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profeta Jeremías, consciente de una actitud similar en su pueblo, escribió: “No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ‘¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!’” (Jer. 7:4). A pesar de su reverencia hacia la estructura física del templo, los israelitas que seguían repitiendo “El templo del Señor” lamentablemente tenían el corazón muy lejos del Señor del templo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; Los siguientes pasajes bíblicos demuestran tres casos en los que la reverencia hacia algún artefacto, rito o edificio religioso dañó la relación del pueblo con Dios. Debajo de cada referencia, resume brevemente el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Números 21:6-9; 2 Reyes 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Lucas 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	Marcos 13:1-2; Mateo 26:59-62; Mateo 12:3-6}}I see the same thing happen when unsaved couples who have no interest in following Jesus Christ nevertheless consider it absolutely essential that they be married in a church building. What else can this be but a superstitious feeling that somehow their marriage will be blessed if it takes place in a “holy” building? Putting undue emphasis on buildings or ceremonies or religious artifacts does nothing to show honor and respect for God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God, in Scripture, did set apart certain things for special use, but he had a point in doing so—to teach us that ''he'' is holy and must be held in respect. For this reason, then, to use holy things in a profane or common manner was offensive to God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Samuel 6:19-20.''' Does your awe of God match that the men of Beth Shemesh experienced?}}The fifth chapter of Daniel recounts the familiar story of the handwriting on the wall, when God inscribed his divine judgment against the king of Babylon. What prompted his wrath? Belshazzar had profaned what God declared holy, as Daniel recounts: “So they brought in the gold goblets that had been taken from the temple of God in Jerusalem, and the king and his nobles, his wives and his concubines drank from them. As they drank the wine, they praised the gods of gold and silver, of bronze, iron, wood and stone” (Da 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When Daniel was called in to decipher the mysterious writing, he took the opportunity to roundly rebuke the king. His final words summed up Belshazzar’s sin: “You did not honor the God who holds in his hand your life and all your ways” (Da 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Belshazzar’s failure to honor the things of God amounted to a failure to honor God; his blasphemy cost him his life. Incidents like this are sprinkled throughout the Bible to warn of what can happen when someone decides to play fast and loose with the things of God. Whether immediately or at the end of the age, judgment will be enacted for sins against God’s holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The “Disintegration Factor”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus&lt;br /&gt;
Christ in Revelation 1:10-16. What&lt;br /&gt;
details strike you most vividly?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Approaching a Holy God  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 02:03:45 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}En el libro de Levítico, Dios enseña al hombre cómo acercarse a El en adoración. El libro se concentra principalmente en los diferentes sacrificios que Dios exigía para que su pueblo pudiera estar bien ante El, y luego las diferentes celebraciones que Dios ordenó para que pudieran permanecer bien ante El.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; 2  Tan confuso e irrelevante como nos parezca a nosotros hoy este elaborado sistema de sacrificios, Dios lo instituyó para instruir a su pueblo sobre la profunda verdad de que él es santo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La palabra santidad implica una separación de todo lo que es impuro.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dios es diferente de nosotros. El no es como nosotros. Aunque esto parezca elemental, es necesario declararlo debido a las nociones actuales de la “Nueva Era” sobre los poderes que habitan en nosotros y una supuesta inherente divinidad de la humanidad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las Escrituras, las cosas ordinarias que Dios toca se hacen extraordinarias. Por ejemplo, por ser un lugar de revelación divina, el área alrededor de la zarza que ardía fue designada como tierra santa y fue adecuado que Moisés se quitara las sandalias en reverencia a Dios. O considera los utensilios que se usaban en el servicio del tabernáculo y del templo. Tampoco eran ordinarios. Eran santos. También lo eran las asambleas santas, los altares santos, el aceite del ungimiento santo, y los días santos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What made them holy? A holy God. God selected common things and made them special by setting them apart for holy purposes, specifically to communicate to his people that ''he'' is holy. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; The Pharisees carried religious superstition to the extreme, as seen in Matthew 23:16-22. Did Jesus commend their&lt;br /&gt;
behavior?}}Unfortunately, many people miss this point badly and end up in religious superstition. I once received a latenight call from an elderly lady requesting that I meet her for prayer. She insisted that it couldn’t wait and that we must meet at “the house of God.” I suggested that, considering the hour, a public place might be more appropriate than an empty church building, but she kept insisting that we meet at “the house of God.” This dear lady had fallen into the error of ascribing to a place a certain special quality that belongs to God alone. She did not realize that in this New Testament era, no place is inherently holy—not even the “Holy Land.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The prophet Jeremiah, aware of a similar attitude among his people, wrote, “Do not trust in deceptive words and say, ‘This is the temple of the Lord, the temple of the Lord, the temple of the Lord!’” (Jer 7:4). Despite their rev-erence for the temple’s physical structure, the Israelites who kept repeating “The temple of the Lord” regrettably had hearts far removed from the Lord of the temple. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|The Bible passages below demonstrate three cases where reverence for a religious artifact, ritual, or building damaged the people’s relationship with&lt;br /&gt;
God. In the space below each reference, briefly summarize the problem.&lt;br /&gt;
* Numbers 21:6-9; 2 Kings 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Luke 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Mark 13:1-2; Matthew 26:59-62; Matthew 12:3-6&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I see the same thing happen when unsaved couples who have no interest in following Jesus Christ nevertheless consider it absolutely essential that they be married in a church building. What else can this be but a superstitious feeling that somehow their marriage will be blessed if it takes place in a “holy” building? Putting undue emphasis on buildings or ceremonies or religious artifacts does nothing to show honor and respect for God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God, in Scripture, did set apart certain things for special use, but he had a point in doing so—to teach us that ''he'' is holy and must be held in respect. For this reason, then, to use holy things in a profane or common manner was offensive to God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Samuel 6:19-20.''' Does your awe of God match that the men of Beth Shemesh experienced?}}The fifth chapter of Daniel recounts the familiar story of the handwriting on the wall, when God inscribed his divine judgment against the king of Babylon. What prompted his wrath? Belshazzar had profaned what God declared holy, as Daniel recounts: “So they brought in the gold goblets that had been taken from the temple of God in Jerusalem, and the king and his nobles, his wives and his concubines drank from them. As they drank the wine, they praised the gods of gold and silver, of bronze, iron, wood and stone” (Da 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When Daniel was called in to decipher the mysterious writing, he took the opportunity to roundly rebuke the king. His final words summed up Belshazzar’s sin: “You did not honor the God who holds in his hand your life and all your ways” (Da 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Belshazzar’s failure to honor the things of God amounted to a failure to honor God; his blasphemy cost him his life. Incidents like this are sprinkled throughout the Bible to warn of what can happen when someone decides to play fast and loose with the things of God. Whether immediately or at the end of the age, judgment will be enacted for sins against God’s holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The “Disintegration Factor”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus&lt;br /&gt;
Christ in Revelation 1:10-16. What&lt;br /&gt;
details strike you most vividly?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Approaching a Holy God  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 25 Jun 2008 01:58:00 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no había comenzado así. En el momento de mi conversión tres años antes, me había maravillado del poder de Dios para cambiar mi vida. Las reuniones llenas de su presencia y las respuestas extraordinarias a la oración me habían convencido de la realidad del Espíritu Santo y del amor de Jesucristo. ¿Quién más podía haber vencido tan totalmente la depresión y la desesperanza que me consumían? Pero a medida que la intensidad de esos primeros meses se apaciguó gradualmente a una fe más consistente, algo más se había infiltrado. La majestuosa grandeza de Dios estaba siendo corroída por una creciente familiaridad. Ya era hora de volver a considerar la santidad de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en 1 Crónicas 16:23-36. '''¿Ves algún sentido de pesadumbre espiritual en la actitud de David hacia la santidad de Dios?}}Santidad. La palabra en sí evoca imágenes de monjes malhumorados en monasterios descoloridos que comen alimentos insípidos y llevan una vida sin gozo. O quizás caras largas, vestidos largos y listas largas de “cosas que no se deben hacer”. Pero ¿qué de la hermosura? ¿Nos hace pensar la palabra santidad en la hermosura? Quizás no. Sin embargo la hermosura es una cualidad frecuentemente asociada con la santidad de Dios. En los Salmos se nos exhorta a adorar al Señor “en la hermosura de la santidad” (Sal. 29:2; 96:9 RV). Se dice que la santidad hace resaltar la apariencia del templo de Dios para siempre: “Dignos de confianza son, Señor, tus estatutos; ¡la santidad es para siempre el adorno de tu casa!” (Sal. 93:5).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la consideración clara y positiva que tiene la Biblia hacia la santidad, la mayoría de nosotros la igualamos con la pesadez. Con sólo oír esa palabra nuestra mente se mueve hacia lo que percibimos que son nuestras responsabilidades como cristianos. Pero cualquier entendimiento correcto de lo que es la santidad debe trazarse hasta la fuente de toda santidad–a Dios mismo. Y cuando contemplamos la santidad de Dios, no estamos tratando con la responsabilidad humana sino con el atributo de Dios más atractivo e impresionante.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teólogo Stephen Charnock señala que entre las varias cualidades de Dios, hay algunas que preferimos por la bendición que recibimos inmediatamente de ellas. Por ejemplo, preferimos cantar de la misericordia del Señor antes que pensar en su justicia y su ira. Nos inclinamos más a meditar en un Salvador amoroso que a considerar a un Dios celoso. Pero hay ciertos atributos divinos en los que Dios mismo se deleita porque expresan tan perfectamente su excelencia. La santidad es uno de esos atributos.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esos seres celestiales misteriosos, los serafines y los cuatro seres vivientes, saben que la santidad de Dios debe ser enfatizada. Piensa en ellos. Ellos moran en su presencia y tienen una vista sin obstrucción de la realidad (mientras que nosotros vemos oscuramente como por un espejo). Si alguien sabía algo, eran ellos. Así que, una y otra vez, día y noche, jamás cesan de clamar, “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso” (Is 6:3, Ap. 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Supersticiones Religiosas ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Mateo 5:17-20. '''¿Crees que esto podría explicar porqué el Nuevo Testamento contiene casi 90 referencias al libro de Levítico?}}Las Escrituras tienen mucho que decir sobre la santidad. El primer libro de la Biblia, Génesis, hace un bosquejo de la caída del hombre. Luego Exodo, con el cordero pascual como su imagen central, muestra su recuperación. Después viene el libro de Levítico. Ah, Levítico–ese libro en el que tantos aspirantes estudiosos de la Biblia se han atascado en su intento anual de leer toda la Biblia. Sin embargo este libro es crucial para nuestra comprensión de lo que es la santidad. Levítico también emite una luz importante sobre el sacrificio expiatorio de nuestro Señor Jesucristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}In the book of Leviticus God shows man how to approach him in worship. The book focuses primarily on the different sacrifices that God required in order for his people to ''get right'' with him, and then the different feasts God ordained so that they could ''stay right'' with him.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; As confusing and irrelevant as this elaborate sacrificial system may appear to us today, God instituted it in order to instruct his people in the profound truth that ''he is holy''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The word holiness implies a separation from all that is impure.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; God is different from us. He is ''other'' than we are. Though this may seem elementary, it needs to be stated because of current notions about “New Age” powers within us and a supposed inherent divinity of mankind. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In Scripture, the ordinary things that God touches become extraordinary. For example, because it was the place of divine revelation, the area surrounding the burning bush was marked out as holy ground and it became appropriate for Moses to remove his sandals out of reverence for God. Or consider the utensils used in the service of the tabernacle and the temple. They weren’t ordinary either. They were holy. So also were holy assemblies, holy altars, holy anointing oil, and holy days. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What made them holy? A holy God. God selected common things and made them special by setting them apart for holy purposes, specifically to communicate to his people that ''he'' is holy. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; The Pharisees carried religious superstition to the extreme, as seen in Matthew 23:16-22. Did Jesus commend their&lt;br /&gt;
behavior?}}Unfortunately, many people miss this point badly and end up in religious superstition. I once received a latenight call from an elderly lady requesting that I meet her for prayer. She insisted that it couldn’t wait and that we must meet at “the house of God.” I suggested that, considering the hour, a public place might be more appropriate than an empty church building, but she kept insisting that we meet at “the house of God.” This dear lady had fallen into the error of ascribing to a place a certain special quality that belongs to God alone. She did not realize that in this New Testament era, no place is inherently holy—not even the “Holy Land.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The prophet Jeremiah, aware of a similar attitude among his people, wrote, “Do not trust in deceptive words and say, ‘This is the temple of the Lord, the temple of the Lord, the temple of the Lord!’” (Jer 7:4). Despite their rev-erence for the temple’s physical structure, the Israelites who kept repeating “The temple of the Lord” regrettably had hearts far removed from the Lord of the temple. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|The Bible passages below demonstrate three cases where reverence for a religious artifact, ritual, or building damaged the people’s relationship with&lt;br /&gt;
God. In the space below each reference, briefly summarize the problem.&lt;br /&gt;
* Numbers 21:6-9; 2 Kings 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Luke 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Mark 13:1-2; Matthew 26:59-62; Matthew 12:3-6&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I see the same thing happen when unsaved couples who have no interest in following Jesus Christ nevertheless consider it absolutely essential that they be married in a church building. What else can this be but a superstitious feeling that somehow their marriage will be blessed if it takes place in a “holy” building? Putting undue emphasis on buildings or ceremonies or religious artifacts does nothing to show honor and respect for God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God, in Scripture, did set apart certain things for special use, but he had a point in doing so—to teach us that ''he'' is holy and must be held in respect. For this reason, then, to use holy things in a profane or common manner was offensive to God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Samuel 6:19-20.''' Does your awe of God match that the men of Beth Shemesh experienced?}}The fifth chapter of Daniel recounts the familiar story of the handwriting on the wall, when God inscribed his divine judgment against the king of Babylon. What prompted his wrath? Belshazzar had profaned what God declared holy, as Daniel recounts: “So they brought in the gold goblets that had been taken from the temple of God in Jerusalem, and the king and his nobles, his wives and his concubines drank from them. As they drank the wine, they praised the gods of gold and silver, of bronze, iron, wood and stone” (Da 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When Daniel was called in to decipher the mysterious writing, he took the opportunity to roundly rebuke the king. His final words summed up Belshazzar’s sin: “You did not honor the God who holds in his hand your life and all your ways” (Da 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Belshazzar’s failure to honor the things of God amounted to a failure to honor God; his blasphemy cost him his life. Incidents like this are sprinkled throughout the Bible to warn of what can happen when someone decides to play fast and loose with the things of God. Whether immediately or at the end of the age, judgment will be enacted for sins against God’s holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The “Disintegration Factor”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus&lt;br /&gt;
Christ in Revelation 1:10-16. What&lt;br /&gt;
details strike you most vividly?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Approaching a Holy God  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 20:36:24 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Foreword/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Foreword/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Prólogo&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Casi no es necesario comunicar que para poder promover devoción apasionada a Jesucristo, los líderes pastorales deben impulsar el estudio de la doctrina. Si es que ha habido un pensamiento que ha impulsado y guiado la producción de este libro, ese es que la doctrina sí es importante. ¿Cómo podemos adorar y servir a un Dios a quien no conocemos, o peor aún, uno de nuestra propia hechura? La doctrina no sólo ha inspirado amor sincero hacia Dios, sino que ha servido como el compás moral de la Iglesia a través de su historia. Creer lo que es verdad acerca de Dios nos lleva a practicar lo que es aceptable ante Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es necesario que consideremos la pregunta que hizo el autor de Hebreos: “¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” (2:3). Nuestro bondadoso Dios nos ha dado una gran salvación–completa, gratuita, y consumada. En realidad no hay excusa alguna para descuidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros. “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 P 1:3). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegar a estar al tanto de esto es una cosa; experimentarlo es otra muy diferente. Nuestra esperanza es que un formato fácil de utilizar haga el estudio de la doctrina más satisfactorio y menos intimidante. Nosotros (los autores) somos un poco más que principiantes en esta aventura. Es por eso que la lectura que se recomienda al final de cada capítulo quizás sea la parte más valiosa del libro. Pero aunque limitada, nuestra experiencia ha sido suficiente para cambiar para siempre la manera en que pensamos y vivimos. También hemos tenido la ventaja adicional de predicar y enseñar sobre este material y de verlo afectar radicalmente a los que tenemos el privilegio de servir en el ministerio pastoral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta gran salvación ha venido cambiando vidas profunda, dramática, y consistentemente desde que el evangelio fue proclamado por primera vez. Que ocurriera esto más seguido a través del estudio de este libro sería, para nosotros, muy gratificante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro agradecimiento a Greg Somerville por su experto conocimiento editorial y sus incansables esfuerzos en la producción de este libro. Además, expresamos nuestro agradecimiento a la coordinadora de producción Beth Kelley y al diseñador gráfico Carl Mahler por la contribución de sus talentos especiales. Trabajar en cooperación con ellos ha sido de gran satisfacción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, nos gustaría dedicar este libro a nuestras esposas y mejores amigas, Carolyn Mahaney y Clara Boisvert, quienes nos han ayudado a traducir la doctrina a nuestra vida. Ellas cuentan con nuestra más profunda admiración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- C.J. Mahaney y Robin Boisvert&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 20:32:51 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Foreword/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/How To Use This Book/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
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|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
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|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Como Usar Este Libro&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; Esta Gran Salvación es parte de la serie de libros En Pos de La Santidad de Sovereign Grace Media y está diseñada para el uso de grupos o individuos. La serie es el lógico resultado de cuatro profundas convicciones: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La Biblia es nuestra regla infalible para la fe, doctrina, y práctica. Los que resisten su autoridad serán descarriados de su curso por sus propios sentimientos y tendencias culturales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• El conocimiento sin la práctica no tiene vida. Para poder ser transformados, debemos aplicar y practicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida diaria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La práctica de estos principios es imposible aparte del Espíritu Santo. Aunque sí debemos participar en el cambio, él es la fuente de nuestro poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La iglesia es el contexto que Dios ha destinado para efectuar el cambio. Nunca fue la intención de Dios que viviéramos aislados o apartados de otros cristianos. Por medio de la participación en la iglesia local, encontramos instrucción, ánimo, corrección, y oportunidades para seguir adelante hacia la madurez en Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que leas estas páginas, confiamos que cada una de estas convicciones fundamentales sean reforzadas en tu corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la posible excepción de las preguntas de “Discusión en Grupo”, el formato de este libro se presta tanto para el individuo como para los grupos pequeños. Hemos incluido una variedad de diferentes elementos para hacer cada capítulo lo más interesante y útil posible. Para aquellos de ustedes que no pueden obtener lo suficiente sobre un tema en particular, al final de cada capítulo hemos incluido una lista de uno o más libros adicionales que les ayudarán a crecer en el Señor. Aunque te animamos a que experimentes en el uso de este libro, la discusión en grupo será más beneficial cuando los miembros estudien individualmente el material por adelantado. Y recuerda que no estás solo en el estudio de este libro. El Espíritu Santo es tu tutor. Con Su ayuda, este libro tiene el potencial de cambiar tu vida.&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 20:32:13 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (San Diego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, ''The Doctrine of Justification'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan de ''Gathered Gold ''(Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John Bunyan'''}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;'''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– R.C. Sproul'''}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:''' What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como amante de libros antiguos, especialmente de los escritos de los puritanos, frecuentemente me he encontrado luchando con el énfasis que las generaciones anteriores le daban al pecado, aún en la vida de los que han sido convertidos. ''¿Dónde estaba la victoria en su vida?'' me preguntaba durante mi primer encuentro con sus escritos. Desde entonces he llegado a comprender que su consciencia del pecado, tan aguda como era, no excedía a su consciencia de la gracia y la misericordia de Dios al perdonar ese pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Romanos 5:20-21. '''¿Cómo es que el estar conscientes del pecado profundiza nuestra gratitud por la gracia de Dios?}}Considera a Jonathan Edwards, por ejemplo, conocido tanto por su vida santa como por su gran conocimiento. Edwards hizo mención de tener un “enorme sentido de mi propia pecaminosidad y de la maldad de mi corazón que jamás tuve antes de mi conversión” –¡una señal de salud espiritual, en su opinión! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; Su descendiente y biógrafo, Serano Dwight, sintió la necesidad de explicar el pensamiento de su abuelo. No era que Edwards tuviera más pecaminosidad, escribió Dwight, sino que él tenía un mayor sentido de ella. Luego clarificó su observación con una analogía: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que un ciego tuviera un jardín lleno de hierba fea y venenosa. Esta hierba está presente en su jardín pero él no se da cuenta. Ahora supongamos que el jardín es desherbado en su mayor parte, y que muchas bellas y valiosas plantas y flores han reemplazado a la hierba. El hombre luego recobra la vista. Hay menos hierba, pero él se da más cuenta de ella. De modo que cuanto más clara es nuestra visión espiritual, más grande es nuestra consciencia del pecado.&amp;lt;ref&amp;gt;Idem.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“No tengo ninguna tolerancia para los que exaltan a la psicología sobre las Escrituras, la intercesión, y la perfecta suficiencia de nuestro Dios. Tampoco tengo palabras de ánimo para las personas que desean mezclar la psicología con los recursos divinos y vender la mezcla como un elixir espiritual. Su metodología llega a ser una admisión tácita de que lo que Dios nos ha dado en Cristo no es realmente adecuado para satisfacer nuestras necesidades más profundas y remediar nuestra vida problematica&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John MacArthur, Jr.'''}}Las siguientes palabras de J.C. Ryle ofrecen una elocuente conclusión a nuestro capítulo sobre la doctrina del pecado: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado–ésta infección de la naturaleza permanece, sí, hasta en los que están regenerados. Tan profundas son las raíces de la corrupción humana, que aún después de haber nacido de nuevo, de haber sido renovados, lavados, santificados, justificados, y hechos miembros vivientes de Cristo, esas raíces permanecen vivas en el fondo de nuestro corazón y, como la lepra en las paredes de la casa, jamás nos deshacemos de ellas hasta que la casa terrenal de este tabernáculo sea disuelta. No hay duda de que el pecado, en el corazón del creyente, ya no tiene el dominio. Está dominado, controlado, mortificado, y crucificado por el poder expulsivo del nuevo precepto de la gracia. La vida del creyente es una vida de victoria y no de fracaso. Pero las mismas luchas que suceden dentro de él, la lucha diaria que ve necesario lidiar, el celo cuidadoso que se ve obligado a ejercer sobre su ser interior, la batalla entre la carne y el espíritu, los gemidos interiores que nadie conoce salvo el que los ha experimentado–todos testifican a la misma gran verdad: El enorme poder y la vitalidad del pecado…. Dichoso es el creyente que lo comprende y, aunque se regocija en Jesucristo, no tiene confianza en la carne, y aunque dice ‘gracias a Dios que nos da la victoria’, jamás se olvida de vigilar y orar para no caer en tentación.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Divide al grupo en dos equipos, el de la “Ciencia/Educación” y el de la “Salvación”. Concede a cada grupo que propongan, alternadamente, los males sociales que podrían curar. ¿Cuál grupo hizo más por la humanidad? &lt;br /&gt;
#“El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico”, dice el autor (página 14). ¿Qué evidencia de ese cambio observas en el cuerpo de Cristo? &lt;br /&gt;
#¿No es Dios lo suficientemente maduro como para no molestarse por nuestros pecadillos insignificantes? &lt;br /&gt;
#En escala del uno al diez, indica lo que dice tu estilo de vida sobre la seriedad del pecado. (1 = nada serio, 10 = muy serio) &lt;br /&gt;
#¿Cómo se define la esencia del pecado? (Página 17) ¿Estás de acuerdo? &lt;br /&gt;
#Lee Romanos 3:10-18 en voz alta. Se totalmente sincero: ¿Luchas con el hecho de que, aparte de la gracia redentora de Dios, esto te describe a ''ti''? &lt;br /&gt;
#¿Qué heredamos de Adán? ¿De Jesús? &lt;br /&gt;
#¿Cómo explicarías la “incapacidad total” (páginas 19-20) a alguien que no es cristiano? &lt;br /&gt;
#Repasa los tres tiempos de nuestra liberación del pecado (páginas 20-21). ¿Cómo te afectó esta explicación? &lt;br /&gt;
#Platica acerca de la oración final en la cita de conclusión por J.C. Ryle (página 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Chosen by God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 20:31:17 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/The Holiness of God/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: New page: {{MasterHeader |author= Robin Boisvert |partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org |partner= Sovereign Grace Ministries |topic= God |subtopic= The Glory of God |mediatype= Chapter...&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= God&lt;br /&gt;
|subtopic= The Glory of God&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= La Santidad De Dios&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Me sentía muy exuberante al entrar a la reunión esa noche. Cuando se apareció un buen amigo, le grité desde el otro lado del salón: ¡Ven acá, en el nombre de Jesús!” Momentos después otro joven calmadamente me llevó a un lado y me expresó su inquietud porque yo había tratado el nombre de Jesús muy ligeramente. Me sonrojé avergonzado y murmuré entre dientes: “Gracias por decírmelo”. Era evidente que él se preocupaba por mi persona. Yo también sabía que él tenía razón, y que él demostraba más respeto por el honor de Dios del que yo había demostrado. Aunque ciertamente no tuve la intención de causar ningún daño, me di cuenta por este incidente de que había tomado demasiada confianza con el nombre del Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It hadn’t started out that way. At the time of my conversion three years before, I had been overwhelmed by God’s power to change my life. Meetings pervaded by his presence and remarkable answers to prayer had convinced me of the reality of the Holy Spirit and the love of Jesus Christ. Who else could have so thoroughly overcome the depression and hopelessness that had engulfed me? But as the intensity of those first months gradually subsided into a more consistent faith, something else had crept in. God’s majestic greatness was being eroded by a growing familiarity. It was high time to consider again the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Chronicles 16:23-36.''' Do you pick up any sense of spiritual drudgery in David’s attitude toward the holiness of God?}}Holiness. The word itself conjures up images of humorless monks in colorless monasteries eating tasteless food and leading joyless lives. Or perhaps long faces, long dresses, and long lists of “don’ts.” But how about ''beauty''? Does the word holiness prompt thoughts of beauty? Probably not. Yet beauty is a quality often associated with God’s holiness. In the Psalms we’re exhorted to worship the Lord “in the beauty of holiness” (Ps 29:2; 96:9 AV). Holiness is said to forever enhance the appearance of God’s temple: “Your statutes stand firm; holiness adorns your house for endless days, O Lord” (Ps 93:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In spite of the clear and positive regard the Bible has for holiness, most of us would still equate it with drudgery. At the mere mention of the word our minds move toward what we perceive to be our responsibilities as Christians. But any accurate understanding of holiness must trace its way back to the source of all holiness—God himself. And when we view the holiness of God, we’re not dealing with human responsibility at all but with God’s most attractive and awe-inspiring attribute. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Theologian Stephen Charnock points out that among the various qualities of God, there are some we prefer because of the blessing we immediately gain from them. For instance, we would rather sing of the mercy of the Lord than think about his justice and wrath. We’re more inclined to reflect on a loving Savior than to consider a jealous God. There are some divine attributes, however, that God himself delights in because they so perfectly express his excellence. Holiness is such an attribute.&amp;lt;ref&amp;gt;Stephen Charnock, ''The Existence and Attributes of God, Vol. II'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1979 reprint), p. 112.&amp;lt;/ref&amp;gt; Those mysterious heavenly beings, the seraphs and the four living creatures, know that the holiness of God must be underscored. Think of it. They dwell in his presence and have an unobstructed view of reality (while we see through a glass dimly). If any beings were ever “in the know,” they are. And so, over and over, day and night, they never cease crying out, “Holy, holy, holy is the Lord God Almighty” (Is 6:3, Rev 4:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Holiness differs from God’s other perfections in that it spreads itself throughout all the other attributes. Thus his love is a ''holy'' love, his justice a ''holy'' justice, and so forth. If God’s attributes could be thought of as the various facets of a diamond, then holiness would be the combined brightness of those facets shining out in radiant glory. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Religious Superstitions  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Matthew 5:17-20.''' Do you think this could explain why the New Testament contains about 90 references to the book of Leviticus?}}Scripture has a great deal to say about holiness. The first book of the Bible, Genesis, outlines man’s ruin. Then Exodus, with its central image of the Passover lamb, shows his recovery. Next comes the book of Leviticus. Ah, Leviticus—that book in which so many aspiring students of the Bible have bogged down in their annual attempt to read through the Bible, never to reappear. Yet this book is crucial to our understanding of holiness. Leviticus also sheds important light on the sacrificial atonement of our Lord Jesus Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;It is always necessary to remind ourselves of the grandeur of this absolute moral perfection, which encircles the Divine Person. Without it, true worship would degenerate and man would become presumptuous.&amp;lt;ref&amp;gt;T.C. Hammond, ''In Understanding Be Men'' (London, England: InterVarsity Fellowship, 1938).&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - T.C. Hammond}}In the book of Leviticus God shows man how to approach him in worship. The book focuses primarily on the different sacrifices that God required in order for his people to ''get right'' with him, and then the different feasts God ordained so that they could ''stay right'' with him.&amp;lt;ref&amp;gt;Henrietta Mears, ''What the Bible Is All About'' (Ventura, CA: Regal Books, 1983), p. 51.&amp;lt;/ref&amp;gt; As confusing and irrelevant as this elaborate sacrificial system may appear to us today, God instituted it in order to instruct his people in the profound truth that ''he is holy''. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The word holiness implies a separation from all that is impure.&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., p. 58.&amp;lt;/ref&amp;gt; God is different from us. He is ''other'' than we are. Though this may seem elementary, it needs to be stated because of current notions about “New Age” powers within us and a supposed inherent divinity of mankind. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In Scripture, the ordinary things that God touches become extraordinary. For example, because it was the place of divine revelation, the area surrounding the burning bush was marked out as holy ground and it became appropriate for Moses to remove his sandals out of reverence for God. Or consider the utensils used in the service of the tabernacle and the temple. They weren’t ordinary either. They were holy. So also were holy assemblies, holy altars, holy anointing oil, and holy days. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What made them holy? A holy God. God selected common things and made them special by setting them apart for holy purposes, specifically to communicate to his people that ''he'' is holy. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; The Pharisees carried religious superstition to the extreme, as seen in Matthew 23:16-22. Did Jesus commend their&lt;br /&gt;
behavior?}}Unfortunately, many people miss this point badly and end up in religious superstition. I once received a latenight call from an elderly lady requesting that I meet her for prayer. She insisted that it couldn’t wait and that we must meet at “the house of God.” I suggested that, considering the hour, a public place might be more appropriate than an empty church building, but she kept insisting that we meet at “the house of God.” This dear lady had fallen into the error of ascribing to a place a certain special quality that belongs to God alone. She did not realize that in this New Testament era, no place is inherently holy—not even the “Holy Land.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The prophet Jeremiah, aware of a similar attitude among his people, wrote, “Do not trust in deceptive words and say, ‘This is the temple of the Lord, the temple of the Lord, the temple of the Lord!’” (Jer 7:4). Despite their rev-erence for the temple’s physical structure, the Israelites who kept repeating “The temple of the Lord” regrettably had hearts far removed from the Lord of the temple. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|The Bible passages below demonstrate three cases where reverence for a religious artifact, ritual, or building damaged the people’s relationship with&lt;br /&gt;
God. In the space below each reference, briefly summarize the problem.&lt;br /&gt;
* Numbers 21:6-9; 2 Kings 18:1-4&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Luke 13:10-16&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Mark 13:1-2; Matthew 26:59-62; Matthew 12:3-6&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I see the same thing happen when unsaved couples who have no interest in following Jesus Christ nevertheless consider it absolutely essential that they be married in a church building. What else can this be but a superstitious feeling that somehow their marriage will be blessed if it takes place in a “holy” building? Putting undue emphasis on buildings or ceremonies or religious artifacts does nothing to show honor and respect for God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God, in Scripture, did set apart certain things for special use, but he had a point in doing so—to teach us that ''he'' is holy and must be held in respect. For this reason, then, to use holy things in a profane or common manner was offensive to God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 1 Samuel 6:19-20.''' Does your awe of God match that the men of Beth Shemesh experienced?}}The fifth chapter of Daniel recounts the familiar story of the handwriting on the wall, when God inscribed his divine judgment against the king of Babylon. What prompted his wrath? Belshazzar had profaned what God declared holy, as Daniel recounts: “So they brought in the gold goblets that had been taken from the temple of God in Jerusalem, and the king and his nobles, his wives and his concubines drank from them. As they drank the wine, they praised the gods of gold and silver, of bronze, iron, wood and stone” (Da 5:3-4). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When Daniel was called in to decipher the mysterious writing, he took the opportunity to roundly rebuke the king. His final words summed up Belshazzar’s sin: “You did not honor the God who holds in his hand your life and all your ways” (Da 5:23). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Belshazzar’s failure to honor the things of God amounted to a failure to honor God; his blasphemy cost him his life. Incidents like this are sprinkled throughout the Bible to warn of what can happen when someone decides to play fast and loose with the things of God. Whether immediately or at the end of the age, judgment will be enacted for sins against God’s holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The “Disintegration Factor”  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God is so different from us. Though we’re created in his image, his thoughts and his ways are so far beyond ours that Isaiah likens it to the distance between the heavens and the earth (Isa. 55: 8, 9). Perhaps this is nowhere clearer than in regard to his moral excellence. As the prophet Habakkuk expressed it, “Your eyes are too pure to look on evil; you cannot tolerate wrong” (Hab 1:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;How slow we are to believe in God as God, sovereign, all-seeing and almighty! How little we make of the majesty of our Lord and Saviour Jesus Christ! The need for us is to ‘wait upon the Lord’ in meditations of his majesty, till we find our strength renewed through the writing of these things upon our hearts.&amp;lt;ref&amp;gt;J.I. Packer, ''Knowing God'' (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}God’s absolute purity goes beyond mere sinlessness. It is a positive expression of his goodness, not just the absence of sin. We’ve all met people whose character shines so much brighter than our own that we feel small and stained by comparison. I have a friend who, before he shaved off his beard, looked like a combination of Abraham Lincoln and Jesus (as depicted in contemporary illustrations, that is). The similarity isn’t merely in physical appearance, either. His kindness and gentle wisdom are truly exceptional. Though it would distress him to know this, being around him reminds me of my own selfishness. If human comparisons can make us feel that low, imagine the discomfort we would feel in the presence of a holy God! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt; If you want fresh revelation of God’s sovereign power and holiness, try this abbreviated word study of “tremble”—Exodus 15:13-16; Job 9:4-6; Psalms 99:1-3; Isaiah 64:1-4; Jeremiah 23:9; Ezekiel 38:20-23; Joel 3:16; Habakkuk 3:6.}}This is exactly what happened to Peter. Jesus amazed Peter one day by providing a miraculous catch of fish. But instead of rejoicing in the haul, all Peter could see was his own sinfulness. When confronted with the holiness of Jesus, Peter saw himself as he really was, and the reality of it was devastating. “Simon Peter…fell at Jesus’ knees and said, ‘Go away from me, Lord; I am a sinful man!’” (Lk 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
It didn’t take Peter long to lose sight of the Lord’s holiness, as we see four chapters later on the mount of transfiguration. This sublime incident featured a visit from two of the most celebrated persons of Israel’s past, Moses and Elijah. To top it off, a transfigured Jesus became as bright as lightning. Yet Peter, instead of falling before the Lord as he had done previously, seemed oblivious to what was taking place. {{RightInsert|Read John’s description of Jesus&lt;br /&gt;
Christ in Revelation 1:10-16. What&lt;br /&gt;
details strike you most vividly?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}He became chatty and suggested that maybe they could make some temporary shelters for everyone. That’s when God the Father intervened personally. “While [Peter] was speaking, a cloud appeared and enveloped them, and they were afraid as they entered the cloud. A voice came from the cloud, saying, ‘This is my Son, whom I have chosen; listen to him’” (Lk 9:34-35). This seems to have had a sobering effect on Peter and the others, for as Matthew points out, “When the disciples heard this, they fell face down to the ground, terrified” (Mt 17:6). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;When [God’s] divine judgment fell on Nadab or Uzzah, the response was shock and outrage. We have come to expect God to be merciful. From there the next step is easy: we demand it. When it is not forthcoming, our first response is anger against God, coupled with the protest: “It isn’t fair.” We soon forget that with our first sin we have forfeited all rights to the gift of life. That I am drawing breath this morning is an act of divine mercy. God owes me nothing. I owe him everything.&amp;lt;ref&amp;gt;R.C. Sproul, ''The Holiness of God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985), p. 164.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; -R.C. Sproul}}The prophet Isaiah had a dramatic experience which marked him forever. He saw a vision of the Lord “seated on a throne, high and exalted, and the train of his robe filled the temple” (Is 6:1). In this vision angelic beings were declaring the overwhelming holiness of God. “At the sound of their voices the doorposts and thresholds shook and the temple was filled with smoke” (v.4). Utterly undone by the awesome display, Isaiah responded in the only appropriate way: “Woe to me! I am ruined! For I am a man of unclean lips, and I live among a people of unclean lips, and my eyes have seen the King, the Lord Almighty” (v.5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;The following passages reveal angelic encounters—Numbers 22:21-31; Judges 6:20-23; Matthew 28:2-4; Luke 2:8-10.}}Some have called Isaiah’s experience the “disintegration factor.” R.C. Sproul writes, “For the first time in his life Isaiah really understood who God was. At the same instant, for the first time Isaiah really understood who Isaiah was.”&amp;lt;ref&amp;gt;Ibid., pp. 45–46.&amp;lt;/ref&amp;gt; If the word “integrity” means wholeness (an integer is a whole number), disintegration means to be broken into pieces. Most of us are trying so hard to get our lives “together.” And even if we’re falling apart, we’d at least like to appear to be “together.” How distressing, then, to be in the presence of God and fall completely apart as we discover the depth of our own sinfulness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Approaching a Holy God  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The awareness of one’s sinfulness initially produces an aversion to God. In almost every biblical account of angelic visitations, the individuals fall down in abject fear. {{LeftInsert|&amp;quot;God is the only comfort, he is also the supreme terror: the thing we most need and the thing we most want to hide from...Some people talk as if meeting the gaze of absolute goodness would be fun. They need to think again. They are still only playing with religion.&amp;lt;Ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''Mere Christianity'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1943), p. 38.&amp;lt;/Ref&amp;gt;&amp;quot; - C.S. Lewis}}How much more those who see God in his awesome holiness? The Israelites who stood before Mount Sinai as it quaked with the holy presence of God begged Moses to be their intermediary, their go-between. Moses reminds them of this: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:When you heard the voice out of the darkness, while the mountain was ablaze with fire, all the leading men of your tribes and your elders came to me. And you said, “The Lord our God has shown us his glory and his majesty, and we have heard his voice from the fire. Today we have seen that a man can live even if God speaks with him. But now, why should we die? This great fire will consume us, and we will die if we hear the voice of the Lord our God any longer. For what mortal man has ever heard the voice of the living God speaking out of fire, as we have, and survived? Go near and listen to all that the Lord our God says. Then tell us whatever the Lord our God tells you. We will listen and obey” (Dt 5:23-27).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|In The Chronicles of Narnia, author C.S. Lewis uses the noble lion Aslan to portray Jesus. At one point a character says of Aslan, “It’s not as if he were a tame lion.”&amp;lt;ref&amp;gt;C.S. Lewis, ''The Voyage of the “Dawn Treader”'' (New York: Macmillan Publishing Co., Inc., 1952), p. 138.&amp;lt;/ref&amp;gt; Can you think of any examples from the Bible or your own interaction with God that show he isn’t “tame”?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}I once heard John Wimber refer to people who do not want a relationship with God because they consider it too dangerous. They would prefer a relationship with Christianity or with the church. While this is undoubtedly the case with some, a true Christian has the desire to be holy. He knows that only the pure in heart shall see God (Mt 5:8), and he longs for that purity that will enable him to behold his Lord. For the maturing Christian, an awareness of God’s holiness reassures him of God’s love. He realizes that in spite of God’s holiness and his own sinfulness, the Lord is long-suffering toward him. He deserves judgment but instead receives mercies which are new every morning. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We may consider our attempts to live the Christian life to be feeble indeed, but if we have a desire for holiness we can take heart. God is the One who put that desire there and he is certain to bring it to pass. But how? How will we fulfill God’s seemingly impossible command, “Be holy, because I am holy” (1Pe 1:16)? How can we approach “the blessed and only Ruler, the King of kings and Lord of lords, who alone is immortal and ''who lives in unapproachable light'', whom no one has seen or can see” (1Ti 6:15-16, emphasis added)? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Hebrews 10:19-23.''' How has our High Priest rewritten the law about entering the Most Holy Place?}}We must approach with reverence, as is strikingly displayed through the ministry of the Old Testament priest. In order for the priest to approach God, there were closely prescribed regulations. One could not go into the Holy of Holies anytime he wished. The high priest entered the most holy place just one day each year on the Day of Atonement. He first had to offer a sacrifice for himself, the blood serving as a reminder to him of his sinfulness and God’s holiness. Then he had to dress in special garments. On the hem of his robe were alternating pomegranates and bells which would jingle to give evidence that he was still alive, that he had not been slain by the holiness of God. According to tradition, a length of rope was tied to the priest so that if he died in God’s presence the other priests could pull him out without having to go in themselves. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;O sinner, can you give any reason why, since you have risen from your bed this morning, God has not stricken you dead?&amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, “Sinners In the Hands of An Angry God.”&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jonathan Edwards}}These elaborate precautions were a clear warning: Don’t trifle with the holiness of God. Aaron’s sons Nadab and Abihu learned that lesson the hard way. When these priests tried a new way of burning incense before the Lord, “fire came out from the presence of the Lord and consumed them, and they died before the Lord” (Lev 10:2). (Needless to say, it was the last time they did anything novel.) In the soberness of that moment, Moses reminded Aaron of the Lord’s words: “Among those who approach me I will show myself holy; in the sight of all the people I will be honored” (Lev 10:4). No passage better reflects the Old Testament’s central revelation, as summed up by Solomon: “The fear of the Lord is the beginning of knowledge” (Pr 1:7). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reverence is essential, but we would never get anywhere near the holy presence of God if it weren’t for our mediator, Christ Jesus himself. A mediator is one who bridges the gap between two opposing parties. Our sin has alienated and angered God. Yet it hasn’t stopped him from loving us. His holiness in no way implies a reluctance on initiative in sending his Son to put away our sins so that in Christ we might come into his presence and enjoy him forever. As Paul explained to the Corinthians, “God was reconciling the world to himself in Christ” (2Co 5:19). Jesus Christ, as our mediator, suffered the penalty for our disobedience in order to make reconciliation possible. But salvation was the collective desire and cooperative effort of the Father, Son, and Holy Spirit. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The holiness of God teaches us that there is only one way to deal with sin—radically, seriously, painfully, constantly. If you do not so live, you do not live in the presence of the Holy One of Israel.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1985), p. 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Let me offer one final insight from the Old Testament priesthood. It was the priest’s responsibility to mediate between God and the people. On each shoulder of the high priest’s garment was an onyx stone engraved with the names of six tribes of the nation of Israel. On the breastpiece of his robe were twelve different gemstones, one for each of the twelve tribes. As he entered the Holy of Holies, the priest symbolically bore the people of God on his shoulders and on his heart. In New Testament times, of course, Jesus is our High Priest. So great is his love for us that he also carries us on his shoulders, bearing our burdens, and as our compassionate friend, keeps us close to his heart. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 57:15.''' Why would our holy God choose the second dwelling mentioned in this verse?}}Knowing Jesus as our mediator enables us to see God not just as a consuming fire but as a Father to whom we have been reconciled.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Expository Thoughts on the Gospels: Luke'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1985), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt; We ought to apply ourselves to know and appreciate this vital ministry of our Lord Jesus. Comprehending the significance of his priesthood will provoke sincere gratitude and a greater awareness of all that God has done for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ours to Share  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
One of the most astounding promises in all of Scripture is the assurance that we will share in the holiness of God: “Our fathers disciplined us for a little while as they thought best; but God disciplines us for our good, that we may share in his holiness” (Heb 12:10). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on 2 Corinthians 7:1.''' What is our motive for pursuing holiness? What is our method?}}When we give serious consideration to our Lord’s holiness it seems unbelievable that we could experience some measure of it. But that’s what this passage from Hebrews clearly states. As surely as God disciplines his children (and the passage leaves no doubt about that), we will enjoy a portion of his holiness. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;quot;Holiness is not an experience; it&lt;br /&gt;
is the re-integration of our character,&lt;br /&gt;
the rebuilding of a ruin. It is skilled labor,&lt;br /&gt;
a long-term project, demanding everything&lt;br /&gt;
God has given us for life and&lt;br /&gt;
godliness.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''A Heart for God'', p. 129.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}That this promise involves discipline should not put us off. Discipline is God’s proven method of perfecting his children, and his kind of discipline requires our active participation. This twelfth chapter of Hebrews calls for vigorous effort on our part. Notice the language of exertion the writer employs: “Throw off everything that hinders and the sin that so easily entangles” (v.1)…“run with perseverance the race marked out for us” (v.1)…“In your struggle against sin” (v.4)… “endure hardship” (v.7)… “strengthen your feeble arms and weak knees” (v.12)… “Make every effort to live in peace with all men and to be holy; ''without holiness no one will see the Lord”'' (v.14, emphasis added). Our Father’s discipline may be temporarily painful, but it outfits us for spending eternity with a holy God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|All of the spiritual disciplines listed below can help you grow in personal holiness. Check the one discipline in which you feel most deficient.&lt;br /&gt;
* Bible study&lt;br /&gt;
* Prayer&lt;br /&gt;
* Confession/Accountability&lt;br /&gt;
* Worship&lt;br /&gt;
* Fasting}}Jacob was a man who certainly went through his share of difficulties, many of them self-inflicted. But at the end of his life he was no longer Jacob. His name was Israel. Along the way there had come a name change and a change in character as well. He walked with a limp, leaned on his staff, and worshiped God as the Holy One (Heb 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah said, “It is of the Lord’s mercies that we are not consumed” (La 3:22 KJV). We deserve no better treatment than what Nadab and Abihu received. But far from being consumed, we find ourselves the objects of divine love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Perhaps nowhere is this more clearly illustrated than in the circumstances surrounding the conversion of Saul of Tarsus. He was a zealous persecutor of the early church, responsible for the deaths of many men and women who were followers of Jesus Christ. While Saul was on an official journey to Damascus to ferret out and punish Christians, the Lord himself dramatically intervened and put a stop to his activities. In recounting the incident to King Agrippa years later, Paul said: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:“About noon, O king, as I was on the road, I saw a light from heaven, brighter than the sun, blazing around me and my companions. We all fell to the ground, and I heard a voice saying to me in Aramaic, ‘Saul, Saul, why do you persecute me? It is hard for you to kick against the goads.’ Then I asked, ‘Who are you, Lord?’ ‘I am Jesus, whom you are persecuting,’ the Lord replied. ‘Now get up and stand on your feet. I have appeared to you to appoint you as a servant and as a witness of what you have seen of me and what I will show you’” (Ac 26:13-16).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Read how Aaron led the Israelites in idolatry while Moses was meeting with God (Ex 32:1-10, 19-28). Contrast that with God’s eventual consecration of Aaron as high priest (Ex 39:27-31, 40:12-16). Did Aaron get what he deserved?}}It’s fascinating that Saul emerged from this encounter alive. God would have been completely justified in destroying him right there on the Damascus road. But instead of receiving justice at the hands of the holy One he was persecuting, Saul experienced the Lord’s great love and acceptance. He even received a commission to serve as ambassador for the One he had so vehemently opposed. What amazing grace! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God’s holiness does indeed set him apart from us, as far as the heavens are above the earth. But thank God, it has not prevented him from reaching down and turning Jacobs into Israels and Sauls into Pauls. Our names may never change, but our internal transformation is guaranteed as we encounter the holiness of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#How would you define blasphemy? Give examples of how Christians as well as non-Christians blaspheme God. &lt;br /&gt;
#According to the author, why did God consecrate so many things as holy in the Old Testament? &lt;br /&gt;
#Of all the disciples, John was most intimate with Jesus. In light of that, what is significant about John’s reaction to his vision of Jesus in Revelation 1:10-17? &lt;br /&gt;
#Has God’s holiness caused you personally to experience the “disintegration factor”? (Page 29) &lt;br /&gt;
#Which of God’s attributes do you find most attractive? Most intimidating? &lt;br /&gt;
#What types of behavior might indicate that a Christian has become overly familiar with God? &lt;br /&gt;
#Do you think it’s fair for God to execute someone? &lt;br /&gt;
#Which spiritual discipline did you pick in Question 4 on this page? How could you develop that discipline? &lt;br /&gt;
#What level of holiness can we expect in this life? &lt;br /&gt;
#Did this chapter’s discussion of holiness make you scared of God or secure in him?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Holiness'' by J.C. Ryle (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1979. Originally published in 1879.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Holiness of God'' by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1985) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Knowledge of the Holy'' by A.W. Tozer (Camp Hill, PA: Christian Publications, Inc., 1978) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Sun, 22 Jun 2008 20:30:15 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/The_Holiness_of_God/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (San Diego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, ''The Doctrine of Justification'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan de ''Gathered Gold ''(Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John Bunyan'''}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;'''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– R.C. Sproul'''}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:''' What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como amante de libros antiguos, especialmente de los escritos de los puritanos, frecuentemente me he encontrado luchando con el énfasis que las generaciones anteriores le daban al pecado, aún en la vida de los que han sido convertidos. ''¿Dónde estaba la victoria en su vida?'' me preguntaba durante mi primer encuentro con sus escritos. Desde entonces he llegado a comprender que su consciencia del pecado, tan aguda como era, no excedía a su consciencia de la gracia y la misericordia de Dios al perdonar ese pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Romanos 5:20-21. '''¿Cómo es que el estar conscientes del pecado profundiza nuestra gratitud por la gracia de Dios?}}Considera a Jonathan Edwards, por ejemplo, conocido tanto por su vida santa como por su gran conocimiento. Edwards hizo mención de tener un “enorme sentido de mi propia pecaminosidad y de la maldad de mi corazón que jamás tuve antes de mi conversión” –¡una señal de salud espiritual, en su opinión! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; Su descendiente y biógrafo, Serano Dwight, sintió la necesidad de explicar el pensamiento de su abuelo. No era que Edwards tuviera más pecaminosidad, escribió Dwight, sino que él tenía un mayor sentido de ella. Luego clarificó su observación con una analogía: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que un ciego tuviera un jardín lleno de hierba fea y venenosa. Esta hierba está presente en su jardín pero él no se da cuenta. Ahora supongamos que el jardín es desherbado en su mayor parte, y que muchas bellas y valiosas plantas y flores han reemplazado a la hierba. El hombre luego recobra la vista. Hay menos hierba, pero él se da más cuenta de ella. De modo que cuanto más clara es nuestra visión espiritual, más grande es nuestra consciencia del pecado.&amp;lt;ref&amp;gt;Idem.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“No tengo ninguna tolerancia para los que exaltan a la psicología sobre las Escrituras, la intercesión, y la perfecta suficiencia de nuestro Dios. Tampoco tengo palabras de ánimo para las personas que desean mezclar la psicología con los recursos divinos y vender la mezcla como un elixir espiritual. Su metodología llega a ser una admisión tácita de que lo que Dios nos ha dado en Cristo no es realmente adecuado para satisfacer nuestras necesidades más profundas y remediar nuestra vida problematica&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John MacArthur, Jr.'''}}Las siguientes palabras de J.C. Ryle ofrecen una elocuente conclusión a nuestro capítulo sobre la doctrina del pecado: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado–ésta infección de la naturaleza permanece, sí, hasta en los que están regenerados. Tan profundas son las raíces de la corrupción humana, que aún después de haber nacido de nuevo, de haber sido renovados, lavados, santificados, justificados, y hechos miembros vivientes de Cristo, esas raíces permanecen vivas en el fondo de nuestro corazón y, como la lepra en las paredes de la casa, jamás nos deshacemos de ellas hasta que la casa terrenal de este tabernáculo sea disuelta. No hay duda de que el pecado, en el corazón del creyente, ya no tiene el dominio. Está dominado, controlado, mortificado, y crucificado por el poder expulsivo del nuevo precepto de la gracia. La vida del creyente es una vida de victoria y no de fracaso. Pero las mismas luchas que suceden dentro de él, la lucha diaria que ve necesario lidiar, el celo cuidadoso que se ve obligado a ejercer sobre su ser interior, la batalla entre la carne y el espíritu, los gemidos interiores que nadie conoce salvo el que los ha experimentado–todos testifican a la misma gran verdad: El enorme poder y la vitalidad del pecado…. Dichoso es el creyente que lo comprende y, aunque se regocija en Jesucristo, no tiene confianza en la carne, y aunque dice ‘gracias a Dios que nos da la victoria’, jamás se olvida de vigilar y orar para no caer en tentación.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Divide al grupo en dos equipos, el de la “Ciencia/Educación” y el de la “Salvación”. Concede a cada grupo que propongan, alternadamente, los males sociales que podrían curar. ¿Cuál grupo hizo más por la humanidad? &lt;br /&gt;
#“El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico”, dice el autor (página 14). ¿Qué evidencia de ese cambio observas en el cuerpo de Cristo? &lt;br /&gt;
#¿No es Dios lo suficientemente maduro como para no molestarse por nuestros pecadillos insignificantes? &lt;br /&gt;
#En escala del uno al diez, indica lo que dice tu estilo de vida sobre la seriedad del pecado. (1 = nada serio, 10 = muy serio) &lt;br /&gt;
#¿Cómo se define la esencia del pecado? (Página 17) ¿Estás de acuerdo? &lt;br /&gt;
#Lee Romanos 3:10-18 en voz alta. Se totalmente sincero: ¿Luchas con el hecho de que, aparte de la gracia redentora de Dios, esto te describe a ''ti''? &lt;br /&gt;
#¿Qué heredamos de Adán? ¿De Jesús? &lt;br /&gt;
#¿Cómo explicarías la “incapacidad total” (páginas 19-20) a alguien que no es cristiano? &lt;br /&gt;
#Repasa los tres tiempos de nuestra liberación del pecado (páginas 20-21). ¿Cómo te afectó esta explicación? &lt;br /&gt;
#Platica acerca de la oración final en la cita de conclusión por J.C. Ryle (página 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Chosen by God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 19:30:16 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (San Diego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, ''The Doctrine of Justification'' (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan de ''Gathered Gold ''(Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John Bunyan'''}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;'''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– R.C. Sproul'''}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:''' What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como amante de libros antiguos, especialmente de los escritos de los puritanos, frecuentemente me he encontrado luchando con el énfasis que las generaciones anteriores le daban al pecado, aún en la vida de los que han sido convertidos. ''¿Dónde estaba la victoria en su vida?'' me preguntaba durante mi primer encuentro con sus escritos. Desde entonces he llegado a comprender que su consciencia del pecado, tan aguda como era, no excedía a su consciencia de la gracia y la misericordia de Dios al perdonar ese pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Romanos 5:20-21. '''¿Cómo es que el estar conscientes del pecado profundiza nuestra gratitud por la gracia de Dios?}}Considera a Jonathan Edwards, por ejemplo, conocido tanto por su vida santa como por su gran conocimiento. Edwards hizo mención de tener un “enorme sentido de mi propia pecaminosidad y de la maldad de mi corazón que jamás tuve antes de mi conversión” –¡una señal de salud espiritual, en su opinión! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; Su descendiente y biógrafo, Serano Dwight, sintió la necesidad de explicar el pensamiento de su abuelo. No era que Edwards tuviera más pecaminosidad, escribió Dwight, sino que él tenía un mayor sentido de ella. Luego clarificó su observación con una analogía: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que un ciego tuviera un jardín lleno de hierba fea y venenosa. Esta hierba está presente en su jardín pero él no se da cuenta. Ahora supongamos que el jardín es desherbado en su mayor parte, y que muchas bellas y valiosas plantas y flores han reemplazado a la hierba. El hombre luego recobra la vista. Hay menos hierba, pero él se da más cuenta de ella. De modo que cuanto más clara es nuestra visión espiritual, más grande es nuestra consciencia del pecado.&amp;lt;ref&amp;gt;Idem.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“No tengo ninguna tolerancia para los que exaltan a la psicología sobre las Escrituras, la intercesión, y la perfecta suficiencia de nuestro Dios. Tampoco tengo palabras de ánimo para las personas que desean mezclar la psicología con los recursos divinos y vender la mezcla como un elixir espiritual. Su metodología llega a ser una admisión tácita de que lo que Dios nos ha dado en Cristo no es realmente adecuado para satisfacer nuestras necesidades más profundas y remediar nuestra vida problematica&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John MacArthur, Jr.'''}}Las siguientes palabras de J.C. Ryle ofrecen una elocuente conclusión a nuestro capítulo sobre la doctrina del pecado: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado–ésta infección de la naturaleza permanece, sí, hasta en los que están regenerados. Tan profundas son las raíces de la corrupción humana, que aún después de haber nacido de nuevo, de haber sido renovados, lavados, santificados, justificados, y hechos miembros vivientes de Cristo, esas raíces permanecen vivas en el fondo de nuestro corazón y, como la lepra en las paredes de la casa, jamás nos deshacemos de ellas hasta que la casa terrenal de este tabernáculo sea disuelta. No hay duda de que el pecado, en el corazón del creyente, ya no tiene el dominio. Está dominado, controlado, mortificado, y crucificado por el poder expulsivo del nuevo precepto de la gracia. La vida del creyente es una vida de victoria y no de fracaso. Pero las mismas luchas que suceden dentro de él, la lucha diaria que ve necesario lidiar, el celo cuidadoso que se ve obligado a ejercer sobre su ser interior, la batalla entre la carne y el espíritu, los gemidos interiores que nadie conoce salvo el que los ha experimentado–todos testifican a la misma gran verdad: El enorme poder y la vitalidad del pecado…. Dichoso es el creyente que lo comprende y, aunque se regocija en Jesucristo, no tiene confianza en la carne, y aunque dice ‘gracias a Dios que nos da la victoria’, jamás se olvida de vigilar y orar para no caer en tentación.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Divide al grupo en dos equipos, el de la “Ciencia/Educación” y el de la “Salvación”. Concede a cada grupo que propongan, alternadamente, los males sociales que podrían curar. ¿Cuál grupo hizo más por la humanidad? &lt;br /&gt;
#“El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico”, dice el autor (página 14). ¿Qué evidencia de ese cambio observas en el cuerpo de Cristo? &lt;br /&gt;
#¿No es Dios lo suficientemente maduro como para no molestarse por nuestros pecadillos insignificantes? &lt;br /&gt;
#En escala del uno al diez, indica lo que dice tu estilo de vida sobre la seriedad del pecado. (1 = nada serio, 10 = muy serio) &lt;br /&gt;
#¿Cómo se define la esencia del pecado? (Página 17) ¿Estás de acuerdo? &lt;br /&gt;
#Lee Romanos 3:10-18 en voz alta. Se totalmente sincero: ¿Luchas con el hecho de que, aparte de la gracia redentora de Dios, esto te describe a ''ti''? &lt;br /&gt;
#¿Qué heredamos de Adán? ¿De Jesús? &lt;br /&gt;
#¿Cómo explicarías la “incapacidad total” (páginas 19-20) a alguien que no es cristiano? &lt;br /&gt;
#Repasa los tres tiempos de nuestra liberación del pecado (páginas 20-21). ¿Cómo te afectó esta explicación? &lt;br /&gt;
#Platica acerca de la oración final en la cita de conclusión por J.C. Ryle (página 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Chosen by God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 19:28:55 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan de ''Gathered Gold ''(Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt; '''– John Bunyan'''}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;'''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''– R.C. Sproul'''}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:''' What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como amante de libros antiguos, especialmente de los escritos de los puritanos, frecuentemente me he encontrado luchando con el énfasis que las generaciones anteriores le daban al pecado, aún en la vida de los que han sido convertidos. ''¿Dónde estaba la victoria en su vida?'' me preguntaba durante mi primer encuentro con sus escritos. Desde entonces he llegado a comprender que su consciencia del pecado, tan aguda como era, no excedía a su consciencia de la gracia y la misericordia de Dios al perdonar ese pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Romanos 5:20-21. '''¿Cómo es que el estar conscientes del pecado profundiza nuestra gratitud por la gracia de Dios?}}Considera a Jonathan Edwards, por ejemplo, conocido tanto por su vida santa como por su gran conocimiento. Edwards hizo mención de tener un “enorme sentido de mi propia pecaminosidad y de la maldad de mi corazón que jamás tuve antes de mi conversión” –¡una señal de salud espiritual, en su opinión! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; Su descendiente y biógrafo, Serano Dwight, sintió la necesidad de explicar el pensamiento de su abuelo. No era que Edwards tuviera más pecaminosidad, escribió Dwight, sino que él tenía un mayor sentido de ella. Luego clarificó su observación con una analogía: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que un ciego tuviera un jardín lleno de hierba fea y venenosa. Esta hierba está presente en su jardín pero él no se da cuenta. Ahora supongamos que el jardín es desherbado en su mayor parte, y que muchas bellas y valiosas plantas y flores han reemplazado a la hierba. El hombre luego recobra la vista. Hay menos hierba, pero él se da más cuenta de ella. De modo que cuanto más clara es nuestra visión espiritual, más grande es nuestra consciencia del pecado.&amp;lt;ref&amp;gt;Idem.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“No tengo ninguna tolerancia para los que exaltan a la psicología sobre las Escrituras, la intercesión, y la perfecta suficiencia de nuestro Dios. Tampoco tengo palabras de ánimo para las personas que desean mezclar la psicología con los recursos divinos y vender la mezcla como un elixir espiritual. Su metodología llega a ser una admisión tácita de que lo que Dios nos ha dado en Cristo no es realmente adecuado para satisfacer nuestras necesidades más profundas y remediar nuestra vida problematica&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John MacArthur, Jr.'''}}Las siguientes palabras de J.C. Ryle ofrecen una elocuente conclusión a nuestro capítulo sobre la doctrina del pecado: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado–ésta infección de la naturaleza permanece, sí, hasta en los que están regenerados. Tan profundas son las raíces de la corrupción humana, que aún después de haber nacido de nuevo, de haber sido renovados, lavados, santificados, justificados, y hechos miembros vivientes de Cristo, esas raíces permanecen vivas en el fondo de nuestro corazón y, como la lepra en las paredes de la casa, jamás nos deshacemos de ellas hasta que la casa terrenal de este tabernáculo sea disuelta. No hay duda de que el pecado, en el corazón del creyente, ya no tiene el dominio. Está dominado, controlado, mortificado, y crucificado por el poder expulsivo del nuevo precepto de la gracia. La vida del creyente es una vida de victoria y no de fracaso. Pero las mismas luchas que suceden dentro de él, la lucha diaria que ve necesario lidiar, el celo cuidadoso que se ve obligado a ejercer sobre su ser interior, la batalla entre la carne y el espíritu, los gemidos interiores que nadie conoce salvo el que los ha experimentado–todos testifican a la misma gran verdad: El enorme poder y la vitalidad del pecado…. Dichoso es el creyente que lo comprende y, aunque se regocija en Jesucristo, no tiene confianza en la carne, y aunque dice ‘gracias a Dios que nos da la victoria’, jamás se olvida de vigilar y orar para no caer en tentación.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Divide al grupo en dos equipos, el de la “Ciencia/Educación” y el de la “Salvación”. Concede a cada grupo que propongan, alternadamente, los males sociales que podrían curar. ¿Cuál grupo hizo más por la humanidad?&lt;br /&gt;
#“El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico”, dice el autor (página 14). ¿Qué evidencia de ese cambio observas en el cuerpo de Cristo? &lt;br /&gt;
#¿No es Dios lo suficientemente maduro como para no molestarse por nuestros pecadillos insignificantes?&lt;br /&gt;
#En escala del uno al diez, indica lo que dice tu estilo de vida sobre la seriedad del pecado. (1 = nada serio, 10 = muy serio) &lt;br /&gt;
#¿Cómo se define la esencia del pecado? (Página 17) ¿Estás de acuerdo?&lt;br /&gt;
#Lee Romanos 3:10-18 en voz alta. Se totalmente sincero: ¿Luchas con el hecho de que, aparte de la gracia redentora de Dios, esto te describe a ''ti''?&lt;br /&gt;
#¿Qué heredamos de Adán? ¿De Jesús?&lt;br /&gt;
#¿Cómo explicarías la “incapacidad total” (páginas 19-20) a alguien que no es cristiano?&lt;br /&gt;
#Repasa los tres tiempos de nuestra liberación del pecado (páginas 20-21). ¿Cómo te afectó esta explicación?&lt;br /&gt;
#Platica acerca de la oración final en la cita de conclusión por J.C. Ryle (página 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== LECTURA RECOMENDADA ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Chosen by God'' por R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 19:23:42 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como amante de libros antiguos, especialmente de los escritos de los puritanos, frecuentemente me he encontrado luchando con el énfasis que las generaciones anteriores le daban al pecado, aún en la vida de los que han sido convertidos. ''¿Dónde estaba la victoria en su vida?'' me preguntaba durante mi primer encuentro con sus escritos. Desde entonces he llegado a comprender que su consciencia del pecado, tan aguda como era, no excedía a su consciencia de la gracia y la misericordia de Dios al perdonar ese pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Romanos 5:20-21. '''¿Cómo es que el estar conscientes del pecado profundiza nuestra gratitud por la gracia de Dios?}}Considera a Jonathan Edwards, por ejemplo, conocido tanto por su vida santa como por su gran conocimiento. Edwards hizo mención de tener un “enorme sentido de mi propia pecaminosidad y de la maldad de mi corazón que jamás tuve antes de mi conversión” –¡una señal de salud espiritual, en su opinión! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; Su descendiente y biógrafo, Serano Dwight, sintió la necesidad de explicar el pensamiento de su abuelo. No era que Edwards tuviera más pecaminosidad, escribió Dwight, sino que él tenía un mayor sentido de ella. Luego clarificó su observación con una analogía:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que un ciego tuviera un jardín lleno de hierba fea y venenosa. Esta hierba está presente en su jardín pero él no se da cuenta. Ahora supongamos que el jardín es desherbado en su mayor parte, y que muchas bellas y valiosas plantas y flores han reemplazado a la hierba. El hombre luego recobra la vista. Hay menos hierba, pero él se da más cuenta de ella. De modo que cuanto más clara es nuestra visión espiritual, más grande es nuestra consciencia del pecado.&amp;lt;ref&amp;gt;Idem.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“No tengo ninguna tolerancia para los que exaltan a la psicología sobre las Escrituras, la intercesión, y la perfecta suficiencia de nuestro Dios. Tampoco tengo palabras de ánimo para las personas que desean mezclar la psicología con los recursos divinos y vender la mezcla como un elixir espiritual. Su metodología llega a ser una admisión tácita de que lo que Dios nos ha dado en Cristo no es realmente adecuado para satisfacer nuestras necesidades más profundas y remediar nuestra vida problematica&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John MacArthur, Jr.'''}}Las siguientes palabras de J.C. Ryle ofrecen una elocuente conclusión a nuestro capítulo sobre la doctrina del pecado:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado–ésta infección de la naturaleza permanece, sí, hasta en los que están regenerados. Tan profundas son las raíces de la corrupción humana, que aún después de haber nacido de nuevo, de haber sido renovados, lavados, santificados, justificados, y hechos miembros vivientes de Cristo, esas raíces permanecen vivas en el fondo de nuestro corazón y, como la lepra en las paredes de la casa, jamás nos deshacemos de ellas hasta que la casa terrenal de este tabernáculo sea disuelta. No hay duda de que el pecado, en el corazón del creyente, ya no tiene el dominio. Está dominado, controlado, mortificado, y crucificado por el poder expulsivo del nuevo precepto de la gracia. La vida del creyente es una vida de victoria y no de fracaso. Pero las mismas luchas que suceden dentro de él, la lucha diaria que ve necesario lidiar, el celo cuidadoso que se ve obligado a ejercer sobre su ser interior, la batalla entre la carne y el espíritu, los gemidos interiores que nadie conoce salvo el que los ha experimentado–todos testifican a la misma gran verdad: El enorme poder y la vitalidad del pecado…. Dichoso es el creyente que lo comprende y, aunque se regocija en Jesucristo, no tiene confianza en la carne, y aunque dice ‘gracias a Dios que nos da la victoria’, jamás se olvida de vigilar y orar para no caer en tentación.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 19:06:18 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}Una buena manera de comprender nuestra liberación del pecado emplea tres diferentes tiempos: ''Hemos sido'' librados del '''castigo '''del pecado; ''estamos siendo ''librados del '''poder '''del pecado; ''seremos ''librados de la '''presencia '''del pecado. Sin embargo, tan irónico como parezca, cuanto más cerca caminamos con Dios, más grande será nuestro conocimiento y consciencia del pecado. Yo recuerdo de niño cómo me fascinaban las partículas de polvo que danzaban en los rayos de luz que penetraban por la ventana. El polvo estaba presente en todas partes, pero sólo se hacía visible por la luz. Así es con el pecado. Es revelado por la luz de la Palabra y el Espíritu de Dios. Cuanto más fuerte la luz, más evidente el polvo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Hierba Fea con Profundas Raíces  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 19:00:35 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
  Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera! Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' Esto no quiere decir que el hombre no puede hacer nada bueno según las normas ''humanas. ''El todavía puede hacer actos de justicia externos y puede poseer muchas cualidades atractivas. Pero en respecto a las cosas ''espirituales, ''no tiene ningún poder. Aún las cosas “buenas” que hace están manchadas por el pecado. Para comentar sobre el tema la Confesión Westminster dice: “Al haber caído en pecado, el hombre ha perdido totalmente su capacidad para hacer algo que contribuya a su salvación”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt; ¿Cuál de los siguientes ejemplos sugiere que hasta los niños están contaminados por el pecado original?&lt;br /&gt;
La facilidad con la que aprenden a decir “¡No!”&lt;br /&gt;
La facilidad con la que pueden olvidar lo que se les dice.&lt;br /&gt;
La manera admirable en que dos niños pueden querer el mismo juguete–el que no les ha interesado durante casi seis semanas–al mismo tiempo, ignorando todos los demás juguetes que tienen disponibles.&lt;br /&gt;
La universalidad de los berrinches y gimoteos.}}Donald MacLeod dice: “[Incapacidad total] quiere decir que la conversión está más allá de la capacidad del hombre natural”.&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aparte de Cristo, nada que el hombre haga puede agradar a Dios porque no está motivado ni por la gracia de Dios ni se interesa por la gloria de Dios. Y Dios está supremamente interesado en nuestros motivos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremías da expresión a la incapacidad total cuando pregunta: “¿Puede el etíope cambiar de piel, o el leopardo quitarse sus manchas? ¡Pues tampoco ustedes pueden hacer el bien, acostumbrados como están a hacer el mal!” (Jer. 13:23). Cuando Pablo les dijo a los efesios que habían estado ''muertos ''en sus transgresiones y pecados, él les estaba ayudando a comprender no sólo la gracia irresistible de Dios para salvarlos, sino también la absoluta necesidad que ellos tenían de esa gracia. Una persona muerta no puede de ninguna manera participar en su salvación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Entonces ¿qué sucede después de la conversión? ¿Ya no está presente el pecado? ¡Oh, si tan sólo ese fuera el caso! El poder del pecado sobre el que ha nacido de nuevo está ciertamente roto. Romanos 6 clarifica que aunque la presencia del pecado todavía es un factor, nuestra conexión con él ha sido radicalmente alterada. El Espíritu Santo ahora mora dentro de nosotros, enseñándonos cómo debemos caminar en Dios. Ya no somos esclavos del pecado. Ya no nos domina ni nos posee; no estamos obligados a obedecer los impulsos del pecado. La amenaza de juicio ya no está sobre nuestra cabeza. Pero seguimos sintiendo la influencia del pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que considera el pecado como simple ficción, como una desgracia o como algo sin importancia, tampoco ve la necesidad de arrepentimiento profundo ni de la gran expiación. El que no ve ningún pecado en sí mismo no sentirá ninguna necesidad de un Salvador. El que no está consciente de ningún mal que habita en su corazón, no deseará ningún cambio de naturaleza. El que considera el pecado como un leve asunto pensará que unas pocas lágrimas o una reformación externa ofrecen amplia satisfacción. La verdad es que ningún hombre jamás se ha considerado ser más pecador ante Dios de lo que en realidad es. Ni tampoco ningún hombre se ha disgustado más por su pecado de lo que tenía razón para hacerlo&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot; '''– William S. Plumer'''}}{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;¿Qué palabra o palabras asociarías con el castigo del pecado? ¿Con el poder del pecado? ¿Con la presencia del pecado? Escríbelas bajo los siguientes títulos proporcionados.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
'''Castigo -- Poder -- Presencia'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 18:56:27 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta, Cuán cargado de castigo el pergamino; Yo soy el dueño de mi destino, Yo soy el capitán de mi alma. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; 7 Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el quinto capítulo de Romanos (versículos 12-21), Pablo explica de dónde proviene nuestro pecado y de dónde proviene nuestro perdón. Desde el principio se debe notar que nuestra discusión de la pecaminosidad del hombre se relaciona a su estado natural aparte de la gracia. La relación del hombre con el pecado ha sido radicalmente cambiada por medio de la obra redentora de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Supongamos que Dios le dice a un hombre: “Quiero que podes estos arbustos hoy, antes de las tres de la tarde. Pero ten cuidado. Hay un gran hoyo a la orilla del jardín. Si caes dentro de ese hoyo, no podrás salir. Así que, hagas lo que hagas, no te acerques a ese hoyo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
  Supongamos que tan pronto que Dios sale del jardín el hombre corre y se lanza dentro del hoyo. A las tres de la tarde Dios vuelve y encuentra los arbustos sin podar. Llama al jardinero y oye un grito lejano desde la orilla del jardín. Camina hasta la orilla del hoyo y ve en el fondo al jardinero indefenso batiendo los brazos por todos lados.  Dios le dice al jardinero: “¿Por qué no has podado los arbustos que te dije que podaras?” El jardinero responde enojado: “¿Cómo esperas que pode esos arbustos cuando estoy atrapado en este hoyo? Si no hubieras dejado este hoyo vacío aquí, yo no estuviera en este aprieto”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adán se lanzó al hoyo. En Adán todos nos lanzamos al hoyo. Dios no nos lanzó al hoyo. Adán fue claramente advertido del hoyo. Dios le dijo que se mantuviera lejos. Las consecuencias que experimentó Adán por estar en el hoyo fueron un castigo directo por haberse lanzado en él. . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacemos pecadores porque en Adán todos caímos. Hasta la palabra “caída” es un eufemismo. Es una opinión optimista del asunto. La palabra “caída” sugiere cierto accidente. El no era Humpty-Dumpty [el huevo que se cayó del muro]. No fue que Adán simplemente se deslizara al pecado; el se lanzó a él con ambos pies. Nosotros nos lanzamos de cabeza con él.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando yo estaba en mi tercer año de secundaria, estudiamos la era de los puritanos en América. Recuerdo haber visto un texto que contenía lo siguiente: “En la caída de Adán, todos pecamos”. Todavía puedo recordar cuán provocado me sentí por esas palabras. En ese momento yo pensé: ¡Es simplemente algo  malo lavar el cerebro de los jóvenes de esa manera!  Luego, pensando más en términos de mí mismo, me disgusté de verdad. No veo por qué yo debo de ser arrastrado junto con Adán. Después de todo, ¡ni lo conozco! Decir que ésta doctrina me ofendió sería subestimar la realidad. Ofende a nuestro sentido de justicia. El hombre natural lo encuentra extremadamente ofensivo. (Lo cual es una de las razones principales por las que ahora creo que es verdad.)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propósito de Pablo al describir nuestra pecaminosidad innata no es irritar sino informar. Comprender nuestra relación con Adán nos da un nuevo aprecio para nuestra relación con Jesucristo. El pastor renombrado D. Martyn Lloyd-Jones ha escrito: “Si me dices, ‘¿es justo que el pecado de Adán me sea imputado a mí?’, yo contestaré preguntándote: ‘¿Es justo que la justicia de Cristo te sea imputada a ti?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la herencia universal que nos viene de nuestro padre común, Adán. Por naturaleza somos culpables y antagonistas hacia Dios. Esta enseñanza se conoce como el pecado original y describe la condición caída del hombre. Contradice directamente la idea de que todos venimos al mundo con una cuenta en blanco, sin pecado e inocentes. Aunque el hombre sigue llevando la imagen de Dios, esa imagen se ha desfigurado. Ahora es como las ruinas de un antiguo templo. Las señas de grandeza todavía se pueden ver, pero la gloria ha partido. Como con un espejo rajado, la imagen permanece pero muy distorsionada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado original incluye dos aspectos adicionales:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Depravación total.'' Esta es una palabra que es generalmente mal entendida y por lo tanto es descartada. No quiere decir que el hombre es tan malo como podría ser. Eso sería absoluta depravación. La depravación total indica que la corrupción del pecado afecta al hombre en cada parte de su vida: Su mente, sus emociones, su voluntad, y su cuerpo. No hay nada en el hombre que no haya sido afectado por el pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Incapacidad total.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 18:40:43 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No importa cuán angosta es la puerta,&lt;br /&gt;
Cuán cargado de castigo el pergamino;&lt;br /&gt;
Yo soy el dueño de mi destino,&lt;br /&gt;
Yo soy el capitán de mi alma.&lt;br /&gt;
&amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley de ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El alcance del pecado es tan grande que la Biblia usa muchas palabras para comunicar su horrible naturaleza y sus efectos desastrosos. Envueltas en esa palabra se encuentran ideas como rebelión, maldad, confusión, vergüenza, no dar al blanco, infidelidad, libertinaje, ignorancia, desobediencia, corrupción y más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquiera que lee los primeros tres capítulos de la carta de Pablo a los cristianos romanos se encuentra con su severo reproche a la raza humana. Tanto el judío como el gentil es prisionero del pecado. Las palabras de Pablo son tan fuertes e inequívocas que la tendencia del lector es calificar al razonamiento de Pablo como extremo. “Bueno, ¡debe estar refiriéndose a Jack el Destripador o a Adolfo Hitler!” Pero no es así. Está hablando de ti y de mí. “No hay un solo justo, ni siquiera uno. . . No hay nadie que haga lo bueno. . . pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Ro 3:10, 12, 23). Esto ofrece un cuadro desfavorable de la raza humana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Parte de nuestro problema es que tendemos a evaluar nuestra pecaminosidad en relación a los demás. Comparado con Atila, rey de los hunos, yo estoy muy bien. Pero comparado con Madre Teresa, no lo estoy. A menos que Dios nos revele el alcance de nuestro pecado, no podemos discernir nuestra propia depravación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El que tuvo leves pensamientos del pecado, nunca tuvo grandes pensamientos de Dios&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;.” '''– John Owen'''}}Durante la década de los ochentas yo vivía en la bella área rural de Lancaster, Pennsylvania. La vida ahí era agradable en todo respecto menos en uno: Nunca me acostumbré al olor del estiércol. Los cerdos eran los peores. Pero es interesante que aunque su olor me parecía repugnante, a los cerdos no les importaba en lo mínimo. Como ha dicho J.C. Ryle: “Los mismos animales cuyo olor es tan ofensivo para nosotros no tienen idea de que son ofensivos y no son ofensivos los unos a los otros”.&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; 7 Según parece, el hombre caído no puede tener una idea adecuada de lo vil que es el pecado ante un Dios santo y perfecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo fue que caímos en este triste estado?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué fue lo que le sucedió a la raza humana?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Puede el Leopardo Quitarse sus Manchas? ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 18:32:31 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 18:27:44 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como complemento a la enseñanza de las Escrituras están los testimonios, a través de la historia de la Iglesia, de hombres y mujeres piadosos que se han dado cuenta de su pecaminosidad en proporción directa con su comunión con Dios. Escucha cómo estos grandes santos de la Biblia se evaluaban a sí mismos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “¡He pecado contra el Señor!” (2S. 12:13).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaías: “Soy un hombre de labios impuros” (Is. 6:5).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro: “¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!” (Lc. 5:8).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt; La afirmación de Pablo de ser el peor de los pecadores debió haber sido desafiada muchas, muchas veces desde que él escribiera esas palabras. ¿Qué evidencia podrías presentar en las últimas 24 horas para discutir que en realidad tú eres el peor pecador de la historia?  (Piensa en ello lo suficiente como para arrepentirte genuinamente, luego sigue adelante.)}}Pablo: “Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1Ti. 1:15).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El pecado es la transgresión de la ley (1Jn. 3:4). Dios dio la ley y la respalda. Cuando quebrantamos las leyes de Dios, el lo toma personalmente. Si pudiéramos ver a Dios detrás de cada situación cuando su ley es quebrantada y sentir su ira santa, comprenderíamos mejor cuán serio es el pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: Nota las atrocidades que cometieron los hijos de Elí (1 Samuel 2:12-25) y la reacción de Dios (1 Samuel 2:27-34).}}El sacerdote israelita Elí reprendió a sus hijos necios e inmorales con estas palabras: “Si alguien peca contra otra persona, Dios le servirá de árbitro; pero si peca contra el Señor, ¿quién podrá interceder por él?” (1S. 2:25). Desafortunadamente, sus palabras fueron muy pocas y demasiado tarde para hacer que sus hijos se arrepintieran. No se dieron suficiente cuenta de la seriedad del pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Bienvenido al Corral de Cerdos  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esencia del pecado ha sido descrita como el egoísmo. Este pensamiento está bien captado en Isaías 53:6: “Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino”. Veamos más detenidamente las implicaciones de este versículo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Como ovejas.'' . Las ovejas, siendo las menos inteligentes de entre los animales de granja, normalmente no se dan cuenta del peligro hasta que es demasiado tarde.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Perdidos.'' . La tendencia natural de las ovejas es divagar. A menos que el pastor las mantenga dentro del rebaño, pronto se descarrían del camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''Amplía tu comprensión de la seriedad del pecado al leer Romanos 8:6-7, Colosenses 1:21 y Efesios 2:1-2.}}''Cada uno.'' El pecado es un problema universal, que nos afecta a todos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Su propio camino.'' Este es el centro del asunto. Queremos vivir la vida sin referencia al Dios que nos hizo y nos sostiene, y a quien debemos nuestro próximo aliento. Oye estas palabras de William Ernest Henley, una “oveja perdida” que parece haber sido endurecido a su propia manera: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 17:51:49 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Juan 1:29. '''¿Qué tiene de significativo el título que Juan el Bautista da a Jesús? (Lee Éxodo 12:21-23)}}En el espacio de cinco versículos cortos la Biblia nos describe como inútiles, impíos, pecadores, y enemigos de Dios (Ro. 5:6-10). La Palabra de Dios nos dice que el pecado es universal. El pecado es engañoso. El pecado también es tenaz y poderoso. El pecado es tan abrumador que hay sólo una fuerza en todo el universo que lo puede vencer. Sólo una fuerza, que habita en una Persona, puede vencerlo porque sólo una Persona ha existido sin él. Como el ángel le dijo a José: “Le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt. 1:21).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Complementing the teaching of Scripture are the testimonies of godly men and women throughout the Church’s history who have been aware of their sinfulness in direct proportion to their nearness to God. Just listen to how these great saints of the Bible evaluated themselves: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “I have sinned against the Lord” (2Sa 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaiah: “I am a man of unclean lips” (Isa 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peter: “Go away from me, Lord; I am a sinful man!” (Lk 5:8) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert| Paul’s claim to be the worst of sinners must have been challenged many, many times since he wrote those words. What evidence could you present from the last 24 hours to argue that you are actually history’s worst sinner? (Think about it just long enough to genuinely repent, then go on.)}}Paul: “Christ Jesus came into the world to save sinners— of whom I am the worst” (1Ti 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the transgression of the law (1Jn 3:4). God gave the law and stands behind it. When we break God’s laws, he takes it personally. If we could see God standing behind every situation where his law is broken and feel his righteous anger, we would better comprehend the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Note the atrocities committed by Eli’s sons (1 Samuel 2:12-25) and God’s response (1 Samuel 2:27-34).}}The Israelite priest Eli reproved his foolish and immoral sons with these words: “If a man sins against another man, God may mediate for him; but if a man sins against the Lord, who will intercede for him?” (1Sa 2:25). Unfortunately, his words were too little and too late to turn his sons around. They were not sufficiently aware of the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Welcome to the Pig Pen  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The essence of sin has been described as self-centeredness. This thought is captured well in Isaiah 53:6: “We all, like sheep, have gone astray, each of us has turned to his own way.” Let’s take a closer look at the implications of this verse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Like sheep.'' Among the least intelligent of all barnyard animals, sheep are usually unaware of danger until it’s too late. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Gone astray.'' The natural tendency of sheep is to wander. Unless the shepherd keeps them in the flock, they quickly get off track. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Broaden your understanding of sin’s seriousness by reading Romans 8:6-7, Colossians 1:21, and Ephesians 2:1-2.}}''Each of us.'' Sin is a universal problem, affecting us all. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
His own way. This is the heart of the matter. We want to live our lives without reference to the God who made us and sustains us, and to whom we are indebted for our next breath. Hear these words by William Ernest Henley, a “stray sheep” who seems to have been hardened in his own way: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 17:44:21 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”. {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|“El pecado es el desafío a la justicia de Dios, la violación de su misericordia, la burla de su paciencia, el menosprecio hacia su poder y el desprecio hacia su amor”.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on John 1:29.''' What’s the significance of the title John the Baptist gives Jesus? (See Exodus 12:21-23)}}Within the space of five short verses the Bible describes us as helpless, ungodly, sinners, and enemies of God (Ro 5:6-10). God’s Word tells us that sin is universal. Sin is deceitful. Sin is also tenacious and powerful. Sin is so overwhelming that only one force in the universe can overcome it. Only one force, resident in one Person, can overcome it because only one Person has ever been without it. As the angel told Mary, “You are to give him the name Jesus, because he will save his people from their sins” (Mt 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Complementing the teaching of Scripture are the testimonies of godly men and women throughout the Church’s history who have been aware of their sinfulness in direct proportion to their nearness to God. Just listen to how these great saints of the Bible evaluated themselves: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “I have sinned against the Lord” (2Sa 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaiah: “I am a man of unclean lips” (Isa 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peter: “Go away from me, Lord; I am a sinful man!” (Lk 5:8) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert| Paul’s claim to be the worst of sinners must have been challenged many, many times since he wrote those words. What evidence could you present from the last 24 hours to argue that you are actually history’s worst sinner? (Think about it just long enough to genuinely repent, then go on.)}}Paul: “Christ Jesus came into the world to save sinners— of whom I am the worst” (1Ti 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the transgression of the law (1Jn 3:4). God gave the law and stands behind it. When we break God’s laws, he takes it personally. If we could see God standing behind every situation where his law is broken and feel his righteous anger, we would better comprehend the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Note the atrocities committed by Eli’s sons (1 Samuel 2:12-25) and God’s response (1 Samuel 2:27-34).}}The Israelite priest Eli reproved his foolish and immoral sons with these words: “If a man sins against another man, God may mediate for him; but if a man sins against the Lord, who will intercede for him?” (1Sa 2:25). Unfortunately, his words were too little and too late to turn his sons around. They were not sufficiently aware of the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Welcome to the Pig Pen  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The essence of sin has been described as self-centeredness. This thought is captured well in Isaiah 53:6: “We all, like sheep, have gone astray, each of us has turned to his own way.” Let’s take a closer look at the implications of this verse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Like sheep.'' Among the least intelligent of all barnyard animals, sheep are usually unaware of danger until it’s too late. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Gone astray.'' The natural tendency of sheep is to wander. Unless the shepherd keeps them in the flock, they quickly get off track. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Broaden your understanding of sin’s seriousness by reading Romans 8:6-7, Colossians 1:21, and Ephesians 2:1-2.}}''Each of us.'' Sin is a universal problem, affecting us all. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
His own way. This is the heart of the matter. We want to live our lives without reference to the God who made us and sustains us, and to whom we are indebted for our next breath. Hear these words by William Ernest Henley, a “stray sheep” who seems to have been hardened in his own way: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 16:10:18 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Un domingo por la tarde, hace algunos años atrás, me encontraba limpiando el garaje. Mi hijo mayor, que entonces tenía cerca de cuatro años, estaba...como quién dice, ayudándome. Yo lo observaba mientras él contemplaba varios objetos peligrosos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Ese es el cincel de papá. No lo toques.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–¿Qué es esto, papá?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
–Esa es la lata para la gasolina. Por favor no te acerques a ella. ¡No! No hijo, no levantes ese serrucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las cosas siguieron así por un rato hasta que, por fin irritado, mi hijo dijo: “¡Papá! ¡Todo lo que me dices que no haga es lo que yo ''quiero'' hacer!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Quizás lo mismo dijo Adán, ''pensé para mis adentros. Ahora podía sentirme seguro en el conocimiento de que mi hijo era un miembro auténtico de la raza humana. Y así es con todos nosotros. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Cuál es el Problema?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haz una encuesta informal entre tus vecinos, amigos y compañeros de trabajo y pregúntales qué es lo que consideran ser el problema más básico de la humanidad. Su respuesta probablemente sea la ignorancia o la falta de educación. “Si tan sólo la gente fuera mejor educada, si pudieran ver todo el panorama, entonces no habrían tantas dificultades”. “Más enseñanzas sobre el sexo prevendría el SIDA y los embarazos indeseados. Más educación eliminaría el racismo y los malentendidos que separan a las personas. Mejor educación permitiría que los pobres consiguieran mejores trabajos y que evitaran las drogas y el crimen”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, en un reciente libro sobre la civilización occidental, declara que durante el siglo XVIII, el siglo de la ilustración, los pensadores importantes consideraban la ciencia y la educación como la respuesta al dilema humano. Greer dice: “El mundo jamás volvería a ser el mismo; la creencia en la ciencia y la educación se convirtió en una característica del mundo moderno. En los Estados Unidos, fundado durante el pináculo del siglo de la ilustración, ''esa creencia ha permanecido como un artículo de fe nacional aunque hoy está siendo cuestionada más que nunca''” (énfasis nuestro).&amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque es cierto que la ignorancia tiene sus víctimas, hay un problema todavía más básico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Romanos 1:22. '''¿Qué palabra utiliza Dios en evaluación de las ideas “ilustres” del hombre?}}Uno de los que cuestionaron ese “artículo de fe nacional” fue el eminente psiquiatra Karl Menninger. A principios de la década de los setentas él escribió un pequeño libro con el provocativo título: “¿Qué pasó con el pecado?” En él observó que la palabra “pecado” y el concepto que representaba comenzaron a desaparecer de nuestra cultura a mediados del siglo veinte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todos los lamentos y reproches que hacen nuestros adivinos y profetas no vemos ninguna mención del ‘pecado’, una palabra que solía ser un verdadero atalaya de los profetas. Una palabra que siempre estaba presente en la mente de todos, pero ahora se oye raramente. ¿Quiere eso decir que el pecado ya no tiene que ver con todas nuestras dificultades? ¿Es que acaso ya nadie es culpable de nada? ¿Culpable quizás de un pecado del que nos podríamos arrepentir o reparar o expiar? ¿Se trata sólo de que alguien puede ser ignorante, criminal, estar enfermo–o dormido? Se cometen cosas malas, eso lo sabemos; la cizaña se siembra de noche entre el trigo. Pero ¿acaso nadie es responsable; acaso nadie tiene que dar cuenta de estos hechos? Todos reconocemos la ansiedad y la depresión, y aún los sentimientos imprecisos de culpabilidad; pero ¿es que nadie ha cometido pecado?...La mera palabra ‘pecado’, que parece haber desaparecido, era una palabra orgullosa. Solía ser una palabra fuerte, una palabra nefasta y seria. Describía un punto central en el plan para la vida y el estilo de vivir de todo ser humano civilizado. Pero la palabra se fue. Casi ha desaparecido–la palabra, junto con el concepto. ¿Por qué? ¿Acaso ya nadie más peca? ¿Es que ya nadie cree en el pecado?&amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dr. Menninger debe ser aplaudido por ir mucho más allá que otros en su campo. Y en respecto a sus observaciones, el tiene mucha razón. El modelo moral para comprender las responsabilidades y los problemas humanos ha sido casi totalmente reemplazado por un modelo médico, de modo que a los individuos que cometen crímenes horrendos, raramente se les llama “malvados”, “malos” o “pecadores”, sino “perturbados”, “enfermos mentales” o “dementes”.  {{RightInsert|“La mejor preparación para el estudio de [la justificación] no es la gran habilidad intelectual ni tampoco el mucho conocimiento escolástico, sino una conciencia afectada por un sentido de nuestra verdadera condición como pecadores ante Dios”&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;.”&amp;lt;br&amp;gt;''' – James Buchanan'''}}Pero un estudio más detenido del libro del Dr. Menninger muestra que a pesar de su apelación para que la sociedad vuelva a considerar el pecado como un medio para comprender la naturaleza humana, él mismo posee una comprensión del asunto considerablemente inadecuada. Ve el pecado en un nivel totalmente horizontal, el pecado de una persona contra otra o quizás contra sí misma. Pero para comprender de verdad la naturaleza del pecado debemos reconocer su dimensión vertical: El pecado es principalmente una ''ofensa contra Dios.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Salmo 51 nos ofrece un vívido ejemplo de esta verdad. En este salmo David dejó correr el llanto de su corazón ante Dios en arrepentimiento. Había sido externamente reprendido por el profeta Natán e interiormente reprobado por el Espíritu por su adulterio con Betsabé y por arreglar la muerte de su esposo para encubrirlo. Pero a pesar de lo que había hecho, David clama a Dios: “Contra ti he pecado, sólo contra ti, y he hecho lo que es malo ante tus ojos” (Sal. 51:4). David no negaba su pecado contra Betsabé y Urías, pero reconocía la característica más fea de cualquier pecado, sin importar el tipo: es contra Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Para más estudio: '''¿Qué tres cosas revela acerca de nosotros el tener una errónea opinión del pecado? (Lee 1 Juan 1:8-10)}}Pecado–¡qué tema tan desagradable! Y además difícil. Pero es absolutamente esencial que consideremos este asunto, porque si nuestra percepción del pecado es incorrecta, así será también nuestro conocimiento de Dios, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la ley de Dios, del evangelio y del camino de salvación. Un correcto entendimiento de lo que es el pecado es el último botón en la camisa de la teología cristiana. Si está fuera de lugar, toda la vestimenta estará torcida sin esperanza.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== La Seriedad del Pecado  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Subestimar el pecado es algo tan común como el pecado mismo. No es raro oír a la gente referirse a su propio pecado como una “debilidad” o una “falta”. “Nadie es perfecto”, dicen. Quizás hasta sean lo suficientemente valientes como para admitir: “Cometí un error en mi juicio”. Pero el pecado no es algo ligero. Si no hay pecado, entonces no hay salvación. Si no somos grandes pecadores, entonces Cristo no es un gran Salvador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”Sin is the dare of God’s injustice, the rape of his mercy, the jeer of his patience, the slight of his power and the contempt of his love.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on John 1:29.''' What’s the significance of the title John the Baptist gives Jesus? (See Exodus 12:21-23)}}Within the space of five short verses the Bible describes us as helpless, ungodly, sinners, and enemies of God (Ro 5:6-10). God’s Word tells us that sin is universal. Sin is deceitful. Sin is also tenacious and powerful. Sin is so overwhelming that only one force in the universe can overcome it. Only one force, resident in one Person, can overcome it because only one Person has ever been without it. As the angel told Mary, “You are to give him the name Jesus, because he will save his people from their sins” (Mt 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Complementing the teaching of Scripture are the testimonies of godly men and women throughout the Church’s history who have been aware of their sinfulness in direct proportion to their nearness to God. Just listen to how these great saints of the Bible evaluated themselves: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “I have sinned against the Lord” (2Sa 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaiah: “I am a man of unclean lips” (Isa 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peter: “Go away from me, Lord; I am a sinful man!” (Lk 5:8) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert| Paul’s claim to be the worst of sinners must have been challenged many, many times since he wrote those words. What evidence could you present from the last 24 hours to argue that you are actually history’s worst sinner? (Think about it just long enough to genuinely repent, then go on.)}}Paul: “Christ Jesus came into the world to save sinners— of whom I am the worst” (1Ti 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the transgression of the law (1Jn 3:4). God gave the law and stands behind it. When we break God’s laws, he takes it personally. If we could see God standing behind every situation where his law is broken and feel his righteous anger, we would better comprehend the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Note the atrocities committed by Eli’s sons (1 Samuel 2:12-25) and God’s response (1 Samuel 2:27-34).}}The Israelite priest Eli reproved his foolish and immoral sons with these words: “If a man sins against another man, God may mediate for him; but if a man sins against the Lord, who will intercede for him?” (1Sa 2:25). Unfortunately, his words were too little and too late to turn his sons around. They were not sufficiently aware of the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Welcome to the Pig Pen  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The essence of sin has been described as self-centeredness. This thought is captured well in Isaiah 53:6: “We all, like sheep, have gone astray, each of us has turned to his own way.” Let’s take a closer look at the implications of this verse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Like sheep.'' Among the least intelligent of all barnyard animals, sheep are usually unaware of danger until it’s too late. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Gone astray.'' The natural tendency of sheep is to wander. Unless the shepherd keeps them in the flock, they quickly get off track. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Broaden your understanding of sin’s seriousness by reading Romans 8:6-7, Colossians 1:21, and Ephesians 2:1-2.}}''Each of us.'' Sin is a universal problem, affecting us all. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
His own way. This is the heart of the matter. We want to live our lives without reference to the God who made us and sustains us, and to whom we are indebted for our next breath. Hear these words by William Ernest Henley, a “stray sheep” who seems to have been hardened in his own way: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 16:07:47 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
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			<title>This Great Salvation/How To Use This Book/es</title>
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			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
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|newtitle= Como Usar Este Libro&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
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}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; Esta Gran Salvación es parte de la serie de libros En Pos de La Santidad de Sovereign Grace Media y está diseñada para el uso de grupos o individuos. La serie es el lógico resultado de cuatro profundas convicciones: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La Biblia es nuestra regla infalible para la fe, doctrina, y práctica. Los que resisten su autoridad serán descarriados de su curso por sus propios sentimientos y tendencias culturales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• El conocimiento sin la práctica no tiene vida. Para poder ser transformados, debemos aplicar y practicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida diaria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La práctica de estos principios es imposible aparte del Espíritu Santo. Aunque sí debemos participar en el cambio, él es la fuente de nuestro poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La iglesia es el contexto que Dios ha destinado para efectuar el cambio. Nunca fue la intención de Dios que viviéramos aislados o apartados de otros cristianos. Por medio de la participación en la iglesia local, encontramos instrucción, ánimo, corrección, y oportunidades para seguir adelante hacia la madurez en Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que leas estas páginas, confiamos que cada una de estas convicciones fundamentales sean reforzadas en tu corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la posible excepción de las preguntas de “Discusión en Grupo”, el formato de este libro se presta tanto para el individuo como para los grupos pequeños. Hemos incluido una variedad de diferentes elementos para hacer cada capítulo lo más interesante y útil posible. Para aquellos de ustedes que no pueden obtener lo suficiente sobre un tema en particular, al final de cada capítulo hemos incluido una lista de uno o más libros adicionales que les ayudarán a crecer en el Señor. Aunque te animamos a que experimentes en el uso de este libro, la discusión en grupo será más beneficial cuando los miembros estudien individualmente el material por adelantado. Y recuerda que no estás solo en el estudio de este libro. El Espíritu Santo es tu tutor. Con Su ayuda, este libro tiene el potencial de cambiar tu vida.&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:55:58 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Foreword/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Foreword/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
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|newtitle= Prólogo&lt;br /&gt;
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}}Casi no es necesario comunicar que para poder promover devoción apasionada a Jesucristo, los líderes pastorales deben impulsar el estudio de la doctrina. Si es que ha habido un pensamiento que ha impulsado y guiado la producción de este libro, ese es que la doctrina sí es importante. ¿Cómo podemos adorar y servir a un Dios a quien no conocemos, o peor aún, uno de nuestra propia hechura? La doctrina no sólo ha inspirado amor sincero hacia Dios, sino que ha servido como el compás moral de la Iglesia a través de su historia. Creer lo que es verdad acerca de Dios nos lleva a practicar lo que es aceptable ante Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es necesario que consideremos la pregunta que hizo el autor de Hebreos: “¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” (2:3). Nuestro bondadoso Dios nos ha dado una gran salvación–completa, gratuita, y consumada. En realidad no hay excusa alguna para descuidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros. “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 P 1:3). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegar a estar al tanto de esto es una cosa; experimentarlo es otra muy diferente. Nuestra esperanza es que un formato fácil de utilizar haga el estudio de la doctrina más satisfactorio y menos intimidante. Nosotros (los autores) somos un poco más que principiantes en esta aventura. Es por eso que la lectura que se recomienda al final de cada capítulo quizás sea la parte más valiosa del libro. Pero aunque limitada, nuestra experiencia ha sido suficiente para cambiar para siempre la manera en que pensamos y vivimos. También hemos tenido la ventaja adicional de predicar y enseñar sobre este material y de verlo afectar radicalmente a los que tenemos el privilegio de servir en el ministerio pastoral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta gran salvación ha venido cambiando vidas profunda, dramática, y consistentemente desde que el evangelio fue proclamado por primera vez. Que ocurriera esto más seguido a través del estudio de este libro sería, para nosotros, muy gratificante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro agradecimiento a Greg Somerville por su experto conocimiento editorial y sus incansables esfuerzos en la producción de este libro. Además, expresamos nuestro agradecimiento a la coordinadora de producción Beth Kelley y al diseñador gráfico Carl Mahler por la contribución de sus talentos especiales. Trabajar en cooperación con ellos ha sido de gran satisfacción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, nos gustaría dedicar este libro a nuestras esposas y mejores amigas, Carolyn Mahaney y Clara Boisvert, quienes nos han ayudado a traducir la doctrina a nuestra vida. Ellas cuentan con nuestra más profunda admiración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- C.J. Mahaney y Robin Boisvert&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:55:21 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Foreword/es</comments>		</item>
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			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
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			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
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|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
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}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt;Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt;¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God [Confiando en Dios Aunque la Vida Duela]'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cuál es tu temor más grande? &lt;br /&gt;
#Un entendimiento de nuestra gran salvación es el remedio perfecto para dos males comunes. ¿Cuáles son estos males? (Página 4) &lt;br /&gt;
#¿Alguna vez has culpado a Dios cuando algo resultó mal? &lt;br /&gt;
#¿Cómo manejas la ansiedad y la presión? &lt;br /&gt;
#¿Hay algún área en tu vida en que Satanás te acusa constantemente? &lt;br /&gt;
#Vuelve a ver la historia del partido del Superbowl en la página 5. ¿Cómo afecta esto tu entendimiento de Romanos 8:29-30? &lt;br /&gt;
#¿Cómo respondiste a la pregunta #4 en la página 9? &lt;br /&gt;
#Es demasiado fácil mantener la teología bajo llave en nuestro cerebro en vez de dejar que influencie nuestro comportamiento. &lt;br /&gt;
#¿Qué efecto tendrá este capítulo en tu vida diaria?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' por J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El Progreso del Peregrino'' por John Bunyan &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' por John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' por Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:54:32 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Sin&lt;br /&gt;
|subtopic= The Power &amp;amp; Effects of Sin&lt;br /&gt;
|mediatype= Chapter&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}One Saturday afternoon some years ago I was hard at work cleaning out the garage. My oldest son, then about four, was on hand to help…so to speak. I watched him as he eyed various dangerous items. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“What’s this, Dad?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“That’s Daddy’s wood chisel. Don’t touch it.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“What’s this, Dad?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“That’s the gasoline can. Stay away from it, please. Hey! Don’t pick up that saw, son.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Things went on like that for a while until, finally exasperated, my son blurted out, “Daddy! Everything you tell me not to do is just what I want to do!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Probably just what Adam said,'' I thought to myself. I could now rest secure in the knowledge that my son was an authentic member of the human race. And so it is with all of us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== What’s the Problem?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Take an informal poll of neighbors, friends, and coworkers and ask them what they consider to be mankind’s most basic problem. The answer would likely be ignorance or a lack of education. “If people were just better - educated, if they could see the bigger picture, then there wouldn’t be all the difficulties,” they might tell you. “More sex education would prevent AIDS and unwanted pregnancies. More education could eliminate racism and the misunderstandings that separate people. Better education would enable the poor to get better jobs and avoid drugs and crime.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, in a recent Western Civilization textbook, states that during the eighteenth-century Enlightenment period, science and education were considered by important thinkers to be the answers to the human dilemma. Says Greer, “The world would never be quite the same again; the belief in science and education became a feature of the modern world. In the United States, founded at the peak of the Enlightenment, ''that belief has remained an article of national faith though it is being questioned today more than ever''” (emphasis added). &amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; While it’s certainly true that ignorance claims its share of victims, there is a problem yet more basic. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Romans 1:22.''' What is God’s one-word assessment of man’s “enlightened” ideas?}}One of those questioning that “article of national faith” was the eminent psychiatrist Karl Menninger. In the early 1970s he wrote a small book with the provocative title, “Whatever Became of Sin?” In it he observed that the word “sin” and the concept it represented began to disappear from our culture around the middle of the twentieth century. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:In all of the laments and reproaches made by our seers and prophets, one misses any mention of ‘sin,’ a word which used to be a veritable watchword of prophets. It was a word once in everyone’s mind, but now rarely if ever heard. Does that mean that no sin is involved in all our troubles—sin with an ‘I’ in the middle? Is no one any longer guilty of anything? Guilty perhaps of a sin that could be repented or repaired or atoned for? Is it only that someone may be stupid or sick or criminal— or asleep? Wrong things are being done, we know; tares are being sown in the wheat field at night. But is no one responsible; is no one answerable for these acts? Anxiety and depression we all acknowledge, and even vague guilt feelings; but has no one committed any sins?…The very word ‘sin,’ which seems to have disappeared, was a proud word. It was once a strong word, an ominous and serious word. It described a central point in every civilized human being’s life plan and life style. But the word went away. It has almost disappeared—the word, along with the notion. Why? Doesn’t anyone sin anymore? Doesn’t anyone believe in sin? &amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dr. Menninger should be applauded for going much further than others in his field. And he is surely correct in his observations as far as they go. A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model, so that individuals who commit heinous crimes are rarely referred to as “wicked” or “evil” or “sinful,” but as “sick” or “mentally ill” or “insane.” {{RightInsert|”The best prepration for the study of [justification] is neither great intellectual ability nor much scholastic learning but a conscience impressed with a sense of our actual condition as sinners in the sight of God.&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – James Buchanan}}A closer examination of Dr. Menninger’s book, however, shows that despite his appeal for society to reconsider sin as a means for understanding human nature, he himself has a grossly inadequate grasp of the issue. He views sin on an entirely horizontal level, the sin of one person against another or perhaps against oneself. To fully comprehend the nature of sin, though, we must recognize its vertical dimension: sin is primarily an ''offense toward God. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Psalm 51 provides us with a vivid example of this truth. In this psalm David pours out his heart to God in repentance. He had been outwardly rebuked by the prophet Nathan and inwardly convicted by the Spirit for his adultery with Bathsheba and for arranging the death of her husband as a cover-up. Yet in spite of what he had done, David cries to God, “Against you, you only have I sinned and done what is evil in your sight” (Ps 51:4). David was not denying his sin against Bathsheba and Uriah, but he was acknowledging the ugliest characteristic of any sin, regardless of its type: it is against God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What three things does an inaccurate view of sin reveal about us? (See 1 John 1:8-10)}}Sin—what an ''unpleasant'' subject! And a difficult one, besides. But it is absolutely essential that we consider this matter, because if our perception of sin is incorrect, so will be our knowledge of God, Jesus Christ, the Holy Spirit, the law of God, the gospel, and the way of salvation. An accurate understanding of sin is the bottom button on the shirt of Christian theology. If it’s out of place, the whole garment will be hopelessly askew. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The Seriousness of Sin  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Minimizing sin is as common as sin itself. It’s not unusual to hear people refer to their own sin as a “weakness” or “shortcoming.” “Nobody’s perfect,” they say. They may even be courageous enough to admit, “I made an error in judgment.” But sin is no minor issue. If there is no sin, then there is no salvation. If we are not great sinners, then Christ is no great Savior. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”Sin is the dare of God’s injustice, the rape of his mercy, the jeer of his patience, the slight of his power and the contempt of his love.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on John 1:29.''' What’s the significance of the title John the Baptist gives Jesus? (See Exodus 12:21-23)}}Within the space of five short verses the Bible describes us as helpless, ungodly, sinners, and enemies of God (Ro 5:6-10). God’s Word tells us that sin is universal. Sin is deceitful. Sin is also tenacious and powerful. Sin is so overwhelming that only one force in the universe can overcome it. Only one force, resident in one Person, can overcome it because only one Person has ever been without it. As the angel told Mary, “You are to give him the name Jesus, because he will save his people from their sins” (Mt 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Complementing the teaching of Scripture are the testimonies of godly men and women throughout the Church’s history who have been aware of their sinfulness in direct proportion to their nearness to God. Just listen to how these great saints of the Bible evaluated themselves: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “I have sinned against the Lord” (2Sa 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaiah: “I am a man of unclean lips” (Isa 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peter: “Go away from me, Lord; I am a sinful man!” (Lk 5:8) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert| Paul’s claim to be the worst of sinners must have been challenged many, many times since he wrote those words. What evidence could you present from the last 24 hours to argue that you are actually history’s worst sinner? (Think about it just long enough to genuinely repent, then go on.)}}Paul: “Christ Jesus came into the world to save sinners— of whom I am the worst” (1Ti 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the transgression of the law (1Jn 3:4). God gave the law and stands behind it. When we break God’s laws, he takes it personally. If we could see God standing behind every situation where his law is broken and feel his righteous anger, we would better comprehend the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Note the atrocities committed by Eli’s sons (1 Samuel 2:12-25) and God’s response (1 Samuel 2:27-34).}}The Israelite priest Eli reproved his foolish and immoral sons with these words: “If a man sins against another man, God may mediate for him; but if a man sins against the Lord, who will intercede for him?” (1Sa 2:25). Unfortunately, his words were too little and too late to turn his sons around. They were not sufficiently aware of the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Welcome to the Pig Pen  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The essence of sin has been described as self-centeredness. This thought is captured well in Isaiah 53:6: “We all, like sheep, have gone astray, each of us has turned to his own way.” Let’s take a closer look at the implications of this verse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Like sheep.'' Among the least intelligent of all barnyard animals, sheep are usually unaware of danger until it’s too late. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Gone astray.'' The natural tendency of sheep is to wander. Unless the shepherd keeps them in the flock, they quickly get off track. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Broaden your understanding of sin’s seriousness by reading Romans 8:6-7, Colossians 1:21, and Ephesians 2:1-2.}}''Each of us.'' Sin is a universal problem, affecting us all. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
His own way. This is the heart of the matter. We want to live our lives without reference to the God who made us and sustains us, and to whom we are indebted for our next breath. Hear these words by William Ernest Henley, a “stray sheep” who seems to have been hardened in his own way: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:53:02 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Does Anyone Believe in Sin?/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: New page: {{MasterHeader |author= Robin Boisvert |partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org |partner= Sovereign Grace Ministries |topic= Salvation |subtopic= The Gospel |mediatype= Book |l...&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= ¿Alguien Cree en el Pecado?&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}One Saturday afternoon some years ago I was hard at work cleaning out the garage. My oldest son, then about four, was on hand to help…so to speak. I watched him as he eyed various dangerous items. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“What’s this, Dad?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“That’s Daddy’s wood chisel. Don’t touch it.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“What’s this, Dad?” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“That’s the gasoline can. Stay away from it, please. Hey! Don’t pick up that saw, son.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Things went on like that for a while until, finally exasperated, my son blurted out, “Daddy! Everything you tell me not to do is just what I want to do!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Probably just what Adam said,'' I thought to myself. I could now rest secure in the knowledge that my son was an authentic member of the human race. And so it is with all of us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== What’s the Problem?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Take an informal poll of neighbors, friends, and coworkers and ask them what they consider to be mankind’s most basic problem. The answer would likely be ignorance or a lack of education. “If people were just better - educated, if they could see the bigger picture, then there wouldn’t be all the difficulties,” they might tell you. “More sex education would prevent AIDS and unwanted pregnancies. More education could eliminate racism and the misunderstandings that separate people. Better education would enable the poor to get better jobs and avoid drugs and crime.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Thomas Greer, in a recent Western Civilization textbook, states that during the eighteenth-century Enlightenment period, science and education were considered by important thinkers to be the answers to the human dilemma. Says Greer, “The world would never be quite the same again; the belief in science and education became a feature of the modern world. In the United States, founded at the peak of the Enlightenment, ''that belief has remained an article of national faith though it is being questioned today more than ever''” (emphasis added). &amp;lt;ref&amp;gt; Thomas Greer, ''A Brief History of the Western World, 5th Ed.'' (SanfckLRDiego, CA: Harcourt Brace Jovanovich Publishers, 1987), p. 378.&amp;lt;/ref&amp;gt; While it’s certainly true that ignorance claims its share of victims, there is a problem yet more basic. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on Romans 1:22.''' What is God’s one-word assessment of man’s “enlightened” ideas?}}One of those questioning that “article of national faith” was the eminent psychiatrist Karl Menninger. In the early 1970s he wrote a small book with the provocative title, “Whatever Became of Sin?” In it he observed that the word “sin” and the concept it represented began to disappear from our culture around the middle of the twentieth century. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:In all of the laments and reproaches made by our seers and prophets, one misses any mention of ‘sin,’ a word which used to be a veritable watchword of prophets. It was a word once in everyone’s mind, but now rarely if ever heard. Does that mean that no sin is involved in all our troubles—sin with an ‘I’ in the middle? Is no one any longer guilty of anything? Guilty perhaps of a sin that could be repented or repaired or atoned for? Is it only that someone may be stupid or sick or criminal— or asleep? Wrong things are being done, we know; tares are being sown in the wheat field at night. But is no one responsible; is no one answerable for these acts? Anxiety and depression we all acknowledge, and even vague guilt feelings; but has no one committed any sins?…The very word ‘sin,’ which seems to have disappeared, was a proud word. It was once a strong word, an ominous and serious word. It described a central point in every civilized human being’s life plan and life style. But the word went away. It has almost disappeared—the word, along with the notion. Why? Doesn’t anyone sin anymore? Doesn’t anyone believe in sin? &amp;lt;ref&amp;gt; Karl Menninger, ''Whatever Became of Sin?'' (New York: Bantam Books, Inc., 1973), pp. 15–16.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dr. Menninger should be applauded for going much further than others in his field. And he is surely correct in his observations as far as they go. A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model, so that individuals who commit heinous crimes are rarely referred to as “wicked” or “evil” or “sinful,” but as “sick” or “mentally ill” or “insane.” {{RightInsert|”The best prepration for the study of [justification] is neither great intellectual ability nor much scholastic learning but a conscience impressed with a sense of our actual condition as sinners in the sight of God.&amp;lt;ref&amp;gt;James Buchanan, The Doctrine of Justification (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1867, 1955), p. 222. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – James Buchanan}}A closer examination of Dr. Menninger’s book, however, shows that despite his appeal for society to reconsider sin as a means for understanding human nature, he himself has a grossly inadequate grasp of the issue. He views sin on an entirely horizontal level, the sin of one person against another or perhaps against oneself. To fully comprehend the nature of sin, though, we must recognize its vertical dimension: sin is primarily an ''offense toward God. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Psalm 51 provides us with a vivid example of this truth. In this psalm David pours out his heart to God in repentance. He had been outwardly rebuked by the prophet Nathan and inwardly convicted by the Spirit for his adultery with Bathsheba and for arranging the death of her husband as a cover-up. Yet in spite of what he had done, David cries to God, “Against you, you only have I sinned and done what is evil in your sight” (Ps 51:4). David was not denying his sin against Bathsheba and Uriah, but he was acknowledging the ugliest characteristic of any sin, regardless of its type: it is against God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What three things does an inaccurate view of sin reveal about us? (See 1 John 1:8-10)}}Sin—what an ''unpleasant'' subject! And a difficult one, besides. But it is absolutely essential that we consider this matter, because if our perception of sin is incorrect, so will be our knowledge of God, Jesus Christ, the Holy Spirit, the law of God, the gospel, and the way of salvation. An accurate understanding of sin is the bottom button on the shirt of Christian theology. If it’s out of place, the whole garment will be hopelessly askew. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The Seriousness of Sin  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Minimizing sin is as common as sin itself. It’s not unusual to hear people refer to their own sin as a “weakness” or “shortcoming.” “Nobody’s perfect,” they say. They may even be courageous enough to admit, “I made an error in judgment.” But sin is no minor issue. If there is no sin, then there is no salvation. If we are not great sinners, then Christ is no great Savior. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”Sin is the dare of God’s injustice, the rape of his mercy, the jeer of his patience, the slight of his power and the contempt of his love.&amp;lt;ref&amp;gt; John Bunyan from Gathered Gold (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 291. &amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Bunyan}}The fact that we’re all affected by sin puts us at a disad- vantage in our attempt to understand it. On our own, we simply cannot come to clear views on the matter. Thankfully, God has provided us with his infallible Word on the subject. The beginning chapters of Genesis spell out humanity’s sinful dilemma, and the remainder of Scripture can be read as God’s solution to the problem. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Meditate on John 1:29.''' What’s the significance of the title John the Baptist gives Jesus? (See Exodus 12:21-23)}}Within the space of five short verses the Bible describes us as helpless, ungodly, sinners, and enemies of God (Ro 5:6-10). God’s Word tells us that sin is universal. Sin is deceitful. Sin is also tenacious and powerful. Sin is so overwhelming that only one force in the universe can overcome it. Only one force, resident in one Person, can overcome it because only one Person has ever been without it. As the angel told Mary, “You are to give him the name Jesus, because he will save his people from their sins” (Mt 1:21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Complementing the teaching of Scripture are the testimonies of godly men and women throughout the Church’s history who have been aware of their sinfulness in direct proportion to their nearness to God. Just listen to how these great saints of the Bible evaluated themselves: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
David: “I have sinned against the Lord” (2Sa 12:13). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Isaiah: “I am a man of unclean lips” (Isa 6:5). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peter: “Go away from me, Lord; I am a sinful man!” (Lk 5:8) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert| Paul’s claim to be the worst of sinners must have been challenged many, many times since he wrote those words. What evidence could you present from the last 24 hours to argue that you are actually history’s worst sinner? (Think about it just long enough to genuinely repent, then go on.)}}Paul: “Christ Jesus came into the world to save sinners— of whom I am the worst” (1Ti 1:15). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the transgression of the law (1Jn 3:4). God gave the law and stands behind it. When we break God’s laws, he takes it personally. If we could see God standing behind every situation where his law is broken and feel his righteous anger, we would better comprehend the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Note the atrocities committed by Eli’s sons (1 Samuel 2:12-25) and God’s response (1 Samuel 2:27-34).}}The Israelite priest Eli reproved his foolish and immoral sons with these words: “If a man sins against another man, God may mediate for him; but if a man sins against the Lord, who will intercede for him?” (1Sa 2:25). Unfortunately, his words were too little and too late to turn his sons around. They were not sufficiently aware of the seriousness of sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Welcome to the Pig Pen  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The essence of sin has been described as self-centeredness. This thought is captured well in Isaiah 53:6: “We all, like sheep, have gone astray, each of us has turned to his own way.” Let’s take a closer look at the implications of this verse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Like sheep.'' Among the least intelligent of all barnyard animals, sheep are usually unaware of danger until it’s too late. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Gone astray.'' The natural tendency of sheep is to wander. Unless the shepherd keeps them in the flock, they quickly get off track. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;Broaden your understanding of sin’s seriousness by reading Romans 8:6-7, Colossians 1:21, and Ephesians 2:1-2.}}''Each of us.'' Sin is a universal problem, affecting us all. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
His own way. This is the heart of the matter. We want to live our lives without reference to the God who made us and sustains us, and to whom we are indebted for our next breath. Hear these words by William Ernest Henley, a “stray sheep” who seems to have been hardened in his own way: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:It matters not how strait the gate, How charged with punishment the scroll; I am the master of my fate, I am the captain of my soul. &amp;lt;ref&amp;gt; William Ernest Henley from ''Bartlett’s Familiar Quotations'' (New York: Little, Brown, and Company, 1919), p. 829.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
The scope of sin is so great that the Bible uses many words to convey its appalling nature and disastrous effects. Wrapped up in that one little word are ideas such as rebellion, wickedness, confusion, shame, missing the mark, unfaithfulness, lawlessness, ignorance, disobedience, perversion, and more. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Anyone reading the first three chapters of Paul’s letter to the Roman Christians is struck by his scathing indictment of the human race. Both Jew and Gentile are locked up in the bondage of sin. Paul’s words are so forceful and unequivocal that the reader’s tendency is to regard Paul’s reasoning as extreme. “Hey, he must be talking about Jack the Ripper or Adolf Hitler!” But he’s not. He’s talking about you and me. “There is no one righteous, not even one… There is no one who does good…all have sinned and fall short of the glory of God” (Ro 3:10, 12, 23). This paints an extremely uncomplimentary portrait of the human race. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Part of our problem is that we tend to evaluate our sinfulness in relation to other people. Compared to Attila the Hun, I’m doing swell. But compared to Mother Teresa, I’m not. Unless God reveals the extent of our sin to us, we cannot discern our own depravity. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|”He that hath slight thoughts of sin, never had great thoughts of God.&amp;lt;ref&amp;gt; William S. Plumer, ''The Grace of Christ'' (Philadelphia, PA: Presbyterian Board of Publication, 1853), p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John Owen}}During the 1980s I lived in the beautiful farm country of Lancaster, Pennsylvania. Life there was pleasant in all respects but one: I never got used to the smell of manure. Pigs were by far the worst. But interestingly, though I found their odor disgusting, the pigs didn’t seem to mind in the least. As J.C. Ryle has put it, “The very animals whose smell is most offensive to us have no idea they are offensive and are not offensive to one another.” &amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1879, 1979), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fallen man, it seems, can have no adequate idea what a vile thing sin is in the sight of a holy and perfect God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
How did we fall into this sad state of affairs? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What ever happened to the human race? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Can a Leopard Change Its Spots?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
In the fifth chapter of Romans (verses 12-21), Paul explains both the source of our sin and the source of our ultimate forgiveness. It should be noted at the outset that our discussion of man’s sinfulness relates to his natural state apart from grace. Through Christ’s redemptive work, man’s relationship to sin has been radically changed. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Suppose God said to a man, “I want you to trim these bushes by three o’clock this afternoon. But be careful. There is a large open pit at the edge of the garden. If you fall into that pit, you will not be able to get yourself out. So whatever you do, stay away from that pit.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Suppose that as soon as God leaves the garden the man runs over and jumps into the pit. At three o’clock God returns and finds the bushes untrimmed. He calls for the gardener and hears a faint cry from the edge of the garden. He walks to the edge of the pit and sees the gardener helplessly flailing around on the bottom. He says to the gardener, “Why haven’t you trimmed the bushes I told you to trim?” The gardener responds in anger, “How do you expect me to trim these bushes when I am trapped in this pit? If you hadn’t left this empty pit here, I would not be in this predicament.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Adam jumped into the pit. In Adam we all jumped into the pit. God did not throw us into the pit. Adam was clearly warned about the pit. God told him to stay away. The consequences Adam experienced from being in the pit were a direct punishment for jumping into it… &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
We are born sinners because in Adam all fell. Even the word “fall” is a bit of a euphemism. It is a rose-colored view of the matter. The word “fall” suggests an accident of sorts. Adam’s sin was not an accident. He was not Humpty-Dumpty. Adam didn’t simply slip into sin; he jumped into it with both feet. We jumped headlong with him.&amp;lt;ref&amp;gt; R.C. Sproul, ''Chosen By God'' (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986), pp. 97–98.&amp;lt;/ref&amp;gt; – R.C. Sproul}}Sin came upon all men because of the sin of one man—Adam. This is proven by the fact that all men die, physical death being the penalty for sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
When I was a junior in high school, we studied the Puritan era in America. I recall seeing an illustration of a reading primer containing the following: “In Adam’s fall, we sinned all.” I can still remember how provoked I was by those words. At the time I thought, ''It’s just wrong to brainwash children like that! '' Then, thinking more in terms of myself, I really got upset. ''I don’t see why I should be dragged down with Adam. After all, I don’t know him from Adam!'' To say I found this doctrine offensive would be an understatement. It offends our sense of fairness. The natural man finds it extremely objectionable. (Which is one of the main reasons I now believe it’s true.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul’s point in describing our inherent sinfulness is not to irritate but to inform. Understanding our relationship to Adam gives us a fresh appreciation for our relationship with Jesus Christ. Renowned pastor D. Martyn Lloyd-Jones has written, “If you say to me, ‘Is it fair that the sin of Adam should be imputed (charged) to me?’ I will reply by asking, ‘Is it fair that the righteousness of Christ should be imputed to you?’”&amp;lt;ref&amp;gt; D. Martyn Lloyd-Jones, ''Romans: Assurance, Chapter Five'' (Grand Rapids, MI: Zondervan Publishing House, 1972), p. 219.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin is the universal inheritance handed down from our common father, Adam. We are by nature guilty and antagonistic toward God. This teaching is known as original sin and it describes man’s fallen condition. It directly contradicts the idea that we all enter the world with a clean slate, sinless and innocent. Although man continues to bear the image and likeness of God, that image has been defaced. He is now like the ruins of an ancient temple. The marks of grandeur are still evident, but the glory has departed. As with a cracked mirror, the image remains but is largely distorted. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Original sin involves two further aspects: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total depravity.'' This is a term generally misunderstood and therefore discounted. It does not mean that man is as bad as he could possibly be. That would be utter depravity. Total depravity indicates that sin’s corruption affects man in every part of his being: his mind, his emotions, his will, and his body. There is nothing in man that has not been affected by sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Total inability.'' This does not mean that man cannot do anything good by human standards. He can still perform outward acts of righteousness and may possess many fine qualities. But in regard to spiritual things, he is powerless. Even the “good” things he does are tainted by sin. To paraphrase the Westminster Confession on the subject, “having fallen into sin, man has completely lost his ability to do anything to contribute to his salvation.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following suggest that even children are tainted by original sin?&lt;br /&gt;
* The ease with which they learn to say “No!”&lt;br /&gt;
* The ease with which they can forget to do what they’re gold.&lt;br /&gt;
* The amazing way that two children can tend to want the same toy—the one they haven’t cared about for six weeks—at the same time, ignoring all other available toys. &lt;br /&gt;
* The universality of tantrums and sulking.}}Donald MacLeod says, “[Total inability] means that conversion is beyond the capacity of the natural man.”&amp;lt;ref&amp;gt;Donald MacLeod from ''Gathered Gold'' (Hertfordshire, England: Evangelical Press, 1984), p. 65.&amp;lt;/ref&amp;gt; Apart from Christ, nothing that a man does can please God because he is neither motivated by God’s grace nor concerned for God’s glory. And God is supremely concerned with our motives. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jeremiah gives expression to total inability when he asks, “Can the Ethiopian change his skin or the leopard its spots? Neither can you do good who are accustomed to doing evil” (Jer 13:23). When Paul told the Ephesians that they had been dead in trespasses and sins, he was helping them understand not only the overwhelming grace of God in saving them, but their absolute need for that grace. A dead person can in no way participate in his salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
So what happens after conversion? Is sin no longer present? Oh, if that were only the case! {{LeftInsert|'''For Further Study:'''&amp;lt;br&amp;gt;What role does water baptism play in our struggle against sin? (See Romans 6:1-11)}}Sin’s power over one who has been born again is certainly broken. Romans 6 clarifies that while the presence of sin is still a factor, our connection with it has been radically altered. The Holy Spirit now dwells within us, showing us the way to walk in God. We are no longer enslaved to sin. It doesn’t dominate or master us; we’re not obligated to obey sin’s promptings. {{RightInsert|”He who looks upon sin merely as a fiction, as a misfortune, or as a trifle, sees no necessity either for deep repentance or a great atonement. He who sees no sin in himself will feel no need of a Saviour. He who is conscious of no evil at work in his heart, will desire no change of nature. He who regards sin as a slight affair will think a few tears or an outward reformation ample satisfaction. The truth is no man ever thought himself a greater sinner before God than he really was. Nor was any man ever more distressed at his sin than he had just cause to be.&amp;lt;ref&amp;gt;William Plumer, ''The Grace of Christ,'' p. 20.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – William S. Plumer}}The threat of judgment no longer hangs over our heads. Yet we continue to feel sin’s influence. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|What one or two words would you associate with the penalty of sin? The power of sin? The presence of sin? Write those under the appropriate headings below.&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
‘''Power -- Power -- Presence'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}One helpful way of understanding our deliverance from sin employs three different verb tenses: We ''have been'' delivered from the ‘''penalty''' of sin; we ''are being'' delivered from the ‘''power'''of sin; we'''''&amp;lt;b&amp;gt;shall be''delivered from the ‘''presence&amp;lt;/b&amp;gt; of sin. Nevertheless, as ironic as it sounds, the closer one walks with God, the greater will be his knowledge and awareness of sin. I recall as a child being fascinated by dust particles dancing about in a ray of light beaming through the window. The dust was everywhere present, but was only made visible by the light. So also with sin. It is made manifest by the light of God’s Word and Spirit. The stronger the light, the more evident the dust. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ugly Weeds with Deep Roots  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As a lover of old books, especially the writings of the Puritans, I have often found myself struggling with the emphasis earlier generations put on sin, even in the lives of the converted. ''Where was the victory in their lives?'' I wondered during my initial encounters with their writings. I’ve since come to understand that their awareness of sin, as acute as it was, did not exceed their awareness of the grace and mercy of God in forgiveness of that sin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Romans 5:20-21.''' How does an awareness of sin deepen our gratitude for the grace of God?}}Consider Jonathan Edwards, for example, known as much for his holy life as for his great learning. Edwards referred to having a “vastly greater sense of my own wickedness and the badness of my heart than ever I had before my conversion”—a sign of spiritual health, in his opinion! &amp;lt;ref&amp;gt;Jonathan Edwards, ''The Works of Jonathan Edwards, Vol. 1'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1974), p. xlvii.&amp;lt;/ref&amp;gt; His descendant and biographer, Serano Dwight, felt the need to explain his grandfather’s thinking. It wasn’t that Edwards had more wickedness, wrote Dwight, but that he had a greater sense of it. He then clarified his observation with an analogy: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:Suppose a blind man had a garden full of ugly and poisonous weeds. They are present in his garden but he is not aware of them. Now suppose that garden is, for the most part, cleared of the weeds, and many beautiful and worthwhile plants and flowers have replaced them. The man then regains his sight. There are ''fewer'' weeds, but he is more aware of them. So, the clearer our spiritual vision, the greater our awareness of sin. &amp;lt;ref&amp;gt;Ibid.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|I have no tolerance for those who exalt psychology above Scripture, intercession, and the perfect sufficiency of our God. And I have no encouragement for people who wish to mix psychology with the divine resources and sell the mixture as a spiritual elixir. Their methodology amounts to a tacit admission that what God has given us in Christ is not really adequate to meet our deepest needs and salve our troubled lives.&amp;lt;ref&amp;gt;John MacArthur, Jr., ''Our Sufficiency in Christ'' (Dallas, TX: Word Publishing, 1991), p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;” – John MacArthur, Jr.}}The following words by J.C. Ryle provide an eloquent conclusion for our chapter on the doctrine of sin: Sin—this infection of nature does remain, yes even in them that are regenerate. So deeply planted are the roots of human corruption, that even after we are born again, renewed, washed, sanctified, justified, and made living members of Christ, these roots remain alive in the bottom of our hearts and, like the leprosy in the walls of the house, we never get rid of them until the earthly house of this tabernacle is dissolved. Sin, no doubt, in the believer’s heart, no longer has dominion. It is checked, controlled, mortified, and crucified by the expulsive power of the new principle of grace. The life of a believer is a life of victory and not of failure. But the very struggles that go on within him, the fight that he finds it needful to fight daily, the watchful jealousy he is obliged to exercise over his inner man, the contest between the flesh and the spirit, the inward groanings which no one knows but he who has experienced them—all testify to the same great truth: the enormous power and vitality of sin…. Happy is the believer who understands it and, while he rejoices in Christ Jesus, has no confidence in the flesh, and while he says thanks be to God who gives us the victory, never forgets to watch and pray lest he fall into temptation.”&amp;lt;ref&amp;gt;J.C. Ryle, ''Holiness'', p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#Split the group into two teams, the “Science/ Education” side and the “Salvation” side. Let each team alternate in proposing social ills it could cure. Which team did the most good for humanity? &lt;br /&gt;
#“A moral model of understanding human responsibilities and problems has been all but replaced by a medical model,” says the author (Page 14). What evidence of that shift do you see in the body of Christ? &lt;br /&gt;
#Isn’t God mature enough not to be bothered by our insignificant little sins? &lt;br /&gt;
#On a scale of one to ten, rate what your lifestyle says about the seriousness of sin. (1 = not at all serious, 10 = very serious) &lt;br /&gt;
#How is the essence of sin defined? (Page 17) Do you agree? &lt;br /&gt;
#Read Romans 3:10-18 aloud. Be totally honest: Do you struggle with the fact that this describes you apart from God’s redeeming grace? &lt;br /&gt;
#What did we inherit from Adam? From Jesus? &lt;br /&gt;
#How would you explain “total inability” (Pages 19-20) to a non-Christian? &lt;br /&gt;
#Review the three tenses of our deliverance from sin (Pages 20-21). How did this explanation strike you? &lt;br /&gt;
#Discuss the final sentence in the concluding quotation by J.C. Ryle (Page 22).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Chosen by God by R.C. Sproul (Wheaton, IL: Tyndale House Publishers, 1986)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:42:52 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Does_Anyone_Believe_in_Sin%3F/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/Foreword/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/Foreword/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Prólogo&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}Casi no es necesario comunicar que para poder promover devoción apasionada a Jesucristo, los líderes pastorales deben impulsar el estudio de la doctrina. Si es que ha habido un pensamiento que ha impulsado y guiado la producción de este libro, ese es que la doctrina sí es importante. ¿Cómo podemos adorar y servir a un Dios a quien no conocemos, o peor aún, uno de nuestra propia hechura? La doctrina no sólo ha inspirado amor sincero hacia Dios, sino que ha servido como el compás moral de la Iglesia a través de su historia. Creer lo que es verdad acerca de Dios nos lleva a practicar lo que es aceptable ante Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es necesario que consideremos la pregunta que hizo el autor de Hebreos: “¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” (2:3). Nuestro bondadoso Dios nos ha dado una gran salvación–completa, gratuita, y consumada. En realidad no hay excusa alguna para descuidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros. “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 P 1:3). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegar a estar al tanto de esto es una cosa; experimentarlo es otra muy diferente. Nuestra esperanza es que un formato fácil de utilizar haga el estudio de la doctrina más satisfactorio y menos intimidante. Nosotros (los autores) somos un poco más que principiantes en esta aventura. Es por eso que la lectura que se recomienda al final de cada capítulo quizás sea la parte más valiosa del libro. Pero aunque limitada, nuestra experiencia ha sido suficiente para cambiar para siempre la manera en que pensamos y vivimos. También hemos tenido la ventaja adicional de predicar y enseñar sobre este material y de verlo afectar radicalmente a los que tenemos el privilegio de servir en el ministerio pastoral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta gran salvación ha venido cambiando vidas profunda, dramática, y consistentemente desde que el evangelio fue proclamado por primera vez. Que ocurriera esto más seguido a través del estudio de este libro sería, para nosotros, muy gratificante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro agradecimiento a Greg Somerville por su experto conocimiento editorial y sus incansables esfuerzos en la producción de este libro. Además, expresamos nuestro agradecimiento a la coordinadora de producción Beth Kelley y al diseñador gráfico Carl Mahler por la contribución de sus talentos especiales. Trabajar en cooperación con ellos ha sido de gran satisfacción. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, nos gustaría dedicar este libro a nuestras esposas y mejores amigas, Carolyn Mahaney y Clara Boisvert, quienes nos han ayudado a traducir la doctrina a nuestra vida. Ellas cuentan con nuestra más profunda admiración. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- C.J. Mahaney y Robin Boisvert&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:27:49 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Foreword/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/How To Use This Book/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Como Usar Este Libro&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; Esta Gran Salvación es parte de la serie de libros En Pos de La Santidad de Sovereign Grace Media y está diseñada para el uso de grupos o individuos. La serie es el lógico resultado de cuatro profundas convicciones: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La Biblia es nuestra regla infalible para la fe, doctrina, y práctica. Los que resisten su autoridad serán descarriados de su curso por sus propios sentimientos y tendencias culturales. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• El conocimiento sin la práctica no tiene vida. Para poder ser transformados, debemos aplicar y practicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida diaria. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La práctica de estos principios es imposible aparte del Espíritu Santo. Aunque sí debemos participar en el cambio, él es la fuente de nuestro poder. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
• La iglesia es el contexto que Dios ha destinado para efectuar el cambio. Nunca fue la intención de Dios que viviéramos aislados o apartados de otros cristianos. Por medio de la participación en la iglesia local, encontramos instrucción, ánimo, corrección, y oportunidades para seguir adelante hacia la madurez en Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que leas estas páginas, confiamos que cada una de estas convicciones fundamentales sean reforzadas en tu corazón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la posible excepción de las preguntas de “Discusión en Grupo”, el formato de este libro se presta tanto para el individuo como para los grupos pequeños. Hemos incluido una variedad de diferentes elementos para hacer cada capítulo lo más interesante y útil posible. Para aquellos de ustedes que no pueden obtener lo suficiente sobre un tema en particular, al final de cada capítulo hemos incluido una lista de uno o más libros adicionales que les ayudarán a crecer en el Señor. Aunque te animamos a que experimentes en el uso de este libro, la discusión en grupo será más beneficial cuando los miembros estudien individualmente el material por adelantado. Y recuerda que no estás solo en el estudio de este libro. El Espíritu Santo es tu tutor. Con Su ayuda, este libro tiene el potencial de cambiar tu vida.&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:27:07 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</comments>		</item>
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			<title>This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= Covenant Life Church&lt;br /&gt;
|levels= 1&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= This Great Salvation&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/How to Use This Book/es|Como Usar Este Libro]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/Preface/es|Prólogo]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 1/es|Esta Gran Salvación]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 2/es|¿Alguien Cree en el Pecado?]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 3/es|La Santidad de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 4/es|La Ira de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 5/es|Justificados por Cristo]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 6/es|Los Frutos de la Justificación (I)]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 7/es|Los Frutos de la Justificación (II)]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:26:42 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
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|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
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|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
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|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt;Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt;¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God [Confiando en Dios Aunque la Vida Duela]'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cuál es tu temor más grande? &lt;br /&gt;
#Un entendimiento de nuestra gran salvación es el remedio perfecto para dos males comunes. ¿Cuáles son estos males? (Página 4) &lt;br /&gt;
#¿Alguna vez has culpado a Dios cuando algo resultó mal? &lt;br /&gt;
#¿Cómo manejas la ansiedad y la presión? &lt;br /&gt;
#¿Hay algún área en tu vida en que Satanás te acusa constantemente? &lt;br /&gt;
#Vuelve a ver la historia del partido del Superbowl en la página 5. ¿Cómo afecta esto tu entendimiento de Romanos 8:29-30? &lt;br /&gt;
#¿Cómo respondiste a la pregunta #4 en la página 9? &lt;br /&gt;
#Es demasiado fácil mantener la teología bajo llave en nuestro cerebro en vez de dejar que influencie nuestro comportamiento. &lt;br /&gt;
#¿Qué efecto tendrá este capítulo en tu vida diaria?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' por J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El Progreso del Peregrino'' por John Bunyan &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' por John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' por Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:26:06 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;1&amp;lt;/big&amp;gt;Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;2&amp;lt;/big&amp;gt;¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God [Confiando en Dios Aunque la Vida Duela]'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;lt;big&amp;gt;3&amp;lt;/big&amp;gt;Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|&amp;lt;big&amp;gt;4&amp;lt;/big&amp;gt;Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cuál es tu temor más grande? &lt;br /&gt;
#Un entendimiento de nuestra gran salvación es el remedio perfecto para dos males comunes. ¿Cuáles son estos males? (Página 4) &lt;br /&gt;
#¿Alguna vez has culpado a Dios cuando algo resultó mal? &lt;br /&gt;
#¿Cómo manejas la ansiedad y la presión? &lt;br /&gt;
#¿Hay algún área en tu vida en que Satanás te acusa constantemente? &lt;br /&gt;
#Vuelve a ver la historia del partido del Superbowl en la página 5. ¿Cómo afecta esto tu entendimiento de Romanos 8:29-30? &lt;br /&gt;
#¿Cómo respondiste a la pregunta #4 en la página 9? &lt;br /&gt;
#Es demasiado fácil mantener la teología bajo llave en nuestro cerebro en vez de dejar que influencie nuestro comportamiento. &lt;br /&gt;
#¿Qué efecto tendrá este capítulo en tu vida diaria?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' por J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El Progreso del Peregrino'' por John Bunyan &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' por John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' por Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:24:12 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}} Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God [Confiando en Dios Aunque la Vida Duela]'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Discusión en Grupo ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cuál es tu temor más grande? &lt;br /&gt;
#Un entendimiento de nuestra gran salvación es el remedio perfecto para dos males comunes. ¿Cuáles son estos males? (Página 4) &lt;br /&gt;
#¿Alguna vez has culpado a Dios cuando algo resultó mal? &lt;br /&gt;
#¿Cómo manejas la ansiedad y la presión? &lt;br /&gt;
#¿Hay algún área en tu vida en que Satanás te acusa constantemente? &lt;br /&gt;
#Vuelve a ver la historia del partido del Superbowl en la página 5. ¿Cómo afecta esto tu entendimiento de Romanos 8:29-30? &lt;br /&gt;
#¿Cómo respondiste a la pregunta #4 en la página 9? &lt;br /&gt;
#Es demasiado fácil mantener la teología bajo llave en nuestro cerebro en vez de dejar que influencie nuestro comportamiento. &lt;br /&gt;
#¿Qué efecto tendrá este capítulo en tu vida diaria?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' por J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El Progreso del Peregrino'' por John Bunyan &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' por John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' por Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:19:19 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: ''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;gt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. '' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Discusión en Grupo  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#¿Cuál es tu temor más grande?&lt;br /&gt;
#Un entendimiento de nuestra gran salvación es el remedio perfecto para dos males comunes. ¿Cuáles son estos males? (Página 4)&lt;br /&gt;
#¿Alguna vez has culpado a Dios cuando algo resultó mal?&lt;br /&gt;
#¿Cómo manejas la ansiedad y la presión?&lt;br /&gt;
#¿Hay algún área en tu vida en que Satanás te acusa constantemente?&lt;br /&gt;
#Vuelve a ver la historia del partido del Superbowl en la página 5. ¿Cómo afecta esto tu entendimiento de Romanos 8:29-30?&lt;br /&gt;
#¿Cómo respondiste a la pregunta #4 en la página 9?&lt;br /&gt;
#Es demasiado fácil mantener la teología bajo llave en nuestro cerebro en vez de dejar que influencie nuestro comportamiento.  &lt;br /&gt;
#¿Qué efecto tendrá este capítulo en tu vida diaria?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Lectura Recomendada ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' por J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''El Progreso del Peregrino'' por John Bunyan &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' por John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' por Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Referencias ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:13:15 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: ''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;gt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Conozco a un hombre en Inglaterra que pudo haber reaccionado a sus circunstancias culpando a Dios. Conocí a Henry años atrás en una conferencia. El es un respetado maestro de la Biblia y autor en Inglaterra y es un hombre de carácter probado. En el curso de nuestra relación a través de los años me he sentido impresionado con la bondad y solicitud que demuestra consistentemente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Filipenses 1:21. '''¿Cómo se compara esta opinión de la muerte con la opinión del mundo?}}Durante una reciente visita a Inglaterra supe que la esposa de Henry tenía una seria enfermedad y que no se esperaba que viviera más de seis meses. Me sorprendí al verlos presentes en la conferencia. Todavía más sorprendente fue el gozo tan evidente en sus rostros. Casi era increíble la forma en que ministraban a los demás. En vez de aislarse en la autocompasión, seguían sirviendo normalmente. Me sentí profundamente afectado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry y yo nos encontramos en el desayuno una mañana durante la conferencia. “C.J.”, me dijo, “estoy seguro de que ya sabes lo que le sucede a mi esposa. He buscado a Dios, yo lo he visto sanar a muchas personas, pero no tengo palabra de que ella será sanada”. Yo no sabía qué decir. Pensaba: ''¿Cómo puedo responder? La próxima vez que lo vea, su esposa ya no estará con él. ''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Resultó que no fue necesario que dijera nada, porque durante los próximos 15 minutos Henry compartió conmigo una valiosa lección de las Escrituras y de la historia de la Iglesia sobre el tema de la muerte. Citó a Charles Spurgeon, quien indicó estar más consciente de la gloria de Dios al estar al lado de un santo al borde de la muerte. También citó esta declaración de John Wesley de una generación anterior: “Nuestra gente muere bien”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Entonces, ¿qué opina el cristiano de la muerte? Aprende a verla desde su perspectiva apropiada. No la ignora leve y superficialmente. Ni tampoco permite que su vida se paralice con el temor a ella. Reconoce que la muerte es un enemigo, pero se regocija en la seguridad de que ni la muerte puede separarlo del amor de Cristo”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt; '''- Sinclair Ferguson'''}}El pesar de Henry era evidente. No trataba de esconder su dolor. Pero él estaba convencido de que la muerte no podía separarlos, ni a él ni a su esposa, del amor de Jesucristo. Décadas de estudio y de impartir enseñanza sobre las grandes verdades del conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación los habían convencido de la soberanía y del amor de Dios. No temían. Estaban firmes. Cuando Henry se puso de pie y se alejó yo le comenté a un amigo: “Ese es el poder del entendimiento de la doctrina de la gracia que cambia la vida de una persona y la sostiene en medio de la adversidad”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otro punto de la conferencia me encontraba de pie detrás de Henry mientras él alababa a Dios. Se dio la vuelta y me dijo: “Estoy revisando mi colección de libros y tengo algunos libros seleccionados para ciertos hombres que quiero pasar a otras generaciones. Te voy a mandar un libro”. Henry no sólo estaba preparado para la muerte de su esposa, sino que se estaba ocupando en preparar a la próxima generación de líderes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No le tengas lástima. Yo era el que estaba quebrantado por dentro. Ahí estaba él, alabando con una tierna sonrisa en su rostro. ¿Por qué no estaba amargado, deprimido, quejándose, o retraído? ¿Cómo podía él suministrar gozo a las personas en medio de un dolor tan profundo, tan personal? Porque Romanos 8:38-39 estaba grabado en su corazón: El sabía que nada podría apartarlo del amor de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que las verdades sobre esta gran salvación penetren tu corazón, el resultado será una habilidad para responder a la acusación y a la adversidad al saber y declarar que si Dios está de tu parte nadie podrá lograr oponerse a ti, que él te ha justificado, y que nada puede apartarte de su amor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si este libro tratara de explorar todas las cinco doctrinas que se subrayan en este primer capítulo–el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación–tendría varios cientos de páginas más. (En realidad, ¡todavía estaríamos en el proceso de escribirlo!) Hemos optado por usar los próximos seis estudios para concentrarnos en una sola: la magnífica doctrina de la justificación por fe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 15:02:42 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: ''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;gt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Escribe el problema o situación que más te preocupa en este momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús está orando por tus necesidades en este preciso momento?}}'''Jesús intercede por nosotros (v. 34). ''' Además del hecho maravilloso de que estuvo dispuesto a morir, nuestro Señor ora por nosotros desde su puesto de autoridad a la diestra del Padre. El no está esperando pasivamente hasta el fin de los tiempos, consultando su reloj de vez en cuando. Ni tampoco está solamente descansando y recibiendo el sacrificio de nuestra alabanza y nuestro servicio. Durante toda tu vida, el intercede por ti–mencionándote por nombre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿No te anima saber que Jesús mismo está orando por tus necesidades en este preciso momento? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nada nos apartará del amor de Cristo (v. 35-39).''' Cuando Pablo dice que nada, él quiere decir nada. La tribulación. La angustia. La persecución. El hambre. El peligro. La muerte. Ninguno de éstos puede interponerse entre nosotros y el amor de nuestro Señor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor (Ro. 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Nada en las dimensiones del espacio (ni lo alto, ni lo profundo) o en el transcurso del tiempo (ni lo presente, ni lo por venir), nada en todo el universo de Dios (ni cosa alguna en la creación) puede separar a los hijos de Dios del amor de su Padre, asegurado para ellos en Cristo&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- F.F. Bruce'''}}Cuando nos asedia la acusación o nos persigue la adversidad, puede que nos sintamos separados del amor de Dios, como si el nos hubiera abandonado. Un entendimiento de lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación nos libra de la noción no-bíblica e inútil dependencia de nuestras fluctuantes emociones del momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 14:56:12 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: ''¿Cómo debemos responder a los sentimientos y pensamientos (incluyendo las acusaciones) que contradicen las promesas de la Palabra de Dios? (Lee 2 Corintios 10:4-5)}}'''Dios entregó a su propio Hijo por nosotros (v. 32).''' Si necesitas prueba de que Dios está de tu parte, sólo mira a la Cruz. No puedo imaginarme el dolor que habrá sentido el Padre cuando oyó a Jesús clamar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El desamparó a su propio Hijo para que nosotros podamos conocerlo como Padre y no seamos desamparados jamás. ¿Qué más demostración necesitamos? Esa sangrienta figura colgó ahí en la Cruz para hacer esta eterna proclamación: “¡YO ESTOY DE TU PARTE!”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Usando la traducción NVI de la Biblia, completa los espacios en blanco de Apocalipsis 12:10: “Han llegado ya la __________ y el __________ y el __________ de nuestro Dios; ha llegado ya la autoridad de su _________. Porque ha sido ___________ el ________ de nuestros hermanos, el que nos ___________ ____ y ______ delante de nuestro ________”.}}'''Nadie puede acusar a los que Dios ha escogido (v. 33).''' Puede ser que estés entre los que saben lo que es el tormento de la acusación. Los pecados y fracasos pasados te vienen a la mente implacablemente. No importa cuántas veces confieses tu pecado, el recuerdo de lo que has hecho siempre regresa. Pero el versículo 33 es una declaración legalmente obligatoria: “¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. El santo y justo Juez de todos ha pronunciado un veredicto que no puede ser revocado. El ha declarado que por el sacrificio expiatorio de su Hijo, tu estás ahora justificado ante él. Cada vez que oigas acusaciones, afirma y declara que has sido justificado por la obra consumada de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en 1 Corintios 15:3. '''¿Qué significado conectó Pablo a la crucifixión al presentar el evangelio?}}'''¿Quién condenara (v. 34)?''' Aunque estar libre de las acusaciones demoníacas es importante, el hecho de que Dios mismo no nos condenará es de mucha mayor importancia. En ese día cuando toda rodilla se doblará ante el trono del juicio de Cristo, una innumerable multitud oirá las horrendas, irreversibles palabras: “Jamás los conocí. Apártense de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. Dios no quiere decir esto a nadie. El ha puesto la Cruz justo en medio de nuestro camino para que no tengamos que oír esas aterradoras palabras. Pero los que neciamente la han pasado de lado, los que se han negado a someterse a ella, serán sentenciados al tormento eterno. Pero debido a que tú has recibido el sacrificio expiatorio de Cristo, nadie puede lograr acusarte–no sólo en esta vida sino en ese crítico momento cuando estés ante el trono del juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La justificación tiene implicaciones escatológicas. Quiere decir que el veredicto que Dios pronunciará sobre nosotros en el Día del Juicio ha sido traído al presente. Por lo tanto no es necesario que temamos el Día del Juicio; nosotros los que creemos en Cristo ya hemos pasado de la muerte a la vida&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;.&amp;quot;&amp;gt;br&amp;gt; '''- Anthony Hoekema'''}}No hay ninguna otra manera más eficaz de luchar contra la condenación que concentrarse en la Cruz. Si a ti te falta seguridad o aceptación, llena tus pensamientos, tu corazón y tu alabanza con la Cruz de Jesucristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Write down the one problem or situation that’s troubling you most right now. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know that Jesus himself is praying for your needs at this very moment?}}'''Jesus is interceding for us (v.34).''' In addition to the wonder of his willing death on our behalf, our Lord prays for us from his authoritative position at the Father’s right hand. He’s not passively waiting for the end of the age, occasionally looking at his watch. Nor is he simply relaxing and receiving the sacrifice of our worship and service. He spends your entire lifetime interceding for you—by name. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know Jesus himself is praying for your needs at this very moment? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nothing shall separate us from the love of Christ (vv.35-39).''' When Paul says nothing, he means nothing. Trouble. Hardship. Persecution. Famine. Danger. Death. None of these can come between us and our Lord’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For I am convinced that neither death nor life, neither angels nor demons, neither the present nor the future, nor any powers, neither height nor depth, nor anything else in all creation, will be able to separate us from the love of God that is in Christ Jesus our Lord (Ro 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;Nothing in the expanses of space (nor height, nor depth) or in the course of time (nor things present, nor things to come), nothing in the whole universe of God (nor any other creature) can sever the children of God from their Father’s love, secured to them in Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - F.F. Bruce}}When pounded by accusation or hounded by adversity, we can feel separated from God’s love, as if he has abandoned us. An understanding of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification delivers us from the unbiblical and unhelpful dependence on our fluctuating emotions at that time. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 14:51:36 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- J.I. Packer'''}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&lt;br /&gt;
How should we respond to feelings and thoughts (including accusations) that contradict the promises of God’s Word? (See 2 Corinthians 10:4-5)}}'''God gave his own Son for us (v.32).''' If you need proof that God is for you, look no further than the Cross. I cannot imagine what pain the Father must have experienced when he heard Jesus cry out, “My God, my God, why have you forsaken me?” He forsook his own Son so that we might know him as Father and never be forsaken ourselves. What further demonstration do we need? That bloody form hung there on the Cross to make this eternal proclamation: “I AM FOR YOU!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Using an NIV translation of the Bible, fill in the missing blanks from Revelation 12:10:&lt;br /&gt;
“Now have come the ____________ and the _____________ and the ____________ of our God, and the authority of his ______________. For the _____________ of our brothers, who ____________ them&lt;br /&gt;
before our God _______ and _______, has been ____________ _________.”}}'''No one can bring any charge against those God has chosen (v.33).''' You may be among those who know the torment of accusation. Past sins and failures relentlessly come to mind. No matter how many times you confess your sin, the memory of what you’ve done returns. But verse 33 is a legally binding statement: “Who will bring any charge against those whom God has chosen? It is God who justifies.” The holy and just Judge of all has rendered a verdict that cannot be reversed. He has declared that because of the substitutionary sacrifice of his Son, you are now justified before him. Every time you hear accusations, affirm and declare that you have been justified by the finished work of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on 1 Corinthians 15:3.''' What significance did Paul attach to the crucifixion when presenting the gospel?}}'''Who is he that condemns (v.34)?''' As liberating as it is to shake off demonic accusations, of ultimate importance is the fact that God himself will not condemn us. On that day when every knee bows before the judgment seat of Christ, countless multitudes will hear the horrific, irreversible words, “I never knew you. Depart from me, you who are cursed, into the eternal fire prepared for the devil and his angels.” God doesn’t desire to say this to anyone. He has put the Cross squarely in our path so that we can be spared these dreadful words. But those who have stubbornly gone around it, who have refused to submit to it, will be sentenced to eternal torment. {{LeftInsert|&amp;quot;Justification has eschatological implications. It means that the verdict which God will pronounce over us on the Day of Judgment has been brought into the present. We therefore do not need to fear the Judgment Day; we who believe in Christ have already crossed over from death to life.&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Anthony Hoekema}}Yet because you have received Christ’s substitutionary sacrifice, no one can successfully bring a charge against you—not only in this lifetime but also at that critical moment when you stand before the judgment seat of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
There’s no more effective way to fight condemnation than to focus on the Cross. If you’re lacking assurance or acceptance, fill your thoughts, your heart, and your worship with the Cross of Jesus Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Write down the one problem or situation that’s troubling you most right now. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know that Jesus himself is praying for your needs at this very moment?}}'''Jesus is interceding for us (v.34).''' In addition to the wonder of his willing death on our behalf, our Lord prays for us from his authoritative position at the Father’s right hand. He’s not passively waiting for the end of the age, occasionally looking at his watch. Nor is he simply relaxing and receiving the sacrifice of our worship and service. He spends your entire lifetime interceding for you—by name. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know Jesus himself is praying for your needs at this very moment? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nothing shall separate us from the love of Christ (vv.35-39).''' When Paul says nothing, he means nothing. Trouble. Hardship. Persecution. Famine. Danger. Death. None of these can come between us and our Lord’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For I am convinced that neither death nor life, neither angels nor demons, neither the present nor the future, nor any powers, neither height nor depth, nor anything else in all creation, will be able to separate us from the love of God that is in Christ Jesus our Lord (Ro 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;Nothing in the expanses of space (nor height, nor depth) or in the course of time (nor things present, nor things to come), nothing in the whole universe of God (nor any other creature) can sever the children of God from their Father’s love, secured to them in Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - F.F. Bruce}}When pounded by accusation or hounded by adversity, we can feel separated from God’s love, as if he has abandoned us. An understanding of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification delivers us from the unbiblical and unhelpful dependence on our fluctuating emotions at that time. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 14:40:25 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = This Great Salvation&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Los cristianos auténticos constantemente serán ridiculizados y recibirán oposición de parte de su sociedad. Refuérzate leyendo Juan 15:20-21 y 2 Timoteo 3:12.}}Ocurre una transición crucial en Romanos 8:31. Pablo pregunta: “¿Qué diremos frente a esto?” Resulta que Pablo tiene mucho que decir en los próximos nueve versículos. Y una vez que nos familiaricemos con el conocimiento de antemano, con la predestinación, con el llamado, con la justificación, y con la glorificación, podremos responder a esta gran salvación con la misma intensa convicción de Pablo. Considera esto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dios está de nuestra parte (v. 31).''' ¿Podría ser cierto esto? Si comenzaste este capítulo inseguro de la predisposición de Dios, no lo dudes más. El está de tu parte. El ha demostrado eso convincentemente, como veremos dentro de unos cuantos párrafos. La base para entender si Dios está de nuestra parte o no, no es subjetiva. Nuestro estado emocional no tiene importancia. El hecho objetivo y eterno del asunto es que Dios está de nuestra parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''¿Quién puede estar en contra nuestra (v. 31)?''' )? Esta promesa podría fácilmente ser malinterpretada. Pablo no dice que nadie jamás se opondrá a ti. De hecho, ¡tanto él como Jesús garantizaron todo lo contrario! Sin embargo, nadie que esté en tu contra triunfará al final porque Dios está de tu parte. Ningún adversario puede desafiar con éxito la soberanía de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“A veces Dios permite que la gente nos trate injustamente. A veces hasta permite que sus acciones afecten seriamente nuestra carrera o nuestro futuro, visto desde un plano humano. Pero Dios nunca permite que la gente tome decisiones acerca de nosotros que debiliten el plan que él tiene para nosotros. Dios está de nuestra parte, nosotros somos sus hijos, él se deleita en nosotros (Sof. 3:17). Podemos tomar esto como una verdad fundamental: Dios jamás permitirá que se haga algo contra ti que no sea según la voluntad de él para ti. Y su voluntad siempre es para nuestro bien”.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Jerry Bridges'''}}Considera las implicaciones de esta declaración. Quizás estés en una situación de trabajo en la que tu jefe parece tener algo personal contra ti. Quizás él hasta ha promovido a otros sin tomar en cuenta el hecho de que tú eras el más calificado. Esa puede ser una prueba muy difícil. Entonces, ¿qué puedes hacer en esa situación? Podrías comenzar a buscar otro trabajo, o ir a casa y aliviar tu tensión observando los peces tropicales en la pecera por un rato. Pero hay una manera mejor: Recuérdate que el Dios soberano está de tu parte. No importa lo que haga tu jefe, el Dios Todopoderoso está de tu parte y su propósito para tu vida no será frustrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si puedes comprender esto, te garantizo que mañana irás a tu trabajo con una actitud diferente. ¡En vez de resentirte o resistir a tu jefe, te sentirás motivado a servirlo! Una transformación tan dramática sólo puede ocurrir si es que tú has comprendido lo que es el conocimiento de antemano, la predestinación, el llamado, la justificación, y la glorificación. Un correcto entendimiento de las doctrinas de la gracia cambiará para siempre la forma en que ves y respondes a las circunstancias. En vez de vengarte de tus adversarios, podrás amarlos, orar por ellos, y servirlos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ni siquiera Satanás puede lograr oponerse a nosotros. Después de todo, tendemos a exagerar su poder y autoridad. Debemos estar conscientes de él y guardar cierto grado de respeto a sus artimañas, pero él es un ser creado. El no puede hacer nada sin obtener el permiso de Dios. Y escucha bien, Dios no es indiferente a tu situación. El te ha escogido. El te conoce por nombre. El está de tu parte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&lt;br /&gt;
How should we respond to feelings and thoughts (including accusations) that contradict the promises of God’s Word? (See 2 Corinthians 10:4-5)}}'''God gave his own Son for us (v.32).''' If you need proof that God is for you, look no further than the Cross. I cannot imagine what pain the Father must have experienced when he heard Jesus cry out, “My God, my God, why have you forsaken me?” He forsook his own Son so that we might know him as Father and never be forsaken ourselves. What further demonstration do we need? That bloody form hung there on the Cross to make this eternal proclamation: “I AM FOR YOU!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Using an NIV translation of the Bible, fill in the missing blanks from Revelation 12:10:&lt;br /&gt;
“Now have come the ____________ and the _____________ and the ____________ of our God, and the authority of his ______________. For the _____________ of our brothers, who ____________ them&lt;br /&gt;
before our God _______ and _______, has been ____________ _________.”}}'''No one can bring any charge against those God has chosen (v.33).''' You may be among those who know the torment of accusation. Past sins and failures relentlessly come to mind. No matter how many times you confess your sin, the memory of what you’ve done returns. But verse 33 is a legally binding statement: “Who will bring any charge against those whom God has chosen? It is God who justifies.” The holy and just Judge of all has rendered a verdict that cannot be reversed. He has declared that because of the substitutionary sacrifice of his Son, you are now justified before him. Every time you hear accusations, affirm and declare that you have been justified by the finished work of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on 1 Corinthians 15:3.''' What significance did Paul attach to the crucifixion when presenting the gospel?}}'''Who is he that condemns (v.34)?''' As liberating as it is to shake off demonic accusations, of ultimate importance is the fact that God himself will not condemn us. On that day when every knee bows before the judgment seat of Christ, countless multitudes will hear the horrific, irreversible words, “I never knew you. Depart from me, you who are cursed, into the eternal fire prepared for the devil and his angels.” God doesn’t desire to say this to anyone. He has put the Cross squarely in our path so that we can be spared these dreadful words. But those who have stubbornly gone around it, who have refused to submit to it, will be sentenced to eternal torment. {{LeftInsert|&amp;quot;Justification has eschatological implications. It means that the verdict which God will pronounce over us on the Day of Judgment has been brought into the present. We therefore do not need to fear the Judgment Day; we who believe in Christ have already crossed over from death to life.&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Anthony Hoekema}}Yet because you have received Christ’s substitutionary sacrifice, no one can successfully bring a charge against you—not only in this lifetime but also at that critical moment when you stand before the judgment seat of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
There’s no more effective way to fight condemnation than to focus on the Cross. If you’re lacking assurance or acceptance, fill your thoughts, your heart, and your worship with the Cross of Jesus Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Write down the one problem or situation that’s troubling you most right now. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know that Jesus himself is praying for your needs at this very moment?}}'''Jesus is interceding for us (v.34).''' In addition to the wonder of his willing death on our behalf, our Lord prays for us from his authoritative position at the Father’s right hand. He’s not passively waiting for the end of the age, occasionally looking at his watch. Nor is he simply relaxing and receiving the sacrifice of our worship and service. He spends your entire lifetime interceding for you—by name. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know Jesus himself is praying for your needs at this very moment? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nothing shall separate us from the love of Christ (vv.35-39).''' When Paul says nothing, he means nothing. Trouble. Hardship. Persecution. Famine. Danger. Death. None of these can come between us and our Lord’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For I am convinced that neither death nor life, neither angels nor demons, neither the present nor the future, nor any powers, neither height nor depth, nor anything else in all creation, will be able to separate us from the love of God that is in Christ Jesus our Lord (Ro 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;Nothing in the expanses of space (nor height, nor depth) or in the course of time (nor things present, nor things to come), nothing in the whole universe of God (nor any other creature) can sever the children of God from their Father’s love, secured to them in Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - F.F. Bruce}}When pounded by accusation or hounded by adversity, we can feel separated from God’s love, as if he has abandoned us. An understanding of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification delivers us from the unbiblical and unhelpful dependence on our fluctuating emotions at that time. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:55:48 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}¿Cómo hemos de responder a ese molestoso sentimiento de culpa (acusación), combinado con circunstancias difíciles y confusas (adversidad)? Tú quizás hayas experimentado cosas parecidas, o quizás más serias. Muy frecuentemente nos damos más cuenta de las acusaciones que de la gracia de Dios; nos sentimos aturdidos, hasta amargados durante la adversidad en vez de sentirnos seguros de la soberanía de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de proceder con este capítulo, por favor toma un momento ahora para leer Romanos 8:28-39. Tan increíble como parezca, un sólido entendimiento de las verdades que contienen estos doce versículos te permitirá responder con un convincente “¡Sí!” a cada una de las preguntas en el cuadro a la izquierda. No existe una respuesta más eficaz a la acusación y la adversidad que ésta magnífica sección de las Escrituras. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== ¿Sabias?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dos de los versículos en nuestro pasaje de Romanos muy bien podrían encontrarse en cualquier lista de secciones “más citadas” de la Biblia:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo a su propósito. (v. 28)&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? (v. 31)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero permíteme presentar algo para tu consideración. Yo creo que muy frecuentemente tratamos de exhortarnos y animarnos unos a otros con estos versículos sin entender el contenido de los dos versículos del medio. Es inútil tratar, pues a menos que comprendamos el contexto que ofrecen los versículos 29 y 30 no podremos apreciar totalmente las promesas en los versículos 28 y 31 y en el pasaje que los sigue. Examina detenidamente estos dos versículos esenciales:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque a los que Dios conoció de antemano, también los ''predestinó ''a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que ''llamó, ''también los ''justificó; ''y a los que justificó, también los ''glorificó. ''(v. 29-30)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Has oído el dicho, ‘la ignorancia es la madre de la superstición’. Desafortunadamente, la teología de muchos es la cristalización de la ignorancia más que la sistematización de la revelación de Dios. Vagan en la oscuridad teológica, formulando doctrinas que pertenecen al mundo de los hechiceros. Por lo tanto, cuando se nos pregunte ‘¿por qué teología?’ es necesario que digamos algo más de que todos tienen una teología.  Debemos distinguir entre la teología correcta y la teología incorrecta. Pues la teología es como la espina dorsal. La teología correcta te hará caminar derecho y bien. La teología incorrecta te hará jorobado y te paralizará”.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Si hubieras llegado a mi casa el día que me robaron el automóvil y que mi microondas se averió, me hubieras aconsejado legítimamente que creyera que “Dios dispone todas las cosas para el bien”. Yo espero que hubiera respondido a esta verdad bíblica. Así mismo, tu podrías haberme exhortado a que rechazara el sentimiento de culpa que permaneció después de haber pedido perdón a Carolyn al recordarme que “si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica”. De nuevo, no hubiera podido haber negado la certeza de esta verdad. Pero si no se entienden dentro del contexto, estas promesas no pueden hacer nada más que efectuar un cambio o alivio temporal. Su eficacia está limitada hasta que comprendamos las doctrinas que contienen los versículos 29 y 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''¿Cómo pudo el hombre que pasó por las experiencias que se encuentran en 2 Corintios 11:23-33 escribir Romanos 15:13?}}Al leer Romanos 8:28-39 vemos claramente que Pablo estaba convencido de las cosas que escribió. Él ''sabía'' que Dios dispone todas las cosas para el bien de su vida, a pesar de las pruebas y sufrimientos de naturaleza que jamás experimentaremos nosotros. (Pablo definía “bien” no en términos de placer y prosperidad personal, sino conforme la imagen de Cristo.) El ''sabía'' que Dios lo había justificado aún cuando experimentaba acusación. El ''sabía ''que nada–ni la adversidad, la tribulación, la acusación, la persecución demoníaca, la muerte misma–podría separarlo del amor de Cristo (v. 35). ¿Qué le daba tal confianza y seguridad? Era su íntima familiaridad con estas cinco importantes doctrinas: conocimiento de antemano, predestinación, llamado, justificación, y glorificación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|¿Cuál de las siguientes situaciones sería la que más sacudiría tu confianza en el amor o el carácter de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Grandes problemas financieros&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diagnosis de cáncer&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muerte repentina de un amigo íntimo o miembro de familia&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desempleo por tiempo indefinido&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pensar en el infierno&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro___________________}}Ese mismo grado de convicción y fe te llenará al meditar en el contenido de los versículos 29 y 30. Cuando vengan las acusaciones tu podrás responder con confianza: ''“Dios es el que justifica”.'' Podrás decir con toda certeza: ''“Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman”, ''aún cuando estés experimentando circunstancias que parecen confusas, aturdidoras, y hasta contradictorias a lo que deseas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basaba su confianza en las cinco doctrinas que cita Romanos 8:29-30: conocimiento de antemano, predestinación (o elección), llamado, justificación, y glorificación. En estas palabras tenemos una descripción del plan soberano y redentor de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“La convicción de que la doctrina cristiana es importante para la vida cristiana es uno de los puntos de crecimiento más importantes en la vida cristiana&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- Sinclair Ferguson'''}}Si lees cuidadosamente, notarás que Pablo usa el pasado pretérito en la lista de estas doctrinas (ej., “a los que predestinó, también los llamó”). No hay nada indeciso ni especulativo en estas declaraciones. Todo aspecto del plan redentor de Dios se menciona como si ya se hubiera cumplido en nuestra vida. Esa es la eterna perspectiva, según lo ha notado el conocedor de la Biblia F.F. Bruce:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El conocer de antemano y predestinar pertenecen al eterno consejo de Dios; el llamado y la justificación han sucedido en la experiencia de su pueblo; pero la gloria, en lo que concierne a su experiencia, está en el futuro. Entonces ¿por qué Pablo usa el mismo tiempo pasado para esto que usa para los otros hechos de Dios? Quizás está imitando el uso hebreo del ‘pasado profético,’ en el que un evento predicho se toma como tan seguro que se describe como si ya hubiera ocurrido. Como asunto de historia, el pueblo de Dios todavía no ha sido glorificado. Pero en cuanto al decreto divino, su gloria ha sido determinada desde la eternidad.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Hebreos 11:1. '''¿Mides tu justificación a base de tu emoción y experiencia personal o de la promesa de Dios? }}Yo tuve una experiencia hace varios años que quizás ayude a clarificar todo esto. Como procedente de la zona de Washington, D.C. y ávido aficionado a los deportes, yo tenía más que un ligero interés en el partido de fútbol americano del Superbowl de 1988 entre los “Redskins” de Washington y los “Broncos” de Denver. También era un tanto cínico con respecto a la habilidad de los Redskins para desempeñarse bien bajo presión–especialmente después de ver al jugador de los Broncos, John Elway, dar un touchdown (similar a un gol en fútbol) de 80 yardas en la primera jugada. Pasé la primera parte del partido en cierto grado de tormento, el cuerpo contorsionado con cada jugada como si mis espasmos involuntarios y nerviosos pudieran mejorar el desempeño de los Redskins. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, los Redskins recuperaron el partido cuando Doug Williams lanzó cuatro ''touchdowns'' como nadie jamás lo había hecho antes. Poco a poco mi cinismo desapareció y el equipo pasó a ganar convincentemente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|“Jamás se puede lograr desafiar su soberanía. El está a cargo. Da miedo, pero también nos da un profundo sentido de seguridad. El nos cuida.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;'''- James Cantelon'''}}Lo interesante es la manera en que miré el partido mientras se desarrollaba y la manera en que miré la grabación del partido en video. La segunda vez fue muy diferente. Yo estaba relajado. Estaba disfrutando lo que comía. Yo ''sabía'' cuál sería el resultado antes de comenzar a mirar el partido. No importaba cuánto celebraran los aficionados de los Broncos el rápido ''touchdown'' de Elway, yo sabía que en pocos minutos comenzaría la dominación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál es el punto? Dios conoce tan bien el futuro como nosotros el pasado. El quiere impartir esa certeza y seguridad en nosotros aquí en el presente. El quiere que nosotros ''sepamos'' que hemos sido justificados, que sepamos que el dispone todas las cosas para el bien, que ''sepamos'' que nada puede apartarnos del amor de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Lo sabes tú? ¿Tienes la misma seguridad que tenía Pablo? ¿O acaso todavía dudas del plan o la providencia de Dios? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios quiere que nosotros acojamos y gocemos de su plan de redención como un hecho cumplido en nuestra vida. Aunque es cierto que nuestra glorificación todavía no ha sucedido–eso no pasará hasta que Jesús vuelva y recibamos un cuerpo nuevo. Pero nosotros debemos vivir en lo bueno de este plan que se nos presenta y que comienza en la eternidad pasada y se extiende hasta la eternidad futura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Medita en Isaías 6:1-7. '''¿Qué hizo que Isaías clamara: “¡Ay de mí!”? ¿Alguna vez te has visto de la manera en que se vio él?}}El impacto en nosotros en el presente es que podemos vivir con certeza y estar seguros de que el que comenzó tan buena obra en nosotros la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Cuando entiendes lo que es el conocimiento de antemano (aún al pequeño grado que es posible), cuando captas lo que es la elección, cuando aprecias el llamado, cuando te beneficias de la justificación, cuando anticipas la glorificación, entonces te das cuenta de que Dios está totalmente y obviamente de tu parte. ¡Nada te puede separar del amor de Jesucristo! Y aunque tu microondas se descomponga mañana o desaparezca tu automóvil, puedes saber con certeza que Dios dispone todas las cosas para tu bien porque amas a Dios y has sido llamado de acuerdo a su propósito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el resto de nuestra vida y por toda la eternidad nos maravillaremos de estos aspectos del carácter y el plan de Dios. ¡Cuán indignos somos de su conocimiento de antemano, su predestinación, su llamado, su justificación, y su glorificación! Aunque todo se podrá entender mejor una vez que seamos glorificados con él, no estaremos menos maravillados de nuestra gran salvación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero no esperemos hasta el final de la vida. Explorar nuestra gran salvación ahora hará una gran diferencia en la manera en que respondemos a la acusación y la adversidad mientras cumplimos con el propósito de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El Poder de la Teología  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:''' &lt;br /&gt;
Authentic Christians will consistently draw flak and opposition from their society. Brace yourself by reading John 15:20-21 and 2 Timothy 3:12.}}A crucial transition occurs in Romans 8:31. Paul asks, “What then shall we say in response to this?” As it turns out, Paul has plenty to say in the next nine verses. And once we have acquainted ourselves with foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification, we’ll be able to respond to this great salvation with the intense conviction Paul exemplifies. Check this out. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''God is for us (v.31).''' Could this be true? If you began this chapter unsure about God’s predisposition, wonder no more. He is for you. He has convincingly demonstrated that, as we’ll see in a few paragraphs. The basis for understanding whether or not God is for us is not subjective. Our emotional state is irrelevant. The objective, eternal fact of the matter is that God is for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Who can be against us (v.31)?''' This promise could easily be misinterpreted. Paul isn’t saying that no one will ever be against you. In fact, both he and Jesus guaranteed just the opposite! However, no one who is against you will ever ultimately be successful because God is for you. No adversary can successfully challenge his sovereignty. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;God sometimes allows people to treat us unjustly. Sometimes he even allows their actions to seriously affect our careers or our futures viewed on a human plane. But God never allows people to make decisions about us that undermine his plan for us. God is for us, we are his children, he delights in us (Zep 3:17)…We can put this down as a bedrock truth: God will never allow any action against you that is not in accord with his will for you. And his will is always directed to our good.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jerry Bridges}}Consider the implications of this statement. Perhaps you are in a work situation where your boss appears to have something personal against you. Maybe he has even promoted others despite the fact that you were most qualified. That can be a very difficult test. So what do you do in that situation? You could begin looking for a new job, or go home and relieve your stress by watching tropical fish for a while. But there’s a better way: Remind yourself that the sovereign God is for you. No matter what your employer does, Almighty God is for you and his purpose for your life will not be frustrated. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If you can comprehend this, I guarantee that you will walk into your workplace tomorrow with a different attitude. Rather than resenting or resisting your employer, you’ll be motivated to serve him or her! Such a dramatic transformation can only take place if you have grasped foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification. A right understanding of the doctrines of grace will forever change the way you view and respond to circumstances. Rather than taking revenge on your adversaries, you’ll be able to love, pray for, and serve them. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Not even Satan can successfully oppose us. His power and authority tend to be overrated, anyway. We should be aware of him and maintain a certain degree of respect for his devices, but he is a created being. He cannot do anything without receiving permission from God. And listen— God is not indifferent to your situation. He has chosen you. He knows you by name. He is for you. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&lt;br /&gt;
How should we respond to feelings and thoughts (including accusations) that contradict the promises of God’s Word? (See 2 Corinthians 10:4-5)}}'''God gave his own Son for us (v.32).''' If you need proof that God is for you, look no further than the Cross. I cannot imagine what pain the Father must have experienced when he heard Jesus cry out, “My God, my God, why have you forsaken me?” He forsook his own Son so that we might know him as Father and never be forsaken ourselves. What further demonstration do we need? That bloody form hung there on the Cross to make this eternal proclamation: “I AM FOR YOU!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Using an NIV translation of the Bible, fill in the missing blanks from Revelation 12:10:&lt;br /&gt;
“Now have come the ____________ and the _____________ and the ____________ of our God, and the authority of his ______________. For the _____________ of our brothers, who ____________ them&lt;br /&gt;
before our God _______ and _______, has been ____________ _________.”}}'''No one can bring any charge against those God has chosen (v.33).''' You may be among those who know the torment of accusation. Past sins and failures relentlessly come to mind. No matter how many times you confess your sin, the memory of what you’ve done returns. But verse 33 is a legally binding statement: “Who will bring any charge against those whom God has chosen? It is God who justifies.” The holy and just Judge of all has rendered a verdict that cannot be reversed. He has declared that because of the substitutionary sacrifice of his Son, you are now justified before him. Every time you hear accusations, affirm and declare that you have been justified by the finished work of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on 1 Corinthians 15:3.''' What significance did Paul attach to the crucifixion when presenting the gospel?}}'''Who is he that condemns (v.34)?''' As liberating as it is to shake off demonic accusations, of ultimate importance is the fact that God himself will not condemn us. On that day when every knee bows before the judgment seat of Christ, countless multitudes will hear the horrific, irreversible words, “I never knew you. Depart from me, you who are cursed, into the eternal fire prepared for the devil and his angels.” God doesn’t desire to say this to anyone. He has put the Cross squarely in our path so that we can be spared these dreadful words. But those who have stubbornly gone around it, who have refused to submit to it, will be sentenced to eternal torment. {{LeftInsert|&amp;quot;Justification has eschatological implications. It means that the verdict which God will pronounce over us on the Day of Judgment has been brought into the present. We therefore do not need to fear the Judgment Day; we who believe in Christ have already crossed over from death to life.&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Anthony Hoekema}}Yet because you have received Christ’s substitutionary sacrifice, no one can successfully bring a charge against you—not only in this lifetime but also at that critical moment when you stand before the judgment seat of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
There’s no more effective way to fight condemnation than to focus on the Cross. If you’re lacking assurance or acceptance, fill your thoughts, your heart, and your worship with the Cross of Jesus Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Write down the one problem or situation that’s troubling you most right now. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know that Jesus himself is praying for your needs at this very moment?}}'''Jesus is interceding for us (v.34).''' In addition to the wonder of his willing death on our behalf, our Lord prays for us from his authoritative position at the Father’s right hand. He’s not passively waiting for the end of the age, occasionally looking at his watch. Nor is he simply relaxing and receiving the sacrifice of our worship and service. He spends your entire lifetime interceding for you—by name. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know Jesus himself is praying for your needs at this very moment? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nothing shall separate us from the love of Christ (vv.35-39).''' When Paul says nothing, he means nothing. Trouble. Hardship. Persecution. Famine. Danger. Death. None of these can come between us and our Lord’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For I am convinced that neither death nor life, neither angels nor demons, neither the present nor the future, nor any powers, neither height nor depth, nor anything else in all creation, will be able to separate us from the love of God that is in Christ Jesus our Lord (Ro 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;Nothing in the expanses of space (nor height, nor depth) or in the course of time (nor things present, nor things to come), nothing in the whole universe of God (nor any other creature) can sever the children of God from their Father’s love, secured to them in Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - F.F. Bruce}}When pounded by accusation or hounded by adversity, we can feel separated from God’s love, as if he has abandoned us. An understanding of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification delivers us from the unbiblical and unhelpful dependence on our fluctuating emotions at that time. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:46:12 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
|partner= Sovereign Grace Ministries&lt;br /&gt;
|topic= Salvation&lt;br /&gt;
|subtopic= The Gospel&lt;br /&gt;
|mediatype= Book&lt;br /&gt;
|lang= Spanish&lt;br /&gt;
|editor= n/a&lt;br /&gt;
|translator= n/a&lt;br /&gt;
|levels= 2&lt;br /&gt;
|reviewed= Not Reviewed&lt;br /&gt;
|newtitle= Esta Gran Salvacion&lt;br /&gt;
|series = Pursuit of Godliness&lt;br /&gt;
|year= 1992&lt;br /&gt;
|month=&lt;br /&gt;
|day= &lt;br /&gt;
}}La semana antes de mi proyectada conferencia en un retiro matrimonial, mi esposa Carolyn mencionó una deficiencia específica en nuestra relación. En realidad, se trataba de mi egoísmo. Estaba cada día más absorto con mis estudios y había fallado en tener un tiempo de comunicación efectiva con ella. Sin embargo, sentía tanta presión por terminar los preparativos para el retiro y el mensaje del siguiente domingo que no respondí ni cambié. Pensé que tenía una excusa legítima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|'''Medita en Hebreos 10:19-24. '''¿Qué es lo que nos da la confianza de estar parados ante la santa presencia de Dios?}}Pero en medio de mis preparativos, mientras desarrollaba el tema de que el egoísmo era un problema básico en muchos matrimonios, sentí que el Espíritu Santo me daba un golpe con toda la fuerza de la profecía de Natán al Rey David: “¡Tú eres ese hombre!” Mi culpa era evidente. Así que llamé inmediatamente a Carolyn para pedirle perdón. Tal como lo esperaba, ella me perdonó de inmediato. (Estar casada conmigo le ha dado mucha práctica en eso.)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al reanudar mis estudios, experimenté la dolorosa y muy conocida realidad de la acusación. Un insistente pensamiento interrumpió mis esfuerzos: “¿Qué te califica para enseñar sobre la intimidad matrimonial en vista del hecho de que has pisoteado lo que vas a enseñar? ¡Lo pisoteaste aún mientras lo ''preparabas!''”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert| “Un sabio ha dicho que nuestra vida cristiana es como un taburete de tres patas. Las patas son la doctrina, la experiencia, y la práctica. En años recientes muchos cristianos no han mantenido juntas estas tres patas”.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life: A Doctrinal Introduction'' (Carlisle, PA: The Banner of Truth Trust, 1989), p. ix.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - J.I. Packer}}No tuve ningún problema en identificar de dónde provenía la culpa que amenazaba paralizarme. El desafío era, ¿cómo podía deshacerme de ese sentimiento de culpabilidad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro escenario se me había presentado una o dos semanas antes. Al parecer, varios de los artefactos eléctricos de casa habían conspirado en averiarse simultáneamente. (¿Te has dado cuenta que siempre sucede eso? ¿Por qué es que las cosas no pueden averiarse individualmente, en una secuencia manejable?) Se averió la aspiradora. Se averió el microondas - un gran desastre en mi hogar. Se me hace difícil esperar 15 ''segundos'' para que el microondas caliente mi comida, ¿cómo puedo esperar 15 minutos por el horno? ¡De ninguna manera! Además, nos pareció que la máquina de la calefacción no funcionaba bien cuando recibimos la cuenta eléctrica con el doble del cobro normal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Para más estudio: '''Si alguna vez alguien tuvo el derecho de quejarse por las dificultades de la vida, fue Job. Has un contraste entre la actitud de Job antes de su revelación de la soberanía de Dios (Job 19:1-21) y después (Job 42:1-6).}}Me encontré con una sorpresa final antes de que termine la semana. Carolyn se había levantado temprano para ir a trotar. Después de haber salido de la casa, regresó y preguntó con mucha calma: “¿Dónde está el automóvil?” Yo simplemente la miré, sin estar seguro de cómo contestar. ''¿Dónde está el automóvil?'', pensé. ''Está en la entrada del garaje. Ahí es donde estacionamos los automóviles.'' Pero no estaba ahí. Esperé 45 minutos antes de notificar a las autoridades, esperando que uno de mis amigos llamara y confesara que nos jugaba una broma pesada. El teléfono nunca sonó. Más tarde ese día la policía encontró mi automóvil abandonado a varios kilómetros de distancia, intacto con excepción de las ruedas. ¡Nuestro automóvil fue robado frente a nuestra propia casa!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Para cada una de las siguientes preguntas, pon una “X” en la parte de la escala que refleja con más certeza tu condición presente.&lt;br /&gt;
*¿Te sientes seguro–no sólo te das cuenta, sino que te sientes consistentemente seguro–del amor de Dios hacia ti? ¿Te admiras de la gracia de Dios? &lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;&lt;br /&gt;
* ¿Puedes típicamente resistir las dudas y la depresión en medio de las pruebas?&lt;br /&gt;
&amp;lt;-No-------Poco-------Si-&amp;gt;}}How are we to respond to a nagging sense of guilt (accusation), combined with difficult and confusing circumstances (adversity)? You’ve probably experienced similar if not more serious things yourself. Too often we are more aware of accusations than we are of God’s grace; we’re perplexed, even bitter during adversity rather than certain of God’s sovereignty. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Please take a moment now to read Romans 8:28-39, before you proceed any further with this chapter. As incredible as it may seem, a solid grasp of the truths contained in these twelve verses will enable you to respond with a convincing “Yes!” to each of the questions in the box to the left. There’s no more effective response to accusation and adversity than this magnificent section of Scripture. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Do You Know?  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Two of the verses in our passage from Romans would qualify for any list of “Most Quoted” sections of the Bible: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:And we know that in all things God works for the good of those who love him, who have been called according to his purpose. (v. 28) &lt;br /&gt;
:What, then, shall we say in response to this? If God is for us, who can be against us? (v.31)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
But let me submit something for your consideration. Too often I think we try to exhort and encourage each other with these verses without understanding the content of the two verses in between. It’s a futile attempt, for unless we understand the context provided in verses 29 and 30, we can’t fully appreciate the promises in verses 28, 31, and the passage that follows. Take a close look at these two pivotal verses: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For those God foreknew he also predestined to be conformed to the likeness of his Son, that he might be the firstborn among many brothers. And those he predestined, he also called; those he called, he also justified; those he justified, he also glorified. (v.29-30)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;You have heard the adage,&lt;br /&gt;
‘Ignorance is the mother of superstition.’ Unfortunately, many people’s theology is the crystallizing of ignorance more than the systematizing of God’s revelation. They wander about in the theological dark, formulating doctrines that belong in the world of witch doctors. Therefore, we need to say more than that everyone has a theology when asked, Why theology? We need to distinguish between right theology and wrong theology. For theology is like a backbone. Right theology will have you walking straight and fit. Wrong theology will have you hunchbacked and paralyzed.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'' (New York: Macmillan Publishing, 1988), p. 6.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - James Cantelon}}If you had shown up at my house on the day my car was stolen and my microwave was malfunctioning, you could have legitimately counseled me to believe that “all things work together for the good.” I hope I would have responded to this biblical truth. Likewise, you could have exhorted me to reject the guilt that remained after I asked Carolyn’s forgiveness by reminding me, “If God is for us, who can be against us? Who will bring any charge against those whom God has chosen? It is God who justifies.” Again, I couldn’t dispute the accuracy of this truth. But if not understood in context, these promises can do no more than bring temporary change or relief. Their effectiveness is limited until we understand the doctrines contained in verses 29 and 30. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&lt;br /&gt;
How could the man who lived through the experiences recorded in 2 Corinthians 11:23-33 write Romans 15:13?}}As we read Romans 8:28-39, it’s clear that Paul was convinced of the things he wrote. He knew that all things were working together for good in his life, despite trials and suffering of a nature that we’ll never encounter. (Paul defined “good” not in terms of personal pleasure and prosperity, but being conformed to the image of Christ.) He knew that God had justified him even when he experienced accusation. He knew that nothing—adversity, persecution, accusation, demonic harassment, or even death itself—could separate him from the love of Christ (v.35). What gave him such confidence and assurance? It was his intimate familiarity with these five crucial doctrines: foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Which of the following would be most likely to rattle your confidence in the care or character of God?&lt;br /&gt;
* Major financial problems&lt;br /&gt;
* Diagnosis of cancer&lt;br /&gt;
* Sudden death of a close friend or family member&lt;br /&gt;
* Sustained unemployment&lt;br /&gt;
* The thought of hell&lt;br /&gt;
* Other____________________}}That same degree of conviction and faith will fill you as you meditate on the content of verses 29 and 30. You will be able to respond with confidence, “It is God who justifies,” whenever the accusations occur. You will be able to say with certainty, “All things are working together for good in my life,” even though you may be experiencing circumstances that appear confusing, perplexing, and even contradictory to what you desire. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paul drew his confidence from the five doctrines cited in Romans 8:29-30: foreknowledge, predestination (or election), calling, justification, and glorification. In these words we have a description of God’s sovereign, redemptive plan. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;The conviction that Christian doctrine matters for Christian living is one of the most important growth points of the Christian life.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}If you read carefully, you’ll notice that Paul uses the past tense when listing each of these doctrines (e.g. “And those he predestined, he also called”). There’s nothing tentative or speculative about these statements. Each aspect of God’s redemptive plan is referred to as if it has already been accomplished in our lives. That’s the eternal perspective, as Bible scholar F.F. Bruce has noted: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:The foreknowing and foreordaining belong to God’s eternal counsel; the calling and justifying have taken place in his people’s experience; but the glory, so far as their experience is concerned, lies in the future. Why then does Paul use the same past tense for this as he does for the other acts of God? Perhaps he is imitating the Hebrew use of the ‘prophetic past,’ by which a predicted event is marked out as so certain of fulfillment that it is described as though it had already taken place. As a matter of history, the people of God have not yet been glorified. So far as divine decree is concerned, however, their glory has been determined from all eternity.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1983), pp. 177–78.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Hebrews 11:1.''' Do you assess your justification on the basis of personal emotion and experience or God’s promise?}}I had an experience a number of years ago that may help to clarify all this. As a native of the Washington, D.C. area and an avid sports fan, I was more than a little interested in the 1988 Superbowl match-up between the Washington Redskins and the Denver Broncos. I was also more than a little cynical about the Redskins’ ability to perform under pressure—especially after watching Broncos quarterback John Elway throw an 80-yard touchdown on the first play. I spent the first quarter of the game in a certain degree of torment, my body contorting with each play as if my nervous, involuntary spasms would improve the Redskins’ performance. In the second quarter, however, the Redskins broke the game wide open as Doug Williams threw an unprecedented four touchdown passes. My cynicism slowly disappeared and the team went on to win convincingly. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;His sovereignty can never be successfully challenged. He’s in charge. It’s scary, but it also brings a deep sense of security. We’re cared for.&amp;lt;ref&amp;gt;James Cantelon, ''Theology for Non-Theologians'', p. 101.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - James Cantelon}}What’s interesting is the way I watched the game as it was unfolding and the way I later watched the videotape of the game. The second time around was much different. I was relaxed. I was enjoying the food. I knew the outcome before I even started watching. No matter how much Broncos fans celebrated Elway’s quick touchdown, I knew that within minutes the domination would begin. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
What’s the point? God is as certain about the future as we are about the past. He wants to impart that certainty and security to us in the present. He wants us to know we have been justified, to know all things work together for good, to know nothing can separate us from Christ’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Do you know? Do you share Paul’s certainty? Or do you still have doubts about the plan or providence of God? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
God intends for us to embrace and enjoy his plan of redemption as an accomplished fact in our lives. Now it’s true our glorification hasn’t taken place yet—that won’t happen until Jesus returns and we receive new bodies. But we are to live in the good of this plan that’s being laid out for us, beginning in eternity past and extending into eternity future. {{RightInsert|'''Meditate on Isaiah 6:1-7.''' What prompted Isaiah to cry out, “Woe to me!” Have you ever seen yourself the way he did?}}The impact on us in the present is that we can live both certain and secure that he who began a good work in us will bring it to completion until the day of Jesus Christ. When you understand foreknowledge (to the small degree that is possible), when you grasp election, when you appreciate call, when you benefit from justification, when you anticipate glorification, you realize that God is overwhelmingly, obviously for you. Nothing can separate you from the love of Jesus Christ! And even if your microwave nukes itself tomorrow or your car disappears, you can know that all things work together for the good because you love God and are called according to his purpose. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
For the rest of our lives and throughout eternity we will be marveling at these aspects of God’s character and plan. How undeserving we are of his foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification! Though everything will be more understandable once we’re glorified with him, we will be no less in awe of our great salvation. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Let’s not wait for the end of the age, though. Exploring our great salvation now will make a huge difference in the way we respond to accusation and adversity as we serve the purpose of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== The Power of Theology  ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:''' &lt;br /&gt;
Authentic Christians will consistently draw flak and opposition from their society. Brace yourself by reading John 15:20-21 and 2 Timothy 3:12.}}A crucial transition occurs in Romans 8:31. Paul asks, “What then shall we say in response to this?” As it turns out, Paul has plenty to say in the next nine verses. And once we have acquainted ourselves with foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification, we’ll be able to respond to this great salvation with the intense conviction Paul exemplifies. Check this out. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''God is for us (v.31).''' Could this be true? If you began this chapter unsure about God’s predisposition, wonder no more. He is for you. He has convincingly demonstrated that, as we’ll see in a few paragraphs. The basis for understanding whether or not God is for us is not subjective. Our emotional state is irrelevant. The objective, eternal fact of the matter is that God is for us. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Who can be against us (v.31)?''' This promise could easily be misinterpreted. Paul isn’t saying that no one will ever be against you. In fact, both he and Jesus guaranteed just the opposite! However, no one who is against you will ever ultimately be successful because God is for you. No adversary can successfully challenge his sovereignty. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;God sometimes allows people to treat us unjustly. Sometimes he even allows their actions to seriously affect our careers or our futures viewed on a human plane. But God never allows people to make decisions about us that undermine his plan for us. God is for us, we are his children, he delights in us (Zep 3:17)…We can put this down as a bedrock truth: God will never allow any action against you that is not in accord with his will for you. And his will is always directed to our good.&amp;lt;ref&amp;gt;Jerry Bridges, ''Trusting God'' (Colorado Springs, CO: NavPress, 1988), p. 71.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Jerry Bridges}}Consider the implications of this statement. Perhaps you are in a work situation where your boss appears to have something personal against you. Maybe he has even promoted others despite the fact that you were most qualified. That can be a very difficult test. So what do you do in that situation? You could begin looking for a new job, or go home and relieve your stress by watching tropical fish for a while. But there’s a better way: Remind yourself that the sovereign God is for you. No matter what your employer does, Almighty God is for you and his purpose for your life will not be frustrated. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If you can comprehend this, I guarantee that you will walk into your workplace tomorrow with a different attitude. Rather than resenting or resisting your employer, you’ll be motivated to serve him or her! Such a dramatic transformation can only take place if you have grasped foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification. A right understanding of the doctrines of grace will forever change the way you view and respond to circumstances. Rather than taking revenge on your adversaries, you’ll be able to love, pray for, and serve them. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Not even Satan can successfully oppose us. His power and authority tend to be overrated, anyway. We should be aware of him and maintain a certain degree of respect for his devices, but he is a created being. He cannot do anything without receiving permission from God. And listen— God is not indifferent to your situation. He has chosen you. He knows you by name. He is for you. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''For Further Study:'''&lt;br /&gt;
How should we respond to feelings and thoughts (including accusations) that contradict the promises of God’s Word? (See 2 Corinthians 10:4-5)}}'''God gave his own Son for us (v.32).''' If you need proof that God is for you, look no further than the Cross. I cannot imagine what pain the Father must have experienced when he heard Jesus cry out, “My God, my God, why have you forsaken me?” He forsook his own Son so that we might know him as Father and never be forsaken ourselves. What further demonstration do we need? That bloody form hung there on the Cross to make this eternal proclamation: “I AM FOR YOU!” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|Using an NIV translation of the Bible, fill in the missing blanks from Revelation 12:10:&lt;br /&gt;
“Now have come the ____________ and the _____________ and the ____________ of our God, and the authority of his ______________. For the _____________ of our brothers, who ____________ them&lt;br /&gt;
before our God _______ and _______, has been ____________ _________.”}}'''No one can bring any charge against those God has chosen (v.33).''' You may be among those who know the torment of accusation. Past sins and failures relentlessly come to mind. No matter how many times you confess your sin, the memory of what you’ve done returns. But verse 33 is a legally binding statement: “Who will bring any charge against those whom God has chosen? It is God who justifies.” The holy and just Judge of all has rendered a verdict that cannot be reversed. He has declared that because of the substitutionary sacrifice of his Son, you are now justified before him. Every time you hear accusations, affirm and declare that you have been justified by the finished work of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on 1 Corinthians 15:3.''' What significance did Paul attach to the crucifixion when presenting the gospel?}}'''Who is he that condemns (v.34)?''' As liberating as it is to shake off demonic accusations, of ultimate importance is the fact that God himself will not condemn us. On that day when every knee bows before the judgment seat of Christ, countless multitudes will hear the horrific, irreversible words, “I never knew you. Depart from me, you who are cursed, into the eternal fire prepared for the devil and his angels.” God doesn’t desire to say this to anyone. He has put the Cross squarely in our path so that we can be spared these dreadful words. But those who have stubbornly gone around it, who have refused to submit to it, will be sentenced to eternal torment. {{LeftInsert|&amp;quot;Justification has eschatological implications. It means that the verdict which God will pronounce over us on the Day of Judgment has been brought into the present. We therefore do not need to fear the Judgment Day; we who believe in Christ have already crossed over from death to life.&amp;lt;ref&amp;gt;Anthony Hoekema, ''Saved By Grace'' (Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co., 1989) p. 177.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Anthony Hoekema}}Yet because you have received Christ’s substitutionary sacrifice, no one can successfully bring a charge against you—not only in this lifetime but also at that critical moment when you stand before the judgment seat of God. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
There’s no more effective way to fight condemnation than to focus on the Cross. If you’re lacking assurance or acceptance, fill your thoughts, your heart, and your worship with the Cross of Jesus Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|Write down the one problem or situation that’s troubling you most right now. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know that Jesus himself is praying for your needs at this very moment?}}'''Jesus is interceding for us (v.34).''' In addition to the wonder of his willing death on our behalf, our Lord prays for us from his authoritative position at the Father’s right hand. He’s not passively waiting for the end of the age, occasionally looking at his watch. Nor is he simply relaxing and receiving the sacrifice of our worship and service. He spends your entire lifetime interceding for you—by name. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Doesn’t it encourage you to know Jesus himself is praying for your needs at this very moment? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Nothing shall separate us from the love of Christ (vv.35-39).''' When Paul says nothing, he means nothing. Trouble. Hardship. Persecution. Famine. Danger. Death. None of these can come between us and our Lord’s love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
:For I am convinced that neither death nor life, neither angels nor demons, neither the present nor the future, nor any powers, neither height nor depth, nor anything else in all creation, will be able to separate us from the love of God that is in Christ Jesus our Lord (Ro 8:38-39).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{LeftInsert|&amp;quot;Nothing in the expanses of space (nor height, nor depth) or in the course of time (nor things present, nor things to come), nothing in the whole universe of God (nor any other creature) can sever the children of God from their Father’s love, secured to them in Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;F.F. Bruce, ''Tyndale New Testament Commentaries—Romans'', p. 181.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - F.F. Bruce}}When pounded by accusation or hounded by adversity, we can feel separated from God’s love, as if he has abandoned us. An understanding of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification delivers us from the unbiblical and unhelpful dependence on our fluctuating emotions at that time. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
I know a man in England who could have reacted to his circumstances by charging God. I met Henry years ago at a conference. He is a respected Bible teacher and author in England and a man of proven character. In our interactions over the years I’ve been impressed with the kindness and care he consistently demonstrates. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{RightInsert|'''Meditate on Philippians 1:21.''' How does this view of death compare with the world’s view?}}During a recent visit to England I learned that Henry’s wife had a serious illness and wasn’t expected to live more than six months. I was surprised to see them present at the conference. Even more surprising was the joy so evident in their facial expressions. Almost unbelievable was the way they were reaching out to other people. Instead of secluding themselves in self-pity, they were continuing to serve as normal. I was deeply affected. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry and I met at breakfast one morning during the conference. “C.J.,” he said, “I’m sure you know what’s happening with my wife. I’ve sought God, I’ve seen him heal many people, but I have no word that she’ll be healed.” I didn’t know what to say. I was thinking to myself, ''How can I respond? The next time I see him, his wife won’t be with him.'' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As it turned out I didn’t need to say anything, because for the next 15 minutes Henry shared with me an invaluable lesson from Scripture and Church history on the subject of death. He quoted Charles Spurgeon, who described being most aware of God’s glory when at the bedside of a dying saint. He also cited this statement made by John Wesley of an earlier generation: “Our people die well.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Henry’s sorrow was evident. He made no attempt to conceal his grief. But he was convinced that death could not separate him or his wife from the love of Jesus Christ. {{LeftInsert|&amp;quot;How then does the Christian view death? He learns to see it in its proper perspective. He does not lightly and superficially dismiss it. Nor does he allow his life to be paralysed by the fear of it. He recognizes that death is an enemy, but he rejoices in the assurance that not even death can separate him from the love of Christ.&amp;lt;ref&amp;gt;Sinclair Ferguson, ''The Christian Life'', p. 187.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;quot; - Sinclair Ferguson}}Decades of studying and teaching the great truths of foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification had convinced them of God’s sovereignty and love. They weren’t afraid. They were secure. As Henry stood up and left I commented to a friend, “That’s the power of understanding the doctrine of grace to change someone’s life and sustain them in the midst of adversity.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
At another point in the conference I was standing behind Henry as he worshiped. He turned back to me and said, “I’m going through my library and I have select books for certain men that I want to pass on to other generations. I’m going to be sending you a book.” Not only was he prepared for his wife’s death, but Henry was laboring to equip the next generation of leaders. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Don’t feel sorry for him. I was the one all broken up inside. There he was, worshiping with a soft smile on his face. Why wasn’t he bitter, depressed, complaining, or withdrawn? How could he minister joy to people in the midst of such deep, personal sorrow? Because Romans 8:38-39 was engraved on his heart: He knew that nothing could separate him from the love of Christ. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As the truths about this great salvation penetrate your heart, the result will be an ability to respond to accusation and adversity knowing and declaring that if God is for you no one can successfully oppose you, that he has justified you, and that nothing can separate you from his love. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
If this book attempted to explore all five doctrines highlighted in this first chapter—foreknowledge, predestination, calling, justification, and glorification—it would be several hundred pages longer. (Actually, we would still be in the process of writing it!) We have opted to use the next six chapters to focus on just one: the magnificent doctrine of justification by faith. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
As you work through these pages, please don’t be intimidated by the theology and doctrine you will cover. This stuff is full of life…and it will change your life. You will be awe-struck by the gift of justification that Jesus secured for us at the Cross. You will become convinced that God is for you, that all things are working together for good in your life, and that no one ultimately can oppose you with any degree of success. How overwhelming! And how totally undeserved. Truly this is amazing grace. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Group Discussion  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#What’s your single biggest fear? &lt;br /&gt;
#An understanding of our great salvation is the perfect remedy for two common ailments. What are they? (Page 4) &lt;br /&gt;
#Have you ever blamed God when something went wrong? &lt;br /&gt;
#How do you handle anxiety and stress? &lt;br /&gt;
#Is there any area where Satan consistently accuses you? &lt;br /&gt;
#Glance back at the Superbowl story on page 5. How does this affect your understanding of Romans 8:29-30? &lt;br /&gt;
#How did you respond to Question #4 on page 9? &lt;br /&gt;
#It’s too easy to keep theology locked up in our brains rather than letting it influence our behavior. &lt;br /&gt;
#What effect will this chapter have on your daily life?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Recommended Reading  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''God’s Words: Studies of Key Bible Themes'' by J.I. Packer (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 1981) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''The Pilgrim’s Progress'' by John Bunyan (various editions available, including an inexpensive Penguin Classic) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Romans'' by John Stott (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1995) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Still Sovereign'' by Thomas R. Schreiner and Bruce A. Ware, eds. (Grand Rapids, MI: Baker Book House, 2000) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notes  ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:21:24 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
		<item>
			<title>This Great Salvation/This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: New page: {{MasterHeader |author= C.J. Mahaney |partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org |partner= Sovereign Grace Ministries |topic= Salvation |subtopic= The Gospel |mediatype= Book |lan...&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
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			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:08:58 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
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}}Casi no es necesario comunicar que para poder promover devoción apasionada a Jesucristo, los líderes pastorales deben impulsar el estudio de la doctrina. Si es que ha habido un pensamiento que ha impulsado y guiado la producción de este libro, ese es que la doctrina sí es importante. ¿Cómo podemos adorar y servir a un Dios a quien no conocemos, o peor aún, uno de nuestra propia hechura? La doctrina no sólo ha inspirado amor sincero hacia Dios, sino que ha servido como el compás moral de la Iglesia a través de su historia. Creer lo que es verdad acerca de Dios nos lleva a practicar lo que es aceptable ante Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es necesario que consideremos la pregunta que hizo el autor de Hebreos: “¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande?” (2:3). Nuestro bondadoso Dios nos ha dado una gran salvación–completa, gratuita, y consumada. En realidad no hay excusa alguna para descuidar todo lo que Dios ha hecho por nosotros. “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 P 1:3).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegar a estar al tanto de esto es una cosa; experimentarlo es otra muy diferente. Nuestra esperanza es que un formato fácil de utilizar haga el estudio de la doctrina más satisfactorio y menos intimidante. Nosotros (los autores) somos un poco más que principiantes en esta aventura. Es por eso que la lectura que se recomienda al final de cada capítulo quizás sea la parte más valiosa del libro. Pero aunque limitada, nuestra experiencia ha sido suficiente para cambiar para siempre la manera en que pensamos y vivimos. También hemos tenido la ventaja adicional de predicar y enseñar sobre este material y de verlo afectar radicalmente a los que tenemos el privilegio de servir en el ministerio pastoral. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta gran salvación ha venido cambiando vidas profunda, dramática, y consistentemente desde que el evangelio fue proclamado por primera vez. Que ocurriera esto más seguido a través del estudio de este libro sería, para nosotros, muy gratificante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro agradecimiento a Greg Somerville por su experto conocimiento editorial y sus incansables esfuerzos en la producción de este libro. Además, expresamos nuestro agradecimiento a la coordinadora de producción Beth Kelley y al diseñador gráfico Carl Mahler por la contribución de sus talentos especiales. Trabajar en cooperación con ellos ha sido de gran satisfacción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, nos gustaría dedicar este libro a nuestras esposas y mejores amigas, Carolyn Mahaney y Clara Boisvert, quienes nos han ayudado a traducir la doctrina a nuestra vida. Ellas cuentan con nuestra más profunda admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- C.J. Mahaney y Robin Boisvert&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:04:58 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/Foreword/es</comments>		</item>
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			<title>This Great Salvation/How To Use This Book/es</title>
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&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
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|newtitle= Como Usar Este Libro&lt;br /&gt;
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}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta Gran Salvación es parte de la serie de libros En Pos de La Santidad de Sovereign Grace Media y está diseñada para el uso de grupos o individuos. La serie es el lógico resultado de cuatro profundas convicciones:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	La Biblia es nuestra regla infalible para la fe, doctrina, y práctica. Los que resisten su autoridad serán descarriados de su curso por sus propios sentimientos y tendencias culturales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	El conocimiento sin la práctica no tiene vida. Para poder ser transformados, debemos aplicar y practicar la verdad de la Palabra de Dios en nuestra vida diaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	La práctica de estos principios es imposible aparte del Espíritu Santo. Aunque sí debemos participar en el cambio, él es la fuente de nuestro poder.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
•	La iglesia es el contexto que Dios ha destinado para efectuar el cambio. Nunca fue la intención de Dios que viviéramos aislados o apartados de otros cristianos. Por medio de la participación en la iglesia local, encontramos instrucción, ánimo, corrección, y oportunidades para seguir adelante hacia la madurez en Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que leas estas páginas, confiamos que cada una de estas convicciones fundamentales sean reforzadas en tu corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la posible excepción de las preguntas de “Discusión en Grupo”, el formato de este libro se presta tanto para el individuo como para los grupos pequeños. Hemos incluido una variedad de diferentes elementos para hacer cada capítulo lo más interesante y útil posible. Para aquellos de ustedes que no pueden obtener lo suficiente sobre un tema en particular, al final de cada capítulo hemos incluido una lista de uno o más libros adicionales que les ayudarán a crecer en el Señor.&lt;br /&gt;
Aunque te animamos a que experimentes en el uso de este libro, la discusión en grupo será más beneficial cuando los miembros estudien individualmente el material por adelantado. Y recuerda que no estás solo en el estudio de este libro. El Espíritu Santo es tu tutor. Con Su ayuda, este libro tiene el potencial de cambiar tu vida.&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 13:01:39 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/How_To_Use_This_Book/es</comments>		</item>
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			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
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}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/How to Use This Book/es|Como Usar Este Libro]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/Preface/es|Prólogo]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 1/es|Esta Gran Salvación]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 2/es|¿Alguien Cree en el Pecado?]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 3/es|La Santidad de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 4/es|La Ira de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 5/es|Justificados por Cristo]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 6/es|Los Frutos de la Justificación (I)]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 7/es|Los Frutos de la Justificación (II)]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 12:59:55 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
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			<title>This Great Salvation/es</title>
			<link>http://en.gospeltranslations.org/wiki/This_Great_Salvation/es</link>
			<description>&lt;p&gt;Cmullery: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{MasterHeader&lt;br /&gt;
|author= C.J. Mahaney&lt;br /&gt;
|secondauthor= Robin Boisvert&lt;br /&gt;
|partnerurl= http://www.sovereigngraceministries.org&lt;br /&gt;
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|year= 1992&lt;br /&gt;
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}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/How to Use This Book/es|Como Usar Este Libro]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[This Great Salvation/Preface/es|Prólogo]] &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 1/es|Esta Gran Salvación]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 2/es|¿Alguien Cree en el Pecado?]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 3/es|La Santidad de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 4/es|La Ira de Dios]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 5/es|Justificados por Cristo]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 6/es|Los Frutos de la Justificación (I)]] &lt;br /&gt;
#[[This Great Salvation/Chapter 7/es|Los Frutos de la Justificación (II)]]&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Fri, 20 Jun 2008 12:58:19 GMT</pubDate>			<dc:creator>Cmullery</dc:creator>			<comments>http://en.gospeltranslations.org/wiki/Talk:This_Great_Salvation/es</comments>		</item>
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